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jueves, 24 de abril de 2008

Módulo II-Clase Nº 24

22 de octubre de 2002


Bueno, buenas noches a todos. Aunque parezca mentira estamos llegando al final, con el caballo cansado y el carro ladeado, pero llegamos. Les había planteado de armar la clase de hoy alrededor de preguntas pero fuera de la pregunta que planteó al final Roberto Vechiarelli, no me llegó ninguna. Con lo cual lo que hice fue leer el final de la clase de Silvia Sisto, donde me habían avisado que había habido un debate y tomar también en cuenta la pregunta de Roberto, y me di cuenta que se decidieron a obligarme a dar a la clase que estaba planeada. "El fin del análisis. Hacer del analizante una analista de sus propias repeticiones y formaciones del inconsciente, para encarar lo real de su vida. Estas condiciones son fundamentales para multiplicar la eficacia en el ejercicio del oficio de psicoanalista." Así estaba planteada la clase. Un pequeño título. Mis hijos me cargan por los títulos.

--... (inaudible)

Claro, ya estaba hecha. Vamos a tratar de hacerlo coloquial, aunque una parte no sé si va a ser tan coloquial porque voy a tratar de que trabajemos juntos, leyendo lo más a la letra que podamos el último planteo orgánico digamos que hizo Lacan en relación al fin de análisis, que fue el de la Proposición del 9 de Octubre. Justamente conversábamos con algunos antes, de que colegas como Juan Carlos Mosca, y los colegas de "Reanudando con Joyce", plantean lo que me parece una idea interesante de que hay que tomar el Seminario del Sinthoma como un seminario que también trata el tema del fin de análisis. Creo que tienen razón ellos, pero por ahora lo voy a tomar por este lado. Y lo voy a tomar medio cronológicamente, y además teniendo en cuenta como se armó el debate en la anteúltima y en la última clase. Que se armó muy dentro del espíritu digamos del intento de Lacan, de articular fin de análisis con nominación de analistas. Después vamos a ver como él lo plantea. Es un tema realmente muy difícil para el movimiento psicoanalítico. La discusión entre ustedes, porque yo no estuve ese día, me llevó a pensar un poco más sobre la cuestión. Por lo tanto, más que una clase, va a ser un intercambio de ideas con ustedes.

Empiezo por algo que si bien había dicho en la clase anterior ahora lo voy a trabajar más a la letra. Que es que Lacan va tirando una serie de puntas en diferentes trabajos de él, sobre el tema del fin de análisis. Ustedes recuerdan aquel de La agresividad en psicoanálisis, en el que el analista le dice al analizante: tú eres eso. Pasando por una serie de lugares donde recién estábamos recordando lo de los Cuatro conceptos, donde dice que al fin del análisis el sujeto vive su pulsión y encuentra su estilo, no es literal la cita pero esa es la idea. Va a la Proposición, allí parte de, les voy a decir la traducción que a mí me parece que es la mejor, que tiene diferencias muy de detalles con la más habitual, pero que me parece que son detalles que tienen cierta importancia. La traducción sería: "el psicoanalista no se autoriza más que de sí mismo". O sea, mete esa modalidad gálica de utilizar la negación para ir a hacia una afirmación. La traducción más habitual es: "el psicoanalista sólo se autoriza de sí mismo". La modalidad gálica a mí me interesa en este caso, porque empieza planteando que: el psicoanalista no se autoriza, para inmediatamente plantear una paradoja, más que de sí mismo.

Aquí vino la pregunta de Roberto, de Vecchiarelli, donde él plantea que hay una aparente contradicción. Dice: el analista se autoriza de sí mismo, y esto sería contradictorio con la inaccesibilidad de sí mismo. Entonces, dándole una lógica a su planteo, subrayo esto como momentos, instantes que uno se da cuenta como se mueve, que está funcionando como analista que a veces uno se sorprende a uno mismo, plantea Roberto. Entonces dice más adelante: de ahí me parece que desde que va surgiendo el autorizarse, desde una posición subjetiva más que de una relación al saber. Comparto en general el planteo. Estoy de acuerdo en que el que se autoriza a sí mismo observa su “ser” y dice: está en condiciones de analizar. En ese sentido voy por la fenoménica de nosotros los analistas y estoy seguro que los que están en ejercicio todos se reconocerán ahí en algún momento. Hay tiempos en la formación de los analistas que duran más allá pasado el promedio de la formación y hasta bastante avanzado el análisis, donde hay momento donde uno dice: pero esto que hago sirve? Esto realmente cura? Donde uno inclusive tiende a deprimirse. Esto suele observarse además como efecto, por consultorios que entran a perder pacientes de una manera casi inexplicable, que cuando uno conversa con el colega se da cuenta que hay una coincidencia entre ese momento en que está perdiendo paciente y se formulan esas preguntas, e inclusive entran en ese estado de ánimo. Uno se puede preguntar pero qué es primero, el huevo o la gallina? Creo que no es primero ni el huevo ni la gallina, en realidad es una trama. Justamente porque de algún modo han ocurrido algunos fracasos en el trabajo de ese analista, que a ese analista se le plantean esas preguntas. Al planteárselo de esa manera, se le plantean dos posibilidades depresivas ambas: una es que: soy un mal analista, típico del discurso depresivo, y otra: esto que yo hago no sirve, también discurso depresivo. Cuando digo que estoy seguro que esto nos ha pasado a todos, por lo menos a la inmensa mayoría. Es más les digo, cuando alguien no dice que le ha pasado esto, desconfío. Cuando dice: No, a mí siempre me fue bien. Me acuerdo de uno en este momento, al que le dieron el alta en plena elación. El otro día una colega me hablaba de él justamente. Recuerdo cuando me enteré que le habían dado el alta, pensé: pobre, en algún momento se va a dar la cabeza contra la pared, y vamos a ver que efectos le produce esto. Porque una cosa es cuando uno se encuentra con algún impacto de lo real cuando está volando tranquilo y otra cosa cuando uno está volando en la estratósfera.

Bien, entonces es obvio, cuando a uno le está ocurriendo eso. Uno como analista no se está autorizando de sí mismo. No es un problema de si cuelga la chapa o no la cuelga. La chapa la colgamos todos, no nos engañemos porque todos tenemos que comer, tenemos familia, queremos llevar adelante el oficio. Acá estamos hablando de otra cosa que es algo más profundo que colgar la chapa, por otro lado cualquiera de las dos Facultades básicas de que las que salen la mayoría de los futuros psicoanalistas, Psicología y Medicina dan título habilitante. Es cierto que hay algunos analistas que vienen de las Letras, o de la Filosofía o de la Sociología, pero no es lo más común. Lo más común es que vengan de la Psicología y la Medicina. Cualquiera de las esas dos carreras nos autorizan a colgar la chapa y a macerarle la cabeza al primero que nos caiga en el consultorio. Es así, pero no es de eso de lo que se trata. De lo que se trata, es de cuando justamente ya hemos tenido algunos errores.

Uno de mis primeros errores. Me mandan una dama que era muy joven y bonita, muy fóbica al sexo, que venía con esa indicación de parte del derivador. ... en fin, pero grave. Lo tenía cortito a su hombre, en todo los sentidos de la palabra! Impenetrable. Entonces claro, yo estaba de lo más curioso por comprobar las teorías de Freud sobre el sexo. Después de cinco o diez minutos de la primera entrevista le digo: ¿cuándo tuvo sus primeras relaciones sexuales y qué tal le fue? No volvió más como ustedes se imaginarán. Por supuesto que no quedé contento de la situación.

Después que pasa de ese período llamémosle original, viene ese otro período que uno tiene más experiencia, ha producido efectos, sin embargo hay un momento fuerte de vacilación. Ahí me parece es donde se pone en juego. Estoy de acuerdo en ese sentido con el planteo de Roberto, porque eso no se resuelve por la vía de la relación al saber. Algunos creen que si, entonces van y estudian y estudian, pero los pacientes se siguen yendo del consultorio, siguen sin poder armar su consultorio. Entonces empiezan a buscar algún trabajito subsidiario que les permita vivir, empiezan a aparecer síntomas de algún tipo de supuestos analistas que tienen al psicoanálisis como hobby en, pero que viven de otra cosa. Pero el grueso no, el grueso transforman eso en tema de su análisis. Es toda una batalla.

Recuerdo que en mi tercer análisis, ya no era ningún pibe, nunca fui pibe, bah alguna vez pero hace muchisimos años. Pero dentro del análisis digamos. Me acuerdo que mi dilema en esa época era que no podía pasar de las 34 horas semanales de trabajo. Más o menos en el 80 por ahí. Sesiones y sesiones que giraban alrededor de eso. Me acordé que mi papá a los 34 años tuvo un reumatismo infeccioso, de que le sacaron toda la dentadura y no sé cuantas cosas. Entonces yo estaba anclado al 34 en relación a otras cuestiones, no sé si en relación a otras cuestiones, no sé. Pero en realidad el análisis no cura porque uno diga: ah es eso! Yo por ejemplo, tenía eritrofobia. Cada vez que me sacaban sangre me desmayaba como un nabo. Un buen día dejé de desmayarme. Tuvo que ver con el análisis, pero si me preguntan por qué, no tengo la más mínima idea.

Esta cuestión de que un psicoanalista no se autoriza más que de sí mismo, creo que tienen que ver con eso. Pero tiene que ver con eso desde que Lacan se tuvo que plantear ese problema, cuando él que era un didacta fue expulsado de la Internacional, entonces se quedó sin respaldo en cuanto a su trabajar como analista. Fíjense ustedes que poco tiempo después, tres años después, en una jornada que hay sobre el pase en la Escuela Freudiana de París, donde él se plantea de que el pase no está andando, dice que se ha interpretado mal lo que él decía y que el psicoanalista no se autoriza más que de sí mismo y de algunos otros, agrega esta fracesita. En mi opinión personal creo que se dio cuenta que metió la gamba, porque había largado a un montón da kamicazes a creerse analista. Este es el otro problema, el yo se infla fácilmente, a la megalomanía se va tan fácil como se va a la depresión. Entonces que alguien se crea que es analista no es nada fuera de lo común. Ahora, determinar si ahí se está autorizando de sí mismo o lo que se ha producido es una inflación narcisistica, ya eso es algo que sólo en el lazo social con el Otro, el psicoanalista puede tener cierta idea de qué le está pasando. Por eso lo mejor, es que le pase a uno eso, cuando está en análisis.

Estos además no son pequeños problemas. Fíjense que Lacan cuando empieza a ir a fondo sobre el tema del fin de análisis, hace una rigurosa crítica a la concepción de Michael Balint. Balint no era cualquiera, era un tipo de los más importantes de la escuela inglesa, además con algunas aproximaciones muy interesantes a muchas cosas. Ahora ha aparecido un libro de Benjamín Uzorskis, Clínica de la subjetividad en el territorio médico donde centralmente Uzorskis trabaja el tema de la interconsulta. Uzorskis que es un tipo muy serio y rigurosos, trabaja a Balint para finalmente criticarlo, pero para eso primero precisa pasar por Balint. Porque digamos toda la cuestión del trabajo de los psicoanalistas con los médicos en relación a su práctica y con los enfermeros en relación a su práctica, el Cristóbal Colón de eso es Michael Balint. Así que no era cualquiera, y sin embargo, se equivoca en relación a quien era la figura señera en Inglaterra que era Melanie Klein. Lo hace cuando plantea al fin de análisis como identificación al analista y a la elación como su síntoma. Elación ustedes saben quiere decir hipomanía. Y la elación como un síntoma de fin de análisis, se está oponiendo a Melanie Klein. Hay un trabajo en las Obras completas de Melanie Klein dedicado al fin de análisis, que es muy interesante. Se los recomiendo porque es muy interesante. Y Melanie Klein plantea el fin de análisis a través de la posición depresiva, porque plantea que se produce una pérdida en el fin de análisis, que al mismo tiempo que favorece la integración de la personalidad, estamos hablando en los términos de Melanie Klein, y ojo que la utilización de la palabra integración en ella no era tonta, no creía en la personalidad total ni nada de eso, es mucho más complejo el término, llevaba a la depresión del paciente, Balint se enfrentó con eso.

