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lunes, 11 de agosto de 2008

El traspié de los Kirchner: ¿Cuesta abajo en la rodada?


10 de agosto - 2008

Herramientas para el análisis de situaciones conflictivas
El prolongado conflicto entre el gobierno y las corporaciones del agro, y su desenlace, ha sorprendido a sus actores, a los analistas políticos y a la población en general. Es buen momento para repasar mitos y lógicas de la política, utilizando herramientas que agilicen entender un poco más. Lo que podría facilitar operar mejor a aquellos actores que así lo deseen, y cuenten con condiciones para acercar dichos deseos a su efectivización. Trabajaré teniendo en cuenta como inciden, las tres formas de recepción de las percepciones y los sentimientos. Su articulación, y como se manifiestan en actos y conductas concientes e inconscientes de los seres humanos; para ir construyendo su vivir y sus enlaces sociales necesarios.
La política, está sobredeterminada[1] por diversos vectores: daños y potencialidades productivas del planeta y cada país en particular, desarrollos de las fuerzas productivas, relaciones sociales de producción, orientaciones económicas, perfiles de agrupamientos sociales y políticos y de sus liderazgos. Filogenias y ontogenias étnicas, psicologías particulares de diferentes sectores de las masas que condicionan su relación con dichos liderazgos. Cada una de estas variantes y seguramente algunas otras que se me escapan, condicionan a las demás y son condicionadas por ellas. Finalmente el azar, una cara de lo real, también incide y fuertemente en el destino de las políticas y como consecuencia de las apuestas de los políticos.

Tendencias mortíferas determinadas por pulsiones y paradojas narcisistas
La estructura que produce el accionar humano, está sobredeterminada por el conflicto que se produce entre el carácter fatalmente narcisista de sus deseos y la exigencia irrecusable y limitante a los mismos, de relacionarse con los otros para intentar llevarlos a cabo. En esas condiciones, reside la causa básica de inevitabilidad del conflicto psíquico. También, que el accionar sea decidido según cómo se articulen los tres registros de la experiencia en cada uno, en masas, y en liderazgos particulares. Las pulsiones, al ser posibles de satisfacerse en su propio borde[2] auto eróticamente (dicho en criollo, el goce de chupar y de comer, la masturbación anal, la peneana, la clitoridiana, etc.), plantan una de las condiciones básicas para que las tensiones entre el hablante y sus otros, suelan tener desemboques mortíferos. Ya que la satisfacción auto erótica lleva al aislamiento y a la estrechez vital en muchísimos sentidos. El narcisismo, lejos de ser una condición moral, como se escucha a veces usarlo de adjetivo peyorativo, es la estructura básica, que buscando la sobre vivencia de cada uno también puede llevarlo a la muerte. Y como tal, está cruzado por los antedichos tres registros de la experiencia, que se anudan en interdependencia total. En sus mejores formas, funciona entrando y saliendo de sus limitaciones muchas veces sin advertirlo, para sobrellevar la vida en las relaciones con otros (pareja, hijos, compañeros de trabajo)[3]. Su tope, está en la imprescindibilidad de relacionarse con otros, que lo encuentra – desencuentra, con los limites de cada uno y de los grupos en que se agrupan. Dichas relaciones se producen a través de creencias fantasiosas que hay “un sentido común”. Creencias que devienen de suponer que dichos vínculos se anudan, tras el supuesto que los otros quieren lo mismo que uno. O sea, a través “entender” que se comparten significaciones y sentidos comunes con los demás. Pero dichos sentidos y significaciones, se han construido desde los límites que impone el propio cuerpo, cerebro y constelación micro cultural de la que se es producto. Y que está condicionada por la filogenia, ontogenia de cada uno y por las respuestas a las “sorpresas que te da la vida”[4] y que casi siempre suelen resultar diferentes para cada otro. De esta torsiones en las relaciones entre las tendencias a luchar por sobrevivir, las pulsiones de muerte, las paradojas narcisísticas, más el reconocimiento de sus otros siempre erróneo, devienen malos entendidos, agresividades y agresiones, “encerronas trágicas” como gustaba decir Fernando Ulloa.

El ego, actor principal… de tragicomedias


Cacerolazos de Teflón en la Plaza. El yo de la sirvienta, a ojos cerrados, sirve al yo de su señora

El yo, que por un lado nos facilita vivir en sociedad al darnos una apariencia en la cual sostenernos y una tenue racionabilidad para pensar, por otro es sede de conflictos y torsiones por ser actor de personajes (lo inconsciente) que les quedan grande y porque esos deseos inconscientes lo empujan a darse a ser no sólo agente, sino también objeto en los intercambios de goce con los otros. Con su sabiduría milenaria le lengua construyó con el prefijo ego, significantes como: egoísmo, egocentrismo, egolatría. ¿Qué nos dice el diccionario[5] de los mismos? De: egoísmo. Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás. De: egocentrismo. Exagerada exaltación de la propia personalidad, hasta considerarla como centro de la atención y actividad generales. 2. [m.]Acto sugerido por esta condición personal. De: egolatría. Culto, adoración, amor excesivo de sí mismo.
Hay que tomar en cuenta, el indiscutible peso de aquellos líderes que se afianzan ante masas importantes, sea por su número, su peso en la producción, el comercio, las finanzas, la disposición de las armas del estado, o de aparatos partidarios. Tomándolo en cuenta, se hace evidente que el encontronazo entre los narcisismos mortíferos de los dirigentes agrarios hegemónicos por un lado, reforzados como el de De Angeli (pasteras antes, retenciones ahora) al sentirse gozosos de ser amados por pobladas conmovidas, y por otro el del Presidente del Partido Justicialista fijado a glorias pasadas, han ocasionado al resto de la gente que habita el país y a éste en su conjunto, inútiles e importantes pérdidas. Entre los dirigentes agrarios y la mayoría de sus trabajadores, en esta ocasión, campea el egoísmo. Hay entre ellos, propietarios y CEOs (Chief Executive Officer - ejecutivos de cúspide) de grandes corporaciones sojeras y de otras explotaciones productoras y comerciales del campo, pero con la compañía mayoritaria de su masa de trabajadores. Del lado presidencial justicialista, hay errores de cálculo en la correlación de fuerzas sociales y una propuesta tardía de redistribución de la renta nacional. Redistribución sobrecargada a uno de los sectores de la economía, dejando sin tocar otros, en los que otras grandes corporaciones tienen pingües ganancias. Lo que nos muestra al menos, un obcecado esfuerzo egocéntrico, ególatra, que amenaza arrastrar un fracaso personal y el de un proyecto político que merecería mejor destino. Narcisismos típicos de los anudamientos olímpicos, los cuales al quedar cortados, caen fácilmente en el aislamiento solitario de quiénes se cortan solos.
Re-actualización de antiguos prejuicios políticos y racistas
Debido a las condiciones de conflictividad inherentes a la estructura productora del ser humano en situaciones de tensión, el primer fantasma que se le aparece a cada uno, es el otro como amenaza siniestra. Fantasma que soporta al goce de cada uno, y facilita no interrogarse por la propia responsabilidad en las carencias que se sufren. Se sobredimensionan y expanden ideologías, de izquierda, de derecha, de “género” [6] o ahora de un democratismo que derrapa a anomia. Alguna vez fueron propiciatorias de defender intereses de la Nación y/o de una supuesta la igualdad ante la ley de sumergidos sociales o sexuales por los sectores dominantes. Pero cada vez más, se trastocan en retóricas renegatorias de las verdades emergentes de diferencias de órdenes diversos. Debido a la magia del lenguaje –negra en estas circunstancias- las ideologías, de iniciarse como propiciatorias, derivan en obstáculos para lo que proclaman. Izquierdas, derechas, centros, son nombres que devienen del ala que ocupaban a las miradas, los diputados en la asamblea de la Revolución Francesa. Y la mirada, es “mandada a hacer” para escabullir la verdad.

Sorprendidos por la protesta de “la abundancia”
Hubo muchos sorprendidos porque esta protesta tan sostenida y extendida, se disparó cuando mejores réditos se están obteniendo de la renta agraria. Quienes se sorprenden, son tributarios de la idea, que sólo la miseria conlleva estallidos sociales. Es un error, los estallidos sociales sólo suelen ser producto de crisis. Las situaciones crónicas habitúan a gozar[7] de ellas, sea en la pobreza o en la riqueza. Las crisis presionan los conflictos entre los narcisismos de los hablantes, tanto en las de empobrecimiento, como las que resultan de excedencias. Aunque estas parezcan más irrazonables. No se trata de la razón pura, sino de la razón fogoneada por pulsiones y narcisismos. Estos favorecen a veces desarrollos nacionales y/o sociales y otras los perjudican. En ambos tipos de crisis, las ambiciones personales, estimulan los conflictos por la redistribución de la renta. En ambas, los diferentes sectores sociales creen que la justicia se mide según el rasero de sus intereses. De ahí deviene la relatividad del significante justicia, y que siempre exija predicación para poder producir significaciones que sólo satisfarán a quienes resultan favorecidos por estas. Por eso el peso que ejercen las funciones del estado como regulador. Sea desde la presencia, o por ausencia, según las orientaciones políticas predominantes en sus gobiernos y las correlaciones de fuerzas sociales y económicas con las que tengan que lidiar. Lo justo o injusto y la realidad que establecen, finalmente es definida por la resultante de dicha correlación y las consiguientes negociaciones y/o imposiciones explícitas o implícitas.

Medios masivos de comunicación + corporaciones = ¿libertad de prensa?
Este conflicto ha mostrado desnudamente el enorme resorte de poder en que se han constituido los medios masivos de comunicación, en tanto son usados como vehículos bombas de grandes corporaciones mediáticas, económico – financieras, comerciales - agrarias - fabriles.
¿Cuál es la lógica que los soporta? La de los vínculos sociales resultantes de las formas de articulación discursiva entre humanos. Estas, son las piezas clave, en la modalidad de relación entre ellos. Las diferentes variantes de discursos amo, lejos de ser despreciables como suele escucharse en algunas utilizaciones peyorativas de dicha nominación de discurso, fundan y sostienen las relaciones entre los seres parlantes. No ha habido una sola sociedad donde alguna de sus formas no haya hegemonizado. Lo que por supuesto supone pérdidas, como ocurre en cualquier otra de las relaciones de discurso. En todos ellos, sus actores ganan y pierden. Algunos más, otros menos. Su lugar en cada discurso, depende de su modo de estar en las relaciones sociales. En que lugar se ubican, depende del deseo que los esté causando y la modalidad de goce en que anclen, se engarcen y no sólo, como “ingenuamente” se suele creer, de cómo quedan ubicados, o sean colocados, aunque esto influye y muchas veces fuertemente. De en que lugar queden, dependerá de qué goce se apropien, cuales sean su pérdidas y que deseos les queden pendientes. Sin agente que indique -amo- no hay relación que funcione. Ante la indicación, el otro aceptará, rechazará, o propondrá modificar. Insisto, no ha habido ninguna sociedad en la que no dirija algún discurso amo. Y mientras más libertarios eran los enunciados, más rígidos fueron los amos devinientes. Resultó así en la Cataluña anarquista de la guerra civil española con sus resultados de anomia y disgregación, que facilitaron el triunfo de los fascistas de Franco. Y que en el declive revolucionario, llevaron a sus actores anarquistas a “resolver” las diferencias entre ellos, con la razón de las armas.
El periodismo, supuestamente dispuesto a decir la verdad en tono de denuncia, es expresión socializada del discurso de la histérica. La histérica con sus “histeriqueadas” -te quiero, no te quiero, te deseo pero no accedo a que goces conmigo, acercáte pero no demasiado, no te alejes pero no me toques- convoca al amo que imagina como poderoso, para impotentizarlo y patearle el banquito en que lo unge. En la actualidad, amos encaramados en grandes corporaciones multimedia monopolizadoras en nuestro país de la producción de papel[8], y partícipes de muchos otros grandes negocios, hacen apariencia de histérica, para encubiertamente, operar como amos verdaderos en cualquiera de sus versiones. Es y será paradigmático de este uso perverso de la máscara histérica, el acierto destructivo para la 125 y constructivo para las grandes corporaciones, de “naturalizar” la significación del significante campo, a coagularlo como representante representativo de todos los sectores sociales vinculados al agro. Arrendatarios pequeños, grandes y medianos, propietarios de dimensiones similares, comerciantes y productores fabriles proveedores de insumos y demás mercancías vendibles a todo tipo de habitante del agro, ciudades y pueblos vinculados, se creyeron en mancomunidad de intereses y representados por él. A lo que contribuyó la miopía de los Kirchner desde Lousteau en adelante, para diseñar una política diferenciada que gravara a las grandes corporaciones y terratenientes sojeras y favoreciera en cambio a pequeños y parte de los medianos, además de a los que trabajan en cultivos o cría de ganados no desertificantes. La magia de las palabras (en este caso nuevamente, negra) empuja desde “los medios”, a la disgregación social. Y aprovechándola, convocan amos tiránicos, absolutistas y destructivos, como los que componen la Sociedad Rural y las corporaciones sojeras.
Que la política dependa de condiciones de estructura, no excluye que en ella hayan buenas y malas personas. Malas, son aquellas que habiendo producidos actos que por sus efectos retrosignificados como dañinos para los otros, sin que medie imposibilidad de no repetirlos, los repiten. Buenas, quienes se sustraen a la tentación de hacerlo, en pro del primum non nocere[9].
La censura de prensa no es solución, además de ser un colador arbitrario. El siglo XXI exige de estados y poblaciones utilizar con creatividad medios estatales y otros de propiedad pública, instituidos a través de mecanismos bajo control democrático para sus direcciones. En la coyuntura, también una política activa de conferencias de prensa[i], en vez del sectario secreto de cúpulas. No serán garantía, pero sí intento de mejorar, compitiéndole a las corporaciones.

