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miércoles, 23 de julio de 2008

Módulo II-Clase sin Nº

17-08-2005

Siglo XXI- Novedades en la dirección de la cura.

La clase de hoy no va a ser puro ateneo como estaba pensada. Quiero plantear una fundamentación que va mucho más allá de la clase de hoy. Un debate que tenemos en Psyche Anudamientos que ustedes saben es el agrupamiento al que pertenecemos la mayoría de docentes que hemos trabajado en el seminario, es cómo hacer de la enseñanza del psicoanálisis algo que sea acorde con lo que la práctica psicoanalítica se propone. Planteado freudianamente es el trabajo con el inconsciente y planteado lacanianamente es un campo más amplio que sería algo así como el trabajo con lo que hay de objeto en lo que efímeramente suele mostrarse como sujeto. Lo que Lacan tornó evidente, aunque al mismo tiempo no registrable para gran parte del movimiento lacaniano, es que eso tiene que traslucirse también en como se forma a los psicoanalistas. Hay partes que para el movimiento lacaniano, aunque sea desde el punto de vista aparente, está claro. Por ejemplo la discusión con IPA sobre que no puede decirse que un análisis es didáctico anticipatoriamente y que no puede ser dictaminado didáctico porque se analice con x analista y no con otro, todo eso está supuestamente claro. Digo supuestamente porque actualmente son muchos los lacanianos de trascendencia por el vigor de su pensamiento quiero decir no tanto por la numerosidad o no de sus instituciones, que por ejemplo dan por finalizada la experiencia del pase y la dan como fracasada. Personalmente coincido con esa posición, por ejemplo, pero en esa posición hay gente como Melman, de otro modo hay gente como Dumezil, de otro modo gente como Debay. Lo que les quiero decir es que esa discusión que aparentemente estaría saldada desde la proposición del 9 de octubre de 1967 sin embargo no está saldada pero se discute más abiertamente. Otra cuestión es como se enseña. Lo que uno observa es que la mayor parte de los llamados seminarios en las instituciones psicoanalíticas en realidad son planes de estudios universitarios. Algunos inclusive se proponen francamente tomar esa función, por ejemplo APA, APdeBA, IPA. Hace dos años hubo una circular de IPA que yo tuve en mis manos, no sé si llegamos a publicarla en la revista, donde les decían a sus filiales que tenían que acercar lo más posible sus planes de estudio a la currícula universitaria porque en realidad lo que ellos se proponen es pasar a formar parte del establishman universitario, como además ocurre con una gran parte de ellos. No lo juzgo desde el punto de vista moral porque muchos de ustedes se va a meter en algún momento de docentes en alguna universidad porque es un modo de ganar algún dinero y además ganarse una cantidad de transferencias tanto para que después supervisen como para que se analicen con ustedes. El tema está en que la enseñanza universitaria como lo planteaba Lacan es una enseñanza donde se trasmite un saber que viene desde otro lugar y desde otro lugar significante. Por lo tanto no tiene nada de creativa habitualmente, por supuesto hay excepciones que confirman la regla. Lacan a su enseñanza le dio un nombre: seminarios, iba a tratar de investigar un poco por el lado de la etimología pero no tuve tiempo. La verdad que siempre me llamó la atención aunque fuera por el lado de la homofonía la relación entre seminario y semen con lo que el semen obviamente tiene de generativo. Además el acto del seminario en Lacan, buena parte de lo complicado tiene que ver con que él transformaba cada clase en una investigación sobre lo que él estaba tratando de dilucidar. No se preocupaba por dar la receta una vez terminado y probado el producto, que es lo que pasa en la universidad, sino que él le trasmitía a quienes lo escuchaban, su propio proceso de investigación y él que lo tomaba lo tomaba.

Alicia me agradecía que le hubiese prestado El cuento de la buena pipa, de Perrier que fue uno de los discípulos más brillantes que tuvo Lacan. Lamentablemente después se separaron justamente en la época del 67, 68. Perrier fue un gran investigador clínico. Algunos de ellos, Perrier, Melman, Miller, Yankelevich, Juan... hubo unos cuantos entre ellos que tomaron ese sesgo. Les digo esto porque después de la clase pasada, Laura Lueiro que saben es una persona por la que siento respeto, por ser mi esposa la respeto menos (risas) y además está coordinando el seminario sobre el cual supuestamente a mí se me consulta, me planteó que había algo de la clase que pensaba que yo lo estaba planteando muy oscuro. Justo tocó el tema que dentro del seminario de este año para mí es el tema que más está en investigación, por eso decidí volver sobre el tema, tratar de ver si se puede aclarar más, alrededor de eso hacer jugar algunas viñetas clínicas y vemos si podemos avanzar en la investigación. Es un tema que lo planteaba en la clase anterior, también lo plantié en la primera clase de este seminario, eso les demuestra que es un tema que me obsesiona, creo que no es mi neurosis, no solamente por lo menos. A lo largo de los años que yo llevo en mí practica hace unos años me di cuenta que estaba haciendo cosas que se salían de lo llamado clásico dentro del psicoanálisis. Al mismo tiempo yo me sentía responsable de eso que hacía y estaba de acuerdo pero evidentemente me planteaba el problema de que me exigía entonces investigar y dar razones de eso porque sino sería un irresponsable. Me fue llevando su tiempo lo fui pensando de diversos modos, no terminaba de satisfacerme. Recién a comienzos de este año que me invitaron a un panel en Moreno que a mí me interesaba mucho porque es un lugar de trinchera, en el sentido de que ahí se está trabajando con lo que está más deteriorado de la sociedad en función de las cuestiones económicas sociales, me encontré con una serie de experiencias que sumadas a las que tenía yo, me empezaron a hacer precipitar una idea que es la que aparece confusa. Al mismo tiempo considero que es una idea importante si fuera cierta porque a mí me termina de dar una posibilidad de conceptualizar algo que en los comienzos de mí práctica se me aparecía desde diversas corrientes psicoanalíticas y no psicoanalíticas como una pugna de recetas diferentes en cuanto a como tratar la enfermedad mental. Por ejemplo en esa época estaban los psicoanalistas clásicos, ortodoxos, que entrevistaban a la gente y en la segunda o tercer entrevista ya la mandaban al diván y empezaban un análisis que tenía que tener idealmente cuatro sesiones semanales, no idealmente tres sesiones semanales lo cual se decidía en función de las posibilidades económicas del candidato a paciente. Desarrollaron un intento de conceptualización, el más fuerte a mi modo de ver es el que hizo Bleger en su libro Simbiosis y ambigüedad sobre las sesiones del psicoanálisis. Él intenta desde una epistemología neopositivista fundamentar porque los psicoanalistas trabajaban de esa manera. También me encontraba con otros psicoanalistas, en esa época estaba fisurándose el movimiento psicoanalítico en sus fundamentos. Si bien era algo que venía de antes, de antes de otro modo.

Estoy hablando del año 70. Antes había ocurrido las diferencias clásicas que llevaron a la fractura del movimiento psicoanalítico, no refiero a eso sino a cuestiones más posteriores como por ejemplo Ferenczi- Freud, Rang- Freud, esas diferencias tuvieron que ver, yo diría, con que se estaba descubriendo el yacimiento inconsciente y entonces cada uno se iba situando frente a ese yacimiento de maneras diferentes para explotarlo. Ese descubrimiento iba produciendo efectos diferentes en sus descubridores, por ejemplo a algunos los asustaba. Yo creo que Ana Freud, la gente de la psicología del yo e inclusive en algunos pequeños fragmentos, el propio Freud se asustó de haber abierto las puertas del infierno como él mismo dijo en La interpretación de los sueños. Surgió como reacción la psicología del yo. El caracú de la psicología del yo es que el yo tiene que terminar dominando el inconsciente. Melanie Klein no sólo no se asusta sino que uno diría hasta se divierte con el inconsciente. No puede dejar de quedar influenciada por lo que es el imaginario habitual de los seres humanos y transformar al inconsciente en una especie de circo romano. Entonces luchan entre sí fantasías corporizadas donde objetos malos luchan con objetos buenos, penes contra tetas, tetas contra conchas. Habría que hacer alguna vez una comedia musical. (Risas) No me refiero a ese período del movimiento psicoanalítico sino a un período posterior, ya en el 18 habían surgido las preocupaciones presionado Freud por Ferenczi por como llevar el psicoanálisis a las masas y entonces surgen los grupalistas. Los grupalistas surgen de un médico especializado en tuberculosis que empezó a agrupar a los enfermos de tuberculosis internados en su hospital para organizar la administración de medicamentos y armar un sistema de premios, de notas.