Lacan no sólo en la Proposición sino en los atolladeros de Michael Balint, en el Seminario I, le critica eso a Balint. Y retoma lo de Melanie Klein. Cuando leamos un poco la Proposición van a ver, él habla de posición depresiva, toma el término tal cual. Entonces, es toda una temática compleja. Tan compleja que además un tipo tan inteligente como Oscar Masotta, que sin lugar a dudas fue el principal introductor de la obra de Lacan en Buenos Aires, luego jugaron un rol destacado también Sciarretta y Macci, pero el gran introductor fue Masotta. Cuando presenta la Escuela Freudiana de Buenos Aires a la Escuela Freudiana de París, en una asamblea de esta última, dice lo siguiente: "Si es que el psicoanalista se debe a sí mismo, habíamos entendido, es a él quien le corresponde determinar lo que eso quiere decir". Esa frase, si ustedes la piensan, es terrible. Además creo que marcó a fuego al movimiento lacaniano porteño. El movimiento psicoanalítico lacaniano porteño en buena medida, en un territorio muy amplio de psicoanalistas lacanianos porteños, es un movimiento absolutamente narcisístico. Soberbio, pedante, que se lleva a todo el mundo por delante y se gana la antipatía de todo el mundo con eso. Creo que tiene mucho que ver con esta frase de Masotta, porque ustedes fíjense que analizada a la letra, instala la cuestión del psicoanalista en el terreno de la deuda, pero en el terreno de una deuda absolutamente narcisística: se debe a sí mismo. Eso lo lleva a encerrarse: es a él quien le corresponde determinar lo que eso quiere decir. O sea que es la arbitrariedad más absoluta, es por fuera del Otro, del Otro con mayúscula me estoy refiriendo que no es lo mismo que la desalienación del Otro, son dos cosas muy diferente.

Entonces la primer parte que quería tomar era eso, porque alrededor de esto se han dado muchas vueltas. La otra cuestión que ya vamos a ir, lo digo por el debate que se instaló, entre Alejandro del Carril, Laura Lueiro, y otros que están con guioncitos, no sé quienes son... Ethel Greizerstein.

Vamos un poco a la Proposición. Antes de esto, la otra cuestión es la siguiente: ni a Freud, ni a los postfreudianos, ni a Lacan, les quedó al margen que no había ninguna otra forma de decidir sobre la función del analista, que no fuera en una íntima relación con el análisis del analista. Lo que pasa que desde ahí cada uno tomó su camino. La Internacional lo burocratizó, no lo digo peyorativamente, como un insulto, sino que lo transformó en un escalafón. Para llegar a titular había que dar una serie de pruebas.

El aspirante, después estaba el adherente, después estaba el titular y después el didáctico. Acá en la Argentina en el año 78 por ahí, condensan al titular y al didacta. Después que se va la gente de Plataforma, de Documentos, etc. que tenían un problema ahí porque se le habían ido los principales didáctas. Entonces según el estatuto es designado analista, quien se analiza durante cuatro años y medios, es así, lo dicen en cantidad de sesiones, hice el cálculo, como buen obsesivo que soy. En cuatro años y medios, con un didácta, y al mismo tiempo que haya llevado su control con dos didáctas a una vez por semana durante creo que un par de años, no recuerdo bien ahora. Fíjense que es un escalafón.

--Un didacta desde el okey no solo que hayan cumplido los cuatro años...
No, con cuatro años ya está afuera.

--Al final el didacta no dice sí o no?
No, no. El didacta lo que puede es oponerse, pero si no se opone a los cuatro años y medios ya está. Les digo la verdad, a mí me ha tocado analizar didáctas de la IPA, bah nombro así para no decir de cuál de las dos IPA de acá. Me acuerdo que me pasó, no me pasó a mi solo, le pasó a Ricardo, le pasó a varios lacanianos. Que analistas didáctas de la IPA que después nos han venido a pedir análisis. Me acuerdo de preguntarle, bueno: usted teóricamente está analizado, para qué viene? La respuesta era: no, no ahora quiero analizarme en serio. Ojo que se habían analizado con una de las didáctas más importantes que tuvo acá esa institución acá en su historia. Y efectivamente tenía problemas gruesos en cuanto a como había sido conducido su análisis, eso también tiene que ver con el camino que siguió acá el psicoanálisis acá en Buenos Aires. Pero les digo esto porque el problema con el llamado didáctico de la IPA es que se burocratizó. Lacan plantea algo que es genial: no importa con quién se analizó ni en cuánto tiempo, lo que importa es el efecto. Es ahí cuando empieza a plantearse y pensar la cuestión del pase. Lo que sencillamente plantea es qué si alguien terminó o no su análisis hay que decirlo por apres coup. No se puede decir por anticipado, esta es la cuestión clave. A partir de ahí vienen después las historias de los dos jurados. El jurado de confirmación, que no se juega en relación al análisis, sino en relación a haber dado pruebas suficientes, o sea escritos, seminarios, charlas, etc., esto según la Escuela. Donde la institución reconoce eso, que el analista da prueba de formación suficiente, entonces lo reconoce, analista miembro de la Escuela. Léanlo a la letra, porque ahí le están dando el título de analista y de miembro de la Escuela.

En cambio en el tercer movimiento que es el del pase, el título que se les da, el grado, digo el título haciendo una broma, pero el grado que se les da es de analista de la Escuela. Acá también léanlo a la letra. Porque algo que ha pasado desapercibido es que los analistas de la Escuela tienen la obligación de analizar y teorizar sobre la marcha del movimiento psicoanalítico. Cosa que a los analistas miembros no se les plantea, a los analistas miembros se les reconoce la capacidad para practicar el análisis en intención, a los analistas de la Escuela se les va a exigir intervenir en el psicoanálisis en extensión. No solo en el psicoanálisis en intención. ¿De qué manera?

Vayamos entonces a la Proposición. Dejo de lado la discusión que él hace con Balint. Dice: "El pasaje del psicoanalizando al psicoanalista, posee una puerta del que ese resto que hace su división es el gozne, o sea la bisagra, o sea que esta división que es la del sujeto, de la que este resto es la causa". Obviamente se está refiriendo al a como causa de deseo. Se va a jugar el pasaje del analizando al analista en relación a esa bisagra que va a estar funcionando ahí. Digamos que es eso lo que él establece como axioma de la lógica que se va a desplegar a partir de ahí.

Dice: "En este viraje en el que sujeto ve zozobrar la seguridad que tomaba de ese fantasma en que se constituye para cada uno su ventana sobre lo real, lo que se percibe es que la aprehensión del deseo no es más que al un des-ser, (desêtre)". No los quiero aburrir con el pizarrón, además tengo mala letra. Fíjense, él parte del a, pero del a como causa dividiendo al sujeto. Luego les plantea que el sujeto toma su seguridad habitualmente del fantasma al que se refiere. Justamente lo que el análisis va a lograr es que zozobre ese fantasma y entonces el sujeto se enfrente a eso que causa su deseo que no es nada más que un des ser. Cómo podríamos decir de otra manera des ser? Porque tampoco es no ser, pero sí es falta en ser. Eso sí podemos decir. “En ese des-ser, en esa falta en ser, se devela lo inesencial del sujeto supuesto saber, de donde el psicoanalista por venir se consagra el agalma de la esencia del deseo...”. Paremos un poquito aquí. En esa falta en ser, se devela que no hay esencia de saber en el sujeto. Eso hace que ese psicoanalista que está por venir, que por ahora se está analizando, pero para que advenga un psicoanalista, se consagra a analizar las vestiduras, el agalma. Ustedes recuerdan los que han leído el Seminario de la Transferencia, cuando Sócrates le dice al Alcibíades, no es conmigo es con Agatón. Él era sólo la apariencia de lo que el otro buscaba, y lo que el otro buscaba era en definitiva, una pura vestidura también.

Dice: "...dispuesto a pagarlo reduciéndose, él y su nombre, al significante cualquiera." Ahí de golpe pác, pega un golpe para decir, bueno: el que quiere advenir psicoanalista, justamente porque se encuentra con el vacío de su ser, y el vacío de su ser lo toma, lo aprehende, hache intermedia, se va a poder reducir a ser un significante cualquiera. Digamos, es muy común. Ustedes observen cualquiera de los otros oficios de la salud. Jamás un médico se va a dejar insultar como nos dejamos insultar nosotros, o desconfiar como dejamos que desconfíen de nosotros, o pensar mal como dejamos que piensen de nosotros. Y no es porque somos santos en el sentido de que estamos buscando el cielo, ahí vuelve Rolando Karothy en la conversación previa que les contábamos[1]. En realidad el aprecio que sentimos por nosotros, es justamente porque no nos sentimos obligados por el peso de un lleno que no está. Eso nos permite disfrazarnos del significante que el analizando en su comienzo nos coloque.

"Dado que él ha rechazado el ser que no sabía la causa de su fantasma, en el momento mismo donde al fin ese saber supuesto, le ha devenido". Porque digamos, cuál es la causa de su fantasma? No es que la encuentre como tal, en el mismo momento que la encuentra la pierde. En los Cuatro conceptos, no recuerdo en relación a qué, pero viene bien en relación a esto, Lacan toma el mito de Eurídice, recuerdan ustedes. Orfeo va a salvar a Eurídice, la busca en las profundidades de la caverna, pero tiene una instrucción: no tienes que dar vuelta tu cabeza hasta que ella no haya salido. Cuando él ve la luz, se da vuelta y ahí la vuelve a perder. En relación a nuestro ser lo que nos pasa es constantemente eso, eso es lo que el análisis nos muestra que nuestro ser no es consistente.

Bueno paso a algo más retórico de Lacan, no porque no sea importante lo del .... santo Tomás, etc. sino porque no agrega demasiado a lo anterior. Dice: "Así el ser del deseo confluye con el ser del saber para renacer de él anudándose ambos en una banda hecha del único borde en el que se inscribe una única falta, la que sostiene la agalma". Fíjense que si el ser de deseo del ser del analizando se articula al ser del saber del analista, la única banda, creo que es una referencia a la banda de Moebius que él está haciendo ahí, en ese único borde lo único que encuentra es la falta. Dice: "La paz no viene de inmediato a sellar esta metamorfosis en la que el partenaire se desvanece al ser sólo saber en vano de un ser que se sustrae". Yo más de una vez les relaté a ustedes y a ustedes también les habrá pasado, a mi me causa gracia, porque los pacientes creen que uno sabe todo sobre ellos y uno sabe muy poco sobre ellos, realmente sabemos muy poco. Una amigota del mercado sabe mucho más que nosotros sobre alguna mujer. Justamente porque no es la función nuestra saber sobre los dimes y diretes de una persona, sino en todo caso trabajar con lo que aparece en falta en esos dimes y diretes. Por lo tanto si sabemos sobre algo, es sobre donde falta, por lo tanto no sabemos sobre nada.

Esto, a mí me parece muy importante, es la única vez que lo dice en toda su elaboración, y me parece muy importante. "Toquemos allí la futilidad del término de liquidación para este agujero en el que solamente se resuelve la transferencia". En general en psicoanálisis la mayoría de las escuelas hablan de la liquidación de la transferencia, creo que Lacan tiene razón, no hay liquidación de la transferencia sino el sujeto quedaría totalmente por fuera del lazo social. Si estamos acá en este momento, es porque ustedes tienen una transferencia conmigo, verdad?; yo tengo una transferencia con el psicoanálisis para lo cual necesito entrar en transferencia con ustedes también. Yo estoy sus preguntas y ustedes están esperando lo que les voy a decir. Ahora por supuesto, no es lo mismo la transferencia que hay acá con nosotros, que supónganse si yo recibo, un día de estos voy sacar un articulito sobre eso en Televerdades, recibo todos los días la marcha de los sueños de Rodríguez Saá, por todo el país. Bueno, si ustedes observan ahí como él utiliza el poder de la transferencia, y para eso qué escena monta, podrían captar la diferencia entre una transferencia resuelta y una transferencia salvaje como la que él utiliza, por ejemplo.

"Veo allí sólo, contra la apariencia, denegación del deseo del analista." En lo de futilidad del término de liquidación para ese agujero en el que se resuelve la transferencia, dice que lo único que él ve es denegación del deseo del analista. Es claro, si no hubiera agujero ahí no habría lo que causaría el deseo del analista. Es muy interesante esto, porque creo que esto tiene una relación muy estrecha con esta cuestión de que la relación no es entre dos partenaires, entre esas encarnaciones de estos dos seres vivientes, sino en el entramado en las relaciones de discurso que para eso se produce. Entonces el deseo del analista no surge de los agujeros que causan los deseos del analista llamémosle así, sino del agujero que se produce en esa relación con el analizante. Me parece que este punto es importante.