Poder
Poder es, no sólo contar con medios para hacerlo efectivo, sino también saber hacerlo. El principal problema que presenta el ejercicio del poder en la jefatura del Partido Justicialista y en la Presidencia de la Nación, reside en la torpeza que están evidenciando para tejer alianzas y exclusiones, lo que se refleja incluso en el encierro de la cúspide que está decidiendo sus políticas. Así le fue a Néstor Kirchner en la concertación con parte de los radicales y en los negocios con el punterismo peronista. Concilió más allá de lo necesario con algunos barones radicales y justicialistas del conurbano y con algún caudillo provincial como Rovira, el derrotado candidato a gobernador en la provincia de Misiones. En estos rasgos residen las principales debilidades del actual presidente del PJ. Pareciera no advertir, que en política, siempre resultaron perjudiciales, pero a la velocidad de los tiempos del siglo XXI, tornarán rápidamente olvidables a quienes por detentarlos, se equivoquen. Su egocentrismo lo llevó a la necedad de no tomar registro de éste acontecimiento, con lo que sembró los vientos de las tempestades que recogió su esposa en el destino del decreto 125. La conciliación sin necesidad, y el rencor, son malos consejeros. Ya hay voces que piden la renuncia del vicepresidente Cobos. Le exigen “que acompañe al gobierno”[10]. No tienen en cuenta que el Presidente del PJ y la Presidenta de la Nación lo tuvieron todos estos meses de florero, tanto a él como a la que corriente radical de la que provenía. O sea, no fueron compañía. Y, “el emisor, recibe del receptor, su propio mensaje invertido[11]”. Si la Presidenta de la Nación logra reciclar su inteligencia, desprendiéndola de la sujeción simbiótica al masculino que se le impone, reestructurará su política de alianzas y adversarios. De lo contrario, habremos perdido otra gran oportunidad como Nación y sociedad.

Sombras del pasado.
Del 2001 se salió, más allá y más acá de las apariencias, con una tregua inestable. Estabilizada con el 3 x 1 de Duhalde y sus ministros de economía, continuado por Kirchner y Lavagna y con una módica quita en parte de la deuda externa que permitió saldar con el principal acreedor, el FMI y algunos fondos buitres, que no obstante insisten en cobrar. Queda, la lo agregado por adquisición de nuevas deudas y lo pendiente con el Club de París.
La frágil salida encubrió imaginariamente, a la manera de los olvidos, un dato clave que expresaba la consigna “¡Qué se vayan todos!”, la desconfianza generalizada en los dirigentes políticos. Lo que dio lugar a dirigentes sociales (piqueteros, comisiones de base, etc.) que no traen tras sí, historia ni organizaciones arraigadas y con una parte importante de su masa integrada por desocupados y otras formas de marginados. Marx no confiaba en ese tipo de masas por no tener una ligazón a alguna de las formas de la producción. Dirigentes sociales, se apoyan en bases inconsistentes. No debe tomarse este dicho como adjetivación, sino como constatación de su constitución social y el tejido que la misma brinda, para el accionar político.
El peligro de esta situación, reside en que masas con ese fundamento en condiciones subjetivas que las desaniman, resulten caldo de cultivo para aventuras totalitarias o peor aún, para anarquizaciones de “todos contra todos”, tipo lo que fueron los Balcanes o en los 70 el Líbano. Para ejemplo agrego, que quedó disimulado por el estrepitoso rechazo de la 125 en el Senado, que la semana anterior fue rechazado un veto de Macri a una ley de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, por 56 a 0. O sea, por unanimidad. Su propia bancada votó contra a Mauricito. No debemos olvidar, que los argentinos nos fundamos como Nación, en reacción a la anarquía de los años 20 del siglo XIX. O sea: tenemos historia, marcas, en aquellas disgregaciones. Entre otras cosas, descendemos mayoritariamente de etnias con características históricas similares: andaluzas, napolitanas,...
Una cuestión muy relacionada con todo esto, es la propensión al aislamiento y aceleración de las personas urbanas. Lo que tiende a agravarse, al ir cayendo una cantidad de funciones de las computadoras a expensas de los teléfonos celulares. Esto acentúa las relaciones virtuales, absolutamente fragmentarias y no presenciales. Lo que favorece el fortalecimiento de narcisismos circulares, tipo ciclo Olímpico, sin torsiones estimuladas por los vínculos presenciales. Como consecuencia, se fortalecen, tendencias a la disolución. Es mucho más fácil decirle algo disgustante, a alguien o a varios por mensaje de texto o mail, que en la cara.

La memoria colectiva
Los políticos, ¿ingenuamente? creen en la memoria de los pueblos. No advierten que como cualquier memoria, pero mucho más cuando es colectiva, mitifica. Cosa que Jung, advirtió preclaramente. Lo bueno, es fácilmente olvidado en tanto la rueda de la historia sigue sus “rodadas”. Lo de hoy, tapa fácilmente lo de ayer. Es la base lingüística de la represión. Cuando se habla, la palabra se elige entre sinonímias o antonímias posibles del eje vertical, paradigmático, de cada operación de enunciación. Sincrónicamente se deja caer, subalternizándolas, a las otras posibles. Cuando renacen dificultades, se olvida lo bueno que pueda haber habido y se sienten solamente las dificultades que se transitan. Esto está a la orden del día hoy.
Lo que hace de la situación actual algo muy difícil, por la obcecación, el encierro narcisístico de la pareja K, ¿y sus negocios?, y por el encierro narcisístico de los líderes corporativos actuales del movimiento agrario y de la oposición en general. Contribuye la miopía de algunos izquierdistas, los deseos revanchistas de algunos K y lo peor de las derechas, todo montado en la perversidad desinformativa de los medios masivos de información corporativos. Luchar contra ese “cuesta abajo en la rodada”[12] exige iniciativas vitales e inteligentemente pluralistas, como el importante agrupamiento Carta Abierta[13].

La Presidenta, en desconcierto, pone “stand by”.
Dos formaciones del Inconsciente[14] pintan la situación en el gobierno, en el curso de la derrota de la 125 en el Senado-
1) El Presidente de la bancada ¿kichnerista? Miguel Angel Pichetto, dirigiéndose al Presidente del Senado Vicepresidente de la Nación Cleto Cobos, le dijo: "Presidente, Jesús les dijo a los discípulos: ""Lo que haya que hacer, hagámoslo rápido". Lo interesante de esta frase es que Jesucristo dijo "lo que tengas que hacer hazlo pronto", y se lo dijo a Judas, en el momento en que iba a entregarlo traicionándolo,...[15] En consecuencia el deseo inconsciente de Pichetto, a través de usar la 1a persona del plural, lo asoció a Cobos, al que algunos consideraron Judas, por su voto considerado traicionero.
2) Nos cuenta un cronista: “Sergio Massa cerró la puerta de su despacho y suspiró sonriente. Los fotógrafos detrás de él todavía se peleaban por sacarle fotos. En el salón iban y venían colaboradores exultantes. ‘¡Instalaste tu primera frase en los medios! ¿Vas a ser la rueda de auxilio de la Presidenta!”, le contaron. Massa volvió a sonreír. “Está buena la frase, ¿no?, contestó mientras se acomodaba en un sillón para recibir a LA NACIÓN.”
Contó esto después de aclarar que había estado en la UCEDE, entre sus 14 y 17 años porque lo había llevado su hermana. O sea, en 1988, cuando Álvaro Alsogaray era la estrella en ascenso, del neoliberalismo argentino, legitimado por Carlos Saúl Menem y Bernardo Neustadt.
Su inconsciente confiesa que se deja llevar por las polleras, supone que a la Presidenta de la Nación se le pinchó una goma y que él, repuesto de segunda, suplirá hasta que la Presidenta encuentre una próxima gomería en la que lo reemplace una vez arreglada la nueva. Con lo que él volverá al baúl del Tigre Néstor. Todo nos indica que la crisis en el oficialismo recién ha comenzado y su destino es incierto. Dependerá mucho, de si la Presidente asume sus declamaciones de género y las lleva a la práctica sin dejarse ensombrecer por el egocentrismo ególatra del masculino que en el momento más álgido pos derrota en el Senado (entre 4.30 hs y 5. 30 hs. de la madrugada), la presionaba para que haga un “renunciamiento histórico”, que hubiera resultado histérico.
¿Estaremos condenados a qué estén volviendo todos?
Mientras, lo único evidente es que la mayoría de los argentinos sigue soñando conque vuelva Perón.



[1] Concepto clave desarrollado por Freud, ya desde La Interpretación de los Sueños.
[2] Observación de Lacan en Los Cuatro conceptos… plantada como axioma fundamental de la lógica de la pulsión de muerte.
[3] Como en la estructura de torsión de la Banda de Moebius
[4] Ruben Blades “Pedro Navaja”
[5] Diccionario de la lengua de la Real Academia Española
[6] Extraña preferencia que tienen algunas mujeres por ser reconocidas por este significante sustantivante que por la adjetivación de su sexo.
[7] Utilizando esta palabra en el giro que le dio Lacan, al referirla no sólo al placer sino también al sufrimiento, en tanto se transforme en hábito al que se ancle.
[8] Clarín y Nación son los dueños principales de Papel Prensa
[9] Dicho latino: “Lo primero, no dañar”
[10] Declaraciones de Miguel Angel Pichetto (diarios del 20 de julio del 2008)
[11] Jacques Lacan
[12] Tango. Cuesta Debajo de Gardel y Le Pera
[13] Agrupamiento que ya reúne las firmas de unos 5.000 intelectuales
[14] Ver: www.televerdades.com 14 Medio: TN y otros Fecha: 17/07/08 www.televerdades.com Enviado por el lector: Pablo Fazzari


[i] Como parece haber iniciado la Presidenta, con sus luces y sus sombra

viernes, 25 de julio de 2008

Diferencias Pasado y presente


22 de junio del 2000

Epígrafes: "¿-Cómo podría captarse toda actividad psíquica sino como un sueño, cuando mil veces cada día se oye esa cadena bastarda de destino y de inercia, de tirada de dados y de estupor, de falsos éxitos y de encuentros ignorados, que son el texto de una vida humana?"
"De modo que de mi discurso no esperen nada que sea más subversivo que el propio hecho de no pretender darles la solución."
Jacques Lacan: El Reverso del Psicoanálisis.

"Finalmente, a nivel de la objetivación o del objeto, se oponen lo conocido y lo desconocido. Porque lo conocido sólo puede ser conocido en palabras, lo desconocido se presenta como teniendo una estructura de lenguaje. Esto nos permite volver a plantear la pregunta de que es lo qué ocurre en lo tocante al nivel del sujeto." Jacques Lacan: La Etica del Psicoanálisis.