Marta: Pratt, 1905.

Sergio: Freud recién había escrito Tres ensayos sobre la vida sexual. Luego aparece Moreno que no tenía nada que ver con el psicoanálisis pero que había notado, cosa que yo se lo escuché decir a más de un paciente actor o actriz, de que hacer teatro le hacía bien subjetivamente.

Marta: trabaja sobre la catarsis.

Sergio: trabaja sobre la catarsis pero sobre la base de poner en escena el sufrimiento.

Marta: teatro de la espontaneidad.

Sergio: después empiezan a aparecer los psicoanalistas tratando de operar ahí. Bion, los norteamericanos y discusiones, por ejemplo Bion planteaba que toda interpretación en una psicoterapia de grupos tenía que ser grupal en cambio había norteamericanos que planteaban la combinación de la interpretación grupal con lo que ellos llamaban interpretación radial, o sea interpretación a la persona. Metido Moreno con lo suyo empiezan a haber psicoanalistas a ver como se puede utilizar el psicodrama. Cuando yo entro en el movimiento psicoanalítico en los 70 todo eso era contrapuesto. Eran pocos los psicoanalistas que trataban de producir una combinatoria y en general lo hacían empíricamente, no había una conceptualización de eso, no la hay en cierto sentido, es a lo que estoy tratando de llegar hoy. Pasé por todo eso, pasé por lo que ahora le llaman la sistémica que a mí en su momento me entusiasmó. Empecé trabajando en una clínica psiquiátrica donde había puros esquizofrénicos, melancólicos y realmente el tema de la relación entre la enfermedad del enfermo mental y la familia en concreto era tan evidente que entonces Beatson o cualquiera de ellos impactaba fuerte en la cabeza de uno, después uno se encontró con los límites de eso pero era interesante toda la historia. Les hago este pequeño prólogo porque lo que yo me encuentro desde hace unos años es que me demandan una consulta y empiezan a ocurrir cosas donde de golpe a mí la consulta, la entrevista, luego el trabajo terapéutico se me va transformando. Me pregunto que estoy haciendo.

Una señora viene muy angustiada, el marido es un tirano cruel, un maldito, todas esas cosas que se dice de los maridos en esas circunstancias y entonces viene a atenderse conmigo. Viene para que en cierta parte yo la domestique, o sea me haga cómplice del marido y en parte le de armas para que se enfrente al marido. Hago unos pequeños toques y me doy cuenta que si había algo que estaba lejos de su imaginario era cualquier idea sobre separación. Era una señora que venía de una trayectoria muy creyente católica y había tenido relaciones sexuales con este muchacho prematrimoniales entonces en muy poco tiempo se casan. Ya habían cometido aquel pecado encima no casarse, se casan. Aparece un primer hijo, aborto no. Aparece un segundo hijo que encima vino en dupla, aborto no. aparece un tercer hijo que encima es down, aborto no. ninguno de los cuatro hijos fue buscado lo cual no quiere decir que la señora y el ex marido, a esta altura, no los quieran, es otro tema. Con el chico down es distinta la cuestión. Fueron hijos que le fueron impuestos. No le estoy echando la culpa al marido. Esta señora es una excelente investigadora científica que a esta altura de su desarrollo como investigadora científica recibió propuestas de Estados Unidos, Inglaterra, Brasil, de varios lugares para que se fuera a trabajar en su investigación. Ella no lo hace porque tiene a los hijos y porque el marido no le va a dar la autorización para que se lleve a los hijos. Ustedes se dan cuenta el infierno que es la vida de esta señora en relación a este conflicto. Cuando empieza, empieza como les conté. Yo me di cuenta que la cosa estaba que ardía, para que ustedes se den una idea no muchos meses después le propongo a la señora que una arma de fuego que había guardada en la casa se la pase a un vecino/a para que el arma no estuviese en la casa. Al mismo tiempo me doy cuenta que nada más lejos de su imaginario que separarse, divorciarse entonces estaba en una carrera contra el reloj. Hablamos del tiempo varias veces en este seminario, no estoy hablando del tiempo cronológico. Sino que ambos ante la crisis matrimonial estaban saliendo del instante de ver que les había llevado diez años y habían entrado en el tiempo de comprender, o sea cuando no comprendían nada.

Por supuesto los deseos de separación en ella aparecían a borbotones, en sueños, en equívocos pero me daba cuenta que si yo empujaba para ese lado lo único que iba a lograr era que ella desertara del tratamiento. Le propuse que viniera con el marido. Dos veces vinieron juntos, en las cuales se tornó absolutamente evidente la intransigencia del marido y que ese matrimonio estaba acabado, que no era un problema del psicoanalista sino que estaba acabado por ambos lados. Vinieron juntos dos veces nada más porque el señor se negó a seguir viniendo. Ya entonces trabajar el tema de la separación con la señora era de un lugar distinto, era desde un lugar que tenía que ver con la experiencia en la propia transferencia.

Participante: ¿vos te estabas preguntando desde que abordaje, desde que fundamento teórico haces cada cosa que haces? ¿Por qué la inclusión de un cónyuge?

Sergio: exacto. Esa es la pregunta que hasta ahora yo encontré sin contestar o las contestaciones fueron desde capillas y empíricas. Si se me hubiera ocurrido hacer una terapia de pareja con esta pareja hubiera fracasado estrepitosamente.

Les cuento una de familia. Me hablan por teléfono me cuentan de una chica que está muy grave. Me la recomienda una colega que me tiene mucha confianza yo también a ella. Le digo que venga la chica y me dicen que la chica se niega a venir, sólo vendría si viene toda la familia. Digo que venga toda la familia. La primera vez que vinieron cuando vi entrar a la chica pensé en brote esquizofrénico, por la posición corporal, por el rostro, por la disgregación del discurso, si bien no había alucinaciones ni había delirios. En la medida que empezamos a trabajar la chica inició una epopeya de denuncias de como a partir del nacimiento del hermano que no venía con ellos, ella había sido completamente dejada de lado y todo se había volcado hacia el hermano. De esto habían pasado ya como 15 o 16 años. Ella se había pasado todo ese tiempo haciendo mérito para tratar de recuperar un lugar en la mirada de los padres, en la atención de los padres y se había pegado contra la pared todas las veces. Lo escucho al padre que de algún modo aceptaba que eso había sido así y que lo aceptaba a conciencia. Sin demasiado sentimiento de culpa ni de deuda, como esas cosas de la vida. La madre más bien negaba permanentemente toda la cuestión pero por ahí tenía enunciaciones realmente mortíferas hacia la chica, que obviamente surgían del inconsciente, esta señora no tenía la más mínima idea de que eso transcurría en ella. Con mortíferas me refiero por ejemplo: hizo tal cosa y se podría haber muerto y seguía hablando como si no hubiera dicho nada, no dijo se podría haber muerto e hicimos tal cosa. Empezamos a trabajar y surgió por un lado que lo que decía la chica era cierto entonces yo me puse firme en que trajeran al muchacho también. El muchacho vivía en la estratosfera porque a él eso no lo había afectado. Además lo que empezó a surgir fue una tensión enorme entre la pareja que justamente era pedaleada permanentemente a través de la tensión con la hija. La hija hacía el suficiente quilombo como para que los padres tuvieran con quien enojarse.

Damasia: era el chivo expiatorio de la casa.

Sergio: exactamente, estas hablando en lenguaje sistémico o de Pichón Riviere. Desarrollamos esas entrevistas un tiempo largo, largo para mí estilo, unos seis meses hasta que un día el señor dijo basta acá se acaba la terapia familiar cada uno que pida análisis, yo voy a pedir análisis, esto no se resuelve acá. Todos estuvieron de acuerdo, incluida la chica. Yo digo que está bien. Se disuelve ahí lo que ellos llamaban terapia familiar. Este hombre me llama, me pide un análisis que sigue una serie de alternativas donde se divorcia de la esposa. La esposa hace un intento de suicidio verdaderamente grave. Él llega la encuentra tirada después de que se había mandado unos buenos paquetes de psicofármacos, terminó de riñón artificial la señora y safó ahí nomás. Él me contó, cuando la vi ahí pensé mejor me voy, después pensó que no y llamó al SAME.