Después comienza a dar ejemplos que primero son complejos luego no da los elementos suficientes como para poder analizarlos a fondo. Se los leo al pasar. "Ya que hay quien, al divisar a los dos partenaires jugar como las dos caras de una pantalla giratoria en mis últimas líneas, no puede aprehender que la transferencia sólo ha sido siempre el eje de la alternancia misma". Esto es lo que les decía antes, la relación no es entre dos partenaires, sino que es tomando la transferencia como eje y la transferencia como eje es una relación de discurso. Entonces agrega: "Asi del que ha recibido la llave del mundo en la hendidura de la impúber,...". O sea, donde el niño o latente, se ha encontrado con la castración femenina. " Asi del que ha recibido la llave del mundo en la hendidura de la impúber, el psicoanalista ya no debe esperar una mirada, sino que se ve convertirse en una voz". Esto también me parece también muy importante, no es que al final de análisis desaparezca el objeto, sino que se produce un movimiento en relación al objeto. El que estaba totalmente atrapado por la mirada, porque en realidad estaba atrapado por la imago de aquel genital femenino que observó alguna vez; digamos un síntoma, un indicio de que el análisis ha caminado y está en otro punto, es si pasa la voz a ocupar ese lugar. Porque obviamente la llave es el falo, si pasa la voz del analista a ocupar este lugar, es un indicio de que algo fuerte se ha modificado.

"Y este otro que, niño, ha encontrado su representante representativo en su irrupción a través del diario desplegado con el que se amparaba el campo de esparcimiento de los pensamientos de su genitor, remite al psicoanalista el efecto de angustia donde él oscila en su propia deyección". Obviamente se está refiriendo a las histéricas, la típica escena de la nena tratando de seducir al padre y el padre mirando para otro lado. En este caso con un diario en la mano, ahí el que se siente objeto deyectado es la niña, alrededor de eso se va a producir el análisis de esa niña. Y por supuesto la angustia quedó del lado de la niña.

"Así el fin del análisis conserva en sí una ingenuidad en relación con la que se plantea un interrogante de si se la debe considerar una garantía en el pasaje al deseo de ser psicoanalista". Esto me parece interesante. Fíjense, dice, bueno al fin y al cabo qué es un análisis, es una boludez. Tan trabajoso, tan doloroso, tan angustiante, tan... que lleva tanto tiempo y demás, en definitiva para qué? Para que ese ser parlante se pueda desprender de todas esas vestiduras que estaban sosteniendo su fantasma y encontrarse con eso que él llamó el des ser. La carencia en ser. Uno podría decir, y para eso tanto lío? Sin embargo, antes habló de pacificación y efectivamente produce una pacificación de otro orden. No porque no se nos vayan a morir seres queridos, no porque no vaya a haber separaciones u otros disgustos familiares, amistosos o de trabajo o enfermedades, o encuentros con la muerte a la vuelta de esquina. Que a uno le resbalen esas cosas sería una tontería. Lo que pasará es que lo transcurrirá desde otra posición, desde otro lugar. En definitiva, quien está siempre ligado a su fantasía llena de oropeles y vestiduras, a lo que está ligado es a lo que cree que puede tener y sabe que no tiene, ese es el dolor y la angustia mayor de ese sujeto. Es muy distinto de aquel que capta que en realidad son solamente oropeles y no son lo esencial de esa levedad del ser, retomando la bella frase de Milan Kundera, que a cada uno de nosotros nos habita y que soportándola es la que nos permite vivir un poco más tranquilos.

Pero lo que les quería hacer observar en esa frase, es que él dice: con lo que se planteó el interrogante de que si se la debe considerar una garantía en el pasaje al deseo de ser psicoanalista. El se está planteando ahí que no tiene claro si el fin de análisis garantiza que se instale el deseo de ser psicoanalista, él lo deja como un interrogante. Que después nosotros hayamos hecho una ideología de eso y la hayamos creído es problema nuestro, pero él ahí lo deja como un interrogante.

"De quien podría si esperarse un testimonio justo sobre aquel que franquea este pase...". En realidad habría que decirlo en pregunta: "¿De quien podría si esperarse un testimonio justo sobre aquel que franquea este pase sino de otro que como él lo es aun este pase? Es decir, en quien está presente en ese momento el des-ser en el que su psicoanalista guarda la esencia de lo que le ha pasado (passé) como un duelo,..". Ahí es donde retoma fuertemente lo de Melanie Klein, "...,sabiendo así, como cualquier otro en función de didacta, que a ellos también se les pasará (passera)". Ahí hace un juego de palabras. Claro, los primeros encontronazos con la propia inconsistencia son dolorosos. Ustedes saben que duro tiene que ver con dolorosos. Son dolorosos. Cuentan de algunas experiencias en el París de tipos que andaban hechos zombis por la calle. Creo que además se habían metido con psicosis no desencadenadas, es más se desencadenaron algunas psicosis por análisis llevados muy en profundo como se suele decir. Pero si es un neurótico más o menos común, se le termina pasando, en definitiva se termina identificando a su falta de ser.

Ahí retomo ya fuera del texto de Lacan, los planteos de los amigos de Joyce, donde ellos plantean si el Seminario del Sinthoma, no es un seminario sobre el final de análisis. Ustedes recuerda que el Sinthoma, el cuarto nudo, es el que anuda el punto donde falla el anudamiento de los tres en cualquier tipo de estructura, por lo tanto, efectivamente está operando sobre la falla. Lo que es cierto que ninguno de nosotros cuando terminó su análisis, se puso en bolas y salió a caminar por la calle, diciendo: no existo, no existo. Sino que cada uno siguió acostándose con su señora, o con la amante, comiendo, ejerciendo su profesión, cuidando a sus hijos, etc., etc. Se produce un nudo sobre la falta en ser, sino nada podría existir. Sino sería esa ilusión, que cada vez se escucha menos es verdad, pero que hace quince o veinte años se escuchaba mucho, de... sin embargo hace poco a alguien se la escuché... La idea de que lo simbólico podría totalizar, y si lo simbólico totalizara todo andaría mejor. Eso es ignorar que simbólico, imaginario y real es una estructura, imposible de que no esté. Cuando no está va a la locura, va a la esquizofrenia y a la demencia. En la Paranoia y en la Melancolía, aunque sea anudada por el delirio, pero está.

Pero entonces es cierto lo que ellos dicen, hay una cierta relación..... Y que justamente es el sinthoma el que hace que se nos pase el pase, no en el sentido de que no haya más pase, sino ese punto del des ser, que es tan angustiante, doloroso, es deprimente, etc. "Quien podría mejor que este psicoanalizando en el pase autentificar allí lo que ya posee de la posición depresiva". Ahí es donde toma el término textual de Melanie Klein. "No exponemos así al viento nada de lo que es posible darse la apariencia si en ello no se está". Cuando alguien viene con falsa modestia ustedes se dan cuenta que viene con falsa modestia, no hay vuelta de hoja. El que viene con soberbia que viene con soberbia. Es muy distinto que el viene pinchado, pero no en el sentido melancólico donde en realidad se cree un genio incomprendido, y eso se nota también, sino el tipo que viene... qué se yo... conocen el cuento del asadito de los santiagueños? Está haciendo un asadito, pasa un tipo muy rico, dice:
--Cómo usted perdiendo el tiempo acá haciendo un asadito?!
--Sí, estoy tomando unos mates acá con mi hijo...
--Por qué hace eso?
-Bueno, porque me gusta...
--Bueno y ya que sabe hacer eso porque no pone un puesto de choripanes?
Se las hago corta. El rico imaginó que terminaba teniendo una cadena de Mc Donalds más o menos.
--Y para qué todo eso?, le dice el santiagueño.
--Y así tiene tiempo después para comer un asadito tranquilo y tomar unos mates con su hijo.
Esa es la diferencia entre el des ser digamos y el estar jugado absolutamente a un supuesto ser.
El santiagueño le dice: ya estoy comiendo el asadito.

El santiagueño. No está psicoanalizado, llegó por su propia cuenta. Es lo que yo les contaba la otra vez de Yupanqui, llegó por su propia cuenta, él no se psicoanalizó jamás. Como él varios que se podría nombrar. En Borges había algo de eso. Porque esa es la otra cuestión Ya que nombré a Yupanqui y a Borges, no es que el psicoanalizando que pasó a psicoanalista terminó su psicoanalista, terminó su psicoanálisis, etc., terminó siendo superman, sin ningún problema, ni defecto, ni cuestión; eso sería justamente volver a creer en la consistencia del ser. No, cada uno va a arrastrar lo suyo, pero lo va a arrastrar de otra manera. Ustedes recuerdan que cuando le preguntan a Borges cuál ha sido su peor pecado, él decía: no haber sido feliz. Lo decía en serio. Además ustedes la ven a la María Kodama entrar a "Un Gallo para Esculapio" y uno se da cuenta porque no ha sido feliz... (risas)
--Si era ciego.
No, no sólo por lo ciego, no es ni siquiera un general, es un sargento, un sargento de granadería... No dije de granaderos, de granadería, es una linda condensación, no me van a decir que no? Una combinación de granadero y vaca.
--Lleva bastante ganado.
Eso es lo que ella cree. Pero si lo pensamos, ella aspiraba a ser una gran escritora y en realidad se ha transformado en una sombra de Borges. Llevando la exposición de Borges a todas partes del mundo. ¡Lindo destino!.
--Por ahí fue mejor que otros...
Puede ser, pero sobre eso efectivamente eso ya no podemos ni siquiera conjeturar. Bueno. "Es lo que les propondré enseguida como el oficio a confiar para la demanda de convertirse en analista de la Escuela a algunos que en ella denominaremos: pasadores." Bueno ya en eso no me meto, aunque vos lo tocaste, vamos a tocarlo. "Habrán sido elegidos todos por un analista de la Escuela, el que pueda responder que están en ese paso o de que hayan vuelto a ella,...". El ella ahí lo digo por la traducción, pase en francés se dice en femenino: la passé. Lamentablemente los que hicieron la traducción no lo aclararon, pero se está refiriendo al pase. "En resumen todavía ligados al desenlace de su experiencia personal". Lo que dice es que los pasadores tienen que estar en un momento de pase, por eso los tiene que elegir una analista de la Escuela. Ahí también mete una paradoja, porque lo tiene que elegir un didacta por lo tanto, con lo cual ya habría didacta, Porque puede haber otro tipo que esté haciendo su pase y se esté analizando con un analista cualquiera, que no sea de la Escuela. Bueno, son algunos de los problemas que tenía en ese momento esta cuestión.

"Es a ellos que un psicoanalizando para hacerse autorizar como un analista de la Escuela hablará de sus análisis y el testimonio que se habrá de acoger del nódulo mismo de su propio pasado será el de aquellos que no recoge nunca ningún jurado de confirmación". Jurado de confirmación ahí se está refiriendo a de analistas miembros. A los que se estudia para designarlos analistas miembros, no se los escucha, lo que hacen es leer sus trabajos, enterarse de su seminarios, etc. "La decisión de un jurado tal se vería así esclarecida. Esos testigos por supuesto no siendo jueces". Lo que trata de evitar ahí, es que quienes reciben el testimonio a la vez no vayan a ser jueces. Entonces los que reciben el testimonio no van a ser jueces, lo único que tienen que hacerlo es pasarlo. Personalmente creo que le erró al viscachazo, porque en definitiva el testimonio igual iba a ser escuchado por los jueces. Me parece que complicó la cuestión. Porque más de un pasante, de esto conozco varias discusiones, no se sintió escuchado por sus pasadores. Me parece que ...
--Qué es lo que pretendía con ese paso intermedio?
Que no se colocaran los que le escuchaban al pasante en jurado, en jueces, y eso no mal influyera al pasante y al mismo tiempo cortarle también a los jurados y jueces la relación directa con el pasante. Me parece que no anduvo.

"Inútil indicar que esta propuesta implica una acumulación de la experiencia, su compilación y elaboración, una seriación de su variedad, una anotación de sus grados". Ahí ya él está diciendo lo que planteabas vos en algún momento, que es una experiencia importante para investigar el tema del fin del análisis, que era una de las tareas que les daba a los jurados.

