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lunes, 25 de agosto de 2008

Psiconálisis y análisis de los lazos sociales

Sección: Fatigando conceptos

Tema: Algunas tesis sobre la utilización del método psicoanalítico para analizar fenómenos culturales, sociales y políticos


1) Los psicoanalistas podemos contribuir al análisis de lo que acontece en los lazos sociales utilizando nuestro método de interpretación y teniendo en cuenta unos pocos axiomas encontrados por nuestra práctica con los analizantes. Estos son: 1.1) las relaciones de soporte y exclusión entre el deseo y el goce 1.2) de causa y represión entre lo deseado de saber por no reconocido o por desconocido y el saber supuestamente sabido 1.3) el recorrido paradojal, moebiano[1] del narcisismo que lo lleva a resultar, a veces favorable al beneficio y otras al perjuicio. Partiendo de dicho axiomas, podemos analizar siguiendo las letras que con diferentes vestiduras aparecen como enunciaciones, en los enunciados de los actores sociales, solos o en masa. El método de interpretación psicoanalítico en su extensión también debe ser abstinente, estrictamente formal. apartado de pre-juicios y conducido sólo por el bautizado por Lacan como deseo del analista. Ese que busca producir la máxima diferencia entre ideal y objeto.

2) Sus descubrimientos propios -Inconsciente y castración real del lenguaje- plantean que no hay teoría psicoanalítica, económica, o social; que logre dar cuenta sola de los fenómenos sociales. Razón por la que debe ofertarse para la colaboración transdisciplinaria. Colaboración destinada a tramitar creativamente el desencuentro entre teorías, causado por la imposibilidad del lenguaje de completar o complementar sus propias insuficiencias ante lo real.
3) El sujeto concibe su realidad desde lo que su narcisismo le propicia y lo entrampa. Este funciona según las identificaciones homeomórficas que constituyen al Imaginario, proyectándose sobre la realidad que construye. También, presionado por deseos inconscientes causados por lo realmente ausente de los objetos y atraídos por velos fantasmáticos que lo tergiversa. Deseos resistidos y en parte realizados por la presión real de lo que se “goza”[2] transaccional y equívocamente. Parafraseando a Carlos Marx, pero para no quedarnos en lo que de él se reveló desacertado, en vez de decir que el ser social condiciona la conciencia social, podemos afirmar que el afincamiento de goce condiciona el accionar del ser parlante. Esto nos lleva también a captar que la lógica de clases debe ser analizada moebiana y según las circunstancias. Los diversos sectores sociales pueden ocupar la cara positiva o negativa, según la ocasión. La experiencia muestra que el afincamiento de goce no depende solamente de la voluntad de cada ser parlante, sino también de las circunstancias en que quede “plantado”.

4) Los psicoanalistas cuando participamos como actores en los movimientos sociales sufrimos los mismos condicionamientos que cualquiera. Sufrimos igual, dichos condicionamientos del narcisismo.

5) El psicoanalista desde su función, causado por el deseo del analista tal como lo discriminó Lacan en “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”, puede analizar los lazos sociales, buscando registrar la máxima diferencia entre Ideal y objeto. Para ello debe dejar en suspenso relaciones a deseos, ideales y goces propios. Consiguientemente sus análisis no conformarán a nadie, pero advertirán sobre la incidencia de los tres registros y de los soportes entre sintomáticos y “sinthômaticos” de la sociedad: - analizada en sus circunstancias como objeto a -. Lo que puede resultarle útil a los más lúcidos y mejor causados de los actores sociales. No debemos olvidar la aguda observación de Machiavelo en “El Príncipe” cuando decía, que como a la política se dedican hombres buenos que buscan fines buenos y por eso utilizan medios buenos y hombres malos que buscan fines malos y por eso utilizan medios malos, finalmente ganan los malos. Dicha observación y las experiencias revolucionarias transcurridas a partir de entonces (francesa, rusa, fascista, thatcheriana, etc...) dejaron una consecuencia ética de la cual no se debe renegar: los medios marcan a los fines. El método del psicoanálisis no sirve para dirigir nada, pues su producto al apoyar al deseo inconsciente de los sujetos propulsa la caída o por lo menos el aflojamiento de las identificaciones, que son la vía principal y casi exclusiva de la consistencia de las masas, amasables sólo a través de sus componentes yoicos[3]. En consecuencia: atendiendo sus demandas que reprimen a sus propios deseos, soportando fascinaciones o agresividades según el momento, y tensiones potenciadas por la presión de sus pulsiones.

6) Como secuela, parte importante del análisis psicoanalítico de los hechos sociales resulta acaparado por el de las transferencias en juego. Lacan, en su “Proposición del 9 de octubre de 1967” sugirió trabajar la relación entre amar y Sujeto supuesto Saber, para continuar la investigación de Freud en su “Psicología de las masas y análisis del yo”. Los recientes acontecimientos argentinos pusieron de manifiesto que el momento de mayor inquietud[4], desasosiego, violencia y angustia de las masas, precipitó cuando se tornó evidente que el presidente de entonces –Antonio De La Rua- estaba sin saber que hacer, desconcertado, e inhibido para la acción. Había caído como apariencia de Sujeto supuesto Saber y como consecuencia, la transferencia de la mayoría de la población hacia él.

7) Como sabe cualquier político experto, la política tiene como punto de Arquímedes el Poder. A las medio-verdades del Poder las define una estructura compleja de relaciones de fuerza que atraviesan coyunturas diferentes. Como lo definió Freud en el libro antes aludido[5] las organizaciones artificiales de masa funcionan por identificación entre los yo de los que las integran a través de la identificación con el liderazgo tomado como objeto e ideal. De ahí que Lacan no conciba a ningún discurso, en tanto sostenga lazo social, que funcione sin el lugar de apariencia de agente. Apariencia, en tanto teniendo mucho peso la función del agente, este no la puede llevar adelante por fuera de los condicionamientos que la estructura del discurso que agencia le impone desde la correlación entre sus cuatro lugares (agente/verdad ----- otro/producción). Por eso también Lacan, que habitualmente prefirió dejar de lado la pregunta por los orígenes, no dudó en suponer al del amo antiguo (S1/$ --- S2/a) como el primer discurso que hizo su aparición en la historia humana. Dicha experiencia histórica ha demostrado sobradamente y al costo de muchos millones de muertos violentamente, que no hay sociedad que funcione sin un agente que aparente dirigir. Lo que quede en ese lugar puede producir efectos diversos. No son los mismos los del amo antiguo, que del Profesor universitario, del capitalista de inversiones golondrinas, de las puras demandas de la histeria, etc. En este contexto de experiencia histórica de las ideas y de acción práctica en política, la humanidad ha sostenido básicamente dos formas de gobierno: dictadura o democracia. Cada vez que alguna se instaló y logró sostenerse, fue porque contó con alguna expectativa ilusionada de las mayorías. La democracia se distingue porque facilita gestionar los inevitables conflictos sociales más civilizadamente y con menos violencia, para lo cual requiere una fuerte transferencia de las mayorías hacia dicha forma de gobierno y de los que la sostengan. La dictadura se presenta como tope a situaciones que prefiguran desembocar en anomias y anarquías. En esos estados, la masa ante la angustia causada por el vacío en el lugar del agente o porque éste esté ocupado por la posición histérica de demanda permanente, suele comenzar a desear un “Mesías con mano dura”. En ambas, sólo mediado por rasgos personales de cada agente más tarde o más temprano, el poder decidir va corrompiendo a sus detentadores. Esto ocurre en cualquier zona de poder –estatal, partidario, sindical, empresarial, etc.-. Reconoce como uno de los determinantes, al hecho de que mientras es calculable la diferencia de valor que produce el trabajador con sus horas de trabajo en relación a lo que recibe como pago, no lo es la función del agente en tanto su valor está determinado no por sus horas de trabajo sino por la disposición al riesgo y la habilidad para cumplir la suya. Esto pone en cuestión al modo calcular la plusvalía diseñado por Marx, en tanto tomaba como referencia solamente las horas de trabajo del trabajador. El lazo social necesario para producir presupone dos posiciones de goce diferente. La del que arriesga dirigir y la del que no quiere más que ser dirigido. El primero se enfrenta a todas los albures que la suya significa. El dirigido cree que los elude. Mientras el primero ordena, en todos los sentidos de este significante, el segundo busca cobijarse y desde ahí demandar. Al ser imposible la producción sin la participación de ambas posiciones, las tensiones por la distribución del plus producto se da entre ambas. Ambas tienden a corromperse y a sacarle ventajas a la otra. Unos desde el sadismo oral y anal, otros desde una oralidad succionante. Así ocurrió cada vez que alguna de ellas tuvo preeminencia en el poder de decisión (por ejemplo: neoliberalismo/ socialismo real) Dictadura y democracia no son más que ficciones, apariencias de posibilidades para gobernar. No escapan a que gobernar es imposible, de donde el “eterno retorno” del fracaso. La razón fundamental, aunque no la única, reside en la existencia del Inconsciente. Torna imposible la representación. Nadie puede representarse plenamente en y sus deseos y mucho menos los de los otros. Los deseos, al responder a lo que en cada uno toma el lugar de la carencia, resultan singulares y ajenos a las conveniencias de los otros. De ahí que toda acción de gobierno no pueda ser más que sintomática, metafórica de la transacción entre demandas y goces en conflicto, encubridores de los deseos irrealizados. Se hace evidente que en general la democracia es preferible a la dictadura en tanto resulta un método más pacífico y civilizado de tramitar los conflictos sociales.

8) Un párrafo aparte merecen los medios masivos de comunicación. Surgidos con el periodismo gráfico, toman peso fundamental con los medios electrónicos, que no exigen saber leer, se arraigan masivamente, trasmiten a todas las latitudes en tiempo real y pueden ser portátiles. Estas condiciones los llevan a formar parte de la malla del poder. En ella funcionan según una lógica soportada por dos variables. Su negocio depende de las mediciones de “rating”, audiencia, ventas. Lo que producen debe hacerse desde el imaginario mayoritario. Por eso lo que pase en los medios refleja el estado medio de la opinión pública. No sólo influencian a su público, también son influenciados por él. El “zapping” acentuó esta característica. Por la otra variable, buscan incidir en la opinión pública en función de los intereses de los dueños de cada medio, pero no pueden hacerlo si no es a partir de tener en cuenta los condicionamientos antedichos.

[1] Recorriendo la banda de Moebius imperceptiblemente se pasa de una cara a la opuesta en un lugar distinto al punto de partida.
[2] En el sentido que Lacan le agregó al término. El goce como lo que hace sentir el cuerpo, tanto en el disfrute como en el sufrimiento y que tiene la particularidad de poder llegar a generar hábitos difíciles de resignar. Y que como señala en “La Tercera de Roma” es la residencia del “ser”.
[3] Ver el capítulo Enamoramiento e hipnosis en “Psicología de las masas y análisis del yo”
[4] Hasta la fecha: 8 de febrero del 2002
[5] Psicología de las masas y análisis del yo

Paradojas de la difusión del psicoanálisis

Sección: Televisión y medios masivos de comunicación

Volanta: Resumen del trabajo leído en la mesa de cierre de las Jornadas del Centro de Salud Mental Arturo Ameghino el 10 de setiembre de 1999. Panel coordinado por la Licenciada Adriana Dreizzen y en el que también participaron el Dr. Daniel Zimerman y el humorista Rudy.