Geraldine: en relación a la transferencia cuando estaba toda la familia en esta terapia familiar, cuando el padre dice se acaba la terapia familiar que cada uno pida análisis ¿quién se quedaba con vos en ese punto? Vos dijiste me llamó y me pidió a mí pero con esto de que la chica queda siempre relegada y la primera consulta fue por esta chica ¿cómo se maneja eso porque estaban los cuatro en análisis con vos?

Sergio: no te voy a dar una receta, te voy a decir lo que pasó en ese momento. Cuando todos estuvieron de acuerdo en que las entrevistas familiares caían yo me retiré dejé la cosa ahí y después al primero que me pidió entrevista se la di. Entro a trabajar a través del padre se explicita mucho más la crisis de pareja, se produce el incidente de intento de suicidio y ya ahí se conmueve toda la familia. La señora es enviada a un analista, la chica pide un analista y además no quiere que sea conmigo, ella lo dice. La chica no era una esquizofrenia ni nada por el estilo, es una histeria severa con una base melancólica muy importante. Ella tendió a quedar con respecto a mí en una posición más bien paranoide en el sentido del terapeuta del padre. Ahora que hace mucho de esta cuestión hace poco tuve noción de que anda bastante bien la piba. El matrimonio se disolvió, fue la guerra de los Rouse. La señora siguió su análisis primero con gente muy floja como analistas y psiquiatras, luego mejor. El señor siguió conmigo. El es muy grave, hizo varias interrupciones y retomes, actualmente está en una interrupción. Cuando él interrumpió esta última vez decía seguro que yo voy a volver y yo le decía no estoy tan seguro de que va a volver. Para lo que es la vida de él se siente bastante bien, se estabilizó con otra mujer de una manera muy distinta a lo que había sido su matrimonio. Ha tomado de otro modo las rindas de su negocio, tiene otra modalidad de relación con los hijos pero entonces me pidió análisis el hijo de él, aquel que estaba en la estratosfera aterrizó. Yo dudé. Ahí hay otro problema porque en realidad el padre sigue siendo paciente mío, es más hubo un momento en que vinieron paralelamente, no en conjunto. Dudé pero lo que me plantié es que había una relación suficientemente simbiótica entre el padre y el hijo donde por ahí no estaba mal que a ambos los atendiera el mismo analista.

Participante: ¿para producir una separación entre ellos?

Sergio: para regular te diría, una separación entre ellos. Una advertencia de Bleger que es importante es que si ustedes producen una separación intempestiva en una simbiosis se psicotiza uno de los dos miembros. Cuando uno se encuentra con una situación así es mejor tratar de ver como regula la cuestión. En ese tipo de casos donde ustedes ven que yo por ahí transgredo las normas clásicas. Si me escuchara un psicoanalista clásico me diría cómo vas a analizar al padre y al hijo al mismo tiempo en paralelo! No es sencillo ni tampoco es sencillo tomar la decisión pero yo creo que estuve bien, además la práctica hasta ahora me viene demostrando que estuve bien. Pero tengo que dar razones de esto, ese es el problema. Ahí viene la cuestión planteada del siguiente modo, todos nosotros los que estamos acá y los que están en el mundo estamos anudados por lo imaginario, no hay otra forma y eso toma expresiones. Supónganse, hay tribus que nosotros no conocemos, más bien del Pacífico, donde por ejemplo los pronombres no existen y sin embargo conversan entre ellos sin la existencia de los pronombres, eso les permite vivir pero viven de un modo muy diferente a nosotros. Hoy veía por televisión que hay un chiquito guaraní internado en el hospital de niños, tiene una enfermedad grave cardiaca. Los médicos se están ocupando de él, están haciendo lo que pueden. El padre quiere retirarlo y llevárselo. Él piensa que tuvieron la confianza suficiente en los médicos, él no los ataca. Es interesante escucharlo hablar al padre, es un pibe joven que debe tener unos 18 o 19 años. Él habla español. No ataca a los médicos pero dice que ya le dieron tres meses y que el chico sigue grave y que entonces quiere probar con el brujo de su tribu. Entrevistan al brujo de la tribu y es un señor que tiene 107 años, estaba ahí en el hospital.

Marta: a ese le funciona la medicina. (Risas)

Sergio: además hay que verlo, si yo llego a los 107 años como el brujo de esa tribu. Era una maravilla, pensaba, discutía, hablaba en guaraní.

Participante: ¿Cómo contaron los 107 años?

Sergio: lo deben haber contado por los números arábicos, eso lo decía el chico además. El brujo decía ya hemos probado con los médicos, no vamos a dejar de atenderlo con los médicos pero yo me comunico con Yamandú, el dios guaraní, además tenemos nuestros propios remedios naturales. Vamos a probar con eso. Si alguien de una psicopatología neopositivista escucha ese discurso dice intérnenlo, tiene una paranoia sin arreglar. Si uno no es tonto se da cuenta que es un producto de una cultura absolutamente diferente a la nuestra y donde ese discurso del brujo tiene una lógica absoluta. Tal vez una lógica hasta menos fallida que la de los médicos. Lo traigo como ejemplo en el sentido de que ¿están afectados por el malestar en la cultura estos guaraníes que están atravesando este problema tan dramático en este momento? sí están afectados por el malestar en la cultura.

Silvia Sisto: me quedé pensando porque el papá optó por los médicos primero.

Alicia: no, no optó por los médicos primero. El yamán les dijo que el chiquito tenía una piedra en corazón. El termino que uso si no es piedra es algo parecido. Que lo llevaran y lo hicieran ver, hubo una recomendación. Se puede hacer una operación pero los médicos no pueden asegurar que de esa operación salga con vida. No hay garantía. Desde ahí se crea esta situación donde el padre dice entonces no, si no hay respuesta acá.

Silvia: respuesta fallida.

Sergio: por eso digo que son mucho más lógicos que muchos alópatas y que muchos homeópatas que se fundamentalizan en su discurso terapéutico y rechazan cualquier otro discurso terapéutico con lo cual lo único que hacen es dejar de probar otras posibilidades. Hay precipitación en el malestar en la cultura porque, momentáneamente olvidemos a Freud, malestar en la cultura tiene que ver con represión de los deseos inconscientes y por lo tanto la inhibición del funcionamiento pulsional, eso deriva en malestar. No es que no sea cierto pero obviamente a esta altura ya podemos tener claro que el malestar en la cultura no proviene sólo de eso, ni siquiera fundamentalmente de eso sino que proviene fundamentalmente de que diariamente nos tenemos que confrontar con la castración, diariamente nos tenemos que confrontar con lo real. En este sentido estos guaraníes en este momento se están confrontando nada más y nada menos que con el real de que una criaturita de pocos meses puede estar en las vísperas de su muerte y ante eso ellos reaccionan. Ellos se mueven de la manera que contaba Alicia, en parte contaba yo y operan. El imaginario nos empuja siempre a imaginarnos las cosas a través de las personas porque el imaginario fundamentalmente está asentado en el cuerpo. No hay nada más fácil que imaginar a través de los cuerpos. Uno ahí dice el Yamán ese es un bruto, no debe saber ni leer ni escribir, es un atrasado. Levi-Strauss diría que ese hombre está conformado en toda una cultura que es diferente a la nuestra pero que es toda una cultura y habría que ver si dentro de esa cultura tal vez algunas de las cuestiones que ocurran no pueden resultar más favorables que algunas decisiones alopáticas. El cuerpo de cada uno de ellos lo que nos está ocultando es que en realidad hay una precipitación del malestar en la cultura en un conjunto de personas que al mismo tiempo que los está afectando colectivamente los está afectando singularmente. No todos están afectados de la misma manera por esa precipitación del malestar en la cultura al mismo tiempo que están todos precipitados, inclusive los médicos del hospital de niños que en este momento deben estar ellos también sufriendo en relación a que hacen. Habrá algunos de ellos que diga y si sabés que en tres meses se muere, que se muera entre los suyos, que hagan lo que puedan hasta donde les de la cultura de ellos. Habrá otros que estén diciendo: no, si nosotros logramos importar tal máquina de Estados Unidos y metérsela al pibe de tal manera lo podemos mantener sobreviviendo durante catorce años para que dentro de catorce años se invente la válvula apropiada.

Silvia Sisto: operaron por primera vez a un feto de seis semanas.