1950, Buenos Aires, incipiente Villa Freud. Un candidato de APA entra al consultorio de su analista, ritual que repite 50 minutos 4 veces por semana. Sabe que así será durante 4 años y medio aproximadamente. El didacta también lo sabe. Como eso le ocurre con toda su agenda de pacientes, también sabe que si le piden una nueva hora, tendrá que hacer ingresar al peticionante a una lista de espera por cuatro años.
Sus honorarios se sabe cuáles son y que serán aumentados progresiva y regularmente en el curso del análisis; lo que se sabe, dará lugar a resistencias e interpretaciones sobre el tema del dinero y por lo tanto de la analidad, que no es lo mismo que la pulsión anal (la diferencia es la que hay entre personalidad y sujeto del inconsciente).
Como es lunes, se sabe que habrá alguna interpretación sobre la depresión del fin de semana, y como se acerca febrero, sobre la de las vacaciones.
Como podemos observar, anticipadamente, se sabía demasiado. Lo que podía aburrir y estimular ganas de obtener el alta lo antes posible (claro que dentro del tiempo reglamentario). Pero nuestro paciente imaginario, que alguna vez existió efectivamente y como analizado de un bronce actual de APA y de alguna Apita, no podía sacarse el maldito vicio de fumar, sabiendo que para el didacta eso era causa suficiente para no otorgar aquella. Así que fumaba desesperado antes de entrar a sesión, para no hacerlo en ella. Luego, algunas pastillas de menta disimulaban el aliento tabáquico. Ya en sesión, podía ocurrir que se torturara, porque lo primero que se le ocurría era la cuestión de la disimulación del tabaquismo, lo que lo hundía en un silencio pertinaz. A lo que el didacta, sin inmutarse, respondía igual toda la hora. Salía entonces malhumorado, pensando que había desperdiciado una sesión por el puto cigarrillo. También admirado por la capacidad de aquel para soportar el silencio. Eran épocas en las que se consideraba que el final del análisis proveía una bendita identificación con el analista.
1980: la primer hiperinflación y sucesivas inflaciones habían sacudido a Buenos Aires y otros lugares del mundo. El huracán lacaniano[1], desde las catacumbas ponía en cuestión los saberes previos. La rajadura que habían producido en los 70 Plataforma y Documentos en APA, abrió la necesaria inconsistencia en el discurso del Otro, que facilitó a las nuevas camadas y a algunos de los viejos, elegir estudiar el discurso de Lacan. Difícil, alambicado, pero realmente atractivo al generar la sensación de que llevaba verdaderamente a analizar y reabrir fecundamente, debates claves para el siglo, sobre la Cultura, la sociedad, la política.
El debate de los años 30 sobre las mujeres, enfrentó a un Freud un poco machista que no veía otro ordenador para la femineidad que la envidia del pene, y una Melanie Klein feminista, que la suponía sólo defensiva. Lacan va a advertir que en las mujeres late el deseo de ser mujer, obviedad que saca a estos análisis de la rivalidad imaginaria.
Durante los 80, se generalizó el egreso en masa de estudiantes de psicología que se volcaban a la práctica analítica y peleaban por su ley de incumbencias que los sacaría de ser las cenicientas de los médicos. Poblaron hospitales, psiquiátricos, obras sociales e incipientes prepagos.
Analizarse dejó de ser lujo de una élite y pasó a extenderse (con las limitaciones que esas instituciones estipulan) a capas mucho más amplias de la población. En París, se bautizó a Buenos Aires: capital del psicoanálisis (significante de llamativa plurisemia). Los honorarios exigían, en la mayoría de los casos, ser re- contratados mes por mes debido a las inflaciones. Se espació la regularidad de las sesiones, de 4 a 3, de 3 a 2, de 2 a 1. El tiempo de las mismas comenzó a ser tomado a veces mejor, a veces peor, por la formalización del tiempo lógico promovida por el maestro francés. En pasillos y supervisiones se escuchaba cada vez menos: ¿qué material trajo? Y más: ¿qué escuchaste?. Se estaba dejando la lectura de los dichos de los pacientes desde la doctrina y con interpretaciones icónicas, para volver a la escucha freudiana de la letra y el significante, rescatada por Lacan.
Allá por 1984 la camada joven del lacanismo francés encabezada por Jacques Alain Miller arrimaba el acto analítico, apoyándose en el seminario que con ese nombre había dictado Lacan, y replanteaba la problemática del fin del análisis. Ambas propuestas sacaban a éste de ser un mero ejercicio intelectual que lo eternizaba, y promovía un nuevo modo de practicar la clínica, más interesado en los actos del sujeto. Hasta ese momento, la palabra actuación era una mala palabra en el imaginario psicoanalítico. Por la vía de Lacan, Ferenczi y Winnicott volvían remozados. Este movimiento fue y es dificultoso. A algunos los llevó a perder la brújula de la primacía del significante, con lo que las supuestas intervenciones se transformaban en aventuras arbitrarias. También a creer que la interpretación no es un acto analítico. Otros, que llegan tarde a dicha elaboración, pues entonces la rechazaron, proponen las intervenciones en lo real, y confunden lo inefable por reprimido, y la carne del cuerpo, con real, suponiendo entonces, que éste puede ser realizado con x recursos, sin el concurso del significante.
Entrados los 90, algunos sectores olvidaron el rechazo de Lacan a la nominación sajona de border line, y comenzaron a hablar de: estructuras o patología de bordes y a ceder a la presión del DSM IV, armando especializaciones sobre bulimias, anorexias, toxicomanías (adicciones), psicosomáticas. Volvieron al psicoanálisis centrado en las identificaciones y modalidades de goce, arrasando con la causa: la función y singularidad, de los deseos inconscientes. Toman como , patologías de fin de siglo, lo que fue descripto por Bleger en Simbiosis y Ambigüedad en 1963, y que a ojos de buen lector, aparece en casos de Freud, en 1895.
Se les escapa que de que de lo que se trata es de que, al haber ampliado Lacan la formalización, formulización y topologización de las estructuras del sujeto, ha generado nuevas condiciones de posibilidad para entender cuadros que, o no se podían entender, o que al comprendérselos desde el marco de las estructuras neuróticas, o de descripciones fenomenológicas como la noción de núcleos psicóticos, se equivocaba el tratamiento. En particular, y con riesgo de iatrogenia con la psicosis y las esquizofrenias,.
La conceptualización de Lacan sobre el significante del nombre- del- padre y su articulación en los tres registros anudados borromeicamente y sin posibilidad de no fallar, pero a veces zurcible por la función re- anudadora del 4º nudo (sinthôme), facilitó repensar y reubicar dichos tratamientos, y los que aparecen en las fronteras.

Una de las dificultades mayores.
La instalación y el sostenimiento de los análisis, o sea el manejo de la transferencia y la resistencia, y cómo situar y utilizar lo que se dio en llamar contratransferencia. Del lado kleiniano, predominaba la idea que todo era interpretable y en el aquí y ahora conmigo. De donde lo interpretable resultaba, no tanto de formaciones del Inconsciente como de lo que pudiera encontrarse como analogable a algo ocurrido en la relación analítica. La atención estaba puesta en imágenes y analogías más que en fallas, repeticiones, o insistencias en el discurso. La indicación de interpretar primero la resistencia y después lo resistido, transformaba a los análisis en discurso universitario con consecuencias lógicas de fascinación y/o tensión agresiva, imposibles de analizar. Tributaria de estas creencias, fue la noción de contra transferencia que algunos están reflotando ahora, a diferencia de Lacan que captando la relación de dicho fenómeno con el registro imaginario, prefirió hablar de transferencias recíprocas. Agreguemos que en las posiciones más extremas se consideraba que sentimientos, ideas y acciones del analista, eran productos de lo que el paciente le inoculaba. El análisis quedaba encerrado así, en capturas imaginarias.
Lacan re-lanza la praxis con su indicación de centrarse en la interpretación del deseo, de lo reprimido y no de la resistencia. En vez de sostener el espejismo reinante pos-mortem de Freud, descentra al yo, e insiste al igual que el fundador, en que lo inconsciente desea hacerse escuchar. Elabora el concepto de deseo del analista. Le recuerda que es suya la responsabilidad de las curas que conduce -la resistencia es la resistencia del analista- y lo retira de la prisión contratransferencial.
Fernando Ulloa entre nosotros, va a insistir sobre la importancia de que el psicoanalista no rechace, sentimientos y asociaciones que le surjan mientras escucha, pero para abstenerse de usarlos hasta que aparezca lo impensado que por vía de la interpretación dispare en el paciente lo impensable.
La aportación más importante de Lacan a la práctica fue el desenvolvimiento de la posición y función del analista, planteando que debe colocarse en semblant de objeto como causa de deseo, para sostener la transferencia del analizante y su deseo de analizarse. Propuesta que rompe con la estrategia del analista pasivo, hiper abstinente, silencioso, gris, opaco, neutro, de absoluta neutralidad. Después de plantear en La Dirección de la Cura, la táctica de la vacilación calculada, agrega en 1974: “Entonces relájense, sean más naturales cuando reciban a alguien que viene a pedirles un análisis. No se sientan tan obligados a mostrarse de cuello duro. Incluso como bufones que están justificados en ser bufones./.../ Soy un payaso. Tómenlo como ejemplo, ¡y no me imiten![2].
De lo que se trata entonces, es de leer durante la sesión la escritura borromeica que se despliega ante nuestros ojos, oídos y demás percepciones, para operar no sólo con las interpretaciones, sino con todo nuestro cuerpo, desanudando y generando condiciones para el re- anudamiento de lo que se va presentando como proveniente del Inconsciente. Creo entonces que no es exactamente en semblant de objeto causa de deseo que nos colocamos, éste está perdido sin habérselo encontrado, ni haber podido serlo nunca, razón por la cual creo, no hay como semblantearlo.
Nuestra posición tiene más relación con un cierto semblanteo en el fantasma. ¿En qué lugar?. Propongo en el del losange, $a. Entre el sujeto y el objeto: como más, menos, como conjunción, disyunción. Ni exageradamente cerca, ni exageradamente lejos, ni en total conjunción, ni en absoluta disyunción a la vestidura, en la identificación transitoria a apariencia del objeto, que en el fantasma soporta el deseo del sujeto.
Alguien que está tratando de hacer algo mejor que sólo sufrir con sus malestares, y que se está formando en psicoanálisis, entra al consultorio de su analista. Venía una vez por semana. La recesión y la decisión del analista de no rebajarle los honorarios, lo está haciendo acudir cada quince días. Entra entusiasmado con su último sueño, intercambia algunas bromas con el analista mientras se reclina en el diván, relata aquél, y ¡oh sorpresa!, las bromas anodinas estaban en estrecha relación con lo soñado. La interpretación lo re- encontró, asombrado, con algo de sí que le resultaba impensable.
En estos finales de siglo, las sesiones son menos frecuentes, suelen durar menos, los análisis resultan menos caros, pero si están bien conducidos y la estructura del paciente lo permite, resultan mucho más eficaces que cuando los obsesivizaron las normas IPA. Como vemos, el siglo se enriqueció gracias a lo que aportaron a la Cultura: Freud, Lacan, Winnicott, Ferenczi, Abraham, Klein, Reich y muchos otros de igual calaña.


De nudos y enredos
Dije anteriormente que no todo es interpretable. Lo que está a mano de la interpretación, es lo que desconcierta nuestras percepciones y lastima significados. Librarnos del condicionamiento imaginario nos facilita dejar en suspenso el saber referencial y someternos al saber textual que nos entregan las enunciaciones verbales y/o corporales del analizante. Para los que Lacan es un psicoanalista a ser usado, el trabajo con el paciente tiene como base dominar la articulación que discriminó entre tres registros: Real, Simbólico, Imaginario; y el cuarto nudo, como condición necesaria para pasar del síntoma al synthõme, de la miseria psicopatológica a un estilo frente a la vida. Con ellos trabajamos, y no sólo con lo que proviene del Inconsciente. Esa es la principal diferencia entre la clínica freudiana y la lacaniana. No sólo se toma en cuenta lo que el inconsciente dice a través de lapsus, fallidos, equívocos, etc. El campo se amplió, lo que ha ampliado la eficacia del psicoanálisis. El psicoanálisis, encorcetado a tratar con el encuadre clásico y con sólo la interpretación del inconsciente, no lograba nada con pacientes que no están hechos para ese encuadre, y que constituyen un importante porcentaje de la población. La casuística psicoanalítica se construyó con la minoría que perseveraba. Ahora, hay una camada de psicoanalistas que adquirió mayor eficacia en su práctica, logrando que muchos pacientes que antes se iban enseguida se queden más, logrando mejores resultados.
"Porque lo conocido sólo puede ser conocido en palabras, lo desconocido se presenta como teniendo una estructura de lenguaje." De esta idea clave, parte la de la primacía del significante. Lo que no quiere decir que no haya equivalencia entre los tres registros. Pero a la hora de vivir, para el ser parlante, se van articulando y tensionando diversamente. En como se presenta un sujeto, se observa que hay momentos en los que domina lo imaginario. Otros, en que actúa por presión de lo real. Y otros, en que opera principalmente lo simbólico. También circunstancias, en las que se articulan más o menos armónicamente los tres.
La base, está en la palabra. Porque de ella procede la función significante con sus tres efectos diferentes: a) Producir la creencia de que significa total y absolutamente a algo. Lo que deja la sensación de que ese significado es el único sentido posible, excluyendo por ese momento la posibilidad de que operen otros sentidos. b) aislada de otras palabras y/o imágenes -no puede producir ningún sentido, es: sin sentido. c) articulada a otra u otras, produce un efecto de sentido que puede resultar en la sensación explicada anteriormente, o por el contrario la de que no se abrochó lo que se quiere trasmitir. Algo sigue apareciendo real, fuera de sentido. No hubo de lo simbólico y lo imaginario, lo que lo aprehenda. Si ese resto real causa el deseo del sujeto, estamos ante lo que Lacan llamó objeto "a". Si lo causa a responder interpretativamente por falta de o en el significante, se producirá un delirio, una mitomanía o hasta un síntoma. Como se puede advertir, es por la dependencia del sujeto del lenguaje, que registra su experiencia en tres dimensiones. Es básico, distinguir naturaleza de real. Real no es ni deja de ser –materia-, es lo que en esta o en lo inmaterial, pero incidente, se escapa al saber. No es lo anatómico, sino lo que de su anatomía se le escapa al saber del sujeto.
El sujeto no es el del enunciado, como engaña la conciencia, ni tampoco su fragmentación. Habrá sido, los efectos de la articulación en la enunciación, entre diferentes componentes y efectos: el significante que lo representa (S1) puro sin sentido, que toma efecto de sentido por la significación que le otorga el significante que viene del Otro (S2). Que por ese hecho es el que parece "saber" sobre él. No porque sepa nada, sino porque convocado por el S1 le significa un saber. Lo que deja al sujeto dividido entre ambos significantes, y perdiendo un resto que queda sin significar, y que también lo divide, causándolo a seguir eslabonando cadena, parloteo.
En consecuencia, la operación analítica no consiste sólo en recortar y poner en evidencia el S2 cuando se manifiesta a través de cualquiera de las modalidades de enunciación (formaciones del inconsciente, giros discursivos, insistencias significantes, homofonías, insistencias pulsionales en los significantes utilizados, etc.). A través de la lectura de esas producciones, se devela lo inconsciente que se va poniendo de manifiesto, pero también como se posiciona el ser parlante en cuestión. Ello indicará, cual puede ser el posicionamiento más conveniente del analista para la buena marcha de ese análisis.
Lo decisivo está en el funcionamiento del analista en cada sesión. Desde sus conjeturas, construirá la apariencia necesaria para causar el deseo del paciente a analizar-se.
Dicho de otra manera: lo que escuchamos, -siempre son sueños, ficciones, mitos, que el anudamiento borromeico en que el analizante está atrapado teje para su sostén y para historiarse (ubicarse en una historia). Lo hacemos desde nuestro anudamiento. Y cuando las cosas andan bien, habitados por el deseo del analista que nos incita a abstenernos, a no tomar partido y a colaborar con el analizante para que pueda ir caminando su camino, discriminando ideales de objetos. Atendemos en las ficciones que nos narran, las manifestaciones de las enunciaciones inconscientes. Se nos van tejiendo entonces nuestras propias ficciones sobre el analizante. Más aún, -si intentamos rechazarlas. El arte está, en no creer que son la verdadera realidad, y en no rechazarlas. Tomarlas como aproximaciones provisorias que nos indican posicionamiento, semblant conveniente, estrategia probable, táctica conducente.
Finalmente. De las enunciaciones del analizante, es fundamental captar si predomina en su posición, la entrada o no en discurso. Se decía en otras épocas que si no entraba en discurso, era inanalizable. Sin embargo, a muchos incapacitados por su enfermedad para entrar en él, se logra generarles un artificio, un lugar, para que el tratamiento resulte útil, eficaz. Para eso, lo importante es darse cuenta de que forma entra o no en vínculo social. A que tipo de discurso lo hace más habitualmente, a que lugares y en qué funciones. Como es su relación con el falo y la castración, y con su propio valor -imposible de calcular. Lo que lo lleva a responder con valores de uso, como moneda para entrar en el intercambio. También como percibe y se ubica en la "relación que no hay, entre los sexos". Dicho de una manera más sencilla, como percibe y se ubica en las dificultades de relación entre los sexos.