Cuando se inventó el psicoanálisis, los medios masivos de comunicación se reducían a diarios sábana, y a la incipiente aparición de la radio a galena, difícilmente escuchable y propiedad de pocos. Épocas en que la lectura era un hábito entre la intelectualidad y en sectores importantes del movimiento obrero. En ese mundo de, en términos relativos pocos escritores y publicaciones y que paradojalmente tenía a los libros como uno de los principales medios de comunicación masiva, Freud produjo los 20 tomos de sus obras completas y un abundante epistolario. Los tiempos, también eran distintos. De largos viajes en tren, de carros de a caballo, en el que el automóvil era raro y sus subproductos inexistentes. De minervas, y manuscritos, efectivamente escritos a mano y con plumafuente. De pocas máquinas de escribir, mecánicas, pesadas Remington.
Un pequeño salto en la historia, apenas 100 años (un par de generaciones) nos colocan ante este otro mundo: procesadores de textos trabajados en computadoras, e- mail que estimulan comunicaciones breves y de rápida contestación. Bombardeo constante con informaciones que repetidas por radio, televisión y prensa están deshabituando a leer diarios, revistas, libros. Hemerotecas y bibliotecas enteras instaladas como bancos de datos en el cyber espacio.
Mundo en el que los que no seguimos el hábito escolar de exprimir seminario por seminario, nos encontramos frente a un doble problema. 1) Multiplicación geométrica de la bibliografía. 2) Bibliografía que se haya, además de multiplicada, fragmentada, y por lo tanto difícil de indicar.
Entonces, acuden en nuestra ayuda nuevos medios masivos de comunicación, el ya señalado cyber espacio (internet con su entrada a bibliotecas y bancos de datos) y cd de las obras de Freud, Lacan y otros autores, con buscadores por palabras, temas, etc. Los que tenían como antecedente el tomo con índices de la Standard edition de Freud y el índice razonado de los Escritos de Lacan. Lo que quiero señalar, es que el desarrollo tecnológico y el desarrollo en general, incluido el del psicoanálisis trae dificultades y soluciones. Por lo tanto no es bueno pontificar ni a favor ni en contra. Lo importante es formularse la pregunta: ¿cómo me reposiciona lo nuevo, como me reposiciono ante él?.
Recuerdo la primera vez que me invitaron a participar de un programa en TV. Por un lado se me vino encima el superyo institucional ¿cómo reaccionarían mis colegas?. El temor era a un supuesto rigor doctrinario que descartaría a la televisión como viable para que un psicoanalista pudiera hacer algo en ella. Dicho fácil, se abría el peligro de que me consideraran un chanta. Había antecedentes para eso, las desgraciadas y frecuentes intervenciones de Arnaldo Rascovsky, moralizantes con sentidos diversos, incluso contradictorios. La otra variante provenía de mi propia responsabilidad: ¿se podía intervenir sin contrariar la ética del psicoanálisis? La esencia de la misma reside en hacer trabajar la castración en el Otro para llevar al sujeto a encontrarse con su real. Dicho más sencillo (como si estuviéramos en la tele) no pretender decir que se debe y que no se debe hacer. De eso, como psicoanalistas, no sabemos nada. Sí de pescar en lo que los otros dicen las fracturas lógicas, las insistencias, las emergencias de lo inconsciente, o sea a la letra de la enunciación en el Otro, para ponerla a trabajar. De ahí suelen surgir efectos de sentido, que pueden o no coincidir con nuestras opiniones personales, pero que serán el resultado de nuestro trabajo analítico con lo que el discurso pone en acto, contribuyendo a una mejor lectura colectiva de los temas en cuestión. Planteadas así las cosas, no creo sólo que se puede participar en los medios masivos, sino que resulta conveniente, tanto por las marcas que se puede dejar en lectores, oyentes o televidentes, como por la contribución que significa, tanto a la difusión del psicoanálisis como de nuestro nombre propio. Es con ese criterio que me manejo, tanto en esta revista, como en radio y TV.
Cuando lo hago, no dejo de tener en cuenta la pregunta más elemental que se hace cualquier periodista: ¿a quien me dirijo? ¿qué público quiero inventar?. Y escribo, hablo, actúo para ellos. Aquí me voy a explayar un poco. Primero: ¿por qué digo inventar?. Porque si intervengo, es porque algo no me suena bien. No soy un pedagogo que interviene para enseñar lo ya instituido. Soy analista, y por ello fundamentalmente interesado en el saber que no se sabe, en el saber por venir. Por lo tanto no me dirijo a un público existente. Es el mismo acto en que intervengo, el que de resultar tal, habrá generado al público y a mí como agente. ¿Les llama la atención que les diga que actúo?. El planteo de Lacan sobre la función del analista de hacer semblant de objeto, es lo que lo llevó a decir en la Tercera de Roma: ¡Soy un payaso, aprendan de mí. Pero no me imiten! ¿Hay mayor actuación que la del payaso? Sin lugar a dudas: no. En consecuencia estoy planteando no sólo que me parece conveniente concurrir a los medios, sino también que hay que hacerlo lo más adecuadamente posible, tomando en cuenta las leyes de su forma, para operar eficazmente. Tenemos que saber colocarnos en aquel lugar conveniente, de lo que el público fantasmáticamente comparte, para interesarlo en nuestro acto. El zapping existe no solamente para la televisión, también se hace presente cuando trabajamos desacertadamente en el consultorio. Por lo tanto, estudiar como nos manejamos en los medios, también es una buena práctica para nuestras tareas más habituales.
Una discusión sobre si hay o no influencia del psicoanálisis, si esta es o no positiva y si es o no una moda pasajera, lleva muchos años. Por lo menos desde que el psiquiatra francés Robert Castell denostó la influencia del psicoanálisis en la Cultura, acuñando la expresión despreciativa psicoanalismo.
Voy a hablar con toda franqueza y con el mayor rigor posible. Considero como lo más importante de la operación psicoanalítica, la de la intervención con lo simbólico sobre lo real. Es a lo que más comúnmente se le llama interpretación. No debe ser arbitraria. Tempranamente en la introducción del capítulo VII de La interpretación de los sueños, Freud nos indicó su legalidad al decirnos que: los sueños no deben interpretarse según su valor figural, sino según su referencia signante. Desde lo que aprendimos en Lacan podemos decir: que la metáfora será un efecto de sentido de ese significante sin sentido, por articulación al contexto metonímico en que emergió en algún sitio del discurso, como letra fuera de lugar (nunca mejor ubicada). Podemos entonces hacer un chiste y decir que Freud nos enseñó a interpretar al acontecimiento televisivo antes que la televisión fuera inventada. Gracias a eso, es que aparecidas las videocaseteras y asumiendo Miguel Rodríguez Arias lo que sus deseos hacían de él, lector de televisión, inventa con las Patas de la Mentira un método para registrar lo que en esta se emite como formaciones del inconsciente, con lo que nos ofrece un medio idóneo para hacer del acontecimiento televisivo una escritura. Es un efecto importante del psicoanálisis, por ahora patrimonio nacional de este país al que la corrupta dirigencia política nos hace a veces, por carácter transitivo, vilipendiar tanto. Planteo entonces, que el mayor aporte del psicoanálisis y de los psicoanalistas a la Cultura, es en acto, y vez por vez.
Pero ocurre que el discurso del analista, como cualquier otro discurso es enunciado y no sólo enunciación, en consecuencia produce efectos de sentido que inercialmente tienden a coagularse, reprimir y conformar imaginarios diversos. Es a lo que Robert Castell llama equivocadamente psicoanalismo. Creo que hay que llamarlo psicologismo, ya que por definición se instalan en la conciencia. Llevan a muchos comunicadores sociales (psicoanalistas o no) a andar dando consejos supuestamente psicoanalíticos. Los concibo, no como efectos positivos de nuestra práctica, sino como el lógico resultado resistencial que la intervención psicoanalítica siempre ha despertado. Recordemos a Freud llamando la atención sobre la resistencia que despertó su develamiento de la sexualidad infantil, o a Lacan hostigado por su descubrimiento de que "no hay relación sexual". Diría que es un resultado del mal encuentro permanente que se produce entre los descubrimientos o inventos de la Cultura, que no sólo representan lo que hasta ese momento era irrepresentable, sino que rápidamente se tornan insuficientes ante los nuevos reales que han generado. Lo que fue descubrimiento, saber que dejó de no saberse, pasa a ser un saber represivo, resistencial, que dificulta al saber por venir, imprescindible para tramitar lo real. Real que si no, se torna síntoma, atravesándose en cruz e impidiendo que las cosas funcionen. Algo de eso se torna evidente, no sólo en los consejos de los hombres sabios, sino también en la banalización interpretativa a que someten algunos comunicadores sociales, a lo que ellos llaman furcios.
Podemos apreciar entonces que la intervención de los psicoanalistas en los medios masivos de comunicación no sólo es posible, sino que además es imprescindible, para obstaculizar la degradación a que es sometida nuestra teoría y nuestra práctica en dichos lugares.

viernes, 20 de junio de 2008

Sin Título

03 febrero 1991


Las renovaciones léxicas aportadas por la revolución (vuelta de 360º) neoconservadora merece psicoanálisis, en tanto ejerce efectos sobre los sujetos del Inconsciente. Una de las repuestas mas simples de Lacan a la pregunta -¿que es el inconsciente?- era: "Los efectos de la palabra sobre el sujeto".
Entre otras, dos palabras adquirieron estatuto de "evidencia por si mismas": fundamentalismo e integrismo.
En el pasado gobierno era un comodín siempre a mano en el mazo de Alfonsín. Ahora, pasó a integrar la dotación de afeites de nuestro sorprendente presidente. Fue el as de espadas ideológico del reaganismo en la misma manga que narcotráfico y libre mercado. Fue el as de bastos de Bush, después de "liberación de Kuwait", las Malvinas en jeques del "islamizado" Sadam.
Utilizadas como bandera de liberación por el Ayatollah Jhomeini en su lucha por liberar a Irán del corrupto Sha y su corte ídem, se transformaron luego en justificativo para el manejo dictatorial de los asuntos persas.
Esta posibilidad de las palabras de transformarse de bandera de liberación, en justificativo para la represión, es un punto de repetición en la historia moderna. Recordemos en esa zaga, los avatares del "liberté, egalité, fraternité" de la Revolución francesa o del "Democracias Populares" del Este. No se nos puede escapar en esta pesadilla de la postmodernidad, que el "democrático" anti-integrismo/fundamentalismo del establishment Bush se ha transformado en un integrismo fundamentalista conservador enunciado en nombre de la democracia. Aceptemos incautamente sus dichos. Para defender el dudoso derecho de unos jeques a ejercer la soberanía en un territorio en discusión, aprovechándose de su enorme ventaja militar-económico-tecnológica demolió impiadosamente al territorio Iraquí/Kuwaití. Para ocultar el crimen -"desaparecieron"- de las pantallas, de las notas gráficas y de las propias noticias, el genocidio. Amenazaron a quienes no se plegaron incondicionalmente a su diktat (Collor de Mello, Baker, por ej.). Todo en nombre de un "nuevo orden internacional" que como si estuviéramos en las cavernas de Platon nos sitúa ante las reminiscencias "d'il ordine nuevo d'il Fascio" o del "orden ario de Hitler". Por arte de prestidigitación la paloma democrática se transformó en escena, en el halcón fundamentalista integrista -eso sí, "democrático"-. El pase de prestidigitación merece explicaciones económicas, sociales, políticas, y también psicoanalíticas.
Desde este punto de vista creo interesante dilucidar como es que una misma palabra, o grupo de palabras, puedan ser usadas con sentido antitético sin que eso sea advertido por la conciencia de masas amplias de receptores. Lo primero que nos ratifica es que a pesar de las apariencias, ninguna palabra tiene sentido en sí. El sentido es un efecto de la relación con el resto del enunciado y mas fundamentalmente, aunque no siempre evidente a la conciencia de los receptores, con el contexto y lugar de enunciación. De ahí el esfuerzo de los contendientes por darle prolijidad a sus enunciados. De ese trabajo formó parte la de-mostración aséptica/videogámica de la guerra por parte del comando anglo-norteamericano. Del otro lado la de-mostración en las pantallas los rostros abotagado y maltratados de los pilotos prisioneros, con la advertencia de que se les haría compartir el destino de los iraquíes bombardeados. Mientras estos juegan en el contexto de sus tradiciones, su fundamentalismo sin tapujos, aquellos, divididos, entre el democratismo de los ideales del dayflower y del Memorial day, y el ser imperialista y en consecuencia tiránico de sus tradiciones, se dividieron en las siguientes paradojas: Hacer la guerra para hacer la paz. Triturar al adversario para imponerle la democracia en defensa de la monarquía absoluta de los jeques kuwatíes. Demoler Irak y Kuwait para "liberar" a este.
Como vemos, el análisis del discurso, entendiendo por tal, no sólo el de los enunciados explícitos, sino también el contexto de hechos y de-mostraciones en que se enuncian -marcas del sujeto de la enunciación-, nos precipitan en la conclusión de que en las arenas del Golfo, se toparon dos integrismos fundamentalistas.
Finalmente cabe preguntarse desde el punto de vista psíquico ¿cual es la estructura en que se soporta el fundamentalismo integrista? Opino que en la lógica del narcisismo absoluto y su corolario aplastante para el sujeto. O sea, aquella lógica que no supone falla en si-mismo ni en el Otro. Por lo tanto las cosas son idénticas o son lo contrario. Blanco o negro. O el otro es como yo, o debe desaparecer. Esa es la lógica que hegemonizó el horror en el triste, tristísimo Golfo.