"Quizás pueda salir libertad de la clausura de una experiencia, es lo que atañe a la naturaleza del a posteriori apre coup en la significancia". Lo del apre coup ya lo planteé antes. Me parece interesante, ese aparente juego retórico plantea otra paradoja muy interesante. Que es que la clausura de la experiencia del análisis produce una libertad, una clausura que produce una libertad.

"De todas formas esta experiencia no puede eludirse, sus resultados deben ser comunicados. A la Escuela en un primer momento para críticas y correlativamente puestos al alcance de esta sociedad, es que por excluido que nos hallan hecho, -ahí aparece el tema- de todos modos nos conciernen". Esto es así inclusive actualmente. Les digo la verdad, últimamente no sé que les pasa a la APA, se les dio por invitarme a actividades de ellos. Y me he reencontrado con algunos de los viejos lacanianos de la APA que ya conocía y con otros nuevos, y la verdad que los veo funcionar mucho mejor que a los lacanianos que han quedado encerrados en la ortodoxia de sus escuelas. ¡Pero en serio!

--- (inaudible - risas)
Pero no es sólo eso. Creo que a ellos les pasó una cosa notable que hay que pensarla. Que al no poderse encerrarse en su corral, tuvieron que estar permanentemente batallando con los del otro corral y para poder estar dentro de la institución, si bien al principio yo recuerdo las batallas eran encarnizadas, luego de ambos lados tuvieron que deponer las lanzas y pasar a algo más dialógico y discursivo. Y a mi me ha tocado estar en mesas donde había fairbanianos, una psicoanalista de género, un par de lacanianos, un freudiano ortodoxo y marxista ortodoxo también, las dos cosas juntas, no sé como hacía pero lo hacía. La verdad que era una maravilla verlos discutir, como intercambiaban, como se escuchaban en serio. Cómo trataban de entender lo que el otro decía, a pesar de que hablaban en un código totalmente distinto, es todo un esfuerzo. Yo les propondría a escuchar un rato a un faibaniano les puedo asegurar que es todo un esfuerzo, no creo que resistan mucho tiempo, porque es un código muy diferente. Pero ellos hacían el esfuerzo. Y se armaba un debate realmente interesante entre ellos.

"El jurado funcionante no puede así abstenerse de un trabajo de doctrina, más allá de su funcionamiento de selector." Acá está lo que les decía, la obligación que se les imponía. Bueno, dejo ahí. Dicho todo esto, la experiencia hasta ahora, como decían algunos en la discusión anterior, no ha sido buena en ninguno de los lugares del mundo que yo sepa, no hay ninguna Escuela que se vanaglorie de su experiencia con el pase. Que yo sepa. Aunque habrá tantas Escuelas en el mundo que vaya a saber... No conozco. Conozco si Escuelas que dan cuenta de su experiencia, como supónganse acá en Buenos Aires, la Freudiana de Buenos Aires, la Freudiana Argentina, en Rosario la Sigmund Freud, en Uruguay la Escuela Sigmund Freud del Uruguay, pero no los noto muy entusiasmados nunca en lo que dicen. A mi me impresionó mucho ya se los dije en otro momento, tienen acceso a esto a través de la revista, el último trabajo que escribió Ricardo Estacolchic, que había echo el pase, le habían dado el pase, era analista de la Escuela (AE), además de analista miembro de la Escuela (AME). Formaba parte del jurado de nominación de la Sigmund Freud de Rosario y del jurado de confirmación de la Freudiana de Buenos Aires. Si ustedes leen ese artículo, para no hablar de las conversaciones personales donde pude haber interpretado subjetivamente las cosas, pero si leen ese artículo se van a dar cuenta que él pone fuertemente en cuestión la concepción del fin de análisis y del pase dentro del lacanismo. Está escrito de su propia mano. La verdad, a mi me sorprendió, ni siquiera puedo decir yo me la veía venir, no. Miren que habíamos conversado bastante, se ve que le salió al escribir. Yo conocía las posiciones, las cosas de él pero nunca una posición tan radical como decir: Si hay un código de fin de análisis entonces no es un análisis, no se puede codificar. Si la gente entra para lograr tal cosa eso no es un análisis. Ese es el razonamiento lógico, preciso y sencillo de Ricardo.

--Una cuestión que se me ocurrió la otra vez leyendo la Proposición del 9 de octubre. Porque vos generalmente planteas la cuestión del fin de análisis, en relación de que el sujeto pueda analizar las formaciones del inconsciente y sus repeticiones, que su inconsciente siga produciendo. Por otro lado, ahí Lacan plantea la cuestión del pase del psicoanalizando a psicoanalista, que habría un plus sumado a lo otro o vendría por otro lado. La cuestión de identificarse al des ser y dejarse tomar por el significante cualquiera. Porque ahí habría una diferencia. Aquel que termina un análisis y se dedica a cualquier otra cosa no necesita llevar a cabo esto de dejarse tomar por un significante cualquier, solamente por sus significantes. Después, si esto podrá tener algo que ver, ahí va como pregunta, qué pasa con los que trabajan como analistas producen efectos en los análisis que conducen y no han finalizado su análisis. Si se da algún pase ahí que le permite a este analista a identificarse a su falta de ser y dejarse tomar por el significante cualquiera.

-A mi me ha pasado una cosa curiosa que por ahí es una cosa personal mía. Que yo considero, por ahí me puedo equivocar, que han terminado su análisis conmigo, dentro de los pocos que lo han terminado, muchos más no analistas que analistas. Eso me llama mucho la atención, la verdad es que no tengo respuesta, es más, tiendo a pensar si no será una cosa mía. Curiosamente, esa gente no se ha planteado la cuestión de cambiar de oficio, esa fue otra cosa muy interesante. Un ejemplo es el caso que planteé en todo el seminario. Esa mujer siguió en su posición de vivir de su profesión, trabaja políticamente y ahí tiene puestas todas sus fichas. Otro es un hombre digamos del medio artístico, otro... se me voló de dónde era. Ah, la otra persona, a mi me sorprende, tiene una agudeza notable a esta altura para analizarse y para analizar. Es una persona muy vinculada a cuestiones que tiene que ver con la antropología y a las lenguas, análisis que hace, es muy impresionante la captación que tiene. Con respecto a ella misma muchas veces, yo me quedo callado a propósito y la dejo que vaya por si misma, en el análisis mismo de sus sueños va muy rápido, ha variado mucho su posición subjetiva, síntomas de lo que ella se quejaba se han transformado o han tomado otra forma. Yo a veces le hago un chiste, usted sería una buena analista, me gustaría traerla para el oficio porque sería un aporte, pero no quiere saber nada. En cuanto a los analistas, esta gente anda por la vida, y efectivamente no necesita hablar por teléfono, se arreglan bien... A nosotros los analistas se nos agrega algo que tiene mucho que ver con los actores. Vos mismo presentaste el reportaje de Gassman y Mastroiani y lo de la caja vacía. Hoy uno de mis hijos que es actor, me citaba a Fernández, una cosa que les decía Augusto Fernández y que es muy aplicable: no hay buenos o malos actores, hay buenos o malos trabajos. Me parece una perlita.

Me parece que con los analistas no hay buenos o malos analistas, uno tiende a creer que son mejores tales y peores aquellos, que tales trabajan mejor con tal tipo de pacientes. Pero quiero decir, vuelvo a la pregunta de Roberto, se definen por el trabajo que hacen, el trabajo que hace que produce al analista y no el analista produce al trabajo. En ese sentido la cuestión de poder identificarse al significante cualquiera, no es sencilla, a nosotros tal vez nos empieza a parecernos, porque estamos acostumbrados a hacerlo, porque realmente sino hay un cualquier significante. Yo a veces le digo en broma a Laura, yo debo ser loco, completamente loco, porque me doy cuenta que termina una sesión y empieza otra, y soy totalmente distinto, y no es que me estoy disfrazando. Estoy entrando en esa órbita, es como si el paciente me chupara en ese sentido.
--El cambio es otro instrumento.

Es así. Creo que tiene que ver con eso. Sabés que se discutió bastante esto porque en una época se decía, bueno así como lo planteó Lacan un carnicero puede ser analista, y no, un carnicero no puede ser analista por más que haya llegado al final de su análisis. Si quiere ser analista además va a tener que estudiar una serie de cosas, va a tener que pasar por una serie de prácticas, y pasar por una serie de pruebas. Pero sí, ese carnicero puede llevar una vida muy distinta a la que llevaba antes. Ahí entra un problema clave, porque esa es la dificultad clave que tenemos en este momento. Quién me comentaba hoy antes de entrar, vos me comentabas que habías escuchado a Rodríguez Ponte a hablar sobre el problema que se le planteaba a alguna gente de la Escuela de él, porque se sentían necesitados de dar cuenta ante la sociedad, ante el estado, en relación a los títulos. No es un problema sencillo.

Les cuento ahora una discusión privada vía mail que tuve con una colega, que no la voy a nombrar. Escribí un artículo que está en una de las revistas Imago Agenda, sobre el tema del didáctico, de la supervisión. En el artículo en algún momento planteo así al pasar, que es mejor tener algún título. Esta colega que me conoce hace muchos años, a quien yo no conozco en su práctica, pero si como intelectual psicoanalista, en el sentido de una persona que ha producido mucho, que es inteligente, que es laboriosa, tengo un gran respeto por ella. Me manda un mail muy enojada, diciéndome que no esperaba que yo dijera eso, porque entonces qué pasaba con gente como ella que no tenía un título habilitante. Le dije: yo esa pregunta no te la puedo contestar, porque no soy tu analista. Si vos me preguntás como amigo, como conocido, yo te diría: mirá si podés tratá de conseguir un título habilitante. Te guste o no, si tenés algún problema por mala praxis y no tenés título no es lo mismo, que tener un problema por mala praxis y tenés título. Porque si no los psicoanalistas parece que discutiéramos en el aire. Claro, la gente se toma de lo que fue un momento fundacional, de Análisis profano[2]. Un trabajo de Freud. Pero fue un momento fundacional. Creo que recién ahí Freud se avivó de que el psicoanálisis no era médico. El que le hayan hecho un juicio a Theodor Reik, le hizo a repensar toda la cuestión del psicoanálisis. Hasta ese momento Freud hablaba de psicoanálisis... fíjense que en los escritos de técnica, el hablaba de médico cuando habla del psicoanalista.

--Consejos al médico
Claro, consejos al médico por ejemplo. Cuando se le viene el juicio sobre Teodor Reik, el tipo tiene que pensar a fondo, se da cuenta que el psicoanálisis tiene poco que ver con la medicina. Entonces, lo que pasa a hacer es una defensa del psicoanálisis como tal, pero imagina que tal vez se podría llevar el psicoanálisis a la universidad. Inclusive imagina con qué materias. Entonces, ahí algo donde los psicoanalistas tendemos a creernos la excepción, como que nosotros no tendríamos porque rendirle ninguna cuenta a la sociedad de lo que hacemos. Eso es muy complejo. Porque también es cierto que esa idea servicial de la sociedad que tienen algunas profesiones, donde creen que la sociedad puede decidir sobre todo es una pelotudez. La otra vez salió no me acuerdo en que juicio de un juez tomó un decisión no me acuerdo sobre qué cosa, que vos estuviste a punto de contestar en Clarín, porque un juez toma una decisión no me acuerdo sobre qué asesorado por alguna bestia forense...
--Un paciente que quería hacerle juicio por una medicación inadecuada.

Ah claro, porque era un TOC, un trastorno obsesivo compulsivo, ahora me hiciste acordar, hablando en lenguaje del DSM IV, un TOC, toc. Entonces el paciente le reprochaba no haberle dado medicación. Si eso lo enfrenta un médico o un psicólogo, es una cosa. Ah recuerdo, que le dije a esta colega: mientras no tengas un título habilitante yo te aconsejaría no tomar pacientes graves. Porque es así viejo, si se te sube un tipo a una ventana y tenés que cargarte la que se viene ahí...
--Además como sabés si el paciente es grave o no?
--Claro, hasta que no empieza el análisis...

