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viernes, 20 de abril de 2012

Una ocurrencia de Racker y un Freud sin ocurrencias

"Comprenderán porque la relación del sujeto con el significante es el punto de referencia que hemos querido poner en el primer plano de una rectificación general de la teoría analítica, pues es tan primero y constituyente en la instauración de la experiencia analítica*, como primero y constituyente en la función radical del Inconsciente.

Sin duda, eso es, en nuestra incidencia didáctica, limitar el Inconsciente a lo que podríamos llamar su plataforma más estrecha. Pero es por relación a este punto de división que podemos no cometer errores por el lado de ninguna sustantificación"[ii].

Es en esta aseveración de Lacan que voy a tomar punto de partida para este trabajo.

Pienso que para que esta propuesta de Lacan sea posible en el momento de la escucha, la clave está, como nos dice Freud, en "no querer fijarse en nada en particular y en prestar a todo cuanto uno escucha la misma "atención libremente flotante"[iii], agregando: "tan pronto como uno tensa su atención hasta cierto nivel, empieza a escoger entre el material ofrecido; uno fija un fragmento con particular relieve, elimina en cambio otro, y en esta selección obedece a sus propias expectativas o inclinaciones. Pero eso, justamente es ilícito; si en la selección uno sigue sus expectativas, corre el riesgo de no hallar nunca más de lo que ya sabe*; y si se entrega a sus inclinaciones, con toda seguridad falseará la percepción posible. No se debe olvidar que las más de las veces uno tiene que escuchar cosas que sólo con posterioridad discernirá"[iv].

Sostengo que algunas indicaciones sobre la utilización de la contratransferencia para la interpretación analítica contradicen estos planteos de Freud y Lacan e inducen a error.

Analizaré, porque pienso que es útil trabajar a la letra cuando se discute en psicoanálisis, fragmentos de un libro que fue y supongo que para muchas corrientes del psicoanálisis "escuela argentina" sigue siendo, el libro de cabecera de los trabajos sobre técnica psicoanalítica, "Estudios sobre técnica psicoanalítica", de Heinrich Racker.

Psicoanalista por el que siento un gran respeto. Lo considero uno de los pilares de dicho psicoanálisis. Ha pensado mucho, pero lógicamente, dentro de la doctrina en que estaba inscripto, lo que produjo sus efectos.

Racker plantea lo siguiente: "Quisiera ahora, como próximo paso, mirar más de cerca la fenomenología de la contratransferencia. Una determinada diferencia observada en las vivencias contratransferenciales sugiere diferenciarla en dos clases. Una de ellas podría ser denominada "ocurrencias contratransferenciales"; la otra, "posiciones contratransferenciales". Como ejemplo de las ocurrencias contratransferenciales tendríamos el siguiente: "Al comienzo de una sesión, un analizado quería pagar sus honorarios. Da al analista un billete de 1.000$, y le dice lo que este debe devolverle. El analista, casualmente, tiene ese día el dinero en otro cuarto y sale para buscarlo, dejando los $1.000, sobre el escritorio. En el lapso entre salir y volver, tiene la fantasía que el analizado retomará el dinero y afirmará que el analista ya lo ha guardado. Cuando vuelve, encuentra los $1.000 en el lugar en que los había dejado. Arregladas las cuentas, el analizado se acuesta y comunica al analista que mientras estaba solo había tenido la fantasía de guardarse el dinero, de darle un beso de despedida al billete y otras más".

Desde luego la fantasía del analista se basó sobre lo que ya sabía del analizado*, quien, en sesiones anteriores, había expresado su intenso rechazo a pagar los honorarios. La concordancia de la fantasía del analista y la primera fantasía del analizado puede considerarse como simbiosis psicológica entre las dos personalidades*. Al deseo del analizado de quitarle el dinero (manifestado ya en las sesiones anteriores), reacciona el analista con la identificación tanto con este deseo como con el objeto hacia el cual está dirigido el deseo, y de ahí su fantasía de ser robado. Para que aquellas identificaciones puedan realizarse, debe existir, evidentemente una virtual identidad, y en general, se puede suponer que todas las posibles constelaciones psicológicas en el analizado existen también en el analista*. Según sea la constelación en el analizado, vibra en el analista la constelación correspondiente, de lo que resulta aquella simbiosis por la cual surgen espontáneamente en el analista las ocurrencias que corresponden a la constelación psicológica del analizado.

Aquí el peligro reside, más bien, a que no se preste la suficiente atención a éstas ocurrencias o en que no se haga uso de ellas para la comprensión y eventual interpretación. No siempre las ideas correspondientes del analizado son conscientes en éste y no siempre son comunicadas, como acontece con el ejemplo citado. Pero en las propias ocurrencias y sensaciones contratransferenciales, el analista tiene un instrumento para adivinar* lo reprimido o rechazado, por el analizado. Importa recalcar una vez más el distinto uso del término "contratransferencia", ya que muchos, quizás la mayoría, no se refieren con él a éstas ocurrencias del analista sino solamente a aquella otra clase de reacciones, las "posiciones contratransferenciales". Ya por eso resulta útil diferenciar estas clases.

La diferencia sobresaliente consiste en el diferente grado en que el yo está involucrado en las vivencias. En un caso las reacciones son vividas como ocurrencias, asociaciones libres, o fantasías, sin mayor intensidad emocional y un tanto ajenas al yo. En el otro caso, el yo del analista está envuelto en la experiencia contratransferencial; está es vivida por él con mayor intensidad y como realidad (el analizado es malo para el sentir del analista enojado), y existe el peligro de "hundirse" en esta vivencia*.

En otra parte nos dice que a esto lo llama constransferencia concordante, identificación concordante e insiste en que sirve para comprender* al analizante.

Se habrá advertido que uno de los elementos principales que él da a tener en cuenta es que el yo del analista no se siente comprometido emocionalmente.

Que nos dice Freud en "Psicología de las masas y análisis del yo", justamente en referencia a un tipo de identificación:

"Hay un tercer caso de formación de síntomas, particularmente frecuente e importante, en que la identificación prescinde por completo de la identificación de objeto de la persona copiada*. Por ejemplo, si una muchacha recibió en el pensionado una carta de su amado secreto, la carta despertó su celo y ella reaccionó con un ataque histérico, algunas de sus amigas, que saben del asunto, pescarán este ataque, como suele decirse, por vía de la infección psíquica. El mecanismo es el de la identificación sobre la base de poder o querer ponerse en la misma situación. Las otras querrían también tener una relación secreta y, bajo el influjo de sentimiento de culpa aceptan también el sufrimiento aparejado. Sería erróneo decir que se apropian del síntoma por empatía. Al contrario, la empatía nace sólo de la identificación y la prueba de ello es que tal infección o imitación se establece también en circunstancias en que cabe suponer entre las dos personas una simpatía preexistente todavía menor* que la habitual entre amigas del pensionado. Uno de los "yo" ha percibido en el otro una importante analogía en un punto (en nuestro caso, el mismo apronte afectivo); luego crea una identificación en este punto, e influida por la situación patógena, esta identificación se desplaza al síntoma que en el primer yo ha producido"*.

Considero que nos está describiendo la misma situación, que en referencia a la analítica nos describió Racker. Solo que en el lugar del síntoma, en lo que nos describe Racker, está la ocurrencia contratransferencial del analista, y en el lugar del síntoma en el analizante está su ocurrencia transferencial.

¿Qué nos dice Freud a renglón seguido?