jueves, 19 de junio de 2008

En las puertas de la noche


14-06-1993


PORTERO DE NOCHE, a través del recurso estético de tensionar al extremo, alegoriza bella y trágicamente el destino masoquista (o sea objetal) del sujeto. Destino ineludible a causa de resultar sujeto, como efecto de su deseo inconsciente singular, y de no poder no habitar la Cultura, que necesariamente le exige sacrificar dicho deseo para mantener el escaso ordenamiento del que la Civilización es capaz.
Recién comenzado el film ya se plantea el nudo del drama, las consecuencias de la maternidad y de la función -falta de saber/saber en la Cultura. Max acude al llamado de la condesa Stein y le dispensa sabidos y asépticos cuidados maternales que a ojos vista a ella no le alcanzan. La condesa va escalando sus demandas hasta que Max le contesta "-No sé qué más puedo hacerle. Ella responde -¡No tienes fantasía, Max!. Max -Tampoco, usted condesa". La escena se resuelve en una sobria agresividad de parte de ambos.
A partir de aquí, diferentes episodios centrados en los protagonistas, irán desplegando el drama. En él la mirada tendrá un lugar fundamental, desde la esquiva del Max de las primeras escenas, hasta la sin ser vista omnipresente de los camaradas de Max persiguiéndolos en los tramos finales, sin que olvidemos entre otras, a Max con su filmadora, a la de los oficiales ante la Lucía semidesnuda que desde su propio uniforme SS los mira, y la horrorizada de esta ante la cabeza degollada que la mira sin poder ver, del semejante que la molestaba y que su amante le ofreció como don de enamorado, lo cual como él dice, no constituyó una historia romántica sino bíblica, por lo tanto mesiánica, apocalíptica, culpabilizante.
El núcleo de la tragedia trabaja una imposibilidad, relacionar la razón de estado que deshoja prolijamente el discurso de los camaradas de Max, con el re-enamoramiento y el goce, inexplicables -para los saberes de la conciencia, entre el verdugo y la víctima.
El colmo de la razón de estado introduce en la tiranía de ideales coagulados a liderazgos, en la ilusión de estar en la misma barca como Max le dice a la condesa y en la lógica de la guerra. En la sala del proceso a Max, Dobson enuncia "-Nos debemos defender; ¡la guerra no ha terminado! Si tu tienes el deseo de vivir escondido como una rata, hazlo. Nosotros aspiramos a los grados que teníamos, es más, aspiramos a un ascenso por no haber sido jamás de los que cambiaron de camisa "Kurt agrega poco después: "-Max, cuando un país hace una guerra la hace para ganarla, no para perderla: ¿es verdad o no? ¿Y no es absurdo que luego se dé caza a los mejores elementos?"Hans agrega, "-El complejo de culpa es una invención de la Biblia" Como podemos observar, la fidelidad a la camisa, que puede devenir en camiseta, la ilusión de estar en la misma barca y la lógica de la guerra -yo o el otro, condenan al sujeto a causa de su deseo. Ideales objetalizados y guerra suelen ser los recursos extremos de las sociedades ante la entrada en crisis del saber hacer sobre sus problemas. Paradojalmente ambas exasperan las dificultades para lidiar con lo real, generando desde la paranoización de sus sujetos un accionar sádico en la búsqueda imposible por saber sobre el Otro a través de gozar sádicamente del cuerpo del otro, torturándolo de maneras diversas. En la película son ejemplares todo el proceso llevado a cabo por los camaradas de Max y las propias reacciones de este en su primer abordaje a Lucía y luego cuando la increpa después que Hans la interrogó:-"¿Quieres hablar? Quiero saberlo todo. Lucía -Estoy cansada. Max -¡Debes decírmelo todo!"
En este campo de relación imposible entre el estado y el sujeto se despliega aquella qué, si a la racionalidad puede parecerle imposible, su contingencia al Inconsciente no lo extraña, la relación de enamoramiento y goce entre el verdugo y la víctima con incluso, intercambio de posiciones.
El primer flashback la presentó ante los ojos de Max muy jovencita -"mi niña", dirá más adelante-, muy bella, generando deseo en otros soldados. En el segundo la "fiereza herida (de la jovencita) se ha hecho evidente", emocionando a Max y atrayendo su filmadora, o sea su mirada. Indefensión niña y fiereza atrajeron al ser de Max carente de ternura, ciudadano de la guerra y sumido en la lógica del desafío. Ella sintió cerca las balas del guerrero hasta su mismo desmayo. Luego al despertar las mismas manos que sostenían el arma y apretaban el disparador la cargaban, se la llevaban, ataban las suyas a una cama y la violaban "rescatándola" del asesinato por él mismo simulado para reintroducirla en la indefensión, la violencia, el goce. La fragilidad de ella y su fiereza, la violencia de él y sus cuidados los dejan prisioneros mutuamente, en el encierro del campo de concentración. Desde ahí recomenzará la relación en el hotel. Tensada hasta su fin, en los tramos finales la necesidad los empujará a repetir las escenas del campo. Ante la persecución y el hambre hallamos en el oficial SS una madre, y en Lucía su incomprensible, indefensa y caprichosa criatura.
Ya traté esta temática en "De torturas y confesiones o cuando saber fragmenta", trabajo leído en unas jornadas organizadas en 1985 por el Servicio de Paz y Justicia. Retrabajaré algunas de las puntualizaciones con que lo finalizaba. ¿Qué estructura reproduce el campo de concentración, con la pareja torturador torturado? Hay un punto de partida clave. Los torturadores son representantes del poder que decide sobre la vida o la muerte de los torturados. A eso se suma el contexto de aislamiento, el dolor de la tortura especialmente en los anillos de las zonas erógenas, la administración de las necesidades fisiológicas por parte de los guardianes. Independientemente de como estas actúen reproduce los términos básicos de la relación madre/niño recién nacido. Porque la actividad sádica de los torturadores reproduce insistentemente las imagos mas terroríficas de la fantasmagoría esquizoparanoide descubierta por Melanie Klein, el mínimo gesto no cruel, despierta sentimientos de ternura y agradecimiento hacia quien se constituye así en "objeto bueno". Es parte rutinaria de los represores hacer jugar roles diferenciados a los ejecutores. Lógicamente esa estructura moviliza dichas imagos también en aquellos torturadores que están en "el cuerpo a cuerpo" con las víctimas, lo que habitualmente los excita sexualmente y a veces los lleva, como en nuestro héroe hasta el enamoramiento. A los burócratas les evitan estos problemas las palabras, con su capacidad de representar a las víctimas sin que ellas se hagan presente. Más aún, reducirlas a ser representadas por números torna aún más aséptica y menos riesgosa de enredos afectivos, sus operaciones. En el juicio Klaus dice: "-Aunque un documento indique mil personas, diez mil, hace siempre menos impresión que un sólo testigo de carne y hueso que te observa". Llegamos al fondo del infierno encontramos "la cosa", la imago terrorífica de la madre omnipotente de los primeros días. Ella "sabe" desde su deseo, sobre ese pobre cuerpo que sólo atina a retorcerse por las líneas doloridas de fragmentación por insuficiencia de mielinización. De ella dependerá absolutamente el objeto y sus experiencias de dolor y de placer. De igual manera les ocurre a los prisioneros.
El saber que no sabe el torturado, o lo que sabe que no tiene que decir, lo condena a ser objeto de ese saber que fragmenta del torturador, condenado por un saber apocalíptico, mesiánico, que le ordena trabajar en la tortura como instrumento del Goce del Otro, el Absolutamente Poder.
En las puertas de la noche, es la vida la que se apuesta ante la convocatoria de la luz, última barrera de Goethe ante la muerte.
Es una película que se presta para analizar mucho más pero el tiempo apremia, si los expositores no deseamos concentrar a quienes prisioneros nos escuchan.


El psicoanalista mediático


18 de septiembre de 1993


Dado que en los seres humanos, por factores anatómicos y biológicos, se halla interrumpido el circuito instintual en la relación materno-filial y que esa interrupción es "salvada" por la posesión de la palabra, existe el Inconsciente. Dicha existencia es una estructura productiva, a causa de que las palabras no tienen sentido unívoco, absoluto, sino que producen efectos de sentido, por vía de la combinación metonímica y la sustitución metafórica aunque sin lograrlos totalizadores, lo que deja marginados de los enunciados, residuos fuera de sentido. Ello hace que el sujeto nunca sepa lo que dijo hasta que lo termina de decir, y muchas veces ni aún ahí. Por eso puede ocurrir que algún oído despierto, le haga notar que la ambigüedad de un término, de una frase, o tal "error" de construcción sintáctica, posibilitan generar otro sentido distinto al que el hablante suponía estar empleando. Hasta Freud, se supuso que sólo se estaba ante errores. Freud, por el contrario, captó que ellos siempre expresaban la existencia de un segundo discurso (inconsciente) que puede ser interpretado. ¿Porque esto es así? Porque las palabras el sujeto las aprehende exigido por ese defecto natural en los instintos antes indicado, lo que las sobrecarga con la exigencia propia de las necesidades vitales, fijándoles el destino irremisible de vehiculizarlas, claro que ya sin la exactitud y la complementariedad (según nos enseña la etología) de los instintos. De ahí que los psicoanalistas formados por la lectura que Lacan hizo de Freud, en lugar de hablar de instintos en relación a los humanos, utilicemos dos categorías que aluden a zonas de la subjetividad relacionadas pero diferentes: deseo y pulsión. De los deseos inconscientes son efecto los sujetos en su accionar, de las pulsiones las preferencias de goce organizadas alrededor de las zonas erógenas (libidinisadas por los cuidados del Otro, más habitualmente maternos) o de desplazamientos y sublimaciones de su dinámica.
Resumiendo esta primer parte: la comunicación humana está sobredeterminada por la producción del Inconsciente. Este se manifiesta a través de desacordes en el discurso. Esto indica que no todo lo que se comunica es efecto del Inconsciente. A la vez, podemos estar seguros que el mismo incide siempre, de alguna manera, en las principales decisiones de los seres parlantes.