Bueno, pero puede tener cierta idea. Creo que es mejor que la gente tenga su título. Al mismo tiempo, creo lo mismo que Freud, que no es la academia la que puede dictar quién es un psicoanalista y quién no. Porque justamente, el eje de la formación del psicoanalista es su análisis y no los exámenes que da. En ese conflicto es en el que nos estamos moviendo.
--Ahí el analista siempre opera como un infiltrado
Cómo?
--Claro, opera como infiltrado de otras profesiones, con la chapa de psicólogo, de médico...
Y sí! Pero también hay un problema nuestro, no hemos sido capaces... No, no es que no hemos sido capaces, por ahí es imposible. Freud hablaba del psicoanálisis como la tercera posición imposible y eso no es joda.

--No tiene una solución, el catálogo de los catálogos, el teorema de Goedel.
--El catálogo de todos los catálogos... no tiene solución. No existe aquel catálogo capaz de incluir al propio catálogo Si incluye a todos, trasgrede la consigna y si no lo incluye quedará incompleto. Es imposible. Creo que frente a esto estamos en un imposible donde podemos seguir debatiendo, pero no... Creo que el teorema de Goedel lo que provocó es una modestia impresionante en las ciencias exactas... Ya no se creyeron ciencias absolutas. Si nos lleva a ser más modestos...
-No atribuirse tener la verdad...
--Exacto, que nos lleva a ser más modestos, el significante cualquiera, creo que vale la discusión pero no tiene solución.
Pienso algo parecido. Bueno, los que quieran presentar trabajos avísenos por e mail, hasta ahora nadie nos avisó.
--Habría que confirmar hoy, porque el martes que viene....
El martes que viene es la presentación de Televerdades, están todos invitados, no nos dejen solos, no los vamos a defraudar...
--Yo le mandé a Silvia a Manuel...
Vas a presentar un caso?
--Es algo modesto, se lo mandé para ver si le parecía que iba a poder...
Ya hay un caso que se presenta, quién más va a escribir? Tienen tiempo hasta el lunes y si no, nos reunimos ese martes y vemos lo que presenta Ethel y trabajamos alrededor de eso. No el martes que viene, si no el otro.
--Yo tenía idea de escribir algo.

Alejandro, ya van dos. Acuérdense que no tienen que escribir una enciclopedia, sino eligen el puntito que les interesó en el seminario, o el casito que tienen ganas de trabajar propio. Es una oportunidad de discutir un poco, y aprendiendo todos un poco. Bueno, pero entonces quedamos dentro de dos martes acá a las 21 horas.


[1] Sobre un panel del ciclo “Reanudando con Joyce” en el que Karothy hizo una extensa e interesante intervención sobre la cuestión del santo y el analista en la obra de Lacan.
[2] Freud a partir de la defensa de Theodor Reik

Módulo II-Clase Nº 23


15/10/02


Por qué creo que Lucía terminó su análisis y otras cuestiones
Sergio Rodríguez: Me pareció una idea piola antes de la Jornada, como última clase, que me manden por mail y también le voy a pedir a Silvia que hagan circular una hoja entre Uds. para trabajar las preguntas que el Seminario les haya dejado, y entonces en la última clase trabajaremos sobre esas preguntas. Pueden ser también preguntas que hagan en la propia clase in-vocem. Me parece mejor hacerla girar alrededor de eso. Entonces, la clase de hoy la vamos a tratar de hacer girar por los temas que habíamos planteado y que faltan recorrer pero con alguna nueva vuelta.
Entonces, la clase de hoy... la clase de hoy es una clase sobre “creencias”. Ahora estaba mirando el título que le puse: “Porque creo que Lucía terminó su análisis y otras cuestiones”. También, voy a responder a lo que era la idea de las dos clases, el tema de por qué en el caso concreto yo creo que terminó el análisis y al mismo tiempo, a pretexto de eso volver a tomar el tema de finales de análisis, pase, etc. que desplegó Silvia Sisto el martes pasado, cuando no estuve.
Bueno, primero: qué pasó en el terreno de los síntomas con esta mujer. Es un tema interesante para ir pensando el tema del final de análisis. A veces se escucha a algunos colegas dar una idea de los finales de análisis tomando una vieja formulación de Lacan, de la identificación al síntoma, como que el final de análisis tendría que ver con aquel famoso cuento de “me sigo meando pero ahora ya no me importa”. Pienso que no es así. Es cierto, sí, que uno toma determinada distancia con respecto a ciertos problemas personales, pero no es “me sigo meando pero no me importa”
En esta mujer en los 12 años que llevó el análisis de ella conmigo, por un lado formó su segundo matrimonio, de un modo muy diferente a como había armado su primer matrimonio. Y en ese sentido con un objeto sexual muy diferente a como había sido el primer marido. Durante ese segundo matrimonio donde el análisis se desarrolló atravesándolo casi por completo, ella transcurrió situaciones complejas que le fue presentando la vida y que resolvió sin ceder en sus deseos y sin hacer de ellos ley para los otros. Y acá me estaciono un poco. Porque ese es otro tema interesante a tener en cuenta y a mover en las conversaciones. Como Lacan en el Seminario de la Ética plantea que “sólo se siente culpable quien cedió en su deseo”, hubo y creo que hay aún, todo un sector del movimiento psicoanalítico, (y digamos que esto pasaba también en los pre-lacanianos y en los post-freudianos) que tienen la idea de que el análisis cuando es exitoso, lo que hace es que cada uno haga lo que quiera. Lo digo así en términos sencillos. Me acuerdo, por ejemplo, que en la gente que estaba en la APA en los años 60, hubo unos cuantos casos de colegas que empezaron a entrar en el juego de las camas redondas, el intercambio de parejas, el consumo de drogas, etc... En nombre de eso, de que en definitiva estar bien analizado era llegar a la “libertad total”. Recuerdo la cuestión porque inclusive me tocó tratar alguno de esos colegas ya cuando estaban ...no les digo de vuelta, porque uno de ellos no estaba para nada de vuelta de eso, el otro empezó a volver de eso en el análisis conmigo y recuerdo los efectos desastrosos que produjo en ellos en primer lugar y en la segunda generación, en los hijos. Efectos muy complejos, muy complicados. Me acuerdo de una intervención de Fernando Ulloa, con una de esas parejas...les dijo: si Uds. siguen con eso, el destino del hijo de Uds. ....bueno, hablaba de un destino posible para el hijo, y desgraciadamente ese destino se cumplió. Entonces, analicemos la frase porque “no ceder en el deseo”, no quiere decir “hacerlo”, sino que quiere decir “no ceder”, que no es lo mismo. Y justamente lo que va ocurriendo con el deseo es que en la medida en que va siendo analizado puede ir cambiando de objetos, puede ir cambiando de fines, puede ir tomando vericuetos diferentes en cuanto a como acercarse a transformarlo en modalidades de goce, pero no es lo mismo que hacerlo tal cual. Hay algo que pareciera ser olvidado, que es que el deseo es absolutamente asocial, el verdadero deseo, el deseo inconsciente, es asocial, no tiene en cuenta al (O)otro. El deseo como tal, parte de la causa, lo que tiene en cuenta al otro es la demanda, y Uds. saben que la demanda justamente al mismo tiempo que lo vehiculiza al deseo, lo vela. La demanda sí tiene en cuenta al otro porque precisa “negociar” con él, pero el deseo como tal no. Si fuera una sociedad donde todos hicieran lo que se les canta, es obvio que la especie humana duraría poco, probablemente en algo de eso andamos.
Este me parece un punto importante y en esta mujer eso se hizo muy presente. La otra cuestión, que esta ligada a esto, se asentó por muchos años en su enamoramiento de ese nuevo hombre que había aparecido en su vida. Se desplegó en su pasión por la política, y se mantuvo, pero cambiando de bando en función del amor por su nuevo marido de su desilusión con respecto a los ideales anteriores y también de volverse más pragmática. O sea, se produjo todo un movimiento de ella en relación con la política. Varió muchísimo en la relación con su sexuación y su goce erótico. ¿Por qué digo estas dos cuestiones articuladas pero separadas a la vez? Porque en el terreno de lo sexual, ella se había identificado a una posición femenina, pero con respecto al marido anterior tomaba a su cargo una cantidad de funciones que habitualmente están a cargo de quien supuestamente representa el nombre del padre en una familia. En la medida en que se fue desarrollando el análisis y la relación con ese nuevo hombre con el que se casó, se fue produciendo un desplazamiento en ese terreno, donde pasó, dicho en términos sencillos, a funcionar mucho más como mujer y menos como hombre porque había un hombre que sé hacia cargo de las cosas que se tenia que hacer cargo un hombre de la casa. Y eso repercutió muy evidentemente en el goce erótico de esta mujer. De paso, a veces, Uds. van a escuchar en discusiones en Hospitales, en Instituciones, que el análisis lo que va produciendo es un “vaciamiento de goce”. En general, si se les pregunta a los colegas que es eso, que quiere decir, no pueden dar cuenta. Como entiendo esa frase, que esta sacada de contexto, que es más bien una frase de Miller, en Lacan no la leí nunca, pero aunque no me parece mal como frase, es cierto que da lugar a malos entendidos como los que de hecho se sucedieron, pero yo lo diría de otra manera: lo que se produce es una re-distribución de goce libidinal, y por lo tanto se produce un vaciamiento de goce en determinadas posiciones y una re-orientación del goce en otras posiciones. En esta mujer esto se tornó muy evidente en el terreno del goce erótico, el goce femenino de ella en las relaciones sexuales; pero también era muy evidente la articulación que tenía a este desplazamiento que se había ido produciendo a través del análisis en cuanto a las funciones que ella ocupaba como mujer dentro de su casa. ¿Está más o menos claro lo que trato de plantear?
Otra cuestión muy importante que fue variando, fue su relación con los hijos, y especialmente con el hijo mayor, en función de aflojar el desplazamiento que volcaba sobre él su agresividad como consecuencia de la agresividad que no hacía operar contra el ex marido, como un desplazamiento de su dificultad de posicionarse en relación a saber quien había encarnado la función del Nombre del Padre que le dio origen, por estar entre un padre débil (el de los documentos) y una figura fuerte pero no decididamente registrada como padre. Este drama en el que ella había estado situada durante tanto tiempo, luego lo expresaba en la vida practica, en cuanto a que no le exigía al exmarido que cumpliera con las funciones que le cabía cumplir como padre de sus hijos, y al mismo tiempo se enojaba con el hijo por la identificación que iba haciendo con su padre, o sea con el ex marido de ella. Es evidente que este ex marido, después de que conocemos el conjunto de la historia, tenía contacto muy fuerte con el padre de los documentos, como padre débil, padre cornudo, etc. Mientras que el otro, va a tener rasgos parecidos al que se le apareció como una fuerte figura paterna pero hasta muy avanzada la vida de esta persona, nunca ha firmado legalmente como padre, y tampoco legitimado en ese lugar, dejándola a ella con la duda hasta los finales de análisis. Recién a los 14/15 años... Allí se había desarrollado....rescato aquí un termino de Freud que lamentablemente se vulgarizó y entonces se suele usar como etiqueta, no siendo ese el valor con el que Freud lo produjo, y que es el termino “Complejo” Freud produce el término Complejo en una relación muy estrecha y muy directa con su concepto de sobredeterminación. Entonces el tema no es si uno padece o no padece de Complejo de Edipo. Me acuerdo cuando trabajaba en el Hospital, donde nunca faltaba alguna que venia y decía “bueno doctor, yo vengo porque tengo un gran complejo de Edipo” (risas). Sino, esa complejidad de articulaciones en los imagos parentales que luego de un modo u otro aparecían en las articulaciones sexuales, en las relaciones amorosas de esta mujer.
Esta es una cuestión. El terreno de los síntomas.
El otro terreno que a mi me parece importante de evaluar es el de los Movimientos y límites en sus posiciones como sujeto. Tal vez sea el terreno mas interesante de trabajar, no en una clase como la de hoy, sino trabajar a fondo alguna vez, porque es el terreno donde los efectos del análisis aparecen (uso la palabra a propósito. En función de apariencia también) menos visibles, menos registrables. Tiene que ver con los cambios de posición del sujeto.
Una vez hacia un chiste en un seminario (y es cierto), conozco a gran parte de los que tienen posiciones de liderazgo dentro del movimiento psicoanalítico lacaniano y no lacaniano de Buenos Aires, y con algunos nos conocemos desde hace 40 años, o sea desde que éramos estudiantes, y con aquellos que han pasado fuertemente por el análisis (porque hay otros que trabajan como analistas, pero que nunca han pasado fuertemente por un análisis) es muy impresionante la sensación, porque la sensación es como que uno esta hablando con el mismo que conoció, pero sin embargo hay algo que es absolutamente distinto. Por eso digo que queda como velado lo que se ha producido como cambios de posiciones. En ese sentido el que puede dar cuenta es el propio sujeto, no la mirada del otro. Y de paso ya estamos entrando a algunas cuestiones de fines de análisis y pases, etc...Más en general.