Sergio: intrauterina fue la operación. Pero es que el malestar en la cultura, la castración, lo real, también es esto. No es sólo la aparición salvaje del saber que no se sabe, del no saber radical, digámoslo así para que no se confunda con el saber del inconsciente. Es con lo que ellos se topan en este momento, tanto los guaraníes como los médicos del hospital de niños. Muchas otras veces que aparece también en estas circunstancias aparece a través de diversas alternativas posibles pero ninguna asegurable. Pero incluso les diría que ese tipo de castración es más insufrible que cuando radicalmente el saber se nos presenta como ausente. Cuando radicalmente se nos presenta como ausente que le vamos a hacer, aparece el duelo, algunos lo atravesaran mejor que otros. Cuando aparece esa cuestión de si hiciera tal cosa o hiciera tal otra que después de producido el evento real, la muerte, va a ser si hubiera hecho tal cosa, es la frase más siderante que hay en esas circunstancias.

Participante: el punto de incertidumbre. Una cosa sería saber que es imposible por ninguna vía avanzar para curar, por ejemplo a este chiquito con lo cual no habría conflicto, se sabe que va a morir en un lado o en el otro. Pero si entiendo lo que estas planteando es el punto de la incertidumbre, no tener seguridad en ninguna de las respuestas posibles.

Sergio: exacto, no es que no habría conflicto de fondo especialmente los neuróticos comunes ni que decir los psicóticos no se resignan nunca a la muerte del ser querido. Siempre un resto de duelo nos queda. Mi padre se murió hace 30 años, sin embargo más de una vez de descubro, estoy haciendo lo mismo que el viejo, si el viejo estuviera acá. Creo que lo tengo bastante tramitado a ese duelo. Pero la incertidumbre es peor. Mi viejo murió lamentablemente de una enfermedad muy desgraciada y que no tiene cura, no tiene arreglo, por suerte en él duró dos años y medio y se murió. Hay gente que le dura diez, veinte, treinta años. Es la misma enfermedad que tiene el físico Hawking, hace treinta años que está con eso, lo único que puede mover es un dedo. Se produce una degeneración de los cordones laterales de la médula entonces poco a poco van perdiendo todas las funciones motoras. Este hombre la verdad que es admirable pero yo he conocido muchos otros que se les ha estirado 10 años y han sido años de feroces sufrimientos para ellos, para la familia, para todos. Les confieso, a mi viejo primero lo llevé a los mejores neurólogos, me dijeron que no había nada por hacer. Armamos una estrategia en la familia. A partir de ahí cada tipo que me decían yo iba. Lo llevé a acupuntura.

Participante: al padre Mario.

Sergio: si me hubieran dicho del padre Mario lo hubiera llevado sin ningún inconveniente. A mí me queda la ventaja de que yo probé todo, no me queda el si yo hubiera ido..., que es terrible.

Silvana: después de la pérdida siempre aparece una especie de incertidumbre. Aunque hayas agotado todas las posibilidades después de la pérdida aparece una nueva, en algún lugar. Al menos lo que yo escucho además de los personales, en los duelos de pacientes es un primer momento donde aparece siempre esta cosa de no poder tramitar, dejar, como no resignarse a empezar el duelo con la incertidumbre si hubiera. Después tal vez empiecen a tramitar el duelo.

Sergio: exactamente. Entonces lo imaginario nos presenta a las personas, lo imaginario nos puede presentar a los grupos también. Nos puede presentar a las identidades colectivas, nos puede presentar montones de formas de precipitación. Después de haber atravesado todas las experiencias que les conté lo que yo me pregunto es lo siguiente: cuando yo recibo una consulta me tengo que preguntar que del malestar en la cultura, como, en el como está con qué forma y a través de quienes está precipitando. Sobre esa base yo tengo que ir diseñándome la estrategia de acceso a trabajar con ese malestar en la cultura. Si yo vuelvo a esa familia en al que ahora finalmente estoy trabajando con el hijo que era el sano de la familia. Lo primero que tuve que darme cuenta ahí fue que la chica no estaba esquizofrénica, que la chica estaba sintomatizando y a través de su sintomatizar denunciando una modalidad de precipitación en la cultura que en verdad estaba funcionando en el conjunto de la familia pero que yo no podía discriminar todavía de que modo. Después hubo un momento en el que a mí se me aparentó como que tenía que ver con esa cosa típica de nació el varón, lindo encima, etc, la nena desplazada. O sea como un problema de fallas en las funciones de los nombres parentales y por lo tanto de emergencia de la rivalidad imaginaria, de la rivalidad fraternal. Por suerte no me quedé atrapado en eso, me di cuenta que algo más pasaba, que en esa familia había gatas encerradas, por definirlo de algún modo. Hasta que este hombre dice basta, este hombre decide asumir su verdad. En el momento que decide asumir su verdad se descompagina todo el ordenamiento imaginario de esa familia y empiezan a armarse reordenamientos. Pasan incluso por esa situación grave en la que podría haber habido una muerta.

Participante: ¿Vos pudiste ubicar más allá de este síntoma que traía la hija cual era el malestar en la cultura que se precipitaba en ella en principio?

Sergio. Lo que ubicaba y que es lo que se desnuda al final y que la chica denunciaba pero no explícitamente sino implícitamente, lo ubicaba más en la modalidad de enunciación de la cuestión que en los enunciados que era una familia que estaba ordenada instrumentando el velo de la hipocresía. Todos ocultaban algo, inclusive la chica. Esa fue una de las primeras cosas que pesqué por eso no me enganché en la rivalidad de los hermanos, por eso también lo hice traer al hermano. No puedo decir la profesión pero el hermano practicaba una profesión que era de altísimo riesgo para la vida de quien la practicaba. El hermano aparecía como sin conflicto de toda la cuestión. Aparecía practicando esa profesión por otro lado como una identificación muy fuerte de lo que había sido el deseo insatisfecho del padre de toda la vida. El padre había querido practicar esa profesión y no se había animado. De lo que me avivé es que detrás de toda esa hipocresía, no lo estoy usando en un modo insultante cada familia vive como puede, lo que me daba cuenta era que el aparentemente más sano no estaba sano, que estaba poniendo en riesgo su vida regularmente. Alienado en el deseo del padre por eso yo lo hago bajar. En realidad vivía en un altillo de la casa el pibe, con sus aparatos de música, sus cosas, sus amigos. Ese era también un dato para mí, él para desenvolver su vida había tenido que aislarse de ese quilombo familiar. Lo curioso de todo esto es que el que termina en análisis conmigo y todavía está y creo que por como viene va llegar a su fin en algún momento porque el pibe está metido realmente a su estilo, no es un análisis clásico, es el pibe. Si yo, como hacen muchos colegas, cuando me hablan los padres y me dicen de la hija les digo que la traigan y me dicen que sola no quiere ir y yo les digo que si el problema es ella la analizo a ella, hubieran pasado cosas mucho peores de las que después pasaron.

Silvana: Pensaba como pensar este ejemplo de localizar el malestar en la cultura si es lo que entendí al menos en lo que sería el discurso de un paciente. Está claro que sería más fácil en una familia de acuerdo a diferentes discursos, como se presenta la familia, como es la dinámica de la familia en el consultorio. ¿Cómo pensarlo si hubiera venido esta chica sola?

Sergio: dos respuestas, si hubiera venido la chica sola otro hubiera sido el decurso de los acontecimientos. La pregunta es muy importante y por eso cada vez le doy más importancia a las cosas de Lacan a pesar de que ustedes muchas veces me escuchan citar a otros analistas que me parece que merecen ser citados porque han aportado cosas interesantes. Yo parto de que cualquier elemento de discurso que me solicita consulta está ubicado en objeto a. Lacan dice que lo más importante que él nos deja es el nudo Borromeo y los matemas y en el nudo no van a encontrar el sujeto en ningún lugar. Cuando se lo presionó en relación a eso en La tercera, él dice les voy a hacer un chiste lacaniano, el sujeto vuelve en el analista. Por lo tanto el sujeto vuelve en la interpretación del inconsciente. Por otro lado lo que nos está diciendo es algo que aunque nos cueste aceptarlo justamente porque el imaginario trata de hacernos imaginar de que nosotros somos el cuerpo, en realidad todos nosotros somos objeto e inclusive después de terminados los análisis seguimos siendo objeto, no hay otra posibilidad. El sujeto es efecto efímero en función del desenvolvimiento de los cadenudos. O sea me salgo de la instancia de la letra me voy a RCI a La tercera y en lugar de hablar el sujeto como efecto efímero de la cadena significante digo los cedenudos. O sea del significante produciendo los tres efectos. Entonces lo que voy observando es como se me presenta eso, no como es, nunca voy a saber como es. A partir de eso voy a tratar de maniobrar para que eso pueda ir siendo analizado, eso no es la persona es eso que se me presenta. Al ir analizando eso que se me presenta puede ser que eso termine derivando en análisis personales como el padre de este chico y como este chico en los últimos años.