La primacía del significante, sus relaciones paradójicas con los tres registros y la eficacia de nuestra práctica
1) Un alerta En este presente que transitamos, entiendo que estamos ante un desvío con respecto al psicoanálisis que de imponerse, lo lleva a devenir tributario de ideales humanistas y con pretensiones de reformar al yo. Un psicoanálisis que se apartaría de su principal función, el trabajo con lo real, con el deseo y la pulsión, a través de lo simbólico, para que el sujeto quede advertido de que es efecto del Inconsciente. Dicho desvío lleva a un psicoanálisis que dependería del saber referido y no del saber no sabido del hablante- ser. ¿El resultado? Sin lugar a dudas la identificación al saber(?) borromeico del analista. ¿La consecuencia? El reforzamiento de la represión. Nada más que una nueva terapia de la conducta, en estas circunstancias: lacanoide.

2) El Punto en Cuestión.
Reducido a su mínima expresión: creer que el planteo de Lacan sobre la equivalencia borromeica entre los tres registros, voltea su tesis principal sostenida hasta el final de su vida, sobre la primacía del significante. Esto se evidencia en muchos trabajos que se enredan con los piolines del nudo borromeo, al confundir, lo que fue escrito para la mostración (o sea para la culminación de la lectura de lo analizado en la práctica) con lo que funcionaría como causa de esta. Dicha idea, los lleva a recaer en conjeturar sobre los pacientes, desde el saber referencial (lo leído, lo ya sabido, lo enredado) perdiendo de vista el saber textual, o sea, lo trasmitido en los dichos de los analizantes por sus enunciaciones.
3) A mi modo de entender, la diferencia depende de cómo se entienda la categoría: significante. Si se queda con la definición de la Instancia de la letra, se puede creer que lo que Lacan produjo fue sólo un ajuste en la lingüística estructural. Ahora si se lee a la letra, la definición de Los Cuatro Conceptos (sostenida hasta el final de sus días) -"Un significante es lo que representa a un sujeto para otro significante"-, se captará que se ha salido de la lingüística, para internarse decididamente en el campo del Inconsciente y en consecuencia del psicoanálisis. Lo mismo ocurre con el enriquecimiento del concepto de letra, que va entre La Instancia, y Los Cuatro Conceptos. Entra el sujeto (se entiende que del Inconsciente) como representado, no por una representación (que se resolvería unívocamente, punto a punto con relación a la imagen o el sentido) , sino por un representante, que sólo puede representar con efecto de sentido en tanto otro representante lo signifique. Con la consecuencia lógica de que será representante de... ¿otro sujeto?. No. Al no poder haber dos sujetos del Inconsciente en posiciones distintas en un mismo discurso, hay falla, malentendido, fracaso de comunicación. Pero además, el significante como cualquier otra cosa, no puede no tener potencialidad simbólica, imaginaria y real. Puede funcionar como representante (en tanto solitario = sin sentido). Como representación (la palabra árbol como representación de la imagen árbol). Como vehículo por fracaso, de lo que queda fuera de sentido. Por ejemplo: ¿representación de que imagen? ¿vegetal, arterial, de leva, genealógico etc.) y aún si alguno de esos S2, aclarara, algo se seguiría escapando: ¿está en una radiografía, ecografía, en el cuerpo propiamente dicho, etc., etc.?. Además, quien describió el árbol arterial generó las condiciones para que apareciera el colesterol que ya estaba, y luego las dietas, los medicamentos, -la anorexia, y nuevamente etc.
4) En consecuencia, es por la atadura del hablanteser, no tanto a la palabra como al significante, que el Inconsciente está estructurado como un lenguaje. De ese hecho deriva que la experiencia se le aparezca organizada en tres registros equivalentes, pero subordinados a la primacía del significante. De ahí también, la insistencia de Lacan en sostener la primacía del significante, hasta sus últimos días. Suponerle linealidad a la cadena significante, es en primer lugar no haber sacado las consecuencias necesarias del funcionamiento del lenguaje en dos ejes, sintagmático, y paradigmático, horizontal y vertical, con relaciones diacrónicas y sincrónicas, tan importantes ellas, para entender las funciones de la metáfora y la metonimia. Pero es quedarse además en la definición lingüística, por no interpretar adecuadamente todas las consecuencias derivadas de cómo Lacan termina definiendo al significante. De lo que deriva, que es absolutamente equivocado suponer que Lacan se desprende de la función del discurso. Hay movimiento en los vínculos sociales sólo por vía del discurso. Hay estancamiento e impasse cuando el efecto organización artificial de masa, se sobrepone al discurso. No hay efecto de sentido, ni significación, sin al menos dos lugares -agente y otro- y un significante emitido desde cada uno de ellos, donde el 2 (otro), sabe sobre el 1 (agente). Sabe, no porque sepa, sino porque lo significa. De esa estructura mínima, la condena al malentendido, a ser mal interpretado, a las dificultades de comunicación.
5) Todo esto lleva al valor de la letra. La dialéctica de los hablanteseres se la podría reducir al trabajo causado por lo que en el saber nunca termina de saberse y que no cesa de causar a hablar, amar y trabajar. O sea al par que se establece entre la falta de saber y la búsqueda de saber. Porque lo conocido es conocido a través de las palabras, es que lo desconocido se nos presenta según las leyes del lenguaje. Lo desconocido puede serlo, por que hay un saber que está reprimido, o porque nos hallamos ante un real sobre el que el saber fracasa. De la dialéctica entre ese par, proviene la centralidad de la función del signo, el significante y la letra. Si las mismas quedan veladas y secundarizadas por conjeturas inspiradas en diferentes formas de anudar el nudo borromeo al margen de lo que en las instancias antedichas (letra, significante, signo) haya ocurrido, se pierden las herramientas fundamentales del psicoanálisis y se vuelve al abordaje comprensivo de los pacientes, criticado por Lacan ya desde sus Seminario 1.
6) La ética del psicoanálisis se afirma en primer lugar en como se analiza, en la disposición y el accionar del analista para enfrentar al sujeto con lo real. Pero también en como se trasmite el saber sobre la práctica a quienes se están formando. En esa trasmisión debe haber solidaridad lógica con el objeto (el Inconsciente) en cuestión. La trasmisión debe partir entonces, del trabajo con sus modalidades de presentación y su tetrapartición en Simbólico, Imaginario, Real y objeto a, tal como se termina mostrando a través del fundamento borromeo.

Sergio Rodríguez 19 de junio del 2000
[1] Gracias Emilio (Rodrigué), me permito parafrasearte
[2] La Tercera de Roma

viernes, 20 de junio de 2008

Razones de la sinrazón en las adicciones a las drogas

19 de junio 2000


Un fantasma recorre el mundo... el narcotráfico. Cuando hace de alguien un adicto, lo hunde en la muerte como sujeto deseante. No me refiero a los simples consumidores, sino a los que se distinguen por la imposibilidad psíquica y física de abstenerse, y por la necesidad de, progresivamente, aumentar la dosis del tóxico. Terminan no importándoles otra cosa que dicho goce, por el que pueden delinquir hasta matar o morir.
Las toxicomanías existieron siempre. ¿Qué les da el peso que hoy tienen? Factores varios. Sólo me referiré, a los que desde contextos condicionantes producen seres drogadependientes.
El siglo XX, prologado por los dos precedentes, produjo fuertes modificaciones en algunos paradigmas de la Cultura que facilitaron dicho peso. El industrialismo, con la incorporación de las mujeres a la producción, arrancó a las madres del cuidado cercano de sus criaturas. A la vez puso en cuestión la función ordenadora del padre. Ambos factores fueron reforzados por el rasgo clásico de la economía capitalista de desarrollarse a través de crisis cíclicas, con sus rémoras de desocupación y pobreza. El resultado de ambos, devino en un fuerte déficit en la autoridad y las relaciones familiares, dejando un vacío fácilmente “llenado” por la droga. La pobreza extrema, con su secuela de hambre concreta, empuja a la drogadicción de los pobres: alcoholismo y aspiración de cemento sintético o emanaciones de nafta.
Pero en los finales del último siglo y en los comienzos de este, nuevos acontecimientos, redimensionaron la tendencia. La hiperaceleración del ritmo de vida y la multiplicación de la densidad de actividades de los sectores económicamente más acomodados de la población estimularon el consumo, abriendo puertas a la adicción, a drogas aceleradoras –tipo cocaína, anfetaminas etc. Se produjo un evidente debilitamiento de los ideales religiosos y políticos de diversa índole, derivándose el centro de interés al altar del dinero. Lo que se expresa en la formulación de los economistas hegemónicos en la sociedad actual, de que todo debe ser proyectado desde la óptica de la maximización de los beneficios, o sea, de reforzar la extracción de plusvalía (flexibilización laboral). Eso, que por un lado lleva a la expulsión masiva de trabajadores de sus funciones, por otro, tensa a niveles inauditos la competencia, con sus consecuencias de agresividad y pérdida de límites civilizados. Tanto entre los trabajadores, que debilitan sus vínculos de solidaridad, como entre las corporaciones capitalistas, que se embarcan en guerras descarnadas entre ellas. Ambos motivos estimulan el stress, que reconoce entre sus principales causas el estado de alerta expectante, desconfiado, con respecto al semejante. El stress, más la publicidad de fármacos a través de medios masivos de comunicación y la tendencia a la venta libre de los mismos, estimulan el consumo y generan condiciones de posibilidad para la adicción a drogas legales, psicofármacos y otras.
Finalmente, la combinación entre el error, y la delincuencia reinante en algunos sectores de los poderes públicos desconcierta a la población, generando un descreimiento que impulsa a bajar los brazos. Por ejemplo, cuando se proyecta libertad vigilada para los que delinquen en función de sus adicciones. Debe transformarse el sistema carcelario, y no, no penar a los que delinquen, independientemente de porque lo hayan hecho. La pena, fija un tope social al que atenta contra el vecino. Lo que también estatuye mejores condiciones para que la sociedad no caiga en venganzas salvajes como las de justicia por mano propia, que redoblan el delito, invertido y simétrico

La civilización en crisis

Índices de la crisis.
Para evaluar un recorrido de la humanidad se pueden tomar diferentes índices. Los que se utilizan más comúnmente son: desarrollo de las fuerzas productivas, de la ciencia, la técnica, de la organización política y del bien o el mal estar de la mayoría de los habitantes. A mi modo de ver, y en relación a la historia, deberíamos considerarlos solamente, como indicadores de la marcha de los sistemas económico-sociales, y políticos. Son los que a mediados de la década del '60, encendieron luz roja para los dos sistemas hegemónicos en esta fase de la historia: el capitalista y el dominado por los partidos comunistas. La obstinación de los comunistas los llevó al desastre actual. La maleabilidad de los capitalistas, particularmente a posteriori de la derrota en Vietnam, recompuso su sistema. No obstante, el lunes 19 de octubre de 1987 la precipitación del Down Jones en la bolsa de New York, colocó dicha recomposición al borde del colapso, situación que se volvió a rozar hace pocos meses.
Pero de mayor importancia que estos, por adquirir dimensión casi universal, otros indicadores hablan de algo más preocupante, hablan de una crisis en la civilización contemporánea -o sea, sin diferenciar sistemas sociales-, de la crisis de una época, a escala planetaria.
Algunos de ellos son: desdibujamiento de la estructura familiar clásica sin visibles alternativas de sustitución (fenómeno que abarca a oriente y a occidente), divulgación y masificación de las toxicomanías -marginalmente a todo contexto cultural-, expansión de la violencia urbana en dimensiones que tornan a grandes ciudades intransitables peatonalmente en determinados horarios y zonas, que a la vez son golpeadas crecientemente por actividades delictivas sostenidas por sus "profesionales clásicos", por los "nuevos" provenientes de la crisis económica, y por el aporte de algunas franjas de las que tendrían que ser fuerzas de orden. Elevación de la homosexualidad y/o la "bisexualidad" a la categoría de ideal cultural -especialmente desde algunos sectores con peso en medios de comunicación de masas. Descenso abrupto de la tasa de natalidad en los países ricos, explosión demográfica en los pobres. Expansión y profundización masiva de la corrupción en todos los niveles.
Advierto al lector de que no me refiero a grandes fenómenos políticos, sino a lo que podríamos calificar de síntomas sociales, aunque por supuesto, no dejan de tener relación con dichos fenómenos.
Indicadores equivalentes aparecieron en la decadencia de la cultura greco-romana. La similitud fundamental reside en que el deterioro se manifiesta en los nudos más elementales y básicos del tejido social. Podemos deducir entonces, que estamos ante una crisis más grave que la de un sistema sociopolítico, ya que en más, o en menos, los abarca a todos. Lo que está en crisis, es la cultura contemporánea.