El re-posicionamiento: esta mujer terminó situándose con ideales políticos y morales diferentes y hasta opuestos a los míos. Ya les conté durante el trayecto del Seminario que esa fue una de las dificultades más grandes para mí, no es con la única paciente que me ocurrió ni mucho menos, me sigue ocurriendo. Pero lo advierto en el sentido en que ahí sí, no hay que ceder en el deseo del analista (tomando la frase de Lacan ahora y parafraseándola). Lo que a mí me ayudaba a no ceder... porque no es una cuestión de proponérselo a simple conciencia, a simple voluntad. Lo que a mí me ayudaba era ir produciendo lecturas de lo que iba ocurriendo en el desarrollo de ese análisis. Esas lecturas me permitían a mí advertir como muchos de esos movimientos que se iban produciendo en ella, se encadenaban formalmente a lo que había mamado en su infancia (por ejemplo el tema de la trasgresión de las leyes sociales). Pero “mamado”, uso la palabra a propósito. Meto a la madre en el medio porque la meto como algo que fue así desde los inicios y además meto lo que fue su actividad fundamental durante su infancia. Esa era su sopa de letras. Nosotros los argentinos tenemos la suerte de poder usar esa alegoría que en otras culturas no. La sopa de letras con la que ella se alimento, era esa.
Hay algo que a mí me impresiona mucho ahora, ahora que ha pasado el tiempo y que estoy mucho más viejo, y tengo otra mirada sobre mí y los que me rodean. La cuestión reside en que los seres humanos parecemos muy parecidos, en todo caso las diferenciaciones que solemos hacer son a pincel grueso, que fulano es más paciente, que sultano es más cabrón, que perengana es más pizpireta que en cambio la otra se cuida menos ...cosas a pincel grueso. Pero cuando uno ha pasado muchos años trabajando como analista, se da cuenta que cada sujeto es absolutamente distinto al otro, y ahí, a pincel fino. Y que esa diferencia tiene estrictamente que ver (retomando a Freud) con las series complementarias, o sea con lo filogénico lo ontogénico, y el trauma, que plantean los límites mas allá de los cuales cada análisis no va a poder ir. Ahora, eso uno no lo sabe cuando empieza un análisis, pero sí uno suele sentirse obligado a evaluarlo cuando aparece la cuestión de la interrupción del análisis: ¿puede ir más allá? ¿o en realidad no da más, no va más?...Con Ricardo (Estacolchic) hablábamos mucho sobre el tema del fin de análisis y el tema de los análisis de los analistas, porque a los dos nos preocupaba mucho, porque ambos habíamos tenido experiencias importantes de las complicaciones que hay en esos terrenos, en relación a muchos colegas. Y además porque habíamos llegado a la idea común de que en realidad a “el fin del análisis” son muy pocos los analistas que llegan, es un 3%, un 4%, no mucho más...es así...es así.... evaluábamos que por ahí en condiciones de analizar quedaba un 10, un 20%.... pero al mismo tiempo trabajábamos también, y trabajábamos caso por caso también, sobre que era lo que hacia que se produciera ese fenómeno que es tan fuerte. Es muy fuerte. Y lo que advertíamos era el entrecruzamiento que se produce entre los límites subjetivos del analizante, los límites subjetivos del analista y en ese sentido uno a veces se daba cuenta que un análisis podría haber ido mas allá si se hubiera analizado con fulano y no con sultano, y otras veces que así se hubiera analizado con Freud o con Lacan (y además a Freud y a Lacan se le escaparon peces gruesos) tal otro no hubiera ido mas allá porque eran los limites de su estructura, más de ahí no podía ir.
Entonces, este tema es importante, porque tal como lo digo cuando veo que al analista lo apasiona el análisis y en ese sentido lo veo como puede funcionar como instrumento, no esta mal que recorra más de un analista. Dos, tres, no esta mal, todo lo contrario. Con lo cual es evidente que rompo con una de las ideas que hay dentro del movimiento psicoanalítico. En IPA, con analizarse 4 años y medio, a un ritmo de 4 veces por semana, con un tipo que haya sido nombrado didacta, ya se lo da en condiciones de ser analista....y eso no es así....puede haber quedado o no quedado en posición de analista.
Porque la cuestión es la red significante y podemos decir también, la red de cadenas borromeicas en que nos criamos, y tener en cuenta también que luego de atravesar la sexualidad infantil y el segundo despertar sexual de la pubertad, no hay un más allá. Digamos...los insumos básicos se establecieron ahí. Lo que vamos a hacer es trabajar con eso, no es que vamos a lograr aportar otros insumos. Eso sáquenselo de la cabeza porque no es así, sino que trabajamos con lo que ya cada uno trae.
El trabajo del psicoanálisis se lleva a cabo a partir de esos insumos y su producto final responderá a contingencias varias. El psicoanalista no es un evangelista ni un pedagogo. Esto a Uds. le causa gracia, pero puedo darles ejemplos sencillos que Uds. los pueden palpar en la conversación con cualquier colega. Cuando un colega dice “fulano me llega tarde a todas las sesiones, entonces le puse un límite”....que le vas a poner un límite, ¿por qué le vas a poner un límite? Más bien trata de entender de que se trata eso y por ahí te vas a pasar años sin entender porque llega tarde a todas las sesiones y por ahí hasta va a terminar su análisis llegando tarde a todas las sesiones, y el tipo se va a haber curado mucho mejor que algún otro que fue puntual todas las sesiones...no tiene nada que ver! Igual con respecto al manejo del dinero. Cuando uno empieza a escuchar las indicaciones que hacen algunos analistas, uno se da cuenta que tiene que ver con el narcisismo del analista, porque al que le molesta que llegue tarde, al que le molesta que falte, al que le molesta que le pague tarde, etc., etc., es al analista.
Entonces no tiene principalmente que ver con una cuestión del inconsciente del analizante. Sí, en última instancia, tiene que ver con el yo del analista. El analista no se propone reformar a nadie, el analista lo que se propone, es que cada uno haga con los insumos de que dispone lo mejor que pueda en función de su deseo y de su goce. Y punto. Del resto que se ocupen los jueces, etc.,...pero no nosotros.
Sobre esta paciente, en una discusión que tuve con un colega muy conocido, me decía “vos no podes pensar que esa mujer llegó al fin de análisis si tomó la defensa del menemismo en tales juicios”. ¿y que tiene que ver? ¿por qué no?
Por eso mismo la ubicación de dicho hablante ser reconocía en ese punto de cierta trasgresión, el lugar que a la vez que más fuerte fue el más débil de su eslabonamiento al Nombre del Padre. Creo que ese fue el punto sensible de todo el análisis, y fue absolutamente paradojal, porque era donde ella estaba mas anclada, también de donde salió mas anclada, y a la vez era el punto más frágil, porque era el punto donde se podría haber quebrado la cadena.
El hecho en el lecho la fundaba de un modo trasgresor, desde el punto de vista social. Y en esa misma operación, a través de cómo circula luego el mito familiar, le había dado ese blasón, esa insignia, para sentirse identificada a su representante, al S1 que la representara a ella.
Esa es otra cuestión. Nosotros tenemos que salir del discurso de la modernidad que cree que se puede enseñar a los chicos dándole explicaciones, haciéndole aprender cuestiones, dándole penitencias, etc....no porque no haya que darlas, no es ese el punto, sino que profundamente los chicos aprenden según cómo atravesaron las series complementarias, planteadas por Freud, y es ahí donde ...recuerdan Uds. la descripción que hace Lacan de los 3 tiempos del Edipo en formaciones del inconsciente, es ahí donde cada uno de nosotros habrá adquirido por acción o por reacción su blasones y sus insignias del nombre del padre que nos privó del acceso a la madre, y que en ese sentido nos castró a nosotros y a ella. Es lo que se desprende del regalo final del helecho. (Después vuelvo a eso).
En el terreno del fantasma. Si me preguntan cuál es la frase del fantasma de Lucia Luciano, respondo: no sé. Tengo la impresión que nunca se la dije durante todo el análisis y que además no logro construirla actualmente, pero sí, captar en que zona se movía el fantasma de ella, donde nuevamente volvemos a la identificación a la oscilación ética (matrizada por el balanceo riesgoso en la ventana), piensen que esa escena, la más temprana que ella recuerda, contenía ya los elementos básicos. Uno es el balanceo, otro es el riesgo, otro es la trasgresión. Estaban los 3 elementos contenidos ahí. Pero justamente desde ahí, se sostenía su relación con la madre y el padre biológico y luego con el disimuladamente adoptivo. En el punto en que ellos se habían constituido en tales para ella. Esa cuestión me parece que es la clave que la empuja a ella a su segundo análisis. Si recuerdan había tenido un primer análisis con otra colega. En tanto y en cuanto la pretensión de que Rudoni lo acepte como novio y empezar a preparar una vida matrimonial, la empuja de ese fantasma a ella, y le produce esa gran conmoción angustiada que la hace venir al análisis. Porque, la producción de esa situación, era justamente lo que sus padres no habían hecho. Bueno, pero Uds. me dirán “pero ella ya se había casado con el anterior, por qué no se le conmovió el fantasma ahí, por que no fue a ver a un analista ahí...” Primero que no sé, porque no conozco bien que pasó en el análisis anterior, no sé. Pero además de eso, lo que es evidente es que la pasión amorosa a ella se le desató con este hombre, y no con el otro. Por lo tanto el casamiento con el otro, ya de por sí tenía un rasgo que la acercaba al casamiento del padre de los documentos y la madre: que era la falta de pasión. En cambio acá, el que él estaba apasionado por ella y ella apasionada por él, la intima a legalizar la situación, ahí es donde ella vuelve al análisis. Creo que de ahí proviene también que en el final del análisis inconscientemente y por vía del acto, reivindicara el hecho en el lecho a la vez que se desprendía de él....eso es lo interesante del regalo ese. En el mismo acto donde ella me dice, “quiero dejarle a Ud. algo por lo que me recuerde para toda la vida” (cosa que logró: tengo el helecho arriba –en la terraza) se desprendía del hecho en el lecho. Lo que va a aparecer claramente después cuando sucede el episodio del pis. Entonces el hecho en el lecho, pasa a ser otro y con otras connotaciones. Y, ese hecho final del análisis, en realidad había empezado como a formarse un par de años antes, más o menos, cuando ella veía a través de la ventana de mi consultorio, mi jardín. Yo tenía un jardín grande, lindo. Ella me iba haciendo comentarios sobre el jardín. Comentarios del tipo “ah, plantaron un jazmín del cabo”... cosas de ese estilo. En ese proceso ella cambia de casa y empieza a armar su propio jardín, y entonces progresivamente, y de vez en cuando, me traía alguna plantita de su jardín, que yo aceptaba gustosamente, porque además las plantas me gustan y porque no entendía lo que estaba pasando, además porque no era rechazándole la planta que iba a entender...Hasta que me di cuenta de que ella estaba haciendo un acto donde todo era legal, ¿por qué que tiene de ilegal el regalarle una planta del propio jardín al analista? Pero tenía ese cierto toque trasgresor que suele tomar para algunos analizantes el hacer regalos al analista.
Porque no sé que les pasa a Uds. cuando les regalan algo. Me doy cuenta que cuando un analizante me hace un regalo puede tomar diferentes significaciones, hay analizantes que por ahí todos los fines de año nos hacen un regalito porque es fin de año, y uno no puede leerlo más allá de eso. Pero en cambio hay otros analizantes que si en determinado momento traen un regalo y uno se da cuenta que hay todo un nerviosismo ahí, con cierta vergüenza, por ahí hay un comentario “no me lo vaya a interpretar” por ejemplo, ese regalo es obvio que tiene un valor libidinal. Distinto al otro regalo.
Entonces, yo, a posteriori me pude dar cuenta de que había algo nuevo en eso de traerme las plantitas, que había algo nuevo que estaba ligado libidinalmente a mí, eso lo tenía claro porque evidentemente ella me había pescado el valor que tenía mi jardín para mí, pero estrictamente que quería decir, yo no lo podía saber realmente. Y por suerte no se me ocurrió, porque ahí es muy fácil enchalarse y suponer que hay un amor de transferencia y entonces tener una plantita en común es tener un hijo en común, el falo, el pene, el niño, etc., etc., y al carajo....En realidad, advierto recién en los finales, con lo del helecho qué era, lo que ahí se había estado preparando.
Finalmente, lo que me parece más importante, lo que a mí más me impresionó de este caso, y que ya se los he contado pero que lo vamos a recorrer otra vez, porque...la verdad que fue el único caso que ....no sé si el único...tendría que pensar en otros casos de otra manera, pero donde apareció tan descarnada la cuestión, que es en el terreno del nombre. Digo, de otra manera, porque también me ha pasado en otros análisis ver como ha caído para algún paciente la utilización de un apelativo familiar por ejemplo, de un sobrenombre familiar y pasar a usar su propio nombre, pero es menos espectacular, porque ...que un tipo se niegue a que lo sigan llamando “chiquito” cuando tiene 45 años...en fin, no es tan espectacular! Aunque esas cosas pasan...donde viene alguien y dice “si, porque chiquito, chiquito de acá, chiquito de allá...” y por ahí uno dice ¿y por qué le dicen chiquito?... y entonces empieza toda una historia de porque le dicen chiquito que culmina en un momento donde dice “ya no me dicen más chiquito en mi familia”.
Pero aquí fue este pasaje que hizo de Lucia Luciano, a Lucia de Rudoni cuando se casó con este hombre, cosa que no había hecho cuando ella se había casado la primera vez, en el primer matrimonio ella siguió usando Lucia Luciano, en el segundo matrimonio, que es el que se desarrolla en el análisis conmigo, allí ella comienza a utilizar el apellido del marido, y luego terminado el análisis y un tiempo después, separada ya de ese segundo marido, andando por los pagos de ella, veo un cartel que dice “vote a Lucia”, que a mi me sorprende y le pregunto al del remis “¿cómo, ahora Lucia de Rudoni se hace llamar Lucia?” y entonces me dice... “no sabe, se separaron....” y me contó toda una historia (que no importa) y a partir de ahí me dice, ella se presenta como Lucía. Entonces, fíjense el movimiento que hubo en el terreno del nombre. Lo cual no tiene por qué ocurrirle al resto de los analizantes, pero en esta mina la cuestión del nombre daba justo en el clavo del problema constitutivo principal para ella. Fue un recorrido seguramente inconsciente para ella. Recuerdo sí que pasamos con alguna conversación por el tema, pero en todo caso el que haya pasado a usar ella el nombre Lucia Rudoni, no fue efecto de una interpretación, sino que en todo caso lo que sí ocurrió en análisis después, es que le hiciera notar que ella había cambiado la modalidad de usar el apellido, lo cual había producido risas ....pero ninguna cosa espectacular.
Ahora, creo que unido al relato del análisis del acto sintomático del pis, que no olvidemos que ocurre en la cama y en relación al marido, indicaron que había un sujeto capaz por retroacción de analizar las producciones de su inconsciente y de hacerse responsable de sus propios deseos. Para mí, éste fue un dato clave para que cuando ella me dijo “me parece que no tengo para que seguir” yo le dijera que estaba de acuerdo. Porque tengamos en cuenta que de la tercer derivación del nombre, yo me entero varios años después, también lo del pis, pero no una serie de movimientos que había ido haciendo ella en relación con lo del nombre hasta Lucia de Rudoni.
Bien, esas son las razones que me hacen suponer que esta mujer terminó su análisis. Algunas otras, que también he contado en el curso del seminario, que no dejan de tener importancia, como por ejemplo que ella se haya abierto de cualquier tipo de relación conmigo, o de cualquier gente conocida mía, no porque esto sea obligatorio sino porque respondía a la lógica de su reubicación social y política.
De acá voy a la cuestión del pase, del reconocimiento del analista, etc.
El pase. Alrededor de esta cuestión, Lacan dio una serie de vueltas y produjo también algunas definiciones que hay que leerlas en el contexto con otras cosas que también decía en el mismo período o a partir de ahí hasta los finales de su vida, porque en la “Proposición del 9 de Octubre” define el pase como pase de analizante a analista, y lo que plantea es que en el desarrollo de un análisis hay una serie de pases. Eso es lo que él plantea ahí. Por otro lado plantea el pase como un dispositivo, un artefacto para que la escuela investigue el tema del fin de análisis y al mismo tiempo nomine a quienes considera que han hecho el pase. Esta modalidad de plantear la cuestión me parece que arma algunas confusiones, ¿en qué sentido? Muchas veces van a encontrar que dice “Me paso la vida pasando el pase”. Si él dice: me paso la vida pasando el pase, quiere decir que no hay “el pase” sino que hay “los pases”, ahora lo que evidentemente hizo es una apuesta a que encontrar algún mecanismo que permitiera interpretar si se habían dado los pases necesarios en un análisis como para dar a ese análisis como terminado. Lacan, en los “cuatro conceptos” que es antes de la Proposición del 67, habla de rizar el rizo varias veces que es en cierto sentido una equivalente a esta cuestión de pasar el pase. Y lo que trata de evaluar ahí es eso, y hace un planteo sobre que a los que se les reconocería que han hecho el pase se les daría un grado, de analista de la escuela, que además les produciría a ellos una obligación. La obligación seria hacerse cargo del análisis del movimiento psicoanalítico, del movimiento conceptual del psicoanálisis. Para eso él propone una modalidad que es la del dispositivo al que llama Pase ante un jurado de nominación, integrado desde los inicios, por los más viejos de la escuela, con más experiencia, y que después progresivamente irían siendo sustituidos por aquellos que hubieran hecho el pase. Y plantea que “el que pida el pase” tiene que dar cuenta de su análisis ante lo que él llamó “pasadores”, esos pasadores serían elegidos por los propios analistas que estuvieran conduciendo curas, que consideraban que estaban cercanos a su final de análisis. La idea por la cual Lacan planteaba esto era porque entonces los pasadores no iban a mirar desde arriba a los que pidieran el pase, porque ellos mismos se sentirían en situaciones parecidas, etc. esa era la idea de él.
Yo le veo un inconveniente, que la verdad nunca lo terminé de entender, aunque en esto anduve mucho porque hubo todo un período en que Norberto Ravinovich, Pura Cancina, y yo encabezamos un movimiento en Buenos Aires para tratar de armar algún Jurado que, según la idea de Norberto era extrainstitucional, en la idea de Pura y mía era transinstitucional, pero un jurado que no estuviera acotado por las instituciones. Esa era la idea común entre Norberto, Pura y yo. Para eso hicimos un montón de reuniones, inclusive muchas de ellas multitudinarias donde debatíamos la cuestión, se armaban comisiones, se estudiaban documentos de la Freudiana de Paris, las experiencias que había en ese momento acá, o que había habido. Nunca nadie me supo explicar bien, en serio, que pudiera dar cuenta de la cuestión, de “para qué los pasadores”. ¿por qué no dar cuenta ante el Jurado directamente?. Pido el pase, voy y le hablo a un jurado. La argumentación más fuerte que se daba era que Lacan intentaba defender al que pedía el pase del prestigio del jurado, llamémosle así, a través de que la exposición la tuvieran que hacer ante los pasadores. Ahora el inconveniente que le veo a eso es el de cuando cualquiera relata el relato que escucho. Cuando se comente ese relato va a pasar por el filtro de la propia subjetividad del relator, incluyendo dentro de ello nada más ni nada menos que el tema de la transferencia. Otro inconveniente que le veía y lo planteaba así, era que fuera el propio analista el que eligiera a un analizante propio para mandarlo de pasador, porque si estoy mandando de pasador a alguien le estoy diciendo “nene vos ya estas cerca del fin de análisis” lo cual no me parece conveniente.
No soy un tipo que se cuida demasiado de darle a conocer a sus analizantes en que anda, en que no anda, etc., etc., pero sí, de lo que me cuido muchísimo siempre es de que mis analizantes sepan que estoy pensando yo de su análisis, ¿por qué? Porque justamente eso tiene que ver con el poder de la transferencia. Si doy a entender que estoy pensando de la marcha de ese análisis, obviamente estoy presionando subjetivamente sobre eso. A mí me parece que eso no es conveniente. En la experiencia que se ha hecho hasta ahora, muchas de estas cosas fueron reconocidas por instituciones. Entonces variantes que ha habido con respecto a la Escuela Freudiana de Paris, es por ejemplo que a los pasadores no los eligen los analistas, sino que son gente que se anota de voluntarios y luego el jurado escoge entre los voluntarios quienes van a ser pasadores. Otra variante es la caída de las nominaciones. Hay Escuelas, como la Freudiana de la Argentina (que recuerdo en este momento) para la cual las nominaciones son por un período de tiempo. No recuerdo si 3 o 4 años, una cosa así. Luego, si quisieran mantener su nominación tendrían que volver a dar cuenta de su análisis ante un dispositivo. Me parece que es una salida democratista al problema, pero que los mete en una paradoja, porque si supuestamente lo que el jurado lo que iba a hacer era reconocer si un análisis ya había terminado o no, por reglamento decide que esa decisión cae y se tiene que presentar otra vez a buscar la decisión, es obvio que está volteando todo lo que teóricamente dicen.
En fin, creo que son problemas que ha tenido y tiene el Pase, y los problemas fundamentales que tuvieron la Escuela Freudiana de Paris, como la Escuela de la Causa Freudiana de Paris y algún lugar aquí en la Argentina también, fueron los enjuagues políticos que se hicieron después con esta cuestión.
Les recomendé a Uds. que leyeran en nuestra revista el último artículo que escribiera Ricardo (Estacolchic) donde marca, subraya como Safouan dice que no hubo ningún Pase en la Escuela Freudiana de Paris y que muchos de los pedidos de Pases, en realidad eran pedidos de análisis. Acá ha habido cosas turbias. En una escuela a la que no voy a nombrar porque esas cosas cuando uno las hace saltar tiene que tener el poder y las pruebas suficientes para ir a fondo después, pero en una escuela había un tipo que estaba en el jurado, él que no había hecho el pase y de que la masa de la escuela se enteró que había tenido actividades no éticas con analizantes –dicho de otra manera se había cogido a analizantes- Entonces cuando hubo una elección del nuevo jurado, no lo votaron. Con lo cual este hombre se enfureció, y hubo una sola de las colegas que se animó a decirle en persona “yo no te voté por tal cosa, y vos tenés que hacerte cargo de eso y decir que pasó”. En lugar de eso, como aun estaba en el lugar de jurado y terminando el trabajo de jurado, “no le dio el pase” a la colega, pero en cambio después le propuso para un cargo en la comisión directiva....
Bien, cuento de estas pequeñeces, de estas miserabilidades, para demostrarles que este tipo de cosas no quedan por fuera de lo que son los mecanismos humanos en general, ni siquiera entre nosotros.
Otro inconveniente que le veo ....Uds. saben que Lacan propuso dos grados el de Analista Miembro de la Escuela (AME) y el de Analista de la Escuela (AE). Sobre el AME él planteaba que la escuela daba garantías de formación suficiente de esa persona y por eso lo nombraba como AME. En cambio AE, el mecanismo era todo el tema del Pase, donde no era ya de reconocimiento sino de nominación. Él planteaba que no había que tomar esto como Jerarquías pero en definitiva se tomaron como jerarquías, supuestamente es más ser AE que ser AME. Algunos son AE y AME.
A mí me parece que Lacan allí comete un error grave. Es esta cuestión de dar garantía de formación suficiente, porque si hay algo que él analizó durante bastante tiempo es que justamente el tema de las garantías del Otro es una ilusión de los neuróticos, plantear por reglamento la cuestión de las garantías, me parece que es un mal paso. Lo que creo por mi lado, es que si hubiera una Institución que funcionara y sabiendo que se correrían los riesgos de cualquier institución, pero que para reconocer que alguien funciona como analista lo mejor es hacerlo hablar (ante un jurado) de cómo analiza, o sea que cuente casos, dejarlo hablar, hablar y hablar ....y ahí se podrá escuchar si esa persona trabaja como analista o no trabaja como analista. Con todo es complicado. En la institución de la cual fui presidente unos años, no llegamos a formar un jurado de ese orden, pero como se había armado un lugar de atención a pacientes de la propia institución, dos de los que formábamos parte de la comisión directiva, teníamos que recibir las entrevistas de los colegas que se ofertaban para trabajar en ese lugar, que eran colegas de la institución. Y se armó un rollo muy grande, porque había uno que tendía a ser mas blando, con el asunto de que “y bueno, que la institución, que estamos entre nosotros, que esto y que aquello” y yo que me ponía firme “no, fulana es una psicóloga, no hay caso, no funciona como analista” y “pero, hace años que esta con nosotros, que esto...”, “nada” fue imposible ese funcionamiento, pero en todo caso creo que la cuestión es analizar la práctica de cada uno y no si hizo el pase o no.
En cuanto a si alguien termino su análisis o no, ya se abran dado cuenta que por lo que dije de Lucia Luciano, para mí lo fundamental es observar la relación del susodicho con las producciones de su Inconsciente y con su disposición al acto. Porque esa es la otra cuestión. El otro día escuché una charla de una colega conocida, muy conocida, donde dijo que el neurótico va a analizarse para saber por qué le pasan las cosas. Lo dijo así, aquí hay varios que estuvieron en esa charla y no me dejan mentir. Lo dijo así. Entonces, si alguien va a analizarse para saber por qué le pasan las cosas, es un pajero intelectual. Es así, digámoslo con todas las letras. Justamente lo que cambia el Psicoanálisis Lacaniano es que centra en el “saber hacer” no en el saber por qué.
Bien, otra cosa en la que me acuerdo que estábamos obsesionados todos los que andábamos en estas historias, es que Lacan planteaba que había que diferenciar Grados de Jerarquías. Parecía la gran conquista Lacaniana en el terreno de las instituciones psicoanalíticas, hasta que se me ocurrió... Grados es en el ejército y en la iglesia y Jerarquías es lo que se elige democráticamente o no (no importa), pero además no hay una gran diferencia, son casi sinónimos grados y jerarquías. Me traje, aunque no los quiero hinchar a esta altura de la noche, pero me traje les decía lo del diccionario de la real academia española (DRAE), y si se los leo van a ver que realmente no hay mucha diferencia entre grados y jerarquías, son casi sinónimos.
Entonces, lo que él quiere decir es que había que diferenciar los que eran electos para la comisión directiva de los que tenían grados. Tampoco pudo ser, porque es obvio que los tipos más capaces no vas a dejar de meterlos en la comisión directiva para mantener un aislamiento obsesivo entre comisiones directivas y grados. O sea que tampoco anduvo eso, no anda. Si Uds. observan van a ver que gente con grados están en las comisiones directivas y gente que no tiene grado esta también en las comisiones directivas.
Pero además creo que Lacan hizo un chiste.
Embarcó a todo el movimiento lacaniano en un chiste, porque cualquiera sabe que lo de grados es lo del ejército y la iglesia, cualquiera sabe eso. Entonces, proponer como lo máximo de las instituciones lacanianas los grados es un chiste....para mí es un chiste. Con lo cual les digo que es obvio que sigo en stand-by sobre que hacer con el tema de grados, jerarquías y todo eso. No en stand-by en cuanto a como reconocer analistas para lo que más o menos les di una idea, ni tampoco en como reconocer fines de análisis sobre lo que también creo haberles dado una idea.