"La identificación por el síntoma pasa a ser así el indicio de un punto de coincidencia entre los dos yo que debe mantenerse reprimido".

Sostengo que esa reacción que se opera en el analizante y en el analista, con la que nos ejemplifica Racker, lo que está manifestando es el efecto de algo que quedó reprimido y que, por lo tanto, si desde esa ocurrencia se interpreta, se hace lo contrario de psicoanalizar.

Creo que es demostrable en el propio ejemplo. ¿Qué nos dice el texto? Nos cuenta todo el asunto de los $1000 que van y vienen. Ya ahí hay un primer elemento a tener en cuenta, dice: "el analista casualmente* tiene ese día el dinero en otro cuarto". Es un acto fallido del analista en relación a ese paciente que estaba por ingresar al consultorio.

Otro elemento que llama la atención es que el analizante "le dice al analista cuanto debe devolverle". Insiste en el texto del paciente y en la comunicación del analista el significante guardar. Por otro lado según nos dice el propio Racker en su ocurrencia incidió que en sesiones anteriores el paciente había expresado "su intenso rechazo a pagar sus honorarios", que sin embargo en dicha sesión quería pagar. Todo nos indicaría pues, que tal como citábamos antes, de Freud, "la identificación por el síntoma pasa a ser así el indicio de un punto de coincidencia entre los dos yo, que debe manterse reprimido'. O sea que también algún deseo inconsciente del analista obstaculizaba. Obstáculo reforzado por ideas como la de que "en general se puede suponer que todas las posibles constelaciones psicológicas en el analizado existen también en el analista..." con la que devuelve al psicoanálisis a creer en enigmáticas sustantificaciones psicológicas constitutivas del sujeto. Hace así a un lado, toda la experiencia freudiana de La interpretación de los sueños, Psicopatología de la vida cotidiana, El chiste, Metapsicología, los historiales, "Más allá del principio del placer", "El fetichismo", etc., que lo muestran como efecto de la articulación entre las vorstellungs raepresentanz; significantes, en la formalización lacaniana. Y aún abre fisuras para que se cuelen nuevamente teorizaciones sobre la personalidad total, o sobre la autonomía del yo, que reniegan de la concepción freudiana de la escisión del sujeto. El resultado es la resistencia del analista a la escucha de las cadenas significantes constitutivas del sujeto en su exclusiva singularidad escindida. Es así que en el momento en que Racker hace referencia sin citarlo al apartado de Freud que referí en los comienzos del trabajo, lo mal interpreta, y olvida las partes que se contraponen explícitamente a lo que él plantea, por ejemplo, que "si en la selección, uno sigue sus expectativas, corre el riesgo de no hallar nunca más de lo que ya sabe*".

Racker nos decía en lo antes citado, "desde luego la fantasía del analista se basó sobre lo que ya sabía* del analizado...". Es evidente que acá Racker no se refiere al "saber que no se sabe", al saber del Inconsciente, aludida en lo de "enlace de Inconsciente a Inconsciente" sino a la identificación entre los yo, la cual tiene consecuencias represivas como traté de mostrar anteriormente apoyándome en Freud.

Racker nos dice explícitamente que en la utilización de la ocurrencia, para interpretar, trabaja contrariamente a la opinión de Freud, con lo que ya sabía. El proceder así, reconoce un prejuicio teórico: "...suponer que todas las posibles constelaciones psicológicas* en el analizado, existen también en el analista". Pero además, es una expectativa, que se sostiene en un deseo de quién conduce el análisis.

La situación en la transferencia parece comenzar a desenvolverse en sesiones anteriores, con "un intenso rechazo a pagar los honorarios". Sin embargo, en esa sesión, a su comienzo "el analizado quería* pagar sus honorarios". ¿De dónde viene la ocurrencia, entonces? Podemos pensar que esa sesión, en relación a lo que ya sabía el analista, se produce su acto fallido que dispara ocurrencias en el analizante y en el analista. El analista "casualmente, tenía el dinero en otro cuarto", en el lapso de ir a buscarlo, se producen aquellas. Podríamos aún, continuar interrogándonos. ¿Por qué el paciente no trajo el dinero justo? ¿Porque le dijo lo que tenía que devolverle? ¿Ponía a prueba al analista en relación al dinero o desconfiaba de él? Para responder a estas preguntas, vuelvo al texto. En él Racker nos dice que "la fantasía se basó sobre lo que ya sabía..." y creo que aquí es lícito y no viola su espíritu agregarle un, pero también, "la concordancia* con la fantasía del analizado puede explicarse como proveniente del enlace de los inconscientes". "Al deseo del analizado de quitarle el dinero (manifestado ya en las sesiones anteriores), reacciona el analista con la identificación tanto con este deseo como con el objeto hacia el cual está dirigido el deseo y de ahí su fantasía de ser robado".

Leído a la letra, el analista se identifica con el deseo de quitarle el dinero y con el objeto al que va dirigido el deseo. En la confesión del analizante, ¿el analista recibe su propio mensaje en forma invertida?

Hay dos posibilidades. O el analizante habría demandado manifiestamente su rechazo a pagar los honorarios, de ahí lo que "ya sabía el analista" y estamos en el dominio del yo y el otro, i(a') y i(a) o se del desconocimiento. O al reconocimiento de ese deseo se había procedido por interpretación. Posiblemente hayan confluido de alguna manera ambas probabilidades.

La primera nos envía al registro imaginario y la hemos reflexionado antes. La segunda, nos ubicaría en la cuestión del "enlace de los dos inconscientes".

"Que el inconsciente del sujeto sea el discurso del Otro, es lo que aparece más claramente aún que en cualquier otra parte en los estudios de Freud consagró a lo que el llama la telepatía, en cuanto se manifiesta en el contexto de la experiencia analítica. Coincidencia de las expresiones del sujeto con hechos de los que no puede estar informado, pero que se mueven siempre en los nexos de otra experiencia donde el psicoanalista es interlocutor; coincidencia igualmente en el caso más frecuente constituída por una convergencia puramente verbal*, incluso homonímica, o que, si incluye un acto se trata de un acting out de un paciente del analista o de un hijo en análisis del analizado.

Caso de resonancia[v] en las redes comunicantes del discurso, del que un estudio exhaustivo esclarecería los análogos que presenta la vida"[vi].

Si el Inconsciente del sujeto es el discurso del Otro, las ocurrencias (transferenciales y contratransferenciales) las podemos atribuir a la "resonancia en las redes comunicantes del discurso". En tanto sea el que hace sujeto al analizante en análisis, habrá habido interpretación, discurso del analista:

a $

S1 S2

De no ser así, en este caso, habrá sido efecto del discurso universitario, en el que el agente sostenido en el significante que ya sabía sobre el otro lo mantiene objeto y produciendo su división:

S2 a

S1 $

Pienso que como está presentado el ejemplo por Racker es difícil saldar esta disyuntiva, aunque me inclino por el efecto universitario[vii].En todo caso traté de hacerlo en relación a su planteo central de la concordancia entre los yo. Pero, del planteo de Racker, rescato la sugerencia sobre la importancia de, en la posición de escucha no confundir la abstinencia con rechazar el registro de las propias ocurrencias. Ellas son indicios, que articulados con la escucha de la relación del sujeto con el significante, contribuirán a que la interpretación surja desde el lugar del Otro[viii]. Nada esotérico hay en esto. Nada para "adivinar". Solo dejarse llevar por la relación entre significantes, entre las que el deseo del sujeto en análisis, circula.