No es la primera vez que yo termino analizando hijos de gente que fueron pacientes míos, eso por mi edad además. Es interesante porque cuando el padre o la madre que se analizó con uno manda al hijo también hay que pensar ¿Por qué me lo manda? ¿Qué fantasía tiene? ¿Este pibe por qué viene? ¿Qué lo trae? ¿Es conveniente que lo tome? Si uno lo piensa solo desde el psicoanálisis personal, vino un candidato más lo toma y listo. Cuando nos vienen así viene algo de la relación entre el padre o la madre que lo envía y el hijo. Vuelve a aparecer esta cuestión de la precipitación del malestar en la cultura. Si yo me ubico así tengo a observar tres registros de lo que se me está presentando y según como se van anudando, desanudando y reanudando yo voy trabajando. Les cuento de un caso que creo que ya les conté, alguien que se me presentó y yo lo primero que pensé que era una paranoia hipocondríaca. Después que lo escuché dos o tres veces dije es una histeria grave con ideas deliroides hipocondríacas. Después que lo seguí escuchando y trabajando más con él capté que además estaba con algunas sensaciones en el cuerpo a las que les estaba dando interpretaciones delirantes. Lo mandé a diferentes médicos, por las sensaciones periniales lo mandé a un urólogo de mi confianza y por otro lado porque me avivé que probablemente esté en desarrollo un hipertiroidismo lo mandé a un endocrinólogo. Ahí yo estoy operando sobre lo imaginario del cuerpo y con lo real del cuerpo.

Participante: y con lo simbólico que viene en su discurso.

Sergio: desde una interpretación simbólica de lo que ahí está ocurriendo. Si yo me pongo a interpretarle a él lo que le está pasando a secas, viene una o dos veces y se va y con razón. Ustedes dirán vos sos médico. Ustedes son la mayoría psicólogos y pueden darse cuenta si hay algo que no es de su campo y entonces lo mando a un buen clínico general.
Al mismo tiempo voy a ver como se va situando en los discursos, eso también me va dando toda una información.

Lo que trato de trasmitirles en este seminario es que hay que dejar de lado las discusiones sobre psicoanálisis individual, psicoanálisis grupal, psicoanálisis de familia, psicoanálisis institucional y que en vez de ir desde un saber previo a encarar lo que tenemos que encarar tenemos que tener la capacidad de leer en lo que viene cual es el instrumento más apropiado para esa circunstancia. A mí me ha pasado de gente que está en los finales del análisis, hacerle venir la pareja. Tampoco es un problema del diagnóstico, del inicio del tratamiento, les puede aparecer a la mitad, al final, de mil maneras. El tema es que creo que tiene profundamente que ver con la principal indicación de Freud que es atención libremente flotante. Si la atención es libremente flotante se tiene que liberar de todo juicio imaginario. Es difícil, no es sencillo porque nosotros estamos anudados ahí pero vale la pena hacer el esfuerzo porque por un lado se llenan más nuestros consultorios pero además somos más eficaces en nuestro trabajo cosa que nos interesa a nosotros, al paciente y al psicoanálisis.

Ethel: ¿podemos ser tan amplios con respecto a otras teorías terapéuticas? Me acordaba de los guaraníes, porque yo siento que ahí se me paran los pelos de punta. Podría aceptar otros sistemas de pensamiento pero no otras teorías terapéuticas.

Participante: ¿cómo teorías terapéuticas?

Ethel: sistémicas, conductismo. No me siento igual de libre.

Sergio: Creo que con respecto a otras teorías terapéuticas no porque ya ahí estamos hablando de cosmovisiones y las cosmovisiones llevan a la confrontación, no hay otra. Con respecto a otras intervenciones terapéuticas sí. En la revista que ustedes tiene en mano me pidieron un artículo sobre emergencia y relato un caso donde el suicidio de uno de mis pacientes fue impedido por una puteada de un albañil. La intervención perfecta y el azar que hizo que los bomberos trataran de entrar al departamento por la puerta de atrás, lo cual fue como una interpretación para ese hombre en ese momento.

En este momento estoy trabajando con una señora, hace ya unos tres años, que en realidad vino muy angustiada y preocupada porque la hija era anoréxica. La hija se está analizando con una discípula de Bleismar que no es una colega que goce de mi simpatía pero que es una tipa a veces inteligente. Como la cosa andaba muy mal consultaron a una sistémica que yo conozco de la época en que dirigía el viejo Psyche y que es una de las mejores sistémicas acá en la Argentina que es Cecil .... Cuando me enteré que la habían consultado a Cecil le hablé por teléfono y mantuvimos una relación telefónica durante un período que era muy grave de la piba. La verdad que hicimos una buena conexión en cuanto a como trabajaba ella con la familia y como trabajaba yo con la madre. La otra colega no se quiso comunicar con nosotros. La cosa anduvo bien, la muchacha salió de su anorexia por lo menos por ahora y la madre está tratando otras cosas de su vida.
Respondiendo a la pregunta teorías no porque definitivamente son cosmovisiones. Pero intervenciones sí.

Participante: estoy tratando de acordarme como terminaste la clase pasada. Fue un párrafo.
Tengo la sensación que está en conexión con la clase de hoy.

Laura: es este.

Sergio: es lo que estoy tratando de hacer.

Participante: dijiste el deseo es

Marta: yo te pregunté y me dijiste que estaba en un artículo que no es el de ahora sino el anterior.

Sergio: sobre el objeto a. Ya que lo preguntas es interesante pero ahí tómenlo con beneficio inventario. En todo esto que les planteo en relación a la precipitación del malestar en la cultura con respecto a como definir estrategia y táctica no tengo dudas. Con esto que les voy a decir del objeto a sí tengo mis dudas porque a mí mismo me sorprendió haber llegado a eso y la verdad lo eche a correr por escrito a ver quien me discute y si me aclaro. Tengo la idea de que son homólogos el objeto radicalmente a con el significante como S1 o sea sin articulación a otros significantes lo cual es impensable porque un significante es significante porque otro significante lo significa. No obstante lo cual me apoyo en algunas cosas de Lacan donde él plantea la homología del objeto a con el S1 y da razones de porque en La tercera. Yo lo que plateo es que S1 es el significante poder. Pero si ustedes abstraen a la palabra poder de cualquier otra predicación que inmediatamente se le va a venir a la cabeza porque los que sean izquierdistas van a pensar que el poder es lo malo, lo que arruina la sociedad y todas esas cosas. Los señores que anden con problemas sexuales van a pensar en el poder que le da el Viagra.

Participante: tu frase fue: el deseo es deseo siempre de poder.

Sergio: estoy de acuerdo con esa frase.

Participante: la dijiste vos (risas)

Sergio: insisto es a discutir. La idea es la siguiente. Me sorprendió hace muchos años cuando trabajé Proyecto de psicología para neurólogos, estuvimos un año trabajándolo hombres y mujeres que ahora estamos en distintos lugares del movimiento psicoanalítico, Isabel Luccioni, una de ellas. Me encontré con la sorpresa de que Freud cuando habla del objeto perdido y lo refiere al ceno nutricio lo refiere a la escena de amamantamiento. O sea que a diferencia de Melanie Klein que lo imaginarizó en la teta Freud lo ubicó en el contexto de los movimientos, las cosas que hace la madre para darle de mamar a la criatura. Después en el seminario IV Lacan le va a plantear la cuestión de que la madre en los primeros tiempos es una madre simbólica y los objetos son reales y que la madre de los segundos tiempos pasa a ser real y los objetos simbólicos. Interesantísimo para entender el inicio del lenguaje en el que no tiene ninguna importancia que el chico pueda articular o no palabras, que sea sordo o no lo sea, etc. simplemente la presencia ausencia de la madre en relación a la atención de los agujeros del chico es lo que establece una estructura de lenguaje. Lacan ahí critica a los klenianos y dice que me hablan de omnipotencia del bebé la omnipotencia es materna, en tal caso el bebé identificará a la omnipotencia materna. Aparece la palabra poder. Si lo piensan toda relación con el objeto siempre es una relación con el poder pero de poder en el sentido de se puede- no se puede, está -no está, llega - no llega, mil predicaciones que lo dejen en un sin sentido al poder. Creo que el objeto a es homólogo a poder. No hay ningún objeto que como objeto por si solo sirva para nada. El objeto sirve si entra de algún modo en la circulación y ahí está el tema del poder. Insisto no del poder como poder gubernativo, sindical.