II
Los medios masivos de comunicación en cualquiera de sus formas son hechos de discurso. Ellos aparecen como un agente que emite hacia otros seres hablantes, quienes caracterizarán (en los dos sentidos que se puede tomar esta aserción) al producto. Discurso sostenido en lo que, para el agente, forma parte de su verdad. Estos lugares infaltables en cualquier discurso, o sea en cualquier hecho de habla capaz de establecer vínculo social productivo, siguiendo las formalizaciones lacanianas, lo formularemos así:
agente otro
verdad producción

Al ser hechos de discurso, son campo propicio para el velamiento de lo inconsciente a la vez que para la emergencia de sus formaciones, según la lógica paradojal de la palabra, que vela y devela al deseo y las posiciones y lugares de goce en un mismo movimiento. En consecuencia son campo propicio para la lectura psicoanalítica y para la operación del psicoanalista. Dicho de otro modo, pueden generar discurso a interpretar por los psicoanalistas y constituirse en lugar desde donde los psicoanalistas trabajen con numerosas personas. Utilizo esta formulación (numerosidad) para diferenciar de masa. Atiendo así, a una de las tesis fundamentales de la concepción lacaniana del Inconsciente que a la vez que plantea que sus efectos y su producción ocurren en discurso, en sociedad -en lazo social, capta que son singulares para cada sujeto. Lo propio de la masa, como lo describió Freud, es que se organice por la fascinación que sobre ella ejerza aquello a lo que sus integrantes le supongan el saber. El trabajo del psicoanálisis, a contrario sensu, apunta a rescatar del embotamiento masificante, a lo que implica la singularidad de cada sujeto del Inconsciente. El mensaje de un medio masivo de comunicación, por definición, debe ser recibido por numerosas personas. Habitualmente las masifica. La pregunta que ordena a este artículo es por si siempre tiene que ocurrir así y de ser la respuesta no, cuales serían las condiciones que favorezcan un resultado diferente como para que la participación de un psicoanalista en los medios sea acorde a la ética del psicoanálisis.
La respuesta exige pasar por una pregunta elemental. ¿Por que la gente lee diarios y revistas, mira televisión, escucha radio? Conciente o no, una sensación acompaña permanentemente a todo ser humano. Su saber es insuficiente ante los problemas que cotidianamente le presenta la vida real. Los medios masivos, simplemente por existir y además porque se lo proponen, generan la impresión de que ellos pueden trasmitir ese saber del que los sujetos se sienten en falta. Debido a lo cual, inconscientemente, les transfieren sus expectativas de dilucidar los dilemas que la cotidianeidad les plantea. En su escena, se realizan deseos y ensueños irrealizados. Placenteros, tensos, eróticos, violentos. De ahí la pregnancia de los medios y principalmente de los audiovisuales -en los que la voz y la imagen que mira, objetos inaprensibles, sustentan la fascinación. En consecuencia el éxito de los medios depende de su capacidad de producirle a sus consumidores ilusiones, y en particular, la de que les trasmiten los saberes que a ellos les faltan. O sea, de crear la sensación de que cubren lo que se ignora, cuando a decir verdad, sólo lo encubren. Los que logran eso, logran masificar alrededor del sentido de su mensaje.
El psicoanalista en cambio, se propone leer y hacer producir al Inconsciente, lo que empuja al sujeto a encontrarse, aunque sólo parcialmente, con su propia verdad. Entonces, si los medios masivos tienden a masificar y el psicoanálisis a singularizar ¿como un psicoanalista puede trabajar desde un medio sin faltar a su ética? La respuesta no es fácil, pues en su camino se cruzan los índices de venta, de audición, los rating y los targets. No obstante tempranamente, que yo sepa 1937 el propio Freud hizo declaraciones radiales y desde 1939, conferencias de Donald Winicott resultaron muy útiles para la atención de los niños evacuados de las ciudades inglesas durante la segunda guerra mundial. En Francia entre otros Lacan y Serge Leclaire apelaron en diferentes medios electrónicos ha hacer escuchar su mensaje. Se distinguió por el uso sistemático y elaborado de los medios durante el último período de su vida Francoise Doltò. En nuestro país, desde las experiencias pioneras de Eva Giberti somos muchos los psicoanalistas que intentamos la aventura. III
Desde lo que la experiencia de trabajo con el Inconsciente nos enseña y desde lo que mi participación (*) en medios gráficos, radiales y televisivos me empujó a pensar delineo los siguientes supuestos:
1) El éxito -anhelo princeps- de los medios, depende de su capacidad para captar lo que mas escasea como goce en la vida cotidiana y rutinaria de la masa. Tratan entonces, de que sea eso lo que pongan en escena, como noticia, telenovela, espectáculo deportivo, etc. En razón de eso los noticiosos seleccionan para construir la información, no lo que ocurre diaria, masiva y rutinariamente en la vida de la gente, sino lo excepcional, asesinatos, accidentes, delitos, conflictos en las cumbres del poder, etc. De la misma manera las telenovelas plantan la escena entre ricos con el condimento de algún, o preferentemente alguna pobre que por un azar pugna eróticamente entre ellos. Como se dijo de Hollywood por metonimia del cine, los medios masivos de comunicación son "grandes fábricas de sueños" destinadas a, parafraseando a Freud, proteger el dormir de los habitantes de nuestro afligido planeta. Y no se entienda esto como una crítica tonta a los medios. No es conveniente despertar a lo real de la vida mientras no se cuente con herramientas simbólicas eficaces para elaborar lo inmediatamente angustioso. Pero entonces, los sueños que fabrican los medios, son los apósitos con que se taponan las heridas abiertas por la insuficiencia simbólica estructural, dicho en jerga psicoanalítica, por la castración de la Cultura.
2) Con lo que volvemos a la paradoja que subyace a todo este artículo. Si la principal espectativa de los medios es el éxito y para ello fabrican sueños, ¿como hacer lugar en ellos al psicoanálisis cuya función es interpretarlos para despertar al durmiente y ponerlo a trabajar sobre lo que realmente escapa a sus deseos, desplazando y deformando su gozar? Este es el punto donde muchos psicoanalistas que acceden a los medios dimiten de la ética que anima al psicoanálisis para adaptarse a la que vitaliza a aquellos. Se transforman entonces en dadores de consejos, pasando a ser personajes del sueño que sueña que se puede enseñar a vivir. Otros, algo de eso ocurrió con Lacan después de sus intervenciones en radiofonía y televisión (**), para no renunciar a la ética del psicoanálisis intervienen de una manera que convoca al zapping y en consecuencia a que no se les preste más esa escena.
3) Según lo que experimento, hay otro camino posible. Él se ha tornado más factible con las actuales condiciones técnicas que permiten la comunicación telefónica con retorno al aire en radio y televisión y la grabación con posterior edición, montaje de lo acontecido e inserción de fragmentos del pasado, de otros programas, y en TV. películas y diversos materiales audio y/o visuales.
Claro que lo fundamental reside no en lo tecnológico, sino en el criterio que se emplee. Un punto en común causa la existencia de los medios y del psicoanálisis. La insuficiencia en el saber como estructural y estructurante de la Cultura. Es desde ella desde donde el psicoanalista se puede situar para operar en los medios. Su arte, que debe tenerlo, residir en mantener abierta la pregunta pero de una manera distinta que en el consultorio, aunque la verdad sea dicha, relativamente. Debe sostener la pregunta de manera que facilite el fluir discursivo en el público. Se logra así mantener la ilusión en un saber posible, a la vez que el propio discurrir hace que el mismo se escurra permanentemente, dando lugar a nuevas intervenciones del público. Ejecuta de esta manera una función en la que el psicoanalista se oferta como un "sabio" posible, a la vez que no responde desde esa posición. La deja en reserva para hacer hablar a los interrogantes, ideas, recuerdos, mitos y prejuicios del público. Presiona así la ignorancia estructural de los seres parlantes provocando a que en su evacuación vayan encontrando sus propias modalidades de lidiar con sus problemas (modalidades de goce). Finalmente, puntualizando lo inconsciente en los dichos aportados por el público mismo, va enhebrando un imaginario relativo sobre las cuestiones tratadas.
Se invierte por lo tanto la relación habitual de los medios con su público. Deja el conductor de ser un "sabiondo" que puede responder a todo, para pasar a ser un "idóneo", capaz de hacer hablar al Inconsciente de aquel del público que, presionado por sus sufrimientos busca el saber en el psicoanalista mediático, encontrándose llevado a localizarlo en su propio holding simbólico/imaginario/real.
A través de las marcas de la enunciación en los enunciados de un sujeto, exquisito anuncio de la localización inconsciente del mismo en relación a la cadena significante que lo representa en ese discurso, el psicoanalista interviene no sólo sobre él sino también sobre numerosos, anónimos e invisibles oyentes o televidentes que sintieron que lo dicho por aquel, resonaba familiarmente en las tribulaciones de su ser. En esa circunstancia el medio puede no hacer masa y en cambio hacer serie.
Lo que suelen ser dificultades en los medios para participar, límites de espacio y de tiempo que comprimen el mensaje, para el psicoanalista pueden transformarse en una ventaja pues obstaculizarán las aburridas racionalizaciones. La condensación -formación del Inconsciente, obligación del psicoanalista, lo sabemos, es razón de excelencia estética. La imposibilidad de corregir cuando los programas van en vivo, también se transforma en ventaja pues facilita que lo inconsciente del psicoanalista entre en producción mostrando en acto que el Inconsciente no es un defecto de unos supuestos enfermos sino una estructura que nos abarca a todos.
Contribuyen a la estética pero también a la provocación al Inconsciente, insertar bellamente aquellas producciones de la Cultura donde lo inconsciente habla -la de los artistas: canciones, narraciones, filmes, etc.

IV

Para ilustrar algo de lo planteado, transcribiré fragmentos de una audición radialque se llevó a cabo sobre el tema “Hablemos de amores”, motorizada por la pregunta lanzada a los oyentes ¿Amor/es felicidad?(***).
Llega un comentario de la oyente María del barrio de Once que dice: "Sí. Amor es igual a felicidad aunque se sufra. Yo tengo 37 años y no pude ni puedo querer a nadie.Sufro mucho por eso. No sé quien soy, supongo que el amor da una cierta identidad"
Comentario de Sergio Rodríguez: -Me impresiona el mensaje de María y me lleva a invitarla a que llame nuevamente para que podamos conversar telefónicamente, en el aire. El amor tiene algo que hace a la estructura del mismo y que es la mentira. No hay ningún amor en el que no haya mentira. Inclusive el amor de madre por supuesto es mentiroso.. y el de los hijos..."
Blanca Rébori (periodista): -"¿A ver por que?”
SR:- Y... porque siempre en algo se está mintiendo, se está diciendo más allá...
BR: -Exagerando?
SR:-Claro
BR:-Por ejemplo cuando se dice yo por vos doy todo, doy la vida, la vida, la vida ¿eso por ejemplo?
El amor en un sentido metafórico...pero hay otras cosas que exceden lo metafórico, cuando empieza una madre a decir que da todo y que se mata por un hijo...
SR -Exactamente
BR -¿eso, vos decís que tiene algo de mentira?
SR -Seguro que hay algo de mentira. En ese sentido el amor es mentir un poco y también un poco creerse las mentiras del otro. Quiero decir, el amor nunca es tan ideal, tan exquisito como se lo presenta durante los momentos del efluvio amoroso. Eso no quiere decir que los sujetos que lo están diciendo, que lo están escuchando, no estén creyendo lo que dicen...Pero que estén creyendo lo que dicen no quiere decir que en eso que dicen no hay algo que no es cierto.
BR -¿la acción, la práctica?
SR -Sí. Por ejemplo ¡sós la única mujer de mi vida!, después con los años hay algún incidente, alguna cuestión, o ya antes lo hubo...
BR -Bue...pero en el momento...
SR -En el momento...
BR -Por ahí en el momento le está diciendo la verdad el pobre hombre..
SR -Puede ser, pero "sabiendo" que esa verdad puede ser una mentira. Por algo en el amor siempre hay sospecha...
BR -¿celos?
SR -Celos. Es la forma más habitual de aparecer la sospecha en el amor. Y amor sin celos ¿es amor?
/.../Estoy de acuerdo con lo que dice María del Once, "el amor es felicidad aunque se sufra". Por eso me llama la atención cuando dice: "no pude ni puedo querer a nadie, sufro mucho por eso" O sea, sin amar también sufre. Dice: "no se quien soy, supongo que el amor da una cierta identidad" Tiene razón, el estar enamorado produce un efecto de que se es eso que está enamorado. Le preguntaría a María, si no será que no se enamora porque no soporta ese grado de mentira que puede haber en la relación amorosa de una y otra parte. Una cosa es quien se desilusiona y supone que no se va a enamorar más, y otra quien como María, por ahora, dice no haberse enamorado nunca.
BR.-María está en línea...adelante, aquí está el Dr. Sergio Rodríguez escuchándote...¿Vos escuchás?
María -si...perfectamente
SR -Buenas tardes María, que tal?
M -Buenas tardes...bien. Estoy de acuerdo con todo lo que usted dijo recién. Es decir, sobre la mentira, la infidelidad...Yo me siento con mucha capacidad afectiva a pesar de todo, aunque parezca una contradicción.
SR -Seguro que la tiene.
M -Yo estuve en una relación que era fraternal más que de noviazgo. Desplegué bastante afecto. Era un hombre que necesitaba protección y nada más que con eso me bastó para desplegar afecto...
SR -Aha..
M -Yo era un poco como la madre...pero nada más, llegué hasta ahí. Lo que no puedo llegar es nunca a una intimidad de pareja...
SR: Tal vez por esa misma situación que usted cuenta. No es sencillo, en realidad es imposible llegar a una intimidad de pareja con la madre.
M -si...es cierto. De todos modos, nunca pude crear un vínculo de pareja, de noviazgo.
V