-Ideales-soporte, de la actual "civilización".
Esta se sostiene de valores a los que les da el rango de fundamentos. Mencionar algunos. El eficientismo, cuya evaluación es determinada por la tasa de mayor ganancia, "de optimización de los beneficios".El productivismo, medido por la ecuación -mayor cantidad y calidad de producto en la menor cantidad de tiempo y de fuerza humana de trabajo. Lo que exige mayor tensión de la misma. Irracionalidad en el consumo, estimulada como única lógica por la de la ganancia, a través de la publicidad y de la estrategia de fabricación de descartables. En los países pobres, esto agrava los conflictos, pues estimula deseos que por el empobrecimiento, las grandes mayorías no pueden efectivizar. La ideología eficientista impulsa sin límites la competencia, tras la suposición de que esta causa la iniciativa privada, a la que confunde con iniciativa del sujeto.


-El tiempo y la estructura del sujeto.
La experiencia de trabajo con el inconsciente nos ha enseñado a los psicoanalistas, que la eficacia del sujeto responde a ciertas leyes que de ser violentadas por el devenir de los acontecimientos, lo sumen en lo que podríamos llamar un déficit simbólico que intentan zurcir los síntomas.
Freud propuso la ficción de la existencia de un aparato de defensa contra las excitaciones regulador de la relación entre la limitada capacidad psíquica de elaboración de estímulos exteriores y la recepción de los mismos. Lacan desplegó esto discriminando y subrayando el papel capital que le corresponde a la red de palabras-representantes, significantes de que dispone la memoria del sujeto y de su entorno simbólico para llevar a cabo ese trabajo. Para que esa red funcione, más o menos adecuadamente, requiere unidades de tiempo no tanto en el sentido cronológico -de reloj o almanaque-, sino de una lógica en la que Freud designaba como fundamental el a posteriori, pues solamente desde él se le va significando al sujeto lo previo. Lacan lo explicit" y desplegó, puntualizando para dicha lógica tres movimientos. El primero, en el que el sujeto es anoticiado. El segundo, transcurre mientras dura la no comprensión, debido a lo cual llamó tiempo de comprender. Hasta que finalmente precipita el momento de concluir. O sea, se logró por retroacción, significar lo que el estímulo externo al aparato, incitaba. Es en esa compleja gama, que se despliega la relación del sujeto al deseo y al goce, o sea, a su ex-sistir.


-¿Violación del sujeto?, o: reencontrar el tiempo perdido.
Cuando resulta una insuficiencia por déficit significante o temporal (en el sentido descripto), o de ambos a la vez, el sujeto intenta saltar la dificultad por la vía de la acción pura sostenida en algún argumento que sirve de remiendo imaginario al agujero en la red significante.
A mi modo de ver la vorágine postmoderna es de tal dimensión, que está violentando masiva y abruptamente las dos condiciones de posibilidad para la subjetivación. Es una de las cuestiones a tener en cuenta para comenzar a dilucidar razones de la crisis de civilización.
Salir de esta, exige acompasar la cultura con el paso humano, lo que sólo ser posible si se modifican radicalmente los ideales culturales. Habría que sustituir el delirio financiero-productivista, utilitario y eficientista que coloca al hombre al servicio del dinero y el productivismo irracional, por valores como el que nos recuerda Max Scheller: "conseguir el máximo de goce de lo agradable con el menor número posible de cosas agradables y, sobre todo de cosas útiles". Fue ese uno de los ideales de los primeros cristianos que les sirvió para enfrentar la degradación y decadencia del imperio romano.

jueves, 19 de junio de 2008

Seamos realistas, pretendamos lo imposible

SEAMOS REALISTAS, PRETENDAMOS LO IMPOSIBLE (1)
Es habitual en la política, que desde el llano se prometa y desde el poder no se cumpla. Es erróneo pensar que esto le ocurre sólo al centro del espectro (Perones y Alfonsines mediante). Le ocurre también a las izquierdas (Fideles y Felipillos) y a las derechas (Reaganes y Alsogarayes).
Producida la rectificación, surge la protesta, ante la cual los acólitos dan la explicación debida y los opositores aprovechan la brecha para acusar de demagogia (¡vieja palabra griega!), de trampa, de incumplimiento.
Esas acusaciones presuponen en el acusado una mente lúcida y perversa que sabiendo que no podría cumplir, prometió para ganar. Sostengo que, si bien esto siempre, en parte es cierto, no es lo principal. Lo principal es que el actor político está convencido de que su accionar es portador del máximo bien. Por lo tanto cree en la esencialidad de sus promesas, aunque sepa que en ellas hay paradojas que en algún momento optará por su verdad, o sea por lo que considera fundamental en su programa. Promete entonces lo imposible, porque construye sus promesas tratando de dar cuenta de lo real de la sociedad, que cuestiona a lo establecido. Y cuando intenta desde el poder, realizarlas, se encuentra con la resistencia de lo establecido.
Frente a lo real, o sea a lo no significado de la sociedad, se producen a grandes rasgos, dos situaciones posibles.
1) Las crisis. Lo real emerge desnudo, denunciando la ausencia de una significación eficaz. La sociedad no se queja pero hace síntomas. Ejemplos paradigmáticos son las sociedades más estables del socialismo de estado, o lugares que atraviesan crónicas miserias sin queja social. Suele comprobarse ahí, que un sentido político, o religioso "explica" lo real y mantiene el inmovilismo social, pero sin lograr evitar los síntomas. Es más, estos en parte, pueden ser leídos en articulación al sentido en que dichas sociedades se sostienen. Pero si esas sociedades, son paradigmáticamente ejemplares del aplastamiento prolongado de lo real por lo establecido, en toda sociedad, lo establecido domina, aunque fallidamente, a lo real.
Creo que esta lógica de prometer lo imposible, para luego realizar lo posible, es inherente a la política. Y no por intereses mezquinos, sino por efecto de la estructura discursiva. La posibilidad de un discurso anticipatorio es ilusoria. Todo discurso opera retroactivamente, resignificando, y sosteniendo o corrigiendo, según lo indique la experiencia, lo realizado.
Pero también es inherente a la estructura de la práctica, que no pueda haber una experiencia de realización sin una propuesta discursiva que la anteceda. Y que por lo tanto se sitúa anticipatoriamente, destinándose a errar.(2).
Hace poco un filósofo, tomando en cuenta la caída de las grandes utopías del siglo XX se solazaba, planteando que eso llevaba a proponerse sólo lo posible. No se daba cuenta que estaba proponiendo una nueva utopía, o sea, un nuevo imposible.
Ahora bien, si estas reflexiones son válidas para la política en su conjunto, ¿cómo plantearse, las diferencias entre políticas? Dicho planteamiento es clave, para la ubicación de quienes sostenemos la utopía de producir una sociedad que se sostenga en la ética de la democracia política y la solidaridad social.
Sostener este planteo exige partir de un axioma: rechazar cualquier tipo de disyunción entre democracia y solidaridad social. Nos proponemos entonces, un imposible. Podemos suponer que en la realización práctica, habrá tendencia a la disyunción (3). Es lo que históricamente se le ha planteado al marxismo desde la derrota de la Comuna de París en adelante. Los comunistas se propusieron lo posible, priorizando hasta absolutizarlo, al término socialismo de la disyunción, identificándolo a la vez con erradicación del capitalismo privado. Intentándolo, hasta en su versión cooperativa, para eliminar cualquier asomo de competencia que amenazara con el temido fantasma de la acumulación desigual y su corolario de desigualdades sociales. Fue la culminación de una utopía que supuso posible racionalizar absolutamente la sociedad.
Transcurrida la experiencia, comprueban que se re-produjeron desigualdades en el mismo seno de lo que tenía que alumbrar al comunismo, la propiedad estatal. Paralelamente decayó la iniciativa y se rutinarizó y disminuyó eficiencia la producción en general. Y lo que es peor se acható el pensamiento y se perdió la creatividad por efecto del centrismo piramidal. Tímidamente hoy van retomando el camino de darle un lugar aunque muy limitado, a la iniciativa privada. Y aún en medio de contradicciones y vaivenes, experimentan las reformas económicas. En cambio, llamativamente, excepto las experiencias Nagy en Hungría 1958 y Dubceck en Checoeslovaquia 1966, reprimidas violentamente por el ejército ruso, y alguna temida alusión en la revolución cultural china, nunca dichos partidos intentaron democratizar ni siquiera islotes, de la vida política en esos países. Esto es efecto de la confluencia, de una ideología economista, que piensa a la sociedad como efecto simple de la estructura económica y de una reacción conductista que, cuando padece el fracaso de la simplificación, intenta superarla por la vía de estímulos y castigos. Adhiriéndose, a la falsa conciencia que el capitalismo tiene de sí, cuando supone que la iniciativa se engendra principalmente en el afán de lucro y en la competencia.
Los socialdemócratas en cambio, optaron por la democracia. De sus resultados es mucho más difícil hablar, pues el propio carácter de la opción hizo de la experiencia algo mucho más desigual y multiforme. Por dar un solo ejemplo, se torna muy complejo comparar la experiencia del partido laborista inglés con la de la socialdemocracia sueca. No obstante hay un elemento común, ha quedado fuera de la época el "estado de bienestar" y su articulación entre economía y sociedad ha sido puesta duramente en cuestión, de diversas maneras, y especialmente, por el desempleo.
Es notorio que un momento de perplejidad abarca a esta área de la izquierda. Pero también lo es, que efecto de la opción por la democracia está recorriendo un camino confuso, complicado, lleno de idas y vueltas, pero también mucho más rico y creativo que las aburridas recurrencias entre estímulos materiales o ideológicos y con la constante omnipresencia represiva, en el Este.
Un punto aparte merece el Partido Comunista Italiano. No ha producido renunciamientos espectaculares como el de la Socialdemocracia alemana al marxismo en el congreso de Bad Godesberg. Sí, se desalineó del Este y tensó al máximo la democracia en su seno. Dejó de lado fórmulas previas y pre-juicios y fue construyendo una alternativa compleja y aún contradictoria que responda a la contradicción de ser en la nación poder y oposición, en razón de la distribución desigual de su influencia por regiones. No presenta ninguna teoría total de su política, sino fundamentaciones variadas referidas también por variados dirigentes, si bien algunas son centrales como en su momento "el compromiso histórico" de Berlinguer, o ahora la "democracia de masas" de Ingrao para resolver la relación comunistas en el poder-comunistas en los movimientos de masas. Lo característico es el abandono de las certezas y el sostenimiento experimental de las proposiciones. En ese marco no reniegan de los conflictos, a la vez que les buscan un encuadre normativo que permita que los trabajadores defiendan incluso por la vía de las medidas de fuerza sus reivindicaciones, pero de tal manera que se perjudique lo menos posible a la sociedad en su conjunto. Lo más interesante de ellos, es que prefieren pagar el precio de la "incertidumbre" (4) y de la solución parcial, al deslumbramiento de las soluciones totales".
Lo resultante, en un país arruinado por la guerra, y lidiando con una poderosa Democracia Cristiana apoyada por las tropas norteamericanas y la iglesia, es que han sabido hacer de las zonas gobernadas por ellos las más ricas de la península, sin pagar con empobrecimiento obrero ni recortes a la democracia y contribuyendo al mejoramiento general del país, que es hoy una de las potencias en ascenso en Europa.
Concluyo entonces, que confrontando las tres experiencias (comunista clásica- socialdemócrata y comunista italiana), queda claro que, empujados a la disyunción, hay que optar por la democracia sin perder en el camino las metas socialistas.
En la Argentina de hoy, estamos sobradamente en la tensión disyuntiva. Desde el gobierno, lo más habitual es plantear para el priorizamiento de la democracia el desmedro del nivel económico social del país. Digo país, porque no es solamente de la clase obrera y los sectores más desposeídos. Se están vaciando ya no sólo instrumental sino también ediliciamente, universidades, escuelas y hospitales. Como en un país cercado, lo que se rompe no se repone. El deterioro salarial desborda a la clase obrera alcanza a profesionales, militares y cuerpos judiciales. Cuando la justicia repara el viejo incumplimiento de la ley de jubilaciones, el estado amenaza con transgredir. Así, un gobierno que ha hecho de la ética de la solidaridad uno de sus sostenes, se enfrenta a una paradoja. Desde esa ética, ¿por qué lo sería más, pagar puntualmente a los banqueros que pagar la deuda a los jubilados?
La crisis es profunda. El vaciamiento nacional que orquestó el "proceso" es descomunal, remontarlo no es sencillo. La propuesta de convergencia democrática de Alfonsín plantea una serie de puntos de llegada altamente deseables. Está atravesada además por una consecuente concepción democrática para el funcionamiento de la sociedad.
Como socialista y demócrata comparto ambas cuestiones. Como pensador político no puedo dejar de preguntarme como hacerlas posibles. Ahí creo que, instrumentar la marcha hacia los primeros y crear condiciones de posibilidad para la segunda tensa a la disyunción, esa es la paradoja argentina. Se lo quiera o no, es ahí que la cuestión de la deuda externa aparece como un tope a lo posible. Frente a ella se esbozan tres posiciones: 1) No pago. 2) Pago puntilloso.3) regateo con diversas modalidades de moratoria. El gobierno, batallando por el tratamiento político de la misma, se ha mantenido más cerca de la prolijidad en el pago. La izquierda "revolucionaria" sueña con que el no pago lleve a la ruptura con el bloque capitalista y al ingreso a la división internacional del trabajo en el CAME o sea quedar bajo la hegemonía soviética. Además de la siniestra amenaza a la democracia que de ello resultaría (lo que en realidad tiene que ver con el ideal de esa izquierda), es una ilusión, pues ese sistema no está para nada en condiciones de cubrir lo que un cerco económico retaliativo del sistema capitalista supondría para nuestra economía. No hace falta más que ir a Cuba para comprobarlo de visu. Por lo tanto, desde una posición socialista para la cual es clave la ética de la solidaridad, el mejor camino es el de un obstinado regateo con diversas formas de moratoria. Ello dejaría una mayor disponibilidad para una serie de inversiones que comiencen el camino hacia algunos de los objetivos propuestos por el presidente.
Esa política exige un fuerte bloque nacional que haga posible el respeto del pacto democrático. La fortaleza de ese bloque es impensable si además del partido gobernante no lo integran importantes segmentos del peronismo. Ante la dificultad que opone a ello la anarquía en el mismo y la ausencia en la mayoría de dichos segmentos de un programa claro, la propuesta de convergencia debe ir acompañada por la voluntad del partido gobernante de integrar a posiciones de gobierno a sectores de ese movimiento, tanto en la cúspide como en cortes transversales a diversas alturas. Alrededor de esa alianza principal seguramente se nuclearían otras corrientes. Por otro lado, si propuestas de ese estilo y para esos fines fueran rechazadas, se crearían otras condiciones y correlaciones de fuerza en la opinión pública que donarían una nueva plataforma para una política de cambios en el país.
Seamos realistas, pretendamos lo imposible, para que la frontera de lo posible caiga del lado de la ética de la solidaridad.