Silvia Sito: potencia lo desimaginariza.

Sergio: no sé porque potencia deja irresuelto si esa potencia es utilizada o no y si la potencia no es utilizada.

Participante: poder si no es utilizado ¿cómo sería?

Sergio: poder de por sí es un verbo, infinitivo. Les propongo que lean el artículo sobre el objeto a que está en www.psyche-navegante.com.ar no en el número actual sino en el anterior, el 67. Ahí puse en un pie de página la cita de Freud del Proyecto de psicología para neurólogos que fue lo que a mí me abrió la cabeza en su momento. No en su momento, ahí percibí la cuestión, registrar recién la registré hará dos o tres meses.

Módulo II-Clase Nº 7

10-08-2005

Seminario Siglo XXI Novedades en la dirección de la cura.
Criterios de evaluación de la cura

Criterios para calcular el valor de diversas presentaciones, momentos y situaciones de una cura, a partir de diferentes preguntas sobre la misma.

Para asentar los que me parecen adecuados, parto del criterio de Valor en Saussure: “...la parte conceptual del valor está constituida únicamente por relaciones y diferencias con los demás términos de la lengua, se puede decir otro tanto de su parte material. Lo que importa en la palabra no es el sonido mismo, sino las diferencias fónicas que permiten distinguir a esa palabra de todas las demás. Pues son ellas las que llevan la significación”. Anecdóticamente, en esa frase esta fundado el comienzo de una corriente de pensamiento en las ciencias sociales que abarcó el siglo XX. Uno puede hacerle una serie de críticas pero yo por lo menos, sigo reivindicándola como la corriente más importante que tuvo el siglo: el Estructuralismo. Es distinto a la sistémica. Mucha gente confunde sistema con estructura y no es lo mismo. Mucho menos el estructuralismo de Lacan que tiene como núcleo, que la estructura está fallida. Los sistémicos se ilusionan conque se podría armar un sistema perfecto. Es una diferencia clave. Saussure va destacar que aquellas diferencias se producen en dos ejes del funcionamiento de la lengua: el vertical, sincrónico, metafórico –que diferencia produce que se use una palabra y no otra en cada emisión. Y el horizontal, diacrónico, metonímico –las diferentes palabras y puntuaciones que se van usando, van produciendo relaciones y diferencias entre ellas.

Yendo a una enunciación de moda a partir de la velocidad de las comunicaciones, el eje metafórico funciona en tiempo real (sincrónico) y el metonímico (diacrónico), en tiempo sucesivo, retardado. La redefinición del significante por parte de Lacan para su uso en la práctica del acto interpretativo y operacional con el hablante en análisis, le produjo como efecto a él mismo, discriminar los tres registros que derivan de la existencia de dicha redefinición del significante y la necesidad de anudarlos topológicamente según la lógica del nudo borromeico en virtud de su propiedad principal, la de que si se desanuda uno los otros también caen. Insisto, Saussure piensa al significante en relación a un funcionamiento del lenguaje en el cual lo inconsciente no deja su marca o sino se torna despreciable. Saussure era un lingüista no se proponía nada en relación a la cura de nadie. Habla de psicología lingüística y es otra cosa. Es una psicología que no pone en cuestión por ejemplo la función del sujeto gramatical ni tampoco la función del sujeto filosófico. Lo de Lacan es radicalmente distinto. Eso es lo que lo obliga a él a tomar nota y producir registro de que efecto produce la existencia del significante. Es un movimiento posterior. Inclusive Lacan se pasó 15 años de su enseñanza sin llegar a la definición de significante, usando todavía definiciones lingüísticas. Algunos colegas toman posiciones de los últimos períodos de Lacan donde él plantea la equivalencia entre los tres registros y entonces dan por supuesta la caída de la primacía del significante. Lo cual es un error, porque lo simbólico también es un efecto del significante como los otros dos registros, y es a partir de esa primacía del significante, que hay equivalencia entre ellos.

La necesidad de los humanos de existir funcionando en lazo social, a la vez que anuda, deriva en ex-sisitir, en la imposibilidad de complementarse en los enlaces, lo que tiende a desanudar. Esto ocurre por: 1) precipitación de reales entre los que se asocian y 2) como resultado también, de la diferencia de intereses que genera la diversidad de posiciones en cada discurso. Lo que conlleva la imposibilidad de un anudamiento borromeico consistente, sin fallas. Advertido eso, Lacan tuvo que agregar un cuarto nudo que re-anude contingentemente con nominaciones y/o relaciones que velen y suplan la falla. Con nominaciones y/o relaciones porque muchas veces aparece con relación a la producción y al producto del sujeto. Otras veces, con eso no alcanza. Otras veces está más centrado en las modalidades de relación social de ese sujeto, lo cual incluye las relaciones de pareja. El fracaso en las relaciones de pareja puede empujar a alguien a la melancolía, a la esquizofrenia y sin llegar tan lejos, ante un fracaso de relaciones de pareja hay un período de conmoción donde no es fácil reubicarse. Lo mismo con respecto a las cuestiones del trabajo. Por eso es tan grave lo que ocurrió en el país en el 2001 y que ahora pareciera está mejorando, ya que se registró un índice de desocupación mucho menor (12.5%). No es simplemente la menor cantidad de comida que se lleva a la casa sino la pérdida de lo lazos sociales que se establecen en el trabajo. Yo hacía una columna en un programa radial hace 12 años aproximadamente, era el pico de desocupación en España. Había un 27 % de desocupados. Al mismo tiempo era un estado rico que podía pagarle a los desocupados un salario cercano al salario nominal de un empleado. Sin embargo había aumentado enormemente la violencia familiar, el alcoholismo, la drogadicción y las psicosis.

De la existencia de los tres registros derivó también, que aquellos dos ejes saussurianos trazados según la geometría plana, en la cual un enunciado o juicio sólo puede originar uno y solo uno de los términos como verdadero o falso, resultara insuficiente. En cambio Lacan advirtió como más útil, la topología. Que es una rama de las matemáticas que estudia las propiedades de las figuras geométricas o los espacios que no se ven alteradas por transformaciones continuas sino que mantienen exactamente las mismas propiedades topológicas. O sea, que en ella, está permitido doblar, estirar, encoger, retorcer... los objetos pero siempre que se haga sin romper ni separar lo que estaba unido (la transformación debe ser continua) ni pegar lo que estaba separado (la inversa también debe ser continua). Por ejemplo, grandes topólogos son los peones de las empresas mudadoras.

Ethel Greinzerstein: en Grecia la mudanza se llama metáfora

Sergio: es cierto, me hiciste acordar. Por dichas propiedades hubo objetos topológicos que a Lacan le resultaron más adecuados, para mostrar las propiedades de los registros, consecuencia de la primacía del significante. Por ejemplo, en topología un triángulo es lo mismo que un cuadrado, ya que se puede transformar uno en otro de forma continua, sin romper ni pegar. Pero una circunferencia no es lo mismo que un segmento (ya que habría que partirla por algún punto). Un chiste habitual entre los topólogos (los matemáticos que se dedican a la topología) es que «un topólogo es una persona incapaz de distinguir una taza de una rosquilla». El reconocimiento de los tres espacios que abre el significante y su particular modo de anudamiento, liquida la concepción lineal sobre el mismo y su funcionamiento. Por lo tanto, si la parte conceptual del valor está constituida únicamente por relaciones y diferencias con los demás términos de la lengua, estas relaciones y diferencias se producen en las tres dimensiones y en la cadena de anudamientos entre los nudos que la componen a los que Lacan nominó como Cadenudos. Un ejemplo, dijo Chiche Duhalde: "Espero que se vayan dando cuenta todos los candidatos de que la gente está harta de nosotros. "[1] A conciencia seguramente quiso decir: Espero que se vayan dando cuenta todos los candidatos de que la gente está harta ellos. Fíjense que en la frase siguiente pasa a la tercera persona del plural: “No pongan eso como título, pero la gente no quiere ver a los políticos agrediéndose, diciendo cosas muy, muy terribles de los candidatos o de los que están relacionados con ellos.” Como digresión, pero no sin importancia, quiero hacerles notar que al igual que Chacho Álvarez y en general muchos periodistas mediáticos como Marcelo Bonelli, en los enunciados se otorgan la función de portavoces de la gente, sin haber sido designados representantes por alguien, o antes de serlo. Dejo de lado también el dequeísmo, que uno nunca sabe si es lo inconsciente o lo ignorante de la maestra.