Para finalizar. Como habrán podido apreciar lo que dije trabaja la articulación entre los medios masivos y el psicoanálisis con la estructura de la Cultura y desde ahí los efectos de imposibilidad, posibilidad y contingencia sobre la vinculación entre psicoanálisis y medios. Creo conveniente, a modo de epílogo abierto, producir una lectura de la variante que predomina actualmente en esa relación.
El registro Imaginario -el de la univocidad de sentido, de la pregnancia de lo universalizador de las imágenes, simplificador de las complejidades de las letras y las palabras, es el que sostiene la apariencia de continuidad y la escisión de todo en pares antitéticos. En él encuentra su alimento preferido el maniqueísmo. No obstante no puede resistir el impacto de lo real, de lo que no cesa de no ser registrado. Lo simbólico, punza, marca, merced a la plurisemia del significante y a su multiplicadora capacidad de combinación y de sustitución y puede operar sobre lo real cuando este rasga a lo imaginario. En el cruce de esos tres operadores lo que queda sin resolver mantiene al deseo en movimiento.
Las culturas son ficciones en las que se traman los sistemas de creencias que sostienen las relaciones entre los hombres encubriendo y dando sentido a los diferentes modos de explotación interhumanas. El historiador Ignacio Lewkcowicz planteaba recientemente, que aparentemente los momentos de agotamiento de las diferentes formaciones económico sociales se caracterizan por que en ellos se tornan cada vez más transparentes los resortes de explotación y de corrupción que la ficción correspondiente encubría. En esas circunstancias la consistencia imaginaria de la misma se tensa hasta su caída y sustitución por una nueva ficción más adecuada a un nuevo anudamiento real/simbólico/imaginario.
En mi opinión un movimiento de este orden está ocurriendo en la Cultura actual, al compás de un reordenamiento económico mundial en el que las viejas ficciones de un "capitalismo racional y ordenado por las necesidades sociales" deja lugar a la verdad desnuda de que el único deseo que lo anima es el de la máxima extracción de plusvalía. Esa transparencia exige la hegemonía en los "mass-media" de un mensaje maniqueo y simplicador (Bernardo Neustad y con mayor sofisticación Mariano Grondona dicen, con el acompañamiento muchas veces de médicas psiquiatras, sexólogos, parapsicólogos y algún tipo de psicólogos). La función del psicoanálisis tal como la propongo entonces, es marginada y deber esperar a otros tiempos, tiempos en que lo real torne obsoleto dicho imaginario y haga impostergable la emisión de nuevas simbolizaciones.





(*)Gran cantidad de artículos publicados en los diarios: Tiempo Argentino, La Razón, Clarín y Página 12 y diferentes revistas. Participación en varias emisiones del programa televisivo A cara limpia y en otros programas. Columnista en el programa Raíces emitido por radio Municipal (AM). La columna llevó por nombre Cada loco con su tema título de una canción del cantautor catalán Joan Manoel Serrat, y como volanta Conversaciones con el psicoanalista Sergio Rodríguez sobre temas de la vida cotidiana y duraba entre una hora a una hora y media. Fundador, editor y director -junto con Pedro Fernandez Moujan- de Psyche una de las revistas con más suceso del medio psicoanalítico, hasta su cierre.
(xx)Publicados con el título Radiofonía y Televisión El primero reúne lo dicho en las emisiones del 5-10-19 y 26 de junio de 1970.Televisión en dos emisiones de la Televisión francesa en enero de 1973.
(xxx) Programa Raíces conducido por Blanca Rebori, columna Cada loco con su tema en Radio Municipal de Buenos Aires, Diciembre 1992.

Las brujas no existen, pero que las hay, las hay.

(O: La nuevas hogueras inquisitoriales -tecnología y dinero)
21 de octubre de 1996