REFERENCIAS
1) Consigna del mayo francés (1968)
2) En el doble sentido de equivocarse y circular
3) Esta idea está presente en "Acerca de la democracia en América Latina". Albert Hirchsman, "La ciudad futura" Nº1.
4) Ver artículo citado en 3).

El error de un acierto

Publicado en LA CIUDAD FUTURA, Nº 1 del 1 de agosto de 1986.

TESTIMONIO
A veces no es difícil organizar la memoria, especialmente cuando los hechos no sucedieron mucho tiempo atrás o, también, cuando se trata de hechos demasiado importantes como para que puedan ser fácilmente corroídos por el olvido.

RECUERDOS
16 de junio de 1955. Bombardeo sobre la casa de gobierno. El Partido había dicho: en caso de golpe, salir a la calle. Allí fuimos, con un camarada y amigo. Una columna de humo se elevaba tras "la rosada". Las primeras manifestaciones de gráficos y metalúrgicos llegaban en ropa de trabajo, la mano desnuda, al grito de ¡la vida por Perón! ¿Y el Partido? Ausente. Los comunistas no encontrábamos dónde situarnos.
Septiembre de 1955. El Partido terminaba todos sus llamamientos con una frase: unidad de comunistas, peronistas, radicales, socialistas, demócrata-progresistas y demócratas-cristianos contra el golpe de estado. Mi padre, antiguo ex-comunista, contradecía la consigna del Partido: tenía ilusiones en la Marina, como la mayoría de los afiliados. Esas ilusiones tenían alguna lógica, pues en la segunda guerra mundial la marina había simpatizado con los británicos. De ahí su imagen democrática. Desde el 4 de junio de 1943 hasta entonces, la izquierda había sido muy perseguida; aún estaba caliente el cadáver de Ingalinella.
Tras el triunfo del golpe, el PC convocó a la plaza a la asunción de Lonardi, supuestamente a "presionar" en defensa de YPF. ¡YPF sí, California no!, se perdía entre los cánticos y bocinazos de la "paquetería" que, haciendo la churchilliana V de la victoria, gritaba ¡libertad!. Junio del '56 y lo que vino después nos enseñó de que se trataba: libertad, para matar obreros.
Los comunistas nos centramos en la lucha reivindicativa aprovechando la "libertad". Y también así agarramos algunos sindicatos. Si alguna duda nos asaltaba, el ejemplo soviético nos tranquilizaba. Más allá de las calumnias burguesas, ese ejemplo era la garantía. Hasta que el XX y XXII congresos del PCUS y el conflicto chino-soviético, en la vorágine de una década, conmovieron también esa creencia.
1963. Las viejas certezas ya no pueden sostenerse, el responsable sindical de la Fede de Capital, y otros, se fraccionan con los círculos Recabarren. Portantiero y otros con Vanguardia Revolucionaria. En Córdoba, Aricó y lo que va a ser Pasado y Presente.
Se había consolidado la revolución cubana. Para muchos, una nueva ilusión. El Comandante Segundo, con heroísmo ciego, la encarnaba en los montes de Salta. Nada se entendía, administraba Illia. Los duros dimos nuestra última prueba de fidelidad al Partido, aplicando su lógica: al que "duda" se le "explica", al que se opone se lo echa. Pero ya nada era igual, muchas cosas pesaban sobre nuestras espaldas. En el choque entre "azules y colorados" el Partido nos había empujado al apoyo de los azules. Se nos precipita a la disidencia. Codovilla "descubre" el "giro a la izquierda" en el peronismo. Se siente en buenas condiciones para hacer borrón y cuenta nueva. Convoca al XII Congreso, postergado durante más de 15 años. Por toda explicación: lo mejor atentó contra lo bueno.(1) Lanza la idea del partido unido de la revolución socialista, según el nuevo molde de la revolución cubana, de acuerdo al cual impulsa una consigna secreta, instrumentada hasta ciertos niveles de dirección: preparar el futuro "ejército popular revolucionario". Los cuadros de la juventud y buena parte de los del Partido se sintieron vivificados y se lanzaron a la tarea. "Curiosamente", cuando Onganía dio su golpe, o sea, cuando se cerraron las posibilidades democráticas de acceso al poder, la nueva tarea fue desechada. En cambio, en pleno gobierno de Illia, la dirección nos había mandado incendiar colectivos dentro de los planes de Vandor.
Un lector desprevenido puede preguntar: ¿a qué viene tanto recuerdo?


NO HUBO ERRORES, NO HUBO EXCESOS.

Tanto recuerdo para mostrar que hoy, en la preparación del XVI Congreso del PC, no se discuten errores del pasado sino una historia, efecto de la lógica de una línea.
Una lógica cuyo axioma es: los representantes no son designados por los representados, sino que se creen tales en tanto diseñan un programa de transformaciones económico-sociales y un lineamiento de acción que, según creen, es el que corresponde a los sectores sociales que creen representar. Pero que además, "por el peso de las ideologías dominantes, esos sectores no harán lo suyo hasta mucho después de la toma del poder". Si uno se guía por el hecho de que en los países que dominan los comunistas nunca se permitieron elecciones pluralistas, se puede llegar a la conclusión de que es un programa y una acción que los sectores que creen representar nunca han hecho plenamente suyos. Ese axioma, que condensa su concepción de partido y de poder, tiene como consecuencia no aspirar al poder por vía democrática. A él sólo aspiran a través de caminos que hagan posible el asalto, sin esperar a ser mayoría. Para ello deben poner su reflexión en cómo ser más poderosos en la contienda armada y en cómo atraer hoy a alianzas (trampas) a los enemigos de mañana.
Para esta lógica es imprescindible la alianza con algún sector de las fuerzas armadas. Y en ellas no interesan particularmente los sectores que aspiran a un funcionamiento democrático de la sociedad, sino los que tengan sueños de grandeza. Elegir por los nacionalistas o los liberales trae sus consecuencias. Tradicionalmente las diferencias que aparecen dentro de la cúpula del PC argentino no giran en torno de discusiones sobre el mantenimiento de una política independiente o la renuncia de la misma, por lo general esas diferencias están relacionadas con distintas apreciaciones sobre cuál es el sector de las FF.AA. con el que conviene aliarse. Vieja discusión entre el Codovilla "nasserista" y el Rodolfo Ghioldi "liberal".
Este es el fondo de lo que sostiene Athos Fava cuando dice que la más grave equivocación fue no haber vislumbrado con suficiente claridad el monstruo que se estaba gestando en el país con el arribo de los militares al poder(2).
Necesariamente, también las alianzas políticas y sindicales son pensadas desde aquel núcleo axiomático. Si se cree que el nacional-populismo es un buen camino hacia el poder, el arco de las alianzas tendrá ese sello y habrá que estar dispuestos a tragarse los sapos que sea preciso, inclusive ahorcados, fusilados o, en nuestro caso, desaparecidos. A la vez, ser necesario despreciar la democracia, y combatirla, pues facilita... los proyectos de dominación clasista, de modernización de la dependencia, de establecimiento de nuevos diques de contención a las masas (3). En cambio, si se piensa que el populismo no puede jugar un papel revolucionario, entonces se opta por apoyar las "brechas democráticas" que den un respiro para la acumulación de fuerzas, aunque sea al precio de resignar reivindicaciones sociales. Efecto de esa tradición es que las jóvenes oposiciones, como parece ocurrir actualmente, pongan sus ojos en experiencias guerrilleras (ahora se da con la salvadoreña) apuntaladas a su vez en experiencias asiáticas, y se propongan hacer, a partir de pequeños agrupamientos izquierdistas como el Frepu, la mancha de aceite que se expanda entre los incautos.
Todas esas "versiones" que también hoy seguramente fundamentan a diferentes fracciones, son efecto de distintas modalidades de elaboración del mismo núcleo axiomático.

EL ERROR DEL ACIERTO.
1966-1967. La situación en la Fede se hace insostenible. Fracasado un intento de "ablandamiento", el Partido interviene a la juventud, con lo que decidimos la escisión. Acierto.
Independizada del adversario, se acabó la cohesión de la oposición. Como en el don Pirulero, cada cual atendió su juego. La fragmentación siguió tres líneas principales. Dos, tomaron como referente la problemática nacional: los que se integraron a la experiencia FAL-ERP, desde la óptica del guerrillerismo marxista-leninista, y los que fueron agregándose tras FAL 22-ERP 22-FAR-Montoneros., en un intento de fusionar el marxismo-leninismo con el peronismo. Y en lo que finalmente sería el PCR primó el criterio -sustentado por Otto Vargas- de centrarse en un referente internacional: primero la URSS, hasta que la entrada de los tanques soviéticos en la Praga de Dubceck la tornó insostenible; luego la ilusión en el eje Cuba-Corea-Vietnam, y, por último, China. Esto tuvo consecuencias, pues a partir de su acercamiento a los dirigentes chinos, el PCR orientó sus alianzas por el rasero del antisovietismo, según las enseñanzas de la otra cara del espejo, el PC, que piensa las suyas según el comercio de la URSS. (Teniendo esto en cuenta, sería interesante que el XVI Congreso del PC computara a la cuenta de la propuesta de "convergencia cívico-militar" con Videla, la posición de éste favorable a la URSS cuando los países de la NATO decidieron el boicot cerealero por la invasión a Afganistán. Gentileza que, no está de más recordar, la URSS y algunos de sus aliados devolvieron en la ONU obstaculizando el tratamiento de la cuestión de los derechos humanos en la Argentina.)

CUATRO PRESUPUESTOS
1) Autoasignación de la representación de la clase (iluminismo de vanguardia). 2) Descreimiento en la vía democrática para el acceso al poder; imprescindibilidad, entonces, del aliado militar. 3) Dictadura de los representantes autodesignados. 4) Delegación en algún país extranjero del liderazgo revolucionario.
Tales fueron los presupuestos de aquella época, que hoy reivindican algunos en el PC. Creímos que desplegando rigurosamente su lógica "tocaríamos el cielo con las manos".Sólo los terribles golpes posteriores nos hicieron, a algunos, reflexionar y entender que si para pensar la cuestión del acceso al poder nos habíamos equivocado de época y de lugar, en relación al tipo de poder (dictadura del Partido, la burocracia y las nuevas fuerzas armadas) tampoco habíamos sacado las consecuencias de lo que -según se supo- había ocurrido en los países comunistas entre finales de la década del '50 y comienzos de la del 60.
Todo parece indicar que la oposición de izquierda, con posibilidades de ganar el congreso del PC, enceguecida por las vilezas oportunistas de la vieja dirección no ha sacado las consecuencias apropiadas de la experiencia de los del "66". Si así ocurre ser lamentable, por ellos y por una sociedad que no está en condiciones de soportar nuevas aventuras.

NOTAS
(1) Tal fue la síntesis de la razón por la cual el PC no realiz" sus congresos durante más de 15 años.
(2) Athos Fava, Crisis Nº 42.
(3) Athos Fava, Qu pasa Nº 272, 23 de mayo de 1986.