El equívoco sustituye, ellos por nosotros. Lo que produce efectos en los tres registros. En lo simbólico la incluye entre los que hartan a la gente, en lo imaginario la pone en maestrita de los otros candidatos y en lo real denuncia su angustia por la incertidumbre sobre los futuros resultados electorales y en consecuencia su futuro político. Una diferencia significante produce efecto en los tres registros. Lo que anuda a los tres registros en la falla que le introduce lo real de unas elecciones inciertas, es su nominación de candidata a senadora. Este es su cuarto nudo actual. Su verdad es que está atrapada como “a” entre esos tres nudos y su nominación. Si hubiera dicho harta de ellos, el efecto de sentido la hubiera ubicado imaginariamente en rival, dispuesta simbólicamente a mostrarse diferenciada y realmente a la espera de los mismos resultados inciertos. Pero el Inconsciente la obligó a trasmitir su deseo de envolver a todos los candidatos con el hartazgo de la gente y poder imaginarse no aislada en esa posición, lo que debe ser el fantasma que la persigue. Típicamente está en la posición de agente en el Discurso de la histérica: Ella estaría hablando al periodista, en realidad a través de él al público, buscando un saber que queda necesariamente en disyunción con ella como objeto. De ahí la angustia de esta señora. Es curioso porque en el mismo reportaje levanté otro que Silvia Sisto lo mandó por info de www.televerdades.com y no seguí levantando, porque me pareció mucho.

Silvia: ella dice que va a controlar a Cristina en el Senado. Se da por perdedora.

Sergio: claro. Angustiada demandándole a la gente que esté harta de todos los candidatos y no la dejen aislada por efecto de un saber que no reconozca su valor de objeto.
Como ven, he producido, ayudado por el concepto lacaniano de significante y su consecuencia productora de tres registros anudados borromeicamente y asegurados por una nominación como cuarto nudo, un diagnóstico de la posición de objeto de ese hablante –Chiche Duhalde- en ese punto de enunciación. No es un diagnóstico psicopatológico, no estoy diciendo que ella sea una histérica sino que lo es, en ese punto de enunciación. Esto es muy importante, porque lo que estamos trabajando hoy es como evaluar el transcurso de una cura. El transcurso tiene innumerables circunstancias diferentes y hay que evaluarlas una a una. También en que discurso se inscribe ahí, en cual de sus lugares, y como que letra. En esta circunstancia, como agente en función $ y sostenida por su verdad de a.

En el caso del periodista, estuvo en el lugar del otro a la vez que como amo de la situación. En los reportajes el amo de la situación estructuralmente es el periodista. Tal es así que es una discusión que divide a los periodistas, sobre cómo manejarse en los reportajes. Mi posición es que hay que tratar que la gente despliegue lo más posible sus ideas. En cambio periodistas como Neustad, buscan ir arrinconando al reporteado para hacerle decir las ideas del periodista. No obstante, desde un punto de vista estructural, ambas posturas están en posición amo.

A partir de este ejercicio introductorio, vuelve la pregunta que titula la clase de hoy: Criterios de evaluación de la cura.
Los mismos deben ser hechos, no en función de ideales, deseos o goces nuestros, sino según el deseo del analista en función de los deseos del analizante, la relación con sus goces y su articulación a los lazos sociales que vaya descubriendo como más deseados y en la posición en el discurso que le resulte más conveniente a las articulaciones señaladas. No hay que tener prejuicios, porque sino se pueden enojar con la posición de esclava/o que tiene mucha gente y van a tratar de sacarlo de ahí. Eso hay que observarlo, y quizá el mejor fin de análisis de esa persona esté en esa posición. No es por una cuestión bondadosa de hacer lo que él quiera sino porque cada uno viene preparado con determinada dotación borromeica y eso es inmodificable por el análisis. El análisis lo que hace es facilitar que se re-anuden los componentes de esa dotación. Pero es a partir de los insumos que el analizante trae, no a partir de inyecciones de ideología que le puede dar el analista.

Participante: sino, hacés ortopedia.

Sergio: sí pero ortopedias que fracasan, que no sirven. No me estoy refiriendo al tratamiento de las esquizofrenias particularmente ni las melancolías y paranoias en las que son más complejas las cuestiones.
Es muy importante no confundir ideales del yo del analizante con deseos inconscientes de los mismos.

Cierta vez me tocó atender a una persona que vive en una capital de provincia donde es muy conocida como una de las artistas más famosas de ese lugar. Se había analizado ocho años con una de las analistas lacanianas también más famosas de ese lugar. Supuestamente había terminado el análisis. Al año esa mujer tenía una angustia muy importante, lloraba todo el tiempo. Unos amigos me proponen que la atienda porque ella no se animaba a ir a otro psicoanalista del lugar justamente porque era muy conocida. Lo cual me daba todo un dato. Acepto, y cuando viene la escuchó un par de veces. Una primer cosa que se me arma en la cabeza, era que tenía que lograr que esta mujer se pudiera resituar de tal manera, que pudiera analizarse en su lugar con otro analista, porque a mí sólo podía venir a verme una vez cada quince días. En ese año que trabajamos, lo que se hizo muy evidente fue que la analista había confundido el ideal de esta paciente que era llegar a ser la top en la rama artística que cultivaba, a lo que había llegado, pero que en realidad era el ideal del yo del padre de ella. Me acuerdo que la primera vez que surge por un acto fallido de ella, no me acuerdo muy bien pero transcurre en la cocina, se cayeron una cantidad de cacerolas y que seguido muy minuciosamente dicho acto apareció un deseo de ella de tener un hijo. Se puso furiosa conmigo y estuvo a punto de dejar el análisis. Por suerte volvió. Al tiempo de eso apareció un sueño donde ya era innegable hasta por el yo de ella dicho deseo. A partir de ahí se empezó a abrir la posibilidad de que efectivamente buscara alguien en su ciudad de origen y continuara su análisis allá lo cual ocurrió unos meses después. Le di un nombre, ella terminó buscando un analista por su cuenta y en este momento es una señora feliz, casada, con hijos y que cultiva top su práctica artística. El problema había sido que la colega había confundido ideal con deseo, lo que fue grave porque lo que había logrado fue reforzarle el superyo. La angustia provenía de la crítica obscena de éste que le ordenaba gozar y gozar cada vez más ahí, obstaculizándole su deseo de hijo. Mientras más se le reforzaba el ideal y el superyo, más en deuda se sentía con ese superyo.

Participante: ¿qué te hace pescar esa diferencia?

Sergio: el deseo siempre es inconsciente en cambio el ideal generalmente aparece conciente. Cuando a mí alguien me habla muy claramente de su deseo yo ya huelo mal. El deseo va a aparecer por vía de las formaciones del inconsciente. El título que le puso Lacan al seminario II es muy inteligente "El deseo es su interpretación". El deseo nunca se presenta desnudo, siempre requiere una interpretación que puede ser hecha por el propio sujeto o por el analista. Yo por ejemplo, quería ser abogado y acá estoy. Me fui a inscribir a la facultad de derecho con una seguridad absoluta. Era abanderado de la justicia. Por suerte entré... la facultad es muy grande, entonces me dije: ¿qué hago acá? ¿Cómo me voy a anotar a una carrera sin conocer los programas? Pedí los programas y los leí. No tenía nada que ver con eso con lo cual entré en un desconcierto infernal, hasta que logré más o menos entrar en medicina. Que tampoco es la profesión en la que terminé.

Silvia: tengo una paciente que habla de su deseo de escribir y las dificultades que tiene para ponerse a hacerlo y hace varias sesiones que estamos con eso. Al pasar, cuenta que empezó yoga. Le digo: empezaste a moverte. Se queda sorprendida y se pone a llorar y me dice que en realidad ella hubiera querido ser bailarina pero que nació con una mal formación en la cadera y que la tuvieron que operar de muy chiquita. Que ahora está bien pero nunca hubiera podido ser bailarina. Yo le digo: no hubieras podido ser la primera bailarina. Ahí empieza la cuestión de que los padres siempre esperan de ella que sea la mejor, la primera. La primera con esa mal formación no podría haber sido, entonces no fue ninguna. Decidió ponerse a escribir, lo que en realidad es lo que más la aleja del movimiento porque tiene que estar muy quieta, muy concentrada. Además no pone en juego toda esa cuestión.

Marta: en tu caso, Sergio, tiene más que ver con el ideal que con el deseo.