“Las neurosis de la infancia nos han enseñado que en ellas se conoce sin trabajo, a simple vista, mucho de lo que más tarde sólo es posible discernir mediante un investigación exhaustiva. Esperamos algo semejante respecto de las enfermedades neuróticas de siglos anteriores, y así ocurrirá, en efecto, con tal de que estemos preparados para reconocerlas bajo rótulos diversos que los de nuestras neurosis de hoy. No nos asombre que las neurosis de esas épocas tempranas se presentaran con una vestidura demonológica, puesto que las de nuestra época apsicológica aparecen con vestidura hipocondríaca disfrazadas de enfermedades orgánicas.” Sigmund Freud: Una neurosis demoníaca en el siglo XVII.
Empezaré diciendo que en nuestra época psicológica, las neurosis aparecen con vestiduras psicológicas (sabrán disculpar la redundancia) Y como efecto, veladas y tornadas (las neurosis -nuevamente pido disculpas) más deseables. Pero no sólo de psicología vive el hombre. También está la televisión, y en todos lados. Mucho más que la psicología. Es más, indigesta de psicología a los psicólogos y al común de los mortales -en primera fila a las revistas del corazón. Con haber mirado a una atildada y aseñorada doctora de la NBC enseñando a vivir en el 2000, les alcanzaría para aseverar lo que digo. Ella sabe todo, con escucharla y seguir sus consejos, cualquiera podría llegar a no morirse. Aunque si son un poco perspicaces, puede que mueran de risa.
Televisión, revistas del corazón, psicólogos (no psicoanalistas) y cirujanos plásticos repiten por la positiva o la negativa, la misma (parafraseando a don Arturo Jauretche) zoncera: “La belleza es el bien esencial de nuestra sociedad, porque otorga poder y dinero, y la cirugía puede crear belleza”[i].Decir esas cosas, sí que es índice de lucidez .Seriamente, el mismo ciruja dice: “En Inglaterra hicieron un estudio de campo. Tomaron presidiarios de alta peligrosidad y les hicieron operaciones estéticas. ¿Conclusión? La mayor parte pasó al pabellón de buena conducta”. ¡Lombroso y Martín Bormann dixerun! ¿Pero, estoy tratando de decirles que la relación con la imagen del propio cuerpo no tiene ninguna importancia? Nada de eso. Forma parte de una de las tres dimensiones en las que los seres parlantes registramos nuestra experiencia. Además, de la que por su consistencia -para bien y para mal- abrocha, sostiene la estructura. Para bien, porque gracias a eso creemos que nos entendemos. Para mal, porque sus espejismos, impidiéndonos entender, nos hunden en los laberintos que en sus pesadillas desvelaban la lucidez Borgiana.
Bulimia, anorexia, “border lines” (cuando la lengua inglesa hegemonizaba al psicoanálisis) patologías de borde ahora que algunos criollos tratan de liberarse del peso del gran maestro francés, son los nombres que la psicología promueve. Lo digo así, porque considerarlas de borde, hace suponer que habría otras de centro, lo que tira por la borda al descubrimiento central del psicoanálisis. Que consiste en la verificación de que el sujeto -por serlo del Inconsciente, es ex-céntrico, o sea de borde. En consecuencia cualquiera de sus sufrimientos del alma también. A los psicólogos provenientes del campo lacaniano eso se les complica, cuando no se dan cuenta de que Lacan se descentró de perseguir las vicisitudes del ser parlante a través de los cuadros psicopatológicos heredados de la psiquiatría y navegó con mayor dedicación, los diversos posicionamientos de aquel, en distintas realidades discursivas. Articulados a los diferentes anudamientos, de su estructura Real, Simbólico, Imaginaria.
Una, probablemente eterna discusión, atraviesa a la humanidad. ¿Cuerpo y alma? ¿Cuerpo solo? En muchos ha sufrido una ligera transformación a: ¿cuerpo y televisión? Ellos creen que todas las desgracias que ocurren, entre otras las llamadas adicciones, bulimias y anorexias, son culpa de la TV. Ignoran que la gran hermana es esclava del zapping, el ráting y del nivel mental de sus dueños (patrones y teleconsumidores) Esta ignorancia no es pequeña, pues por un pase de prestidigitación, declara inocente a la masa que gozosamente devora boxeadores sanguinolentos, negros famélicos y semitas matándose, blancos en trance místico suicidándose en masa, o modelos y futbolistas combatiendo a muerte su vejez treinteañera. Raquel Mancini y Diego (nuestro ex Dieguito) Maradona ¡dixen! El zapping no es más que el accionar gozoso y elector de esa masa (la misma que llenaba al Coloseo romano) y el ráting su resultado electoral.
En vez de repetir las tonteras que nos vienen de la caja boba, no per sè, como creo haber demostrado anteriormente, sino por sus condicionantes, analicemos el discurso del Otro, o sea del inconsciente, vehiculizado en lo que muchos de sus actores dicen. Por ejemplo: “Rocío no confía en el ratón Pérez. Desde que se le empezaron a caer los dientes de leche los convierte ella misma en dinero. Se los vende a los tíos con un propósito de ahorro extravagante para sus seis años: “Quiero el arito que no te deja comer grasas”, cuenta iluminada por un aviso de compra directa que vio por televisión. “Tengo que ser un palo para ser modelo. No hacen nada y ganan mucha plata”[ii] ¡Esta criatura si que vale oro! Condensa en pocas frases casi toda la sabiduría de la Cultura que habitamos. Vayamos por partes. A los seis años, no confía en el ratón Pérez. ¡Pobre! Ya perdió el espacio transicional (Winnicott) en el que sus objetos transicionales -el ratón Pérez y los dientes de leche- le hubieran facilitado ese pasaje tan difícil de la primera infancia a la latencia. Lejos de ello, ella ya es todo una adulta que piensa en las cosas serias de la vida: como acumular dinero sin hacer nada. Ya sabe que ese es el modelo primer mundista, como le gusta decir a eso que tuvimos por presidente. Pero además, ya cayó en la trampa que le tiende la estructura. Cree que los modelos (y no cerremos en un solo sentido al significante, extendámoslos no sólo a las mancinis, impliquemos a los rubios macris o a los cuadrados y gallegos Pérez Companc -nada ratones ellos- o a los morochos maradonas) no hacen nada. No sabe la niña de las jornadas agotadoras de gimnasios y noches de “Éxtasis” de ellas y de teléfonos celulares, vida afamiliar en aviones, gastronomía de trabajo y fines de semana de negocios o competencias de ellos. Quiere ser un palo. Cercano homofónica e icónicamente a falo. Resultado, fantasía infantil reducida por los ideales jíbaros (con perdón de esta noble tribu por utilizarla para la alegoría) del éxito medido por la “optimización de los beneficios” y del sacrificio del cuerpo para esos fines. Orgullosa, aprende a palpitar las reacciones del mercado a través del de los tíos. Pero le ocurre sólo eso? “Que dice cuando se articula como enunciación en ese enunciado “Quiero el arito que no te deja comer grasas” a “Tengo que ser un palo para ser modelo”. Será demasiada perspicacia de psicoanalista, suponer que cuando se encontró con el aviso de Sprayette, nuestra adulta niña fue conmovida en su inconsciente falta de respuesta a: ¿por qué ella tiene un arito entre sus piernas en vez de un apéndice colgante y eréctil como otros chicos? No comer grasas puede asegurarle que su cuerpo sea un palo que atraiga la mirada, tanto como a ella se la atrae ese órgano eréctil que no posee y que otros si. Tiene razón entonces, el arito no la dejará comer grasas. ¿Parece exagerado? Lean lo que dice Elena Soria de 48 años, sudorosa después de una hora de aparatos “Me mato. El médico me dijo que esto -sacude con desprecio el interior de sus piernas- no se arregla con ‘lipo”[iii]. Se matan y sabemos que muchas veces, no metafórica, sino realmente. ¿Para qué? Para arreglar lo que desprecian en su entrepiernas.
Hay algo imposible de resolver para la Cultura. La castración. ¿Qué queremos decir con esto los psicoanalistas? Que los seres humanos, a pesar de disponer de la palabra que nos dio un poder inmensamente superior a las otras especies animales, no podemos decir todo y por lo tanto mucho menos resolver todo. La palabra está castrada y por más que hablemos, siempre nos queda la sensación, cierta, de que falta algo. Esa sensación no se presenta, cuando estamos enamorados o locos. Los que como sabemos, son estados bastante parecidos y que entre otras cosas se emparientan por la desconexión con la realidad. Por aquella razón el valor de cada uno de nosotros es incalculable. Pero a eso son muy pocos los que se resignan. La mayoría se la pasan tratando de saber cual es su valor y cual el del otro. Esto ocurre desde temprano. Hagamos ficción: desde que por primera vez a un niño la mamá tarda en responderle y por oposición desde que mejora su diligencia, se le plantean las preguntas: ¿Qué valgo para el otro? ¿Qué vale el otro para mi?.Como la respuesta es imposible, se aparenta responderla con valores de uso. Y reaparece la castración, porque el valor de uso no significa a lo que la pregunta aludía. Cuando la niña descubre que entre sus piernas no cuelga ningún valor de uso, mientras que entre las del varoncito sí y que este además lo usa, suele caer en la creencia de que por eso vale menos que aquél. O sea, de que lo que es un hecho universal de la Cultura, le ocurre nada más que a ella y la disminuye. Tengamos en cuenta que de no mediar violaciones, a su vagina recién le encontrará valor de uso después de la pubertad. Y de mediar violaciones, todo se complicará aún más, pues el genital se le puede aparecer como un valor de uso negativo. En cambio la imagen del cuerpo femenino -equivalente al de la madre- primer objeto erótico y significante, puede curar la herida abierta en el amor propio por el sentido negativo dado a la diferencia sexual anatómica. Mientras el saber popular suele decir “que el hombre es como el oso, mientras más feo más hermoso”, no tiene ningún dicho equivalente para las mujeres (por lo menos que yo conozca) y cuando se ve a algún varón demasiado preocupado por su imagen, suele desconfiarse de su masculinidad y no pocas veces, acertadamente.
Entonces, por capricho del destino, a la mujer le ha tocado cargar con una desgraciada imaginería por portar particularmente algo que se vive como depreciante y que en verdad es de portación universal, la castración. A esa pesada carga la mujer le responde con embellecer su cuerpo. Los psicoanalistas con mucha experiencia, saben que es un índice preocupante, que en su presentación una mujer se nos aparezca “desarreglada” “descuidada”, significantes que ellas mismas utilizan y que nos dan indicio de que las cuentas con su castración imaginaria están difíciles. O sea, hace a la estructura universal del ser parlante -a como anuda lo Real entre lo Simbólico y lo Imaginario, que una falta real, desconcierte siempre al anudamiento de la realidad. El hecho real de que mientras el pene adquiere tempranamente valor de uso y por lo tanto de cambio para el varón y en cambio eso no ocurra en el mismo tiempo con el genital complementario en las mujeres, hace que los chicos y chicas supongan a esto como una falta en ellas. A la que responden dándole a esos cuerpos, valor simbólico de falo imaginario. O sea, de lo que supuestamente en el macho indicaría que no falta nada. Ergo, si la moda dice que ser bella es ser gordita (comienzos de siglo) tenderán a serlo. Si dice que hay que ser gordas (algunas tribus de islas del Pacífico) se dejarán criar en corralitos para evitar gastar calorías y gozar de la obesidad, y si como en la actualidad, indica que hay que ser flacas, lo serán aunque arriesguen anorexias, bulimias o comas post-lipoaspiraciones. Así como en los siglos XIII y XIV, prefirieron la hoguera de la inquisición a renunciar a representar su ser de goce, que los curas nominaban brujerías, posesión diabólica. U otras más adaptadas, expresaban con visiones de entrega mística o de autoflagelaciones por fantasías pecaminosas los ideales de la época.
Pero en estos fenómenos intervienen no sólo las creencias de moda en cada época. Les da energía un hecho capital de la economía psíquica efecto de que nos equivocamos cuando nos bajamos de los árboles. El cuerpo humano necesita de un gasto de energía que el sedentarismo se lo impide y para el que no alcanza con sólo la actividad sexual. De ahí la importancia de la gimnasiomanía, la marcha, el aerobismo, la bicimanía y los deportes en general. La otra opción deriva en ellos, a la ingesta excesiva, al alcoholismo y drogadicciones diversas. En ellas, a bulimias, anorexias y diferentes adiccciones. Hábitos insanos reforzados por fantasías sexuales inconscientes -de fellatio, de devoración del pene o de los pechos, que no tramitadas, sostienen a dichos síntomas. Según un artículo de Claudia Acuña en Clarín del 16 de octubre Lucho Avilés dijo en su programa: “Pero que susto por medio rollo. Esta sociedad está enferma, dejémonos de jorobar con las mujeres sardinas”.Medio rollo: fìjémonos como lalengua actual usa un mismo significante -rollo- en dos sentidos: preocupación por la imagen del cuerpo, y ocupación enfermiza de la mente. Y califica con un sentido para la devoración -sardina- a estas mujeres. En una cultura bulímica, en la que mandan -devoradores y vomitadores- y sus marginados son “anoréxicos” por obligación, estas mujeres, que pretenden devorar éxito en dinero, gran ideal fálico de la época, terminan siendo tragadas por la gran boca de una estructura oral que tragándolas y tragándolas (lipoaspiradas o anoréxicas) se desliza vertiginosamente tragando y vomitando a reventar.
[i] Cirujano plàstico Jorge Juri en revista Noticias 1034.
[ii] “El furor del cuerpo”Alejandra Daiha. Noticias 1034
[iii] Ibidem.

jueves, 5 de junio de 2008

Quehaceres en la Cultura de la Teleinformática TV

28 noviembre 1992

Estoy aquí con mi mujer y mi hija menor. La otra, Laurence, la hija de mi mujer, que usted evoca tan amablemente a propósito de la botella que se rompió en la cocina, nos provocó este año muchas inquietudes (cosa de la cual estamos orgullosos) habiendo sido detenida por sus relaciones políticas. Ahora está liberada, empero seguimos preocupados por un asunto que aún no está cerrado.
Tenemos también un sobrino que vivió en nuestra casa como un hijo mientras realizaba sus estudios, que acaba de ser condenado a una pena de dos años de prisión por su actividad de resistencia a la guerra de Argelia. J. Lacan, de una carta a Donald Winnicott 5 de agosto de 1960.

Este trabajo consta de dos partes destinadas ambas a dar razones de por qué en la época en que nos toca vivir sigue vigente para la ética del psicoanálisis articular en la práctica del movimiento, psicoanálisis en intensión con psicoanálisis en extensión. De ello depende la eficacia clínica y la producción teórica de sus componentes.

LA IDEALIZACIÓN DEL PADRE, LA TRANSFERENCIA DEL SABER AL PODER CENTRAL CORPORATIVO Y LA SEGREGACIÓN, SON LOS TRES JINETES DEL APOCALIPSIS PSICOANALÍTICO.

En su Proposición del 9 de Octubre de 1967, último intento de Lacan por dar a la Escuela Freudiana de París forma adecuada a la ética del psicoanálisis plantea que ".../es en el horizonte mismo del psicoanálisis en extensión donde se anuda el círculo interior que trazamos como abertura del psicoanálisis en intención. Este horizonte, quisiera centrarlo en tres puntos de perspectiva, notables por pertenecer cada uno a uno de los registros cuya colusión en la heterotopía constituye nuestra experiencia".
Como podemos apreciar, para Lacan, el psicoanálisis en intención necesariamente se anuda al horizonte del psicoanálisis en extensión y a este lo centra en los tres registros que se anudan entre ellos sin perder independencia.
En lo simbólico, la facticidad de la transferencia y del fin de análisis los hará depender según entiendo, de que se capte el valor del Edipo para el psicoanálisis en intención y en extensión, en relación con lo que representa como estructura formal vacía: Dependencia de la estructura de lenguaje -del significante, lugar del Otro, función del deseo de la madre, función del Nombre-del-Padre, función del falo (castración), sujeto como efecto, objeto por producción. Por el contrario, a que la IPA por identificación a Freud padre -idealizado, haya transformado al Edipo en una ideología le achaca parte de la responsabilidad que le cabe a la sociología por no tomar el valor de la familia existente -la pequeño burguesa en la civilización, como matriz simbólica de los lazos sociales en la sociedad vehiculizada por la ciencia.
En lo imaginario, señala el carácter corporativo (significante que introduzco yo) de la IPA por cohesionarse internacionalmente a través de delegarle la suposición de saber a un poder central (lo que seguramente les re-cuerda la actual experiencia Fundación del Campo Freudiano-EOL). De ello dice sin hesitaciones: "Al atenerse al modelo freudiano, aparece de forma evidente el favor que en él reciben las identificaciones imaginarias, y al mismo tiempo la razón que encadena al psicoanálisis en intención a limitar a ello su consideración, incluso su alcance". Como vemos de esa concepción limitada del psicoanálisis y de su consecuencia organizativa para el movimiento, hace depender la limitación del alcance de la práctica del psicoanálisis en esos campos. La siguiente afirmación de Miller en su artículo "Genio del psicoanálisis" puede hacer suponer que lo mismo está pasando en el campo que responde a sus indicaciones. Dice ahí: "Lo que constatamos es que el sujeto se completa con ese objeto a. Podemos decir que es el precio pagado por esa falta de ser por la que el sujeto viene a complementarse con el objeto a para ser un todo, para ser un uno. /.../
Las últimas palabras de Lacan sobre la posición del analista se dirigían a hacer del analista una encarnación de ese "goce sin símbolo" que Miller primero dice que es el a de Lacan, aunque luego lo aparta de él sin darle otro estatuto que llamarlo goce sin símbolo.
Finalmente y yendo hacia el tercer punto de perspectiva situado por Lacan, el referente a lo real y tomando en cuenta la experiencia de los campos de concentración nazis, las trampas de la estructura de la lengua, y lo que prevee irá desarrollándose como consecuencia de la reestructuración de los grupos sociales por la ciencia, y especialmente por la universalización que introduce en ellos, hace la siguiente anticipación (1969) "Nuestro futuro de mercados comunes encontrará su balanza de una extensión de más en más dura de los procesos de segregación" Atribuye a Freud el haber promovido la autosegregación de la IPA para asegurar su flotabilidad, ante lo que afirma: "Como sea, este recurso no hace más fácil al deseo del psicoanalista situarse en esta coyuntura" Como se lee, plantea claramente que eludir las responsabilidades atinentes al horizonte del psicoanálisis en extensión tiene consecuencias nada menos que en dificultar situarse al deseo del psicoanalista. Lo que lo ejemplifica con la siguiente aserción: "Recordemos que si la IPA de la Mitteleuropa demostró su preadaptación a esta prueba al no perder en dichos campos ni uno solo de sus miembros, ella debió a esta proeza el ver producirse después de la guerra una acometida, que no dejaba de tener su correlato de chatura (cien psicoanalistas mediocres, aordémonos), de candidatos en cuyo espíritu el motivo de encontrar protección contra la marea roja, fantasma de entonces, no estaba ausente".
La exposición verbal contenía otras aseveraciones que transcribo pues considero importante interpretarlas: "La solidaridad de las tres funciones capitales que acabamos de trazar (recordemos -identificación al padre ideal, corporación en transferencia al supuesto saber del poder central, autosegregación) halla su punto de reunión en la existencia de los judíos. Lo cual no ha de asombrar cuando se conoce la importancia de su presencia en todo su movimiento (el del psicoanálisis).
Es imposible liberarse de la segregación constitutiva en esta etnia con las consideraciones de Marx, y mucho menos con las de Sartre. Por este motivo especialmente la religión de los judíos debe ser cuestionada en nuestro seno" En este contexto ¿a qué puede deberse la segregación constitutiva en esta etnia, sino a su creencia fundante de ser el pueblo elegido por el único dios verdadero para que en su seno advenga el Mesías? Dicho de otra manera y según la fórmula lacaniana de "que el emisor recibe del receptor su propio mensaje invertido"; quien se cree el elegido da el primer paso que estimula a los otros a la segregación. Por lo tanto, que los psicoanalistas abandonemos los aires de creernos "los elegidos", la crema del saber y nos situemos en el coro transdisciplinario, ex-céntrico por la castración constitutiva del lenguaje y causante del hablar, hace a la ética del psicoanalista.