El feminismo atrapado

Sección: Desde el Puente

Xuxa parió a Shasha. A primera vista (que no puede ser más que televisiva) cabría la duda. ¿Tuvo una hija o dio a luz una nueva merchandising? Desde la pantalla Mónica Cahen D’Anvers puso su mejor cara de señora genuinamente preocupada y reclamó (mediado por un suspiro) más amor. Verdaderamente conmovía, sino fuera que a algunos (unos pocos) nos resulta cada vez más difícil creer nada de lo que la Te.Ve. muestra, después de que Te Ven a través la mediciones de ráting y de las encuestas de opinión. En su sección opinión, el gran diario argentino, en los mismos días que gozaba (me refiero a la empresa, no a sus trabajadores) registrando el hundimiento de un perfil que quiso competirle, publicó un artículo de Norma Morandini muy pensado. Las opiniones que vierte son elaboradas desde tres pre-supuestos: 1) Xuxa y otras mujeres están teniendo hijos, descartando a los padres. 2) La riqueza es mala por que da poder y torna autosuficientes, aún a las mujeres. 3) Los hombres son más malos aún, ya que: “...lo que los hombres hicieron siempre: (fue) reducir a las mujeres a ser un útero reproductor”.
Creo que las expresiones de estas dos mujeres, muestran cabalmente la simplificación y la impotencia de entendederas a que conduce reducir este tipo de cuestiones, a falta de amor, maldad de ricos y/o explotación y descalificación de las mujeres por Los hombres. Madonna, Xuxa y Jodie Foster son expresiones con alcance mediático (en razón de su popularidad en y por la existencia de la TV, el satélite y la informática) de fenómenos muy complejos que afectan a muchos otros hombres, mujeres y descendencias (anónimos). Sobre dichos dramas se puede echar cierta luz, si no se los analiza desde preconceptos, sean del color que sean, sino desde la letra de lo que dicen sus protagonistas. Por ejemplo: una pregunta pertinente en el caso de Xuxa y que Norma Morandini no se hizo es ¿por qué, pudiendo haberse hecho hacer inseminación artificial y siendo pública su modalidad de elección de objeto sexual, insistió en tener acceso sexual a un hombre, y sin ocultamiento, para quedar embarazada? Algo de la función del nombre del padre, late en esa decisión.
Sé de una mujer a la que le pasaban los años y por razones atinentes a sus dificultades subjetivas no lograba establecer pareja. Pues bien decidió hacerse tratar con inseminación artificial y así logró llevar a cabo su anhelo de concebir un niño. Sin embargo, lo que le dijo a todos sus conocidos, fue que el mismo era el producto de una relación ocasional. O sea instaló un padre imaginario.
Es sabido el reclamo de muchos homosexuales de que se los deje adoptar hijos. Seguramente que para millones de niños que ruedan en los orfelinatos o en las calles de las grandes urbes –desiertos de soledades multitudinarias- tener esos padres sería un destino mucho mejor que el que los maltrata. Sin embargo los preconceptos, lo obstaculizan.
Si siempre fue mejor escuchar en las quejas de la gente, las enunciaciones que nos presentan las letras de sus síntomas, en esta cultura de hiperdensidades de población, de sociedades duales extremas en marginamientos económicos y simbólicos, opinar con simplificaciones sobre la complejidad de los dramas que en la misma se acunan, termina siendo, más allá de las buenas intenciones, una contribución a aumentar las sombras –en vez de echar luz sobre los mismos.

¿Qué sapa Señor? Que en el siglo XX cambalache...

En primer lugar debo comunicarles que esto que les voy a leer no lo escribí yo, sino Otro que firma Gilito Enbarra'o e inicia la S (G). Él es el sujeto que me demandó representación.
"Que el mundo fue y será una porquería/ ya lo sé..." (1); el "ya lo sé", del segundo verso marca, por la articulación entre ya y lo sé, un tránsito en la posición subjetiva de Discepolín, en su saber. ¿Qué? "¿Que el mundo fue y ser una porquería?". Él sabe que eso fue y ser así (En el 506 y en el 2000 también!) ¿Lo supo siempre? ¿Se desayunó en la época en que escribió esa letra? Del tango en sí, es difícil concluirlo. No obstante, hay un pero que nos da una pista: "Pero que el siglo veinte es un despliegue/ de maldad insolente/ ya no hay quien lo niegue/ Vivimos revolcaos/ en un merengue/ y en un mismo lodo/ todos manoseaos..."
El pero, indica, que si todo eso siempre fue así, hay algo que cambió. Y es entonces, que al comienzo de la segunda estrofa, encontramos el significante que en ese contexto le dé significación al "pero". "Hoy resulta que es lo mismo/ ser derecho que traidor!...". Ese significante es hoy, y quiebra la cadena del pasado al futuro (506- 2000) para recortarla en el presente: HOY. Pero entonces, ¿qué es lo nuevo que ocurre hoy? Que "Todo es igual!/ Nada es mejor!", "...los inmorales/ nos han igualao". La primera persona del plural indica que la consecuencia de ello ha sido una pérdida para Don Enrique y quienes mantenían valores morales. Esa es la razón para él, de que vivamos "...en un mismo lodo/ todos manoseaos...". Esa es "la maldad insolente" que ya no hay quien la niegue. Esa maldad hiere el amor propio del autor que se siente así, dolorosamente manoseado.
Insolencia de la maldad, falta de respeto, aluden a una caída de las diferencias, como problema en sí. Tan es así que los dos versos siguientes dicen: "Cualquiera es un señor!/ Cualquiera es un ladrón!". Como se ve, ya el problema no es tan sólo la mezcla de lo "malo" y lo "bueno" sino además la pérdida de los referentes jerárquicos, del "escalafón". La cuestión ya no es solamente la existencia del ladrón y que sea lo mismo ser tal, que haber nacido "honrao", sino, y peor, que cualquiera es un ladrón.
En esos versos dice, lo que a mi modo de ver marca su principal sorpresa: el siglo XX atropella a la razón. ¿A qué razón? A la razón bíblica: "...y herida por un sable sin remaches/ ves llorar la Biblia/ contra un calefón...". La lógica de esa sorpresa tiene un axioma que termina de voltearlo: Dios no es justo, "Que allá en el horno/ nos vamo a encontrar!". "...que a nadie importa si naciste honrao!". Si en el horno (el infierno), nos vamos a encontrar todos los igualaos, no cabe duda que a "nadie" en el texto, está en lugar de Dios injusto. Eso justifica y sobradamente el colapso del sujeto -"No pienses más/ sentáte a un lao,...". Mientras escribo esto adviene a mi conciencia la última frase de Jesús en la cruz:"¡Padre, por que me abandonaste!".
Discepolín, "adelantado del postmodernismo", registró lúcidamente el fracaso de dos de los grandes relatos de la modernidad; el cristiano y el racionalista. Su desgracia residió en que lo hizo desde sus ilusiones modernistas, que resultaron entonces fracasadas.
Antes dije: "Eso justifica y sobradamente el colapso del sujeto", ahora me corrijo, pues caigo en cuenta que esa frase me identifica a la posición discepoliana (restos de mi propia melancolía), me corrijo y digo: "el colapso de 'ese' sujeto". Sujeto producido por exceso de creencia en Dios y la Razón y porque, al ser horadados ambos por lo real de un cambalache que los terrícolas tratan de arreglar como pueden, ordenados por la única razón eficaz, la del deseo, y por la muerte como único límite, real, al goce, siente que caen las "verdades naturales", denunciadas ya en los siglos XVIII y XIX, pero sin poder ser sustituidas con éxito por las promesas racionales de aquellas centurias. El exceso de creencias le impidió reinterrogarse, quedando preso de la lógica binaria del todo o nada: o se cree o no se cree. La falla entonces, no es tal, es fracaso. Y junto con Dios y la Razón cae el sujeto, sentado a un lao e impedido de pensar.
Claro, que tal vez eso, le pasa porque por ser hombre, está marcado por la obligación fálica. Discépolo sobre lo mismo, no dice lo mismo, cuando canta desde una mujer.
Por suerte todavía podemos escuchar en "Qué Vachaché" la voz de Tita Merello cantándonos (si, a nosotros los hombres) desde esa mujer que se encuentra con los mismos problemas que don Enrique insistiría en enunciar casi diez años después: "...Si aquí ni Dios rescata lo perdido...". "...El verdadero amor se ahogó en la sopa,/ la panza es reina y el dinero Dios". "...la razón la tiene el de más guita .../...la honradez la venden al contado/ y a la moral la dan por moneditas.../...Que no hay ninguna verdad que se resista/ frente a dos pesos moneda nacional...Hoy ya murió el criterio,/ vale Jesús lo mismo que el ladrón".
En su mensaje hay tres diferencias con Cambalache. 1) Ella ha "asumido" (diría la jerga psicologista, barrio norte) que ya "ni Dios rescata lo perdido". 2) Por eso se puede burlar del "gilito embanderado" y 3) avivarlo de que su error está en haber "piyao la vida en serio".
Pero, como el que escribe desde esa mujer es Discépolo, no puede desligarse de su ser de objeto atrapado en la lógica binaria, y entonces, a la vez que zafa del colapso del "sentáte a un lao/ no pienses más", propone como salida la identificación al "mal", "vender el alma, rifar el corazón,/tirar la poca decencia que te queda,..." para acceder al goce y a la inflación narcisista, "Lo que hace falta es empacar mucha moneda"..."Así es posible que morfés todos los días,/ tengas amigos, casa, nombre...lo que/ quierás vos".
Hombre del siglo, más específicamente de la crisis de los años 30, su lectura de la misma lo anticipó a la de los 70/80. Pero se soportó en una estructura subjetiva que a la vez que le permitió una extrema lucidez sobre lo que le pasaba, le impidió seguir el consejo que escribe por su pluma esa mujer -no piyarse la vida en serio-. Lo que probablemente tuvo que ver con algo que en "Duelo y melancolía" (1915) llamaba la atención a Freud, y que consiste en que, en los melancólicos "Tiene que haber existido por un lado, una fuerte fijación en el objeto de amor y, por el otro y en contradicción a ello, una escasa resistencia a la investidura de objeto"(1). Gracias a ésta, son críticos lúcidos e implacables, pero en razón de "la fuerte fijación" que no les permite resignar el vínculo a pesar del conflicto, encuentran como única salida "la identificación narcisista con el objeto" ("No pienses más,/ sentáte a un lado", o "vender el alma, rifar el corazón,/tirar la poca decencia que te queda").
¿Cuál es el objeto que perdió Discépolo? Recurro a su biografía y encuentro su propia respuesta "De mi infancia conservo pocos recuerdos. Mejor dicho, procuro no conservarlos. Tuve una infancia triste. Nunca pude decir aquello de cachurra monta la burra ni hallar atracción en jugar a las bolitas o a cualquiera de los demás juegos infantiles. (Como se ve, nunca pudo dejar de piyarse la vida en serio. SR) Vivía aislado y taciturno. Por desgracia, no era sin motivo. A los cinco años me quedé huérfano de padre, y antes de cumplir los nueve, perdí a mi madre. Entonces mi timidez se volvió miedo y mi tristeza desventura./.../ Recuerdo que entre los útiles tenía un pequeño globo terráqueo. Lo cubrí con un paño negro. Me parecía que el mundo debía quedar así para siempre".(2) "El mundo fue y ser una porquería ya lo sé..."
Puedo recurrir a su biografía, pero no me conforma, pues subsiste la siguiente pregunta: ¿en los que podríamos llamar los "tangos sociales" de Discépolo, parafraseando lo de los "escritos sociales" de Freud, ¿qué es lo perdido? Después, psicoanalistas, podremos decir que eso es desplazamiento de objetos mucho más primarios. Pero si pretendemos "interpretar" sus tangos, ser importante que delineemos las máscaras que dibujan sus letras y por cuya pérdida Discépolo se lamenta. A esta altura debo una explicación al lector. Cuando empecé este trabajo tenía en mente analizar solamente "Cambalache", pero el seguimiento letra a letra me fue llevando a otros tangos y a elementos de su biografía hasta encontrarme con el horror (desde saber cómo fue su muerte), de que por lo menos ya en 1933, en el tango que, paradojalmente lleva por título "Tres esperanzas", anuncia que no le queda ninguna duda y preanuncia con bastante precisión cual va a ser su final, bajo el repiqueteo incesante de un significante que se repite en varias de sus letras -"gil".
1933: la crisis del 30 había levantado "Villa Cartón" en el puerto, tal vez la primera villamiseria de nuestra historia, los desocupados "yiraban" como linyeras en los techos de trenes de carga buscando changas por todo el país, se estaba tres años después de la inauguración de la "década infame" y de la cadena de golpes de estado que arruinarían al país. En Alemania, Hitler ascendía al poder, en la URSS, el régimen se había "stanilizado" establemente.
En ese contexto escribe: "No doy un paso más,/alma otaria que hay en mí,/me siento destrozao, murámonos aquí!/ Pa' que seguir así, padeciendo a lo fakir,/ si el mundo sigue igual.../ si el sol vuelve a salir.../La gente me ha engañao/ desde el día en que nací./ Los hombres se han burlao,/ la vieja la perdí.../ No ves que estoy en yanta y bandeao por ser un gil.../ Cachá el bufoso...y chau.../ vamo a dormir!/ -/Tres esperanzas tuve en mi vida,/ dos eran blancas y una punzó.../ Una mi madre, vieja y vencida, otra la gente, y otra un amor./ Tres esperanzas tuve en mi vida/ dos me engañaron, y una murió...
La que murió, él mismo lo dice en el tango, fue la vieja, que fue una de sus esperanzas (seguramente la más importante) entre sus cinco años en que muere el padre y los nueve en que muere ella. Pero por la letra nos enteramos que era "vieja y vencida". ¿Desde siempre o a partir de la muerte del marido? No lo sabemos. Lo que sí podemos entender es que Discepolín la recordaba como una esperanza "vieja y vencida" desde antes de su muerte. Las otras dos lo engañaron. ¿Cuáles? La gente y un amor. Estas son dos, las recurrentes de sus tangos sociales. En: ¿Qué "sapa", señor?, "La tierra está maldita/ y el amor con gripe, en cama.../ La gente en guerra grita, bulle, mata, rompe y brama".
En "Yira...Yira...": "Verás que todo es mentira/ verás que nada es amor,/ que al mundo nada le importa...". En: ¿Qué Vachaché? insiste: "El verdadero amor se ahogó en la sopa". En Cambalache se queja: "El que no llora no mama/".
Lo perdido entonces fue su fe en la gente y en el amor. Pero esa pérdida acompañó a la del Dios que le faltó a la cita y a la de la madre que lo engañó. Es así que en "Tormenta" relata: "Aullando entre relámpagos,/ perdido en la tormenta/ de mi noche interminable, Dios!/ busco tu nombre.../ No quiero tu rayo/ me enceguezca entre el horror,/ porque preciso luz/ para seguir.../ Lo que aprendí de tu mano/ ¿no sirve para vivir?/ Yo siento que mi fe se tambalea,/ que la gente mala vive, ¡Dios!/ mejor que yo..." Y en "Desencanto" denuncia: "oigo a mi madre aún,/ la oigo engañándome.../ (porque la vida me negó/las esperanzas/ que en la cuna me contó)".
Discépolo que en los años 1917-18-19, había frecuentado a artistas de la talla de Fascio Hebecquer, Riganelli, Quinquela Martín, Juan de Dios Filiberto y escuchado sus ideas anarquistas, en el año 1951 decide tomar partido públicamente a favor del peronismo creando su extraordinario personaje radial "Mordisquito", látigo implacable de oligarcas, "niños bien" y señoras gordas y que fascinaba hasta a los que éramos "contreras" de izquierda. Eso precipitó de parte del gorilaje en formación un aluvión de calumnias contra el maestro.
Herido en su amor propio volvió a sentirse engañado por "la gente" y carente de su "amor". Se sintió abandonado una vez más y se hundió en las sombras.
Dejó hablar a Tania, su compañera: "Poco a poco mi Chachi se fue muriendo de ganas, de amargura. Suspendió abruptamente la temporada de Blum. Renunció al placer de la redada tanguera de la madrugada, a que me acostumbró toda la vida. Se recluyó en el silencio. Dejó de comer. /.../ Aquel resplandor se iba consumiendo lentamente... Llegó a pesar 37 kilos y a revivir en aisladas ironías: "Pronto las inyecciones me las van a dar en el sobretodo", fue una de las más risueñamente patéticas. Hasta que se apagó del todo en aquel fatídico 23 de diciembre de 1951". En la cárcel de la lógica binaria y a manos del verdugo pulsional oral, encontró su final. Recordemos: 1933 -"No doy un paso más,/ alma otaria que hay en mí,/ me siento destrozao, murámonos aquí!". Observemos -primera persona del plural-, su muerte es la de los otros, la de los que lo han engañado. Su muerte mata a los hipócritas. "Pa' que seguir así padeciendo a lo fakir"/.
Nuevamente recordemos, murió anoréxico y caquéctico, en una época en que en Buenos Aires, uno de los espectáculos de más éxito eran los fakires haciendo ayuno dentro de transparentes cajas de vidrio.
1930 (nuevamente recordemos -crisis del 30-) Yira...Yira"...Verás que todo es mentira,/ verás que nada es amor,/ que al mundo nada le importa...". 1926. En su segundo tango: "El verdadero amor se ahogó en la sopa". Y, en la musa inspiradora de este análisis, Cambalache, 1935: "El que no llora no mama/" 1951, como nos cuenta Tania, Discepolín no llora más, hace ironías. Si todo es mentira, mejor tragar nada de amor e interés de la gente.
Mejor que yo, todo ésto lo dice este diálogo entre Gardel y Discépolo. "Gardel: Decime, Enrique...que has querido hacer con el tango "Yira...Yira..." -Discépolo: Con "Yira...Yira..." Gardel: Eso es. Discépolo: -Una canción de soledad y desesperanza... Gardel: -Hombre! Así lo he comprendido yo. Discépolo: -Por eso es que lo cantás de una manera admirable. Gardel:-Pero el personaje es un hombre bueno,¿verdad? Discépolo: Sí, es un hombre que ha vivido la bella esperanza de la fraternidad durante cuarenta años. Y, de pronto, un día, a los cuarenta años, se desayuna con que los hombres son unas fieras. Gardel: ¡Pero dice cosas amargas!. Discépolo: -No pretenderás que diga cosas divertidas un hombre que ha esperado cuarenta años para "desayunarse" ...(4). A pesar de lo analizado, no puedo dejar de emocionarme al transcribir este diálogo entre la "transparente ingenuidad" gardeliana y la amarga lucidez discepoliana. Pero en esta oportunidad la emoción no me "embarga" y su sombra no me aplasta. Puedo continuar el análisis. El "los" y el "son", nos informan que a la vez que se colocaba por fuera de la categoría, universalizaba el carácter de "fieras" para los hombres. Y su acto final, encadenado a la lógica binaria, fue: no tragarlos.