Sergio: totalmente. Tenía que ver con mí posición política de esa época.

Ethel: ¿La facultad de medicina te pareció más chica que la de derecho?
Risas.

Sergio: dos anécdotas. Voy a la facultad de medicina para inscribirme y llevaba, estaba leyendo eso, El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels. Subo las escaleras y cometí el error de mirar para arriba y no terminaba nunca la facultad y encima había como ocho o nueve tipos de piedra que se podían caer arriba. Me pegue un susto terrible. Pedí los programas, ví que los tres primeros años no me iban a gustar, pero el resto sí. Me inscribo, salgo y me voy a tomar un café al bar de los estudiantes. Me voy a mí casa, ¿qué me olvidé? La propiedad privada.... (Risas)

Es muy importante no confundir ideales del yo del analizante con deseos inconscientes de los mismos. Dicha confusión puede llevar a reforzar encadenamientos a su superyo con las consecuencias consiguientes. A partir de estos criterios se cruzan para evaluar las marchas de las curas elementos de distinto orden. Y estamos en la cuestión del valor. El valor surge como una ilusión, como un modo de suponer las cosas. Surge como una forma de buscar como hacer equivalencias entre elementos de distinto orden en el comercio. Hace 4.000 años, si tenía que cambiar un cordero a otro que me ofertaba a cambio una canoa ¿un cordero vale igual que una canoa? Toda esa historia lleva al dinero como arribo, es toda una historia que sigue trayéndole problemas al ser humano.

En psicoanálisis los elementos de distinto orden son: 1) Situación de ambos partenaires en el discurrir transferencial. 2) Modificaciones sinthomáticas en los anudamientos del analizante. Los desplazamientos sintomáticos que se van produciendo en el desarrollo de una cura que van desembocando en lo que Lacan escribió Sinthome, condensación entre síntoma y hombre, que está referido a varias cosas: a) la función de anudamiento de la que hablábamos antes. b) el síntoma no se pierde sino que se lo transforma y se sabe hacer algo con eso. Esto tiene que ver con lo que decía antes de que tengamos una dotación significante y no otra. Es con eso que vamos a producir. Un colega que tiene como 25 años de trabajo en la profesión me contaba que estaban terminando algunos análisis que estaba conduciendo y decía: ¡por más que lo leí mil veces y que lo sé, como me sorprende esta cuestión de que se reactivan todos los síntomas! 3) Acceso a modalidades más deseadas de discurso y a lugares en ellos más deseados. 4) Cada una de estas cuestiones ir cruzándolas con la lógica temporal por la que van transcurriendo. Instante de ver, tiempo de comprender, momento de concluir. 5) En lo que hace al fin de análisis, cruzar esta cuestión de la lógica temporal con lo imposible cuando emerge como tope, esforzarse para advertirlo en diferenciación con la impotencia. El neurótico recurre a nosotros para resolver una serie de impotencias por las que está afectado. El desarrollo de un análisis lleva también a que algunas cuestiones que aparecían como impotencias para esa persona son imposibles. Suponer que el análisis resuelve todo es un error.

Noemí: o que resuelve hasta donde uno quisiera.

Sergio: hay cuestiones que son del orden de lo real para ese sujeto y por lo tanto son imposibles. Hay que saber decir, hasta aquí llegamos.
Este entrecruzamiento resulta clave en mi experiencia, para determinar si nos encontramos ante un valor suficiente para considerar que ese análisis ha llegado a su fin. Volviendo a Saussure: Tomo fuertemente en cuenta, las relaciones y diferencias entre estos dos elementos.
Recurro a Marx, para hacerme cargo del valor de cada momento de un análisis, incluyendo los finales, a partir de sopesar: “la cantidad de trabajo materializado en su valor de uso, por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción”

Marx = TA = S2 a $ $ S2
TC a S2 S1 S1 a

Trabajo abstracto (TA) es la materialización del trabajo en cuanto a cantidad de trabajo y tiempo de trabajo. El trabajo concreto (TC) es la mercancía producida. El objeto producido puede ser nuevamente fuerza de trabajo. Lo hago equivaler a la segunda parte del matema del discurso del amo antiguo de Lacan que de paso también es la parte derecha de su discurso del capitalista en donde el saber del trabajador va a producir el objeto que le demanda el amo. Lo cual nos lleva al discurso del analista. En el discurso del analista, la función del analista semblante de objeto causa del deseo, incide sobre la escisión del sujeto y le hace producir un nuevo significante. En definitiva, el análisis es básicamente eso. Lo planteaba Winnicott por ejemplo, que concebía al análisis con efectos de descubrimiento. Hay todo un trabajo entre el agente y el otro para producir eso. En la apertura de la partida, segundo matema, matematicé las diferencias que se encuentra el analista en la presentación de la demanda y tomando en cuenta las cuales deberá ejercer su función sin desubicarse de su posición.

a S1
S2 $

La gente llega al analista de mil maneras. Ayer llegó un señor muy ansioso que me lo manda la familia como una urgencia. Pensé que me iba a encontrar con un psicótico y todavía no estoy seguro si lo es o no. El señor, preso de una ansiedad feroz, hacía cuatro días que no dormía. Él hablaba y hablaba y estaba seguro que tenía una enfermedad grave que los médicos no se la descubrían. Trajo todos los análisis, las radiografías, etc. en ese sentido venía fantástico que yo fuera médico, pude hacer un buen semblante. La cuestión básica era que él tenía algunas sensaciones que no podían no ser por una enfermedad grave. –“Vio doctor, entre el culo y el inicio del pene, ahí pasa algo. Además a veces en el pene tengo unas sensaciones. Además hay un huevo que lo tengo muy grande”. Bueno, le digo, en general hay un huevo más grande que el otro. –“Sí, pero es muy grande.”

Noemí: médico y varón.

Sergio: más o menos, tené en cuenta que lo que está transcurriendo es inconsciente. Cuando se encuentre con el varón en su imaginario...

Noemí: se le frunce el culo (Risas)

Sergio: entonces el hombre me relata toda su situación y me relataba todas las veces que había ido a médicos. Notaba que lo que adquiría mayor subraye en lo que decía, no sólo en como lo decía sino en todo el cuerpo y el gesto era: y entonces me hicieron tacto rectal. Al cuarto tacto rectal le digo: ¿y el resto de su vida? ¿De qué trabaja? Me empieza a contar una serie de cuestiones por las cuales, siendo un hombre que ronda los sesenta, se le ha abierto la posibilidad cierta de que teniendo una posición económica muy desahogada, por esas vueltas de la vida y además por él dejarse estar, en tres años se va a quedar sin la base que le genera esa posición económica. Todo esto, porque él usufructuaba por muy pocos pesos un lugar que primero era de un matrimonio. Se murió el viejito. Él muy entrador y amigo de la viejita se quedó. Se murió la viejita y quedaron los sobrinos. Le digo: -“le rompieron el culo los sobrinos. Es como para ponerse inquieto. Me dice: -“en cierto modo” Sí pero no porque la sensación que yo tengo sea en ese lugar. La pescó en el aire. Lo mediqué porque hacía cuatro días que no dormía. Me habló hoy y estaba más tranquilo, supuestamente por la medicación pero obviamente está jugando lo otro también. Él viene en S1, no viene partido. Viene con todo un autodiagnóstico sobre sus genitales y el mundo se le redujo a eso. Tengo que hacer apariencia un rato hasta que por ahí, logre meterle el dedo en el culo. (Risas)

Participante: no todos vienen así.

Sergio: no, algunos vienen más en posición de analizante. Tomo esto porque es lo más difícil.

Noemí: pero es lo más habitual.

Participante: ¿te parece que es lo más habitual?

Sergio: sí, actualmente.

Participante: pensé que venían más como resto.

Sergio: esos son los que vienen melancolizados.

Noemí: me parece que lo interesante es que la barradura la pusiste vos con la interpretación. Esa es la difícil maniobra que a uno le dice, acá se podrá iniciar un análisis o no.

Sergio: no sé si se inició, pero por lo menos lo coloqué en otra posición.

Noemí: la respuesta defensiva de él, da cuenta.

Sergio: en un trabajo que escribimos juntos con Del Carril que vamos a ver si se publica en algún lugar, Del Carril plantea una cosa muy interesante y es que uno de los efectos del DMS IV es que la gente viene autodiagnosticada.

Noemí: “vengo por un ataque de pánico”.

Sergio: esa gente ya viene identificada a un significante, el tema ahí