PINCELADAS SOBRE QUEHACERES DE NUEVOS TERRITORIOS EXTRAS

1) Por primera vez, después de la aparición del habla, un nuevo lenguaje, el televisivo, atraviesa universalmente a la humanidad. No escapa a lo invariante de la estructura común a cualquier lenguaje. A partir de ahí, sin embargo, presenta variaciones en relación a las cuales se están estructurando los sujetos nacidos con la pantalla chica metida en sus hogares o en hogares vecinos.

2) Introduce de otro modo a la imagen en el discurso. Un taxista le contaba exaltado a una paciente en su viaje hacia mi consultorio que iba a hacer un cuadro y colgar en el living de su casa la ecografía con la imagen de feto de cuatro meses de su criatura por venir. La gran urbe uniforma borrando a la imagen del otro. En su lugar se impone la tele-visión que generaliza una imagen del otro mirándonos desde el lugar de la carencia y/o de la apariencia de su recubrimiento, produciendo según como sea procesada por la TV, distintos efectos en el sujeto televidente. Recordemos en las huelgas: usuarios vs. huelguistas y mutatis mutandis: jubilados vs. Políticos.

3) Es poderosa, pero no omnipotente por una paradoja propia del capitalismo, que al imponer como ordenador fálico positivizado a la tasa de mayor ganancia, subordinó el poder a dicho ordenador, representado en el negocio de la TV por los ratings y los targets.

4) Hay que tener presente que no se produce la misma ecuación con el funcionamiento de dicho ordenador antes de la aparición de la sobreinformación, el telecomando y la informática que después. La sobreinformación al acentuar la imposibilidad de "saber todo" obliga a la selección, para lo que ciertos medios técnicos como las fotocopiadoras, los controles remotos, los "modem", etc., facilitan los instrumentos. Esto produce cambios notables en las modalidades de circulación y elaboración de los medios masivos y en consecuencia en el discurso social. En un artículo transcripto por Clarín el 10 de noviembre y publicado por Carl Sessions Steep en The Washington Post se afirma: "La información está en todas partes y millones de votantes pueden simplemente encender sus computadoras, unidas mediante "modem" a los registros de los servicios informativos, y pulsar sus teclados para ubicar los datos que quieran./.../En este período electoral el ejemplo mas obvio fue el papel primordial que desempeñaron los espacios otorgados para hablar y otras fuentes de información inesperadas"

5) Los medios y particularmente la TV se han introducido masivamente en los hogares poniendo ante los ojos de la familia lo que hasta hace poco estaba vedado. Coitos, amores homosexuales, trampas de diversas facturas, violencias perversas, se exhiben ante la reunión familiar. Pero por lo antedicho, también se acentúa el movimiento inverso, de exclusión, a través del zapping aunque con límites, que los límites temporales me impiden abordar hoy. Lo que eran fantasmas privados de los neuróticos y hechos secretos de los perversos, incluidos los del poder, se re-presentan en la pantalla chica haciendo con la misma la Otra escena pública de realización de deseos, de donde su fuerte capacidad de atracción. A los sueños es difícil eludirlos. Si articulamos a estos hechos los efectos en el imaginario de las nuevas producciones de la ingeniería genética y de las técnicas de trasplantes, podemos advertir que se están facturando sucesos que no pueden no incidir en la estructura de la familia, en la modalidad de funcionamiento de la función del nombre-del-padre, de la castración a través de una de sus vías más comunes -la privacidad de la sexualidad de los adultos, la monogamia supuesta de la función sexual para la reproducción, etc.

6) De lo antedicho me parece importante extraer algunas consecuencias para ir estudiando.

a) La presión de la sobreinformación emitida desde pocos polos de poder que por lo tanto tiende a la universalización de lo excluido, encuentra su límite en la singularidad de los deseantes que al poder apoyarse en algunas herramientas técnicas precedentemente señaladas, tienden a la fragmentación y reconstrucción de lo que reciben, tanto en lo concerniente a la información como a la estética. La aparición de las video caseteras que facilitan los recursos para hacer de la emisión televisiva una escritura (según el género entre cuyos iniciadores se encuentra Miguel Rodríguez Arias) le da al deseo otro instrumento para escapar a los monomoldes de los monopolios y hacer con la televisión, por sustracción y neo-construcción insumo para la creatividad cultural.
b) La saturación de la vida cotidiana por la permanente y cada vez más veloz renovación tecnológica con la incidencia que introduce de los comandos computados produce en el imaginario colectivo del saber al menos dos inversiones.
b.1) A nivel de la producción masiva intelectual pierde importancia el saber teórico y toma posiciones el saber hacer.
b.2) Los que más saben y más rápido aprenden son los mas chicos. Pierde lugar la suposición de saber al viejo. Esto se nota claramente en las "gastadas" a los viejos en los programas juveniles. Prosigue así la vieja tendencia inaugurada por la repercusión de la ciencia en el desarrollo tecnológico de hacer a un lado el supuesto saber sobre la vida, antaño refugiado en los viejos para sustituirlo por el supuesto saber sobre el "confort".Eso hace de la vida un real cada vez más sorprendente Este rasgo de la Cultura actual oficia de causa para el surgimiento de nuevos movimientos de saber, opinión y política, como los ecologistas.

Como ven mi trabajo apunta a dar razones de porque, hoy más que nunca, una herramienta freudiana para ser tal, no puede no ser transdisciplinaria.

Paradojas de la discriminación


10 junio 1991

La palabra discriminación representa una de las tantas paradojas en que se inscriben las vicisitudes tragicómicas del animal parlante, o sea de nosotros los humanos. La discriminación -diferenciación, separación- (Pequeño Larousse ilustrado) del cuerpo de la madre, resulta indispensable para que el pequeño inicie su camino deseante. De lo contrario todo se satisface en él -efectiva o delirantemente (psicosis)- y no hay por que desear. Y si no hay por que desear, no hay por que vivir. Discriminación entonces, es un nombre que toma el acto que funda al deseo. Por eso también es el que rememora la pérdida más dolorosa, más incomprensible, la de las primeras experiencias de goce. Goce de ser gozado (por la madre o sustituyentes) en el que, entonces mas que vivir, se es vivido. A diferencia del deseo, gatillado por la discriminación que da origen a esa pérdida que queda funcionando para siempre como causa del deseo, dando razón -sentido- al vivir: recuperar ese goce perdido, imposible de recuperar jamás. Entonces, gracias a la discriminación el deseo inconscientese torna indestructible, la pérdida de goce una herida incurable, y la vida, irrecusable hasta que la muerte apague al deseo.
Esta estructura es el cristal que compone los anteojos desde los que los bichos parlantes miramos nuestras posibilidades y nuestras dificultades, encontrando la lógica de nuestros actos y acciones.
Desde aquella, las comunidades se reconocen al discriminarse de otras, sufriendo, lo que las diferencia. Al reconocerse entonces, por el sufrimiento ocasionado por lo que sienten como goce perdido, y suponen como goce existente y a veces sustraído por el otro, sustentan la discriminación con agresividad. Por lo tanto el problema no reside en la discriminación. Esta, simplemente es un hecho, por la existencia del lenguaje que significa, discriminando por oposición y diferencia entre las palabras de las lenguas. La mujer no es igual al hombre, el negro al blanco, o el homosexual al heterosexual. El problema reside en la agresividad que desata, por suponérselo al otro poseedor de algún goce ausente, o escaso en uno. A esto se agrega el sentimiento de afirmación de si mismo y de la propia comunidad, que produce rechazar al otro.
Para ejemplificar. El adulto discrimina al adolescente y dice que está en la pavada, por que lo observa poseedor del goce juvenil que a él ya le falta o le es escaso. Esto se acentúa en fuerzas de seguridad, por que su estructura militar les impide, como sujetos que están a ellas, las libertades que caracterizan a los chicos. De ahí que se ensañen con la vestimenta de los mismos, con su pelo, con su concurrencia y despliegue en bailes, recitales y otras actividades en las que se abre paso el despertar sexual de los pibes. Por las mismas razones, en los homosexuales reprimen el acceso al goce por ellos elegido. Ya que, para agentes de dichas Fuerzas, funciona como representación de insoportables y reprimidas fantasías inconscientes a las que encuentran como darle curso en nombre del deber, cuando en sesiones de tortura violan homosexualmente a la víctima.
La discriminación entonces, condición necesaria para el desarrollo del sujeto deseante, se convierte en vehículo de agresividad destinada a la autoafirmación y causada por la suposición de que el otro accede a goces vedados para los discriminadores. Dicha suposición resulta de una pobreza en la red simbólica que los constituye, pobreza que no les permite significar las dificultades en el goce propio de otra manera que atribuyéndoselas al otro y transformando la discriminación en rechazo mas o menos agresivo.

¿Entra en crisis el ideal fundamental de la Cultura post-industrial?