Alejandro del Carril: con la cuestión del tema del goce y del deseo, el otro día leí una frase de Colette Soler que me pareció bastante piola, decía algo así como que el Psicoanálisis curaba un goce con otro goce. Y la cuestión esta del pase y de la Proposición del 9 de octubre...el otro día estuve leyendo...porque hay dos versiones de la Proposición del 9 de octubre. Una, si no me equivoco, es la versión oral que da Lacan y la otra es la versión que después escribe. Y la versión oral esta establecida por Miller, no sé si tendrá algo que ver. Pero lo que me llamo el atención al leerla, es que esa versión, la oral, es mucho más burocrática, es mucho más establecida y hace mucho más hincapié en esta cuestión de establecer garantías sobre la capacidad de un analista, y más en relación también a la cosa de dar garantías ante la sociedad. En cambio la otra, la versión escrita es con mucho mas movimiento y me parece mas preocupado por una cuestión de investigar el análisis y ver que pasa ahí, que por establecer garantías o parecer un reglamento institucional. La versión, la que establece Miller, parece mas un reglamento institucional, la otra no, parece mas un trabajo teórico, más interesante.
Sergio Rodríguez: bueno, ya que trajiste eso. Tiene una historia. Mientras que Lacan estuvo en la IPA no puso en cuestión la modalidad de otorgar grados o jerarquías, como quieran llamarlos, de la IPA. Pero cuando sale de la IPA, a él se le plantea un problema, grueso, personal, que es que él se queda sin grados, él pasa a ser un paria, por decir así. Ahí es cuando acuña esa frase “un psicoanalista no se autoriza más que de sí mismo” esa es la traducción. Busqué expresamente alguien que sabe mucho francés para que me traduzca eso correctamente. “un psicoanalista no se autoriza más que de sí mismo”. Me parece que es interesante, primero, porque evidentemente responde a una necesidad de él de ese momento. A él no le queda otro remedio que autorizarse él y punto, pero le da esa vuelta alambicada a la frase, que me parece es interesante tenerla en cuenta porque en primer lugar, empieza con una frase con la que podría ir a otro lugar por ejemplo “un psicoanalista no se autoriza por un colegio de keroseneros”, “un psicoanalista no se autoriza”, ahí le pega la vuelta “más” o sea no hay nada que lo autorice “más” que de si mismo.
Ahí utiliza una noción que es puesta a circular por Freud básicamente en “Duelo y Melancolía” que es la noción de sí mismo, tomada por gente como Helene Deutsch y después básicamente por la escuela inglesa, y dentro de la escuela inglesa básicamente por Winnicott y que es una noción que no termina de estar definida. No está definida como la noción de “yo”, de “superyo”, de “ello”. Alude evidentemente a algo del sujeto, pero n tampoco a lo que es la versión lacaniana de sujeto, entonces es algo más flu... que el yo. En ese sentido creo que Lacan tenía razón en que Uds. pueden darle a un analista (a alguien que se presenta como analista) cualquier título, pero que se autorice o no como analista, va a aparecer en como labure no en el cartelito que cuelgue en el consultorio, sino en como trabaje. Y si Uds. empiezan a investigar, van a ver que mucha gente con mucha cosa publicada, cuando entran a averiguar que le pasa en el consultorio se dan cuenta de que no se autorizan de sí mismos. Me acuerdo un caso grave que tuvimos en la escuela de psicoanálisis del Borda, un obsesivo, que había escrito y publicado no sé cuanta cosa, no estaba en el cuerpo docente, era un alumno, y se mantenía encerrado en la casa escribiendo y publicando, escribiendo y publicando, no tenía pacientes. Me acuerdo que se armó una discusión ética entre nosotros los docentes de si lo dejábamos seguir o no. Porque decíamos, este tipo se va a recibir como “recibido de la escuela de psicoanálisis del Borda”, va a tener un título que va a andar mostrando por ahí y en realidad está totalmente incapacitado para atender pacientes. Bueno, con esto lo que les quiero decir es que la autorización de sí mismos y de Uds. los que están acá a los que conozco prácticamente a todos, excepto nuestra estudiante de la noche, yo estoy seguro que Uds. han tenido la sensación de cuando han empezado a autorizarse de sí mismo como analistas y de cuando todavía no se autorizaban, hay algo que uno lo siente, -lo diría de esta manera- en cuanto uno se empieza a mover dentro del consultorio. Este es un primer punto, con lo cual lo que digo es que si tuvo una virtud esa definición de Lacan, que por un lado tiene su origen no virtuoso de tener que él autorizarse porque no le queda mas remedio, pero tiene una virtud, que capta algo de lo que pasa al analista en relación a su trabajo, pero que eso no quiere decir que eso de por si dé ningún título, justamente todo lo que produce es un “modo de estar” en el consultorio, lo diría de esta manera.
Entonces, después, va a la cuestión de las dos versiones que decís vos. La cuestión de las dos versiones tiene además en el medio, un hecho, que es que después que él hace la exposición oral en la Escuela Freudiana de Paris, se le van cuatro grandes, porque uno de los problemas de Lacan, es que de los viejos, quedan con él hasta el pre-final: la Doltó, pero en una posición de autonomía e independencia que siempre tuvo, era la no-lacaniana de la Escuela, ella lo decía así además, y Lacan se lo aceptaba, y sin embargo era a la que le derivaba los pibes para analizar. Queda entonces, la Doltó, los Manoni, y queda Melman y Safouan. Esos son los viejos que quedan con él, después de que él lee la Proposición, y se va Piera Aulagnier, se va Perrier, se va Granoff (aunque queda con una relación muy fuerte con él, pero se va definitivamente). Entonces, entre la exposición verbal y la escrita, está ese hecho intermedio que es importante.
Pero efectivamente, probablemente, esa lectura fina que vos hiciste yo no la hice, o no la hice tratando de pensar desde ese lugar, pero probablemente esté. Pero lo concreto es que me parece que fracasó, cosa que el propio Lacan de paso dice 3 años después. Hay un trabajo de él donde se da cuenta que no esta yendo, algo que no le esta funcionando.
Después, lo que vos decís de Colette Soler, “el pasaje de un goce al otro” eso es así, y Uds. piensen que la sublimación es una forma de goce también, o sea que lo que planteaba Freud del aumento de la capacidad de amar, de gozar y de trabajar, tiene que ver con eso.