La contratransferencia[ix] es un hecho en la rutina de todo analista. Si se hace presente, sobre todo en los sentimientos, debe hacernos pensar que estamos en el terreno de las relaciones especulares marcadas por la reciprocidad de los mismos y por lo tanto de la resistencia. Mucho de eso nos ha enseñado Racker en un registro teórico totalmente distinto al lacaniano con la descripción de lo que caracterizó como "posiciones contratransferenciales" y en las que advertía la resistencia del analista. Pero las ocurrencias del analista, efecto del discurrir del analizante, y de los deseos y prejuicios del analista, no deben interferir la escucha. Ese discurrir, al estilo del resto diurno, ofrece significantes que se prestan de semblante a los deseos inconscientes del analista, y sentidos que se ofrecen de sostén a pre-juicios del analista. Las ocurrencias son los efectos.

El analista, sujeto desde esa red de nudos, hablará en sus interpretaciones, desde el lugar del Otro, los significantes que pueblan ese lugar, en tanto y en cuanto, valga la redundancia se haya dejado caer, en esa red. En la sesión, un solo sujeto será hablado. El analista como objeto "a", no significa solamente que se ofrece como causa del deseo, sino que cuando está en analista, no que es, está porque ha logrado identificarse al objeto "a", con lo que ello conlleva de deshecho, de caída del ser, en cierto sentido, de pasividad. La interpretación así, no será pensada por la conciencia sino que será producto del trabajo del Inconsciente. De ahí la sorpresa para ambos partenaires. La sorpresa viene del Otro.

Creo que otro ejemplo interesante, de cómo ideas, prejuicios y deseos del analista pueden obstaculizar la escucha, lo hallamos en el propio Freud, en el caso Dora, sobre el que sabemos, él mismo nos alertó: "A medida que me voy alejando en el tiempo de la terminación de este análisis, tanto más probable me parece que mi error técnico consistiera en la siguiente omisión. No atiné a colegir en el momento oportuno, y comunicárselo a la enferma, que la moción de amor homosexual (ginecófila), hacia la señora K era la más fuerte de las corrientes inconscientes de su vida anímica"[x].

Cuando el padre le pidió a Freud que tratara a Dora le encargó: "Procure Ud. ahora ponerla en buen camino". Pienso que, al no haber interpretado Freud esa demanda del padre de Dora, actuó satisfacerla, asegurando el fracaso del tratamiento. Es así que nos dice: "Pocas semanas después del primer sueño sobrevino el segundo, con cuya solución terminó el análisis". Leído a la letra nos dice que la solución del segundo sueño terminó el análisis. En el pie de la página 14 (Cap. III) nos dice, ligándolo a lo que interpreta como fantasías de defloración que: "estos pensamientos sexuales proporcionan un fondo inconsciente para los deseos alimentados quizás solo secretamente, concernientes al festejante que espera en Alemania". En el final del epílogo agrega: "La muchacha se ha casado, y por cierto con aquel joven a quién, si todos los indicios no me engañan, aludían todas las ocurrencias que tuvo al comienzo del análisis del segundo sueño". Ahí, va un pie de página luego retirado[xi]: "Esta idea era equivocada como pude averiguar más adelante"; y termina el escrito diciendo: "Si el primer sueño dibujaba el apartamiento del hombre amado y el refugio en el padre, vale decir la huída de la vida hacia la enfermedad, este segundo sueño anunciaba que se desasiría del padre y se recuperaría para la vida". Felix Deutsch nos informaría 52 años después que ninguno de estos "buenos" deseos de Freud se cumplieron[xii].

Se me ocurrió que algo más de luz puede arrojar el análisis, hasta donde el texto lo permite, de un material propio respecto a Dora presentado por Freud en "Psicopatología de la vida cotidiana" y al que caracteriza como de "nombre de pila arbitrariamente escogido". Nos dice en él: "Mientras preparo para su publicación el historial clínico de una de mis pacientes me pongo a considerar el nombre de pila que debo darle al trabajo. Aparentemente tengo un amplio margen de elección; es cierto que algunos nombres quedan excluidos de antemano: en primer lugar el nombre auténtico; luego, los de integrantes de mi propia familia, pues ello me resultaría chocante, y acaso otros nombres* femeninos de sonido particularmente parecido; pero, por lo demás no tendría porque desconcertarme en la elección del nombre. Uno esperaría y de hecho yo lo espero, contar con un cúmulo de nombres femeninos. En lugar de ello afloró uno solo, y ninguno más: el nombre 'Dora'.

Me pregunto por su determinismo. Y bien, ¿quién más se llama Dora? Quisiera rechazar, por increíble, la primera ocurrencia; ella reza que así se llama la niñera de mi hermana. Pero poseo tanta disciplina o tanta práctica para el análisis que retengo la ocurrencia y sigo devanando ese hilo. Enseguida se me ocurre un pequeño episodio de la tarde anterior, que proporciona el determinismo buscado. Sobre la mesa de comedor de mi hermana vi una carta con el sobre escrito: "Para la señorita Rosa "W". Asombrado preguntó quien se llama así, y me entero que la supuesta Dora en verdad se llama Rosa y debió resignar su nombre al emplearse en la casa porque también mi hermana puede considerarse aludida por la interpelación de 'Rosa'. Dije conmiserativamente: 'Pobre gente, ni siquiera su nombre puede conservar'*. Según ahora me acuerdo, callé entonces por un momento y me puse a pensar en toda clase de cosas serias que se me perdían en lo oscuro, pero que ahora podría hacer conscientes con facilidad. Y cuando al día siguiente buscaba un nombre para una persona que no podía conservar el suyo* no se me ocurrió otro el de Dora. La exclusividad de este nombre descansa aquí en un sólido enlace de contenido, pues en la historia de mi paciente un influjo decisivo -también para el derrotero de la cura- provino de la persona de servicio en casa ajena, una gobernanta*.

Este pequeño episodio tuvo años después una continuación* inesperada. Cierta vez que exponía en unas conferencias el historial clínico de la muchacha llamada 'Dora', publicado hacía ya mucho tiempo, se me ocurrió que una de las dos mujeres que estaban en el auditorio llevaba ese mismo nombre 'Dora'*, que yo había pronunciado con tanto frecuencia y en los más diversos enlaces; me dirigí entonces a la joven colega, a quien además conocía personalmente, presentándole la disculpa de que en realidad no había pensado en que ella también se llamaba* así ; y le ofrecí sustituir en las conferencias ese nombre* por otro. Se me planteó entonces la tarea de elegir a toda prisa otro, y a raíz de ello reflexioné en que una cosa no debía hacer, y era caer en el nombre de pila de la otra oyente, pues así daría pésimo ejemplo a mi colega, ya instruida en psicoanálisis. Por eso me puse muy contento cuando en sustitución de Dora se me ocurrió el nombre* de Erna, del cual me valí en la conferencia. Terminada esta, me pregunté de donde provendría el nombre* "Erna" y no pude menos que reir cuando advertí que la temida posibilidad se había abierto paso* al menos en parte, en la elección del nombre* sustitutivo. La otra dama llevaba el apellido Lucerna del cual Erna es un fragmento".

Si no me equivoco, podríamos interpretar que lo reprimido era el deseo de poner el nombre de la otra... Dora... Rosa, ¿Rosa, la hermana de Freud? Y qué relación tiene esto con la relfexión que lo llevó "a pensar en toda clase de cosas serias que se perdían en un oscuro?"

Dejemos esto aquí momentáneamente y volvamos al historial de Dora para repasar algunos de sus elementos.