03 marzo 1992

Las palabras del primer ministro Japonés Miyazawa, luego desdichas, sobre la ociosidad y la incapacidad laboral del trabajador norteamericano tuvieron la virtud, después de tantos años en que el Establishment hizo suponer que todo se trataba de tecnología, de volver a colocar en el centro del debate económico la cuestión de la fuerza de trabajo. Lo obvio, que no hay cadena de producción que por lo menos en su inicio no tenga un cerebro y manos humanas que la comanden, queda expuesto nuevamente gracias al señor Miyazawa. Lo que también queda a la vista es que la ideología hegemónica en el mundo actual, el eficientismo, supone que lo que mas le conviene alas sociedades es apretar todas las tuercas en pro de mejorar la productividad. Como las tuercas fundamentales que constituyen la fuerza de trabajo son la materia gris y el músculo, el "ajuste" mundial de la economía y su cavallesca versión argentina se centra en lograr que la gente trabaje cada vez más, mejor y por menos dinero. Y ahí salta a la vista lo que causa el deseo de los dueños del ajuste, sean japoneses, norteamericanos, europeos occidentales/orientales o "argies", apenas encubierto por expresiones como "optimización de los beneficios o tasa de la mayor ganancia". El objeto está en extremar la plusvalía que se extrae al productor aunque eso derive en un evidente deterioro en las condiciones de vida del género humano. Y me refiero no sólo a lo mas visible, la conformación de sociedades duales en las que la marginación degrada aceleradamente, pudriendo los lazos de solidaridad, llevando al enfrentamiento y el sacrificio a las jóvenes generaciones y a los pobres en general (ver el film Los dueños de la calle).
También caen degradados los amos que queman en la pira de la libre competencia sus propias vidas, la relación con sus familias, su tiempo, su calidad de vida. Tomados en el engranaje de que su empresa o negocio debe ser el mas "eficiente" para no desaparecer a manos del otro, "sacrifican" sus vidas haciendo hasta de las horas de esparcimiento, horas de trabajo en "relaciones públicas", no usando la multitud de objetos para el confort por falta de tiempo y haciendo de los suntuarios nada más que tarjeta de presentación para ganar posiciones en el "libre mercado".Drogas y sexo funcionan de combustible y aturdimiento para seguir en carrera hacia un desenlace que tipo Maxwell Taylor o no, en el minuto del final, si alcanzan a mirar hacia atrás, los encuentra con que la tensión gozosa de sus cuerpos no fue más que, principalmente, expresión del jadeante seguimiento de los números de las bolsas de valores planetarizados al segundo por satélites y fax. De la calidad de vida de los trabajadores en relación de dependencia, ni hablemos.
Las sociedades, funcionan como efecto de que los deseos de los sujetos para efectivizarse necesitan de la red cultural en que ellas se sostienen y que irremisiblemente se vehiculiza a través del Otro, de los ideales bajo los que se ordena. A la vez los deseos se originan en lo que aparece como faltante. En la cultura industrial y pos-tindustrial, que merced al desarrollo tecnológico multiplicó geométricamente la capacidad productiva del animal humano, aparece como insuficiente la productividad. La paradoja lo que evidencia, es que esa falta no está referida a la productividad, sino a una Cultura que ordena al deseo buscando obtener el mayor beneficio para los amos. En esas circunstancias, la productividad siempre va a resultar insuficiente.
¿Esta locura productivista es una condena ad eternum para la humanidad? No se puede saberlo. Las irracionalidades del accionar humano no hay pedagogía que las corrija, como la historia lo muestra abundantemente. Cuando se producen cambios, resultan de efectos imprevistos de modificaciones en la Cultura que forjan nuevas condiciones en la estructura ordenadora del deseo exigiendo decisiones e ideales nuevos a sus sujetos. La invención de la máquina posibilitó asentar el ideal de la tasa de la mayor ganancia que significó un inmenso reordenamiento cultural y subjetivo.
Hay síntomas sociales que abren alguna cuota de esperanza. Por ejemplo el "Flower power" -hippismo de los 60- o la aparición y expansión del ecologismo en los 70/80.Junto a la crisis en los lazos familiares, de amistad, de vida en sociedad, del cuidado del descanso y del propio cuerpo, metaforizan que falta calidad de vida. En estas circunstancias, denunciar al ideal "eficientista" puede ir estando en tiempo, y tomar el valor de interpretación ya que el malestar tampoco perdona a las "alturas".






Votaciones cruzadas



Porcentaje de boletas cortadas, de votaciones cruzadas. En los sobres, se encontraba a De La Rúa junto a Ruckauf o Patti, Graciela Fernández Meijide en tandem con Duhalde, De La Rúa con Cavallo, etc., etc. Simplificaciones de encuestólogos, tratando de que se olvide lo más rápido posible el nuevo fiasco de los boca de urna (recordemos Tucumán) atribuyeron dicho cruce a una supuesta madurez del electorado. Me parece que más que Lo más llamativo de los últimos resultados electorales fue sin lugar a dudas, el alto maduro, el electorado está podrido. Ante tanto parecido entre los candidatos (todos defienden el modelo o su otra cara especular un estatismo históricamente fracasado), los electores prefirieron votar cruzado para que, aunque sea, se molesten en función de sus apetitos particulares, único terreno en el que aparecen diferencias que abren alguna brecha para el accionar defensivo de la ciudadanía (¿o clientela?).
No creamos que este síntoma sea particularmente argentino. Acá tomó esta forma, en otros lugares, la de la volatilidad del electorado. Mayorías que votaron izquierdas, hoy votaran derechas y mañana centro. Dentro de un corrimiento general hacia el conservadurismo, la volatilidad, expresa escasa credibilidad en las propuestas y en los líderes que las sostienen. Finalizando el siglo, es el rasgo sintomático más importante de su vida política.
Los finales de milenio, 200 o 300 años, le dieron nuevos argumentos a la antiquísima competencia entre demo y autocracia, atravesando sus diferentes manifestaciones.
Mientras el imaginario francés de la segunda mitad del siglo XVIII proclamaba libertad, igualdad, fraternidad, las calles de París se teñían primero con la sangre de reyes y nobles y después de los jefes plebeyos, para terminar coronando al autócrata Napoleón. En tanto, la naciente clase obrera le daba razón de ser a intelectuales provenientes de la burguesía y la pequeña burguesía para pergeñar ensueños utópicos, o científicos y precisos análisis del nuevo modo de producción y de su causa -la sustracción de plusvalía a los trabajadores. Metodología científica que no le impidió a Marx, identificado a sus deseos, creer posible una sociedad de productores libres que según mostraría la experiencia, no fue más que otra utopía. La moda romántica de reivindicar el valor de las utopías, responde a aquella tendencia de los sujetos que por identificación pura a los deseos, quedan excluidos de los actos y del goce creador, reduciendo el goce a grandes insatisfacciones por terminar cediendo en aquellos (como histerias, obsesiones y fobias, son etiquetados sus tributarios en los tratados de psicopatología).
Marx supo analizar que el carácter democrático de los gobiernos no significaba ninguna garantía de que fuera a mejorar la distribución de la renta socialmente acumulada. Es más, captó que los interesados en impedirla utilizaban dicho carácter para lograrlo. Creyó entonces que la dictadura de las clases explotadas permitiría dar vuelta la taba para arribar a las condiciones necesarias para establecer una democracia en todos los terrenos del quehacer económico, social y político. La experiencia demostró que los que se arrogan el papel de representantes, rápidamente se identifican al goce de la dominación, y termina ocurriendo que cambian los actores, pero se sigue representando la misma obra con explotadores y explotados, y con el agregado de perder el goce de algunas libertades, además de los millones de vidas que quedaron en el camino.
Otras variantes totalitarias denunciaron (no sin cierto atisbo de verdad) el debilitamiento de los estados nacionales en razón de las libertades que permite el juego democrático. Promovieron autocracias como las fascistas y catástrofes como la segunda guerra mundial. Ahora, algunos sectores religiosos –como los fundamentalistas en el Islam- promueven algo similar, en pendant con los "demócratas" de la OTAN y/o de Rusia.
Las dictaduras comunistas y fascistas de este siglo, promovieron economías planificadas y centralizadas con la idea de la utilización racional y en el sentido correcto de los recursos productivos. Utilización, que obviamente determinaban los dictadores de turno. Más allá de algunos éxitos parciales, el fracaso acompañó cada una de esas experiencias. La democracia neoliberal promueve la libertad de mercado como la quintaesencia que sostendrá las virtudes de su régimen político. No más de diez años (casi lo transcurrido desde la caída del muro de Berlín) han bastado para mostrar, no sólo que no es la panacea, sino que genera condiciones socioeconómicas y culturales de exclusión, en las que la violencia amenaza con disgregar el tejido social.
En este punto acude a nuestra memoria la sabiduría de los presocráticos con su conocida sentencia: gobernar y educar son tareas imposibles. La política, si efectivamente es la ciencia y el arte de gobernar como suelen definirla los diccionarios, queda también como un imposible, a diferencia del planteo de Machiavello de que es el arte de lo posible. Pero Machiavello no era tonto y se planteaba la política en función de la acción práctica. El amo y sus subordinados necesitan que las cosas funcionen, y los ideales no las hacen funcionar. En ese punto es en el que la sentencia maquiavélica encuentra su razón de ser. Pero al costo de dejar a la política bajo esos límites, por sostener la creencia de que en función de un acto a producir, se puede saber cuales van a ser sus consecuencias. Se pierde vista que eso nunca es más que aproximativo, y que en muchas oportunidades, sorpresas absolutamente inesperadas presentan un producto del acto totalmente distinto al que el mismo se proponía (teorías de caos y de catástrofes tratan de entender esto para acotarlo). Tomando en cuenta lo que la práctica del psicoanálisis nos ha enseñado como resultado del trabajo con el Inconsciente, que soporta a la acción política como a cualquier otro accionar humano, podríamos reformular articulándolas modificadas, a la sentencia presocrática con la visión pragmática de Machiavello y plantear: gobierno y política, son el arte de lo imposible a través de la práctica sobre lo contingente. Dependerá de lo que cause el deseo y de los significantes que marquen el goce de los que operen sobre la contingencia, el sentido que tomará dicha operación. Gobierno y política, como arte, intentan embellecer, velar, lo real imposible de dominar en todas sus variantes, aunque contingentemente abordable en algunas. Gobierno y política como praxis, no pueden hacer otra cosa que operar sobre las contingencias que el devenir económico social les va presentando. Y operaran según las posiciones de goce a las que se hallen fijados sus operadores y según los límites que le impongan o no, sus receptores.
Planteadas así las cuestiones de la política, se pueden reformular el sentido y los límites de la democracia incluyendo en el análisis, sus paradojas de constitución y desarrollo. No me referiré a las que provienen de factores investigados por otras disciplinas.
El descubrimiento del Inconsciente y de lo ineludible de su función dependiente de la estructura del lenguaje y conformada a través de lo vivido en los primerísimos años de la vida, indica que a todo sujeto le resulta imposible representarse acertadamente a sí mismo. Lo más que logra, es la representación de desconocimiento a la que accede su yo, y que por lo mismo funciona represiva, renegatoria, o forclusivamente sobre los significantes (representantes) que verdaderamente podrían representar a sus deseos. Por esa misma razón, generalmente goza alejado de estos. Sí el sujeto es incapaz de representarse a sí mismo, mucho más lo es de representar a los otros, de los que no puede conocer más que sus apariencias. Nadie puede estar en el cuero de otro. De estas razones surge claramente que: la democracia (representativa, o directa) como pretendido gobierno del pueblo, también es imposible -en el sentido de representar a los gobernados. Contingentemente, logra gobernarlos (sabemos que no siempre). Cuando lo logra, resulta ser el régimen político menos malo, ya que suele tramitar las inevitables tensiones sociales con menos sangre y violencia que los regímenes dictatoriales. Lo preocupante de la situación actual está en que, como consecuencia de la falencia de los políticos se devela muy abruptamente la imposibilidad de la democracia facilitando la reaparición del fantasma autoritario, tanto en como votó una gran parte de la masa, como en los planes de algunos de sus elegidos (Ruckauf, Rico, Patti)
En consecuencia, tanto la democracia como la autocracia, no son más que síntomas del tipo de crisis o de estabilizaciones transitorias que atraviesan las sociedades. Son representantes a veces de deseos, otras de posiciones de goce, que animan a sus mayorías. En una dimensión, o en otra, sostenidas por lo imposible del lazo social, funcionan con la modalidad lógica de lo necesario. De lo que no cesa de escribirse como representante de deseos, y/o de posiciones de goce de dirigentes y dirigidos.