Roberto Vecchiarelli: Esto... no digo para trabajarlo ahora, porque aparte estamos cansados, o por lo menos yo, pero podríamos trabajar esta aparente, y digo aparente, contradicción. El analista que se autoriza de sí mismo, y esto de la inaccesibilidad del sí mismo. Sobre lo que ya se ha hablado en algunos seminarios. Se me ocurría pensar si es el “sí mismo” entendido como algo del self, de un falso self, que descubre un verdadero self, podríamos ahí derivarnos por el lado de creer que puede tener que ver con un grado de acumulación, de algún saber constituido. En realidad lo que me parece, es lo que vos decías recién, que en realidad hay momentos en que uno siente y se autoriza. Subrayo esto, como momentos, instantes en que uno se da cuenta como se mueve, que esta funcionando como analista, y que a veces uno se sorprende a uno mismo. Me parece que tiene más que ver con el artista, en este aspecto, con el artista como aquello que irrumpe. Que por supuesto está el trabajo del análisis de uno. De ahí me parece que es desde donde va surgiendo el autorizarse, de una posición subjetiva, más que de una relación al saber. Bueno, esto lo dejo como para charlar, como planteo.

Alejandro: creo que del autorizarse a sí mismo, me parece más importante ese cambio que hay del “a” al “de”. Leyendo la Proposición del 9 de Octubre, también, Lacan plantea toda la cuestión del des-ser del analista y todo lo demás, como que va de la mano de la destitución del sujeto supuesto saber.
Lo tomé más por el lado de la caída del sujeto supuesto saber, que no es ni de un lado ni del otro, pero más bien del lado del analizante, si uno quisiera ponerlo de algún lado, y la cuestión del des-ser, al menos a mí, hasta donde leí me parece que estaba mas jugado del lado del analista porque cuando cae la transferencia, (y esto me parece que uno lo puede ver trabajando) lo que se revela es que el analista estaba portando el significante, y me parece que en ese momento cae todo lo que tenga que ver con el ser del analista, uno hacia semblante, digamos. Si se hiciera un paralelo entre el si mismo y el ser, se podría pensar el autorizarse de sí mismo como desprendimiento del sí mismo del ser, entonces ahí estuviese además en relación a la transferencia de los pacientes.
Entonces analista seria ya con una condición primera: que haya pacientes en transferencia y que eso pueda trabajarse y llevarse a cabo hasta el final, y por los efectos de las curas que el analista conduce uno se autorizaría de sí, algo de eso....

Sergio R: bien, lo seguimos la próxima.