Algo que insiste en el mismo, es, como declara en lo citado anteriormente Freud, la cuestión de la gobernanta. Dora tuvo bastante que ver con un par de ellas; la seducida y traicionada por K y la enamorada del padre. Por otro lado Freud sospecha que la enamorada del padre le dio toda la información sexual, además de la Sra. de K. Y la otra, la seducida y traicionada por K le dio nada más y nada menos, que el dato en que se sostuvo el cachetazo del lago.

En el texto insiste llave, alertándonos de que convoca a un sentido. Haciendo un rastreo, nos encontramos que: en las asociaciones con el primer sueño, aparece que la madre cierra la pieza del hermano, por lo cual el padre protesta. Y protesta en relación a que la cierra de tal manera que si pasa algo durante la noche el chico no va a poder salir, o sea que podemos suponer que la cierra con llave.

Freud le dice: "Vale decir, tal como su papá estaba en el sueño frente a la cama de Ud.?.- K había estado parado al lado de la cama de ella a la hora de la siesta."-

-"Sí, lo increpé preguntándole qué buscaba".

Retengamos eso de "qué buscaba"; creo que va a tener una importancia en el historial.

"Me respondió que no dejaría de entrar en su dormitorio cuando quisiese; por otra parte, tenía que recoger algo. Alertada por ese episodio, pregunté a la Sra. K, si no existía una llave para el dormitorio*, y a la mañana siguiente (del segundo día) me encerré para hacerme la toillete. Cuando a la siesta quise encerrarme de nuevo para recostarme en el sofá, faltaba la llave*. Estoy convencida de que el Sr. K. La había quitado"*.

¿Qué nos dice aquí? Que ella le pidió la llave a la Sra. K., que la Sra. K. Le dio la llave y que el Sr. K. Se la quitó. Creo que tiene interés si lo conectamos con el episodio del lago. La Sra. K. Le da la llave y el Sr. K. Le quita la llave; eso es lo que nos dice hasta ahora en este sueño. ¿Podemos entenderlo como alusión a identificación y caída de identificación?

En la página 77 donde trabajó el primer sueño, Freud dice: "El trabajo del sueño comienza después de la siesta del segundo día tras la escena del bosque, después que notó que no podía cerrar más con llave su habitación*. Entonces se dijo: "Aquí corro cierto peligro", y se formó el designio de no permanecer sola en la casa, de partir con su papá. Este designio devino susceptible de formar un sueño porque pudo continuarse en el Inconsciente. Ahí tuvo su correspondiente: convocó al amor infantil por el padre como protección contra la tentación actual. La vuelta que así se consuma en ella se fija, y la lleva a su postura subrogada por su hilación hipervalente de pensamiento (celos de la Sra. K. A causa del padre, como si estuviera enamorada de él). Luchan en ella la tentación a ceder al hombre que la corteja y la renuencia compuesta a hacerlo".

En el sueño ese, Freud nos dice que hay una parte que él dejó sin pedir asociaciones y sin interpretar por inadvertencia. Eso nos habla de que algo en Freud impidió escuchar.

En la página 83 trabaja el segundo sueño, en el texto manifiesto, al final, dice: "La muchacha de servicio me abre", le abre la puerta; aparece otra vez una muchacha en relación con lo de abrir puertas. Y después en relación a las asociaciones aparece que Dora en la discusión con la madre le dice: "te he preguntado ya cien veces dónde está la llave"*.

Planteo lo siguiente: hay un significante que insiste; según nos enseña el propio Freud, si hay un significante que insiste es porque no ha sido interpretado. La llave aparece durante todo el texto, hasta el final.

La idea que postulo es la siguiente: Dora aparece siempre requiriéndole las llaves a alguna mujer que podría ubicarse, utilizando la terminología freudiana, como subrogado materno. O sea, en la línea de los representantes de la madre. Creo que no fuerzo el texto, porque si uds. recuerdan, lo más fuerte que dice Freud sobre la madre de Dora es que tenía psicosis de limpieza, psicosis de ama de casa y que se pasaba el tiempo en actividades domésticas. O sea que el significante en relación a ama de llaves, a niñera, a personal doméstico, etc., hace sentido en relación a eso.

Dora le pide la llave a mujeres, principalmente a mujeres en esa línea, al ama de llaves, a la madre directamente, y en otro momento a la Sra. K. Que aparece también como subrogado materno.

Y lo otro que aparece es que cada vez que busca la llave en relación a una mujer, aparece un hombre. Más precisa y claramente, en relación a la escena del lago, la intromisión de K. que le roba la llave. Pero también donde el padre está discutiendo sobre la llave con la madre y en el segundo sueño, donde Freud hace un prolijo trabajo de interpretación, muy interesado a seguir en relación al genital femenino.

En él, en remitencia a la estación, donde sigue un deslizamiento de homofonías, de símil cadencias, y de sinonimias; el bosque, las Tipas, etc., pero donde de golpe produce una abrupta fractura. Si eso era el genital femenino, la llave es el genital masculino dice la interpretación icónica. Eso no produce nada, Dora no lo toma, ni ahí ni en el resto del historial. Planteo que lo único que estaba pidiendo Dora era la llave, y que si lo articulamos con el contexto señalado, estaba pidiendo la llave del ser mujer. Pero si se las pedía a las mujeres quedaba encerrada. Si los hombres la tomaban, quedaba "indefensa".

Lo que les pide a las mujeres es la llave, la llave de la femineidad. El episodio de la madona, era el inicio.

Otra cosa interesante es que, a renglón seguido de la cuestión de la llave, en el segundo sueño, la asociación que aparece es la del padre muerto. Freud lo interpreta como una fantasía retaliativa: por lo que el padre no le dio (el falo- podemos agregar nosotros), quería que el padre muera. Pero en todo caso lo que el padre no le dio, Dora ha reclamado primero a la madre, después al padre y finalmente ha deseado la muerte del padre. Dora está soñando el recorrido que Freud va a hacer a través de los años y que va a culminar allá por el 27, 30, 31 con "Sobre la sexualidad femenina" y "La femineidad". Además, puntualizo, que en este análisis el deseo de la muerte del padre aparece de un modo muy particular. Finalmente viene lo de: "pobre, ni siquiera pueden conservar su nombre".

Sintetizando, pienso que en el episodio de "nombre de pila arbitrariamente escogido", se manifestaron pensamientos reprimidos en Freud, que aludían a deseos que hicieron obstáculo a su escucha, durante el desarrollo del tratamiento de Dora. Particularmente a lo que en ella se relacionaba con su difícil recorrido a la femineidad.

Pero si hay deseos, que sujetando a los analistas, le dificultan la escucha, el analista se constituye, como sujeto de deseo. Ahí la función del deseo del analista, productor de la máxima diferencia entre el objeto "a" y el Ideal del yo, según despejó Lacan ya en "Los cuatro conceptos..."[xiii]

Por efecto de ese deseo, en el discurso del analista, en el lugar del agente queda el objeto "a". Lo primero a despejar, se me ocurre, es que cuando hablamos del discurso del analista, hablamos de la interpretación analítica. No toda intervención del analista, es discurso del analista[xiv].

Por lo tanto toda intepretación lo será, si coloca al objeto "a" en el lugar del agente.

¿Cómo interpreto esto? El objeto "a", es el que se recorta con la aparición desde el Otro, de los primeros significantes en los que va a vehiculizar su demanda. O sea cuando ante la tensión de necesidad del "infans", el Otro le significa el deseo desde su propia demanda, articulada según el deseo al que está sujeto. Por lo tanto, algo quedará sin simbolizar y se perderá en lo real, el "a", que como perdido, no cesará de no inscribirse y de convocar a máscaras que encierren la abertura, pero que por el mismo efecto de insignificable del "a", no dejará de volver a abrirse, instaurándose la causa indestructible del deseo.

Pero "a", en el lugar del agente, ¿de qué?, del discurso del analista. O sea que este discurso coloca como su agente al objeto, pero perdido, por lo tanto solo puede nombrar el deseo que lo persigue, logrando en consecuencia la caída de las sucesivas máscaras que indican y ocultan al objeto perdido.

Esto exige al analista escuchar desde una posición de ignorancia, que sostiene el deseo de saber. ¿No es ese deseo el que sustentó la actitud de Freud cuando la histérica le demandó que calle, que la deje seguir hablando, y él asintió? Y no sólo eso, sino que la transformó después en su propia demanda a quienes fueran a analizarse. Sólo quién desea saber, no se supone el saber. Pero ese deseo no basta, porque no nos libraría de la escucha del signo, lo que dejaría atrapado al analista en las redes del argumento y nada peor puede ocurrirle, ya que lo que tiene que escuchar es la relación del sujeto al significante, y lo que escapa a la significación.

Creo en ese sentido que en los momentos muy puntuales en que logramos funcionar como analistas, somos sujetos de por lo menos un deseo muy particular, a la vez que absolutamente universal, el deseo de saber de la falta sosteniendo el "a" como perdido; lo cual implica en un mismo movimiento retroactivo, habernos encontrado frente a la carencia y no retroceder ante cierta angustia. Con ello podría tener que ver la apariencia fóbica con que se suele describirnos.

De ahí lo imposible de la posición del analista, que exige de algún modo identificarse con el objeto "a", dejarse caer en lo real, aunque sólo sea en el momento de la interpretación en que en su discurso hablarán los significantes del Otro.

Con esto digo que, en la contratransferencia, o sea en la transferencia del analista, hay la transferencia de por lo menos un deseo que sustenta la posición ignorante y aguza la escucha analítica, la del deseo de saber sobre el objeto, pero en tanto perdido, deseo imposible y en consecuencia: indestructible.

Con esto quiero decir, que si somos sujetos de ese deseo, la estructura de la situación analítica en los análisis de adultos neuróticos, sustentada en la regla fundamental, alimenta nuestra escucha, pues el inconsciente habla. Habla, pues su pulsación no cesa sostenida por la hiancia abierta por el objeto perdido resistente a la significación. Sólo es necesario que el analista no obstaculice, desde sus propios deseos y prejuicios. Así, algo de la verdad será dicho.

Sergio Rodríguez.

*El subrayado es mío.



[i] Reelaboración de un trabajo presentado en la EFBA y en cuya discusión Javier Aramburu se colocó en "abogado del diablo", endiabladamente, con lo que casi manda al diablo el trabajo, incitándome a reelaborar su planteo principal. Desde ya: - reconocido a su abogar.

[ii] Los cuatro conceptos... (cap. XI). Análisis y verdad o el cierre del Inconsciente

[iii] "Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico".

[iv] "Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico".

[v] Desde una teorización radicalmente diferente, Racker se acerca sin embargo a esta interpretación de Lacan, cuando utiliza el significante vibra, en relación a constelación; Lacan nos habla de resonancia en relación a redes.

[vi] Lacan, J. Función y campo de la palabra, pág. 85.

[vii] Una pista la da el "casualmente", que como decía antes denuncia un acto fallido en el que se sostiene un deseo y nos orientaría a suponer como más probable la segunda posibilidad.

[viii] Sobre la fenomenología de este proceso tiene una interesante sistematización con la noción de "Estructura de demora", Fernando Ulloa. Por ejemplo, en la "Revista de Estudios Psicoanalíticos", Año II, Nro. 2, Oct. 1983.

[ix] Utilizo este término como una letra que circula en los escritos de diversas vertientes del campo psicoanalítico. Qué me significa, solo se puede desprender de lo que sobre él digo.

[x] Pág. 104. Edición traducida por José L. Etcheverry.

[xi] Pág. 107. Edición traducida por J.L. Etcheverry

[xii] Felix Deutsch: "Una nota al pie de página" al trabajo de Freud "Análisis fragmentario de una histeria". The psychoanalitic quaterly, 1957, XXV (reproducido en Revista de Psicoanálisis de la APA).

[xiii] Sin embargo, a veces ocurre azarosamente, que alguna interpretación, que retroactivamente podemos calificar de tal, fue efecto o tuvo revelación, con algún deseo del analista lo que obviamente, no es lo mismo que decir, con el deseo del analista. Creo haberme encontrado alguna vez con esta experiencia en mí y en otros colegas. Pienso que es un tema interesante para reflexionar, no lo hago en este artículo. Pienso que Lacan en "Las cuatro variantes de la cura tipo" (páginas 120,121, 122) y en "Escritos"(tomo II) rodea la cuestión cuando analiza la interpretación de Freud al "hombre de las ratas" sobre el matrimonio por conveniencia. Observar esto, no invalida (todo lo contrario, solo señala la excepción que confirma la regla) la estructura que plantea Lacan como necesaria para que se produzca la interpretación.

[xiv] Una reflexión aparte merecería la articulación de la intervención en acto con el discurso del analista.

Interpretar la herencia

Melanie Klein desde Lacan

Coordinador: Eric Laurent

Mi objetivo es reflexionar sobre el modo de interpretación vigente en lo que podemos llamar "escuela psicoanalítica argentina" (1). Para ello tomaré un fragmento del resumen de una sesión con las interpretaciones correspondientes, presentado por David Liberman en el artículo "Valor de las combinaciones pronominales en las estructuras sintácticas de la interpretación formulada a pacientes con estados confusionales" (2).

Desde ya aclaro, que mi intención no es de crítica con respecto a lo que trabajo se propone demostrar y que está precisamente resumido en el título. Por el contrario, entiendo que en ese sentido es un artículo que resulta interesante y útil para reexaminar desde la perspectiva lacaniana. Lo único que persigo al tomar dicho resumen, es trabajar sobre un material publicado, que pertenece a uno de los exponentes más representativos de la "escuela argentina". Creo que ello me permitirá articular algunas críticas generales, comparar con lo que estimo otro método de interpretación, y sacar algunas conclusiones que creo están en la base del viraje que hubimos de hacer en nuestro trabajo clínico, quienes en la Argentina fuimos siendo tomados por la obra de Jacques Lacan. Desde ya, entiendo que trabajando dicho material sólo, no agoto el tema, ni mucho menos. Entiendo también que en la "escuela argentina" hay una serie de matices que no pretendo abarcar. Pero, releyendo una sesión de trabajo de uno de sus miembros más reconocidos, "nos" encontraré con los rasgos esenciales del a concepción interpretativa de dicha escuela. A continuación transcribo el fragmento aludido.

"Sesión del día miércoles (3)" (tercera semana de agosto de 1965). Llega tarde, cosa que ocurre de tanto en tanto, generalmente la demora es de tres o cuatro minutos y sucede cuando tuvo algún sueño que lo dejó impresionado, desajustado y ligeramente desconectado del transcurso del tiempo durante el día. Entra con parsimonia, se recuesta y se queda un rato en silencio. Su silencio se interrumpe con algunos carraspeos de su garganta que me impresionan como si estuviese frente a una persona que sueña y trata de despertar.

Al entrar me había mirado un tanto perplejo y curioso provocando en mí una atmósfera de suspenso y de curiosidad pensando como iba a desarrollarse esta sesión. Mi sensación de impacto y suspenso se incrementa cuando me anuncia con voz grave y pausada que "me tiene que contar un sueño".

"Soñé... que... había ocurrido una masacre... parece que en el lugar había muchos policías... mucha gente... recuerdo haber visto cuerpos desmembrados. Creo que ocurría en la cuadra donde mi padre tiene su negocio hace muchos años". "La policía rodeaba el lugar para que nada fuese tocado hasta que amaneciese más". "Al contemplar todo eso creo haber pensado que habrían atacado el negocio de mi padre y que, en él policías y terroristas habían luchado". Mi padre preguntaba dónde estaba la botella con belladona... se quejaba diciendo donde la habían puesto. Ahora al contrario me parece que en sueño también aparecía una señora que era la madre de T". (T. es un profesor de filosofía que en aquellos años dictaba clases para un curso de graduados al que también concurrían ex miembros de una institución Universitaria oficial a la que yo pertenecía. Por aquellos años yo dictaba cátedra a los alumnos de los cursos regulares y poco tiempo atrás había ejercido también funciones directivas).

El profesor T., dijo, era una persona austera, muy estudioso que vivía solo, rodeados de sus libros. (Yo pensé para mis adentros que esta imagen que él me daba de T. correspondía a toda una época de su vida, previa a su matrimonio, cuando impulsado por ciertas conferencias de divulgación del psicoanálisis decidió separarse de sus padres de una manera un tanto intempestiva. También conjeturé que en estos primeros meses de análisis él confundía esta imagen de sí mismo con mi persona).

Luis, mi paciente, prosiguió diciendo como asociaciones al sueño que la noche anterior concurrió a una de las reuniones en las que el Profesor T. dio una clase; en ella vio a varios analistas que suponía que yo conocía muy bien. Ellos participaron en la discusión que siguió a dicha clase de una manera un tanto exaltada. Recordó que en ese momento él pensó para qué los psicoanalistas se tienen que "meter de cabeza, con patas y todo" en el estudio de escuelas filosóficas. También dijo que a ellos ya no podría tenerles más confianza puesto que toda esta actividad inevitablemente los tendría que alejar de sus pacientes.

Recordó que al despertar de su sueño pensó que Belladona tendría que ser el nombre de una flor y que tanto su madre como la niñera que lo había atendido desde que nació, ambas se llamaban Margarita. Al decirme esto, noto que Luis está un tanto más despierto y está sorprendido por el hallazgo. Se queda en silencio y luego volviendo a esta atmósfera de curiosidad y suspenso del comienzo de la sesión prosigue así: "Vuelvo a recordar el sueño. Papá preguntaba dónde estaba su botella de Belladona y yo miraba los cuerpos desmembrados y pensaba qué lucha terrible estaba ocurriendo".

Recordó que le profesor T. le preguntó si él asistiría esa noche a una reunión del cuerpo directivo de la facultad y que él se extrañó por la pregunta. Sabía que "quizás yo sí habría asistido puesto que era uno de los miembros del mismo".

Interpretación.

Contarme el sueño y lo demás de la manera como lo hace es introducirme a mí en la atmósfera del mismo, de esta manera quedo yo como analista dañado por haber perdido mi pareja y a la vez rodeado de miembros desmembrados. Al contarme el sueño así es a mí quien le está sucediendo todo y es usted quien llega después de la catástrofe.

Paciente

Después de escuchar mi interpretación hace una expiración con la boca cerrada, como emitiendo un ¡mm! que muestra cierta comprensión. Luego con un tono autosuficiente me dice: ¡claro...! por supuesto... y alzando un tanto la voz exclama: "Si, en el sueño cuando yo llegué la catástrofe ya había ocurrido". Recordó entonces que hace años le tocó ver algo desagradable, un choque entre dos trenes porque uno de ellos había descarrilado y cuando él se acercó al lugar de la catástrofe huyó impresionado puesto que vio gente que huía del lugar, que algunos de ellos estaban lastimados y otros que no habían podido saltar a tiempo habían quedado destrozados entre los restos de los vagones.

Luego se quedó pensativo y pensó entristecido que las cosas que ocurrían en la Universidad eran como esas catástrofes ferroviarias, que los analistas que habían participado en la reunión con el profesor T. habían sido arrastrados a una catástrofe que para él era como esa catástrofe ferroviaria en donde muchas personas habían muerto y con toda seguridad muchas familias se habrían deshecho.

Continuó diciendo que seguramente tendría que estar mucho más preocupado y asustado por lo que estaba ocurriendo y que poco antes de llegar a su casa se encontró con un colega profesor de otra cátedra, a quien preguntó si esa noche se reunieron en asamblea los profesores de la Universidad. Su colega, el profesor J. le dijo que no se preocupase porque la única reunión era la del Consejo Directivo (que nunca se reunía con la Asamblea de Profesores); entonces él se quedó tranquilo y se fue a dormir.

Interpretación

Con todo lo que me dijo ahora quiere expresarme que al entrar a esta sesión usted fue uno de los que saltó a tiempo de la catástrofe en la que se siente y me siente envuelto.

Es por esto que luego de la interpretación anterior salía de la sesión al recordar la pregunta del profesor T., a la respuesta del profesor J. por eso fue que pudo soñar lo que soñó y que también por todo esto entró a la sesión muy abstraído sin darse cuenta de que llegaba tarde, pero que al encontrarse conmigo me miró con mucha curiosidad, como explorándome por dentro, como tratando de salirse de mí."

Se me ocurre que en una primera lectura pueden llamar la atención cuatro características en el material citado:

1) La importancia que el Dr. Liberman otorga a lo que él mismo "ve y siente" en relación al discurso manifiesto.

2) La escucha se instala en un saber previo sobre el paciente.

3) La modalidad de la interpretación no atiende a las disonancias e insistencias en el discurso del paciente.

4) Todo el material es traspolado al aquí y ahora con el terapeuta.

Creo que en estos cuatro rasgos se concentran las principales características del criterio interpretativo predominante en dicha escuela.

La presentación del material contiene: 1) lo que podemos suponer asociaciones de la atención libremente flotante del Dr. Liberman y sentimientos contratransferenciales. 2) Textos del discurso del paciente a la letra. 3) Partes resumidas y reconstruidas por Liberman del discurso del paciente. 4) La interpretación del analista.

Un primer hecho a observar es que gran parte de la interpretación contiene señalamientos deducidos de la contratransferencia. Es así que en la primera interpretación de: "Mi sensación de impacto y suspenso (4) se incrementa cuando me anuncia con voz grave y pausada que "me tiene que contar un sueño", deduce y le plantea al paciente: "Contarme el sueño y lo demás de la manera como lo hace es introducirme a mí en la atmósfera del mismo, de esta manera quedo yo como analista dañado //...// y rodeado de miembros desmembrados. Al contarme el sueño ASÍ es a mi a quien le está sucediendo todo, y es usted quien llega después de la catástrofe".

Un segundo hecho. Lo que eludí en la transcripción de la interpretación //...// "por haber perdido mi pareja" //...// "no aparece relacionado con ninguna parte del discurso manifiesto, y si lo hace en los pensamientos latentes no pareciera ser referido al Dr. Liberman. Volveré sobre ello.

Tercero. Sí, aparece, en el texto manifiesto aunque por separado: -rodeado- que insiste. "La policía rodeaba el lugar"..., "...rodeado de sus libros"...; cuerpos desmembrados en dos oportunidades: "...recuerdo haber visto cuerpos desmembrados...". "...y yo miraba los cuerpos desmembrados y pensaba...". Cuerpo insiste en "...del cuerpo directivo..." y tras punto seguido insiste -miembro- identificado a Liberman. Se puede suponer que tiene algo que ver con la insistencia que señalo, la frase subrayada en parte por el terapeuta de "...para qué los psicoanalistas se tienen que "meter de cabeza, con patas y todo"...

En la interpretación aparece: "miembros desmembrados", ¿en vez de cuerpos desmembrados? Y en la presentación "desajustado, desconectado, impacto, suspenso", ¿aparecen como significantes relacionados por efecto de sentido con la insistencia de desmembramiento? Volveré sobre todo esto. Un cuarto hecho: desde las insistencias que he señalado no opera Liberman tratando de producir el relanzamiento de las asociaciones sino que le asigna un sentido para el aquí y ahora con el analista. Después veremos qué respuesta provoca en el paciente. Quedan sin investigar otras insistencias, por ejemplo: muchos, muchas, más. Y otras fallas del discurso, por ejemplo: "Ahora al contrario...", sino que se manifiesta la duda (señal de certeza para Freud de la emergencia de material inconsciente). "...me parece que en el sueño...". Y lo que surge en el relato, en esa trama de falla y duda es... ¡otra madre! Madre de T., T., que en las asociaciones de Liberman lleva a dos caminos, uno en el que se conjetura identificado por el analizante con T. y otro en el que evoca una imagen de una época del analizante identificada a la que éste da en las asociaciones del sueño, época que, no es ocioso destacarlo, había sido al decir de Liberman de separación intempestiva de los padres por influencia de "ciertas conferencias de divulgación del psicoanálisis". Finalmente y esto con muchos más recaudos, la palabra botella, descompuesta y por homofonía, puede conducir a: bot-ella, vos-ella. Tiene importancia que en el segundo relato cambia el artículo la, por el pronombre posesivo su. Finalmente creo necesario subrayar que si lo que impacta en el relato del sueño es la violencia y las sucesivas alusiones a desmembramientos en el final de las asociaciones de este primer fragmento, T. le pregunta si asistiría a la "reunión del cuerpo directivo" del cual, según deduzco, Liberman era "miembro". (5).

Opino que si se hubiera operado con interpretaciones y señalamientos sobre algunas de esas insistencias, fallas, alusiones homofónicas, etc. se hubiera producido otro efecto, que seguramente habría puesto en circulación las cadenas significantes reprimidas, aludidas en dichas fallas.

Procederé ahora a los siguientes pasos: tomando el material analizado interpretarlo, entendiendo que esta operación no la supongo el camino procedente para actividad del analista durante la sesión. Lo que busco es producir un discurso sobre ese material para seguir comparando con la interpretación de Liberman y continuar con las reflexiones que propuse en la introducción.

La insistencia de: rodeaba-rodeado, en sus diferentes contextos, parece remitir al efecto de sentido: continente, que se relacionaría con la insistencia del cuerpo, del cual Liberman aparece como un miembro; y con desmembramiento. El "meterse de cabeza con patas y todo", ¿alude a un intento de re-unión del cuerpo / directivo, con miembro Liberman y todo?

El padre se quejaba diciendo dónde la habían puesto, dónde estaba la (su) bot-ella de Belladona. "ahora al contrario, ¿al contrario de qué?, ¿de la botella de Bella dona que no estaba en su lugar?, aparecía la madre de T., T. es identificado, en la evocación de Liberman con el paciente cuando se separó "de sus padres de una manera un tanto "intempestiva". Pero también en las conjeturas de Liberman, esa imagen de sí del paciente, se le confundía a éste con la del terapeuta.

O sea, ¿el paciente era miembro - desmembrado?, ¿de qué cuerpo?, ¿del cuerpo, vos-ella de la madre? En tanto tal: ¿perdido - perdidos para el padre? Sólo recuperable delimitándose, a través de identificarse con los emblemas del mismo. Pero: ¿es posible?, cuando son "padres metidos (6) de cabeza con patas y todo". La condensación que se le ocurre a Liberman, entre su apellido y el nombre Eleonora de la anterior terapeuta en relación a Belladona, ¿tendrá que ver con esos padres? Liberman también es miembro desmembrado de ese cuerpo a re-unir. O sea nada, ni nadie, tiene límite preciso, ni lugar preciso. Todo y todos se confunden y a la vez están dispersos. De ahí el deseo de ser rodeados, de encontrar un continente y de que nada se toque hasta tanto. Pero, el que tiene que saber del lugar, "se quejaba diciendo dónde la habían puesto". O sea: ¿sabía el lugar pero no podía separarlos? En pro de esta interpretación se podrían proponer tres argumentos.

1º) La ambigüedad del texto, leído a la letra, produce ese efecto de sentido, ya que no lleva signos de preguntas...

2º) botella es separable en bot-ella, que por homofonía es asociable con vos-ella, como señalé antes.

3º) Belladona, separada, en Be-ll-dona, por homofonía nos remite a ve, ya, dona.

A quienes leímos algunos de los principales artículos de Lacan, este fragmento de sesión nos resuena dentro de registros conocidos y nos coloca otra vez ante la clave que para la constitución del sujeto y de sus tres registros retiene la función simbólica del padre.

Volvamos a la interpretación de Liberman. Señala un efecto: "analista dañado". Una causa: "por haber perdido mi pareja", y... ¿un deseo?, realizado en llegar "después de la catástrofe" sucediéndole así todo al otro. Se puede entender también que no intenta interpretar en relación al deseo, sino siguiendo el conocido consejo técnico de la Ego-psychology, primero la defensa, en este caso entendida como proyección.

Creo que adherido a sus propios sentimientos contratransferenciales, y a su saber sobre el paciente, se mantiene en gran parte capturado por el contenido manifiesto del relato del sueño.

Presionado por la teoría de interpretar en el "aquí y ahora", fuerza lo de "analista dañado por haber perdido mi pareja" que deduce probablemente de lo que los pensamientos latentes del sueño indicarían como pérdida de la pareja del padre. Si en la interpretación Liberman se transfiere la figura paterna, otorga a los pensamientos latentes, una discriminación que no tienen, ya que en ellos Liberman aparece identificado con más de uno de los "pedazos" y en todo caso no principalmente con el padre.

Pero desde esa óptica, parece no poder interpretar lo que ocurre en la transferencia, en la que al sujeto se le escucha insistir en que el "meterse con patas y todo" de los analistas origina desconfianza, "puesto que toda esta actividad inevitablemente los tendría que alejar de sus pacientes". Creo que esta hipótesis mía se verifica por el curso asociativo que se despliega en la secuencia siguiente a la interpretación, en la que el paciente sólo toma lo señalado en relación al contenido manifiesto, repite su asociar sobre la catástrofe y la tensión agresiva correspondiente, del que sale, sólo a continuación de la siguiente interpretación; que parcialmente alude a dicha situación transferencial al decir: "Con todo lo que me dijo ahora quiere expresarme que al entrar a esta sesión usted fue uno de los que saltó a tiempo de la catástrofe en la que se siente y me siente envuelto"...

No tomo en cuenta el resto de la interpretación pues creo que el efecto lo produce el: "me siente envuelto", en relación a "catástrofe", que reabre el fluir asociativo del paciente, a diferencia de lo ocurrido con la interpretación anterior, que mantuvo al discurso en la repetición.

Sólo quiero subrayar algo que se nota, creo, en la relación que se establece entre la interpretación de transferencia, en el "aquí y ahora" de este tipo de análisis, y la respuesta asociativa de los analizantes.

Ella suele manifestarse, como en parte ocurre en este caso, a través de una reinterpretación especular de los dichos del analista. Digo especular por el carácter de decodificación, biunívoca del intercambio de significaciones. Este estilo termina instituyendo un aprendizaje.

De todo lo planteado quiero desenlazar lo que supongo algunas conclusiones.

1) Señalar, interpretar, sólo escuchando la relación del sujeto con el significante, es como enseña Lacan, reducirnos a la plataforma más estrecha, pero también más segura. Asegura que sea el discurso del analizante el que produzca su propia verdad.

2) Nos decía Bion: (7) "Para el analista cada una de las sesiones debe carecer de historia y de futuro

Lo que "se sabe" sobre el paciente carece de importancia, es falso o irrelevante. /.../ Lo único importante en cualquier sesión es lo desconocido y nada debe impedirnos intuirlo".

Lacan insiste en que sólo se puede escuchar instalado en la ignorancia El saber, doctrinario contratransferencial y memorioso en la interpretación, produce comprensiones empáticas, que tienden a obturar el discurso del analizante y a darle un matiz pedagógico a la actividad del analista, que seguramente irá en el sentido de sus propios deseos. Finalmente, dificulta oír lo desconocido en el discurso del analizante, que es, como nos plantea Bion, lo importante del mismo.

Creo que es relacionado con este tipo de interpretación vigente en la "escuela argentina" que redobla su valor la advertencia de Lacan en la "Tópica de lo imaginario": "Interpretar e imaginarse comprender no es en absoluto la misma cosa. Es exactamente lo contrario. Incluso diría que sólo abriremos las puertas de la comprensión analítica cuando nos basemos en un cierto rechazo de la comprensión"

3) Sistematizar las interpretaciones, como de transferencia y en el "aquí y ahora", facilita la captura especular del discurso analítico y contribuye a oscurecer el entendimiento de lo que ocurre en la transferencia.

4) Ese tipo de interpretación tiende a mantener los análisis, a veces por largos períodos, en la resistencia, comprobando la afirmación de Lacan de que no hay más resistencia que la del analista.

5) Finalmente. Para quienes estamos haciendo el pase de aquellos esquemas teóricos a la relectura de Freud que nos propone Lacan y a la lectura de su propia producción, se nos plantea un interrogante que a veces puede tornarse angustioso, ya que en general somos hijos de diván de la "escuela argentina". ¿Fueron psicoanálisis los nuestros? Obviamente la respuesta no puede ser general pues es sólo factible como particularidad. Pero creo que las interpretaciones en dichas psicoterapias producían efectos, algunos de ellos analíticos.

Podríamos decirnos como consuelo que peor las tuvo que pasar Freud, que se analizó con Wilhelm Fliess! Y en el chiste, hay una primer respuesta. Aceptada la meta de la asociación libre, establecida cierta regularidad en el trabajo, el silencio del otro, o la emergencia de su Otro, pudo asegurar la del nuestro.

Una segunda, creo que tiene que ver con el poder que le da a la teoría de Freud el ser verdad, que hace que a pesar de todas las desviaciones, funcione, aunque se a por momentos, desde el Otro de todo analista que haya leído sus textos.

Claro que la labor será más fácil y segura cuanto menos el terapeuta se transforme en obstáculo. A esto apunta el saneamiento de la teoría que produzca una depuración de nuestra técnica. De ahí la importancia de las aportaciones de Lacan, que devolviendo nuestra lectura a las fuentes, rescató al psicoanálisis y lo transfirió a un nuevo status científico.

Discusión de la ponencia de Sergio Rodríguez

Eric Laurent: ¿Alguien quiere formular alguna pregunta?

Adrián Scheinkestel: Quisiera agregar algo referente a la última parte del trabajo de Rodríguez si podía precisar a qué se refería cuando decía que según la que proponía la interpretación se basaba en una plataforma más estrecha pero más segura.

Sergio Rodríguez: Lo que dije es una reproducción, casi literal, de una frase de Lacan en el Seminario XI. Uno se siente tentado muchas veces, en tanto analista, por la comprensión, cree saber qué le está pasando al analizante y se inclina a interpretar desde otro ángulo que el de la relación del sujeto con el significante. Fue por eso que cité a Bion, y me resultó significativo que el Dr. Kizer lo haya citado a su vez. Creo que Bion queda entrampado en su desconocimiento del orden simbólico, pero que señala sin embargo que la comprensión obtura el discurso, y por ello plantea que el analista debe estar abierto a lo desconocido. Determinada interpretación desde la comprensión puede ser acertada, pero implica un riesgo. Por eso creo importante la propuesta de Lacan de interpretar desde la plataforma más segura.

Silvia Fendrick: Mi pregunta se relaciona con la preocupación que me provoca esta especien de antítesis entre la comprensión y la escucha, que me resulta un tanto esquemática. En el Seminario XI Lacan habla de comprensión anticipada y termina diciendo comprensión analítica. Preguntaría, tratando de ir más allá de esta antítesis ¿qué es la comprensión psicoanalítica? ¿es posible suprimir la comprensión?

Eric Laurent: Efectivamente, es te un punto importante ya que ayer se hablaba de algunos aspectos de la interpretación kleiniana en relación a la obra misma de M. Klein. En el caso de Liberman que Rodríguez tomó puede apreciarse el trabajo de un discípulo de M. Klein perteneciente a la escuela kleiniana argentina. Al escucharlo uno puede ubicarse y leer algo, lo cual es importante ya que hay trabajos de analistas en los que uno no se ubica para nada. Ahora bien, frente a este trabajo uno puede tomar dos actitudes. Puede acentuarse, tal como usted lo hizo con justeza, lo que hace círculo, el carácter redondeado del asunto, todo lo que hace unidad imaginaria en la que el analista está capturado. También pueden acentuarse, tal como usted lo mostró, los puntos de ruptura que no forman sino que abren el círculo.

Creo que Bion, entre los discípulos de Melanie Klein, tiene importancia. Bion lucha a su modo contra la comprensión e introdujo, según tengo entendido, cierta sideración en el movimiento kleiniano. Lucha contra la comprensión cuando señala que el analista debe prescindir de la memoria y el deseo. Evidentemente, ésta es una formulación exagerada y, particularmente desde el punto de vista de Lacan, resulta difícil pensar cómo el analista podría no desear algo. Pero, indudablemente, Bion tiene una concepción del deseo distinta de la de Lacan.

Lacan resiste a la comprensión prefiriendo los momentos de tropiezo del discurso del sujeto a los momentos en que el mismo hace sentido.

Michel Silvestre: Creo importante precisar que tampoco se trata de proponer como ideal del analista un analista embrutecido. Deben diferenciarse la comprensión y el acto mismo. Se trata justamente de suspender la comprensión a fin de que la misma no obstaculice el acto el cual tiene resortes que le son específicos.

Eric Laurent: Pasaré la palabra al Dr. Kizer para luego cerrar la discusión y pasar a los trabajos de Marie-Christine Hamon y Javier Aramburu.

Manuel Kizer: Un breve comentario nada más. Sospecho que se esboza la necesidad de un congreso clínico, quisiera dejar esto abierto como posibilidad futura.