UN EPÍLOGO DEL MÁS ALLA.

Como final, una pregunta interesante a hacerse es, por la, hasta ahora, vigencia inmortal, en Buenos Aires y otras zonas de la Argentina, del mito discepoliano. ¿En qué nos representa, qué tanto lo amamos?
Si en Cambalache, la ausencia de Dios a la cita, es causa del desorden del mundo, en los otros es la grela (la mujer), que fayando y fayando, larga parao.
El mito fundador de nuestro país reconoce la anterioridad de una madre -España- y por inmigración, desplazamiento y seducción -Europa-. A posteriori un padre: San Martín.
¿Cuál fue el legado parental? De la madre: por razones políticas, económicas y de objetivos de inmigración: "una suerte q' es grela y fayando, fayando, nos larga parao".
La madre nos parió tras el aborto genocida de los hijos de la tierra. En realidad, lo que afectó de una nueva cultura, nos pareció piratesco, criminal, incivilizado, de la dictadura de los militares del proceso, la "política de desaparición de personas" con su secuela de miles de "N.N.", era la norma en los representantes de la madre España. Norma que adquirió el estatuto de natural y que fue continuado por los Rosas y los Rocas. Por eso Videlas, Masseras y demás fanáticos que habitan el "gheto" de las fuerzas armadas tienen tradición en la que inscribirse. Luego vendrían otros representantes de la madre: los inmigrantes. Exiliados económicos y/o políticos, trajeron ideas de liberación social y aún, nacional.
Pero arrastraban también otra idea, venían a "hacerse la América". Esta contenía modificada, la de los filibusteros de la conquista. Entre sus medios no se contaba ya la guerra, el esclavismo, las masacres; pero, persistían sus fines. Discépolo, descendiente de italianos, fue como todos los hijos de "este" país, tributario de esa paradoja. Las naciones de las que amamantamos, procuran "hacerse" la nuestra. Por lo tanto sus promesas para nosotros, no resultaron más que engaños, como no podía ser de otra manera. Si las promesas se cumplían era porque "la América" se la hacían ellos, y si no, el fracaso lo heredaban los hijos. En la otra vertiente, el destino de las ideas anarquistas y socialistas, también dejaron incumplidas las ilusiones. Analizando retroactivamente, es difícil suponer que el "Desencanto" no fuera un destino probable para los argentinos.
"Oigo a mi madre aún,/ la oigo engañándome.../ (porque la vida me negó las esperanzas/ que en la cuna me contó)".
El tema de la mentira y del engaño femenino es el gran recurrente en el tango.
La mentira es fundante para la historia de la América hispano-portuguesa, aunque originada por una equivocación, la creencia de Colón en que había llegado a las Indias Orientales.
En nuestra historia funda, ya que la Revolución de Mayo se hace en nombre de Fernando VII y no sin consecuencias. Prometer un camino y seguir otro, es una insistencia repetitiva. Los federales acentuaron el centralismo porteño y los que los derrotaron supuestamente hegemonizados ideológicamente por los unitarios coronaron su epopeya con una constitución federal. Más cercanos abundan los ejemplos en esta segunda mitad del siglo.
Podemos pensar así, que la "avivada" porteña, una de nuestras lacras sociales, es efecto de marcas de nuestra historia que transmiten un algo de verdad, no somos quienes creemos y deseamos ser otra cosa que lo que somos.
Sólo una rebelión sostenida contra ciertos legados de los padres puede hacer posible un cambio y para que "ello" ocurra, ser decisivo reposicionarse ante la singularidad de la falla en la función del padre, en la singularidad de nuestra historia.
Para trabajar esta cuestión partir de citar algunas cuestiones planteadas por el psicoanalista Héctor Rúpolo en su trabajo "Los no tan simples bordes de una carta". Lo hago porque, que yo sepa, es el primer psicoanalista argentino, que trata algunas claves de las marcas dejadas por San Martín en nuestra cultura y de una manera, que considero de utilidad. Dice por ejemplo: "Quiero destacar lo que fue uno de sus valores mayores, ese que de alguna forma nos legó. Tal vez ocupa para nosotros ese lugar de padre por el siguiente valor: nunca confundió el lugar que ocupaba -en función de su campaña- con su persona. Y esto es de mucho peso, pues su objetivo era liberar a los pueblos, y que éstos se dieran los gobiernos que quisieran. Las glorias no eran para él; por el contrario siempre renunció a todo tipo de exaltación de su persona. Lo cual ustedes ven hace un legado ético. Pero a diferencia de los héroes sofocleanos, que de alguna forma terminan pasando ese límite sostenido por los pilares de la piedad y el temor, nuestro héroe -a mi entender- no atravesó ese límite.
Es que allí donde se enfrentó con ese límite, allí es donde se jugó lo que denominaremos: su salida de escena.
Pero su renuncia fue siempre interpretada en la Argentina como uno de sus más grandes valores: ante la posibilidad del enfrentamiento y derramar sangre hermana, renunció. /.../
Su renuncia es lo que hizo decir a nuestro héroe: "Serás lo que debas ser y sino no serás nada".
Estaremos contestes, en que esta frase de San Martín nos devuelve a algo ya trabajado en ese artículo, la lógica binaria que condenó a Discépolo.
Agrega Rúpolo: "Se sabe que el líder es tal porque funciona como el ideal del yo de la masa. El proceso de idealización es absolutamente imprescindible para que la masa se constituya.
Ahora bien: el análisis de la idealización puede llevar a establecer otros caminos distintos que el de la simple idealización implicada desde cierta moral, inclusive cierta moral común para nosotros. Esta moral común para nosotros podría ser: el enaltecimiento. Lo que se significa como, la grandeza de ciertos hombres que frente a una partida que están por ganar, para no enfrentarse con su rival renuncian". En este punto se arremolinan en mi memoria Yrigoyen frente a Alvear, Eva Perón cuando su candidatura a la vicepresidencia, Discépolo en el mismo año, con su anorexia suicida, Perón en septiembre de 1955, Frondizi en 1958, Alfonsín en semana santa de 1987, Menem ni bien asumida la presidencia.
Agrega Rúpolo: "Al final de su campaña su renuncia fue ceder en su deseo frente al Otro con mayúscula, y no al pequeño otro que era su adversario".
Desplegar esta afirmación para facilitar su comprensión y para continuarla con una interpretación propia. Estas renuncias siempre aparecen encubiertas por la idea de que se producen para evitar el choque entre hermanos (la gente que engañó a Discépolo, por ejemplo). Pero en verdad se producen ante crisis en anudamientos imaginarios de la sociedad, para resolver los cuales se hacen necesarias resignificaciones que reestructuren esos anudamientos. Por ejemplo, Yrigoyen tendría que haberlo hecho ante la alvearización liberal-conservadora de "La Causa". Juan Domingo Perón y Eva Perón en 1951 ante el machismo oligárquico en las FF.AA. y en otros estratos de la sociedad; Juan Perón ante el gorilismo en ascenso dentro de las FF.AA. en 1955; Frondizi ante los planteos militares, Alfonsín ante la idea de resolver con todos, las secuelas del genocidio ejecutado por las FF.AA. como institución, ante la hegemonización de la economía por los bancos acreedores y los grupos económicos monopólicos.
Como se ve, suele renunciarse a la razón, por temor al efecto que produzca sostener el deseo. Deseo que es efecto a su vez, del espacio vacío que deja lo que falla en lo simbólico. Por ejemplo: el deseo de una gran patria latinoamericana pregonada por Bolívar se obturó, con su no aceptación, de que los dos grandes jefes se unieran para conducir los tramos finales de la lucha. Lo mismo cuando "La Causa" es taponada por alvearización, la "justicia sexual" por el machismo oligárquico, la "justicia social" por el gorilismo en ascenso, y el "Nunca más" por el avance complementario de los "carapintadas" y de los "caralavadas". Estoy diciendo entonces que, a través de las generaciones, se heredó aquel pecado original del "Padre de la Patria": cuando una falla en la cultura desata el deseo, la renuncia a él por piedad y/o por temor al fraticidio, y la lógica del todo o nada que también nos legó, nos lleva a ser: nada. Renunciantes, caemos aplastados por la sombra de ese objeto materno tan paradojal. El día que estoy terminando de escribir este artículo aparece un reportaje a Astor Piazzolla en el que repite el vacuo sonsonete materno arcaico,"...el problema mayor de los argentinos es que no les gusta trabajar".
Viejos temas sobre el apostolado, el deber y la deuda, son puestos permanentemente en circulación. Por ejemplo, últimamente con la huelga de los maestros. En el contexto de la solidaridad social producirían una significación. En el del sometimiento a los poderosos otra: el de ofrecerse en sacrificio a dioses implacables. Creo que tiene algo que ver con eso, el clima de melancolía que se extiende entre algunos sectores de nuestra sociedad.
En conclusión, pienso que la trascendencia que Discépolo y particularmente su tango "Cambalache", mantienen sobre nosotros, se debe a que como muy pocos lograron expresar el cruce de caminos de nuestra tragedia nacional. En el cual sólo un cambio en nuestra posición subjetiva, podría transformarlo en drama, con distinto desenlace al de los trágicos "desencantos" repetidos.


(1) Cambalache.
(2) En "Como nacieron mis canciones" de Enrique Santos Discépolo.
(3) Tania: "Discepolín y yo".
(4) Cortometraje filmado por Gardel y Discépolo en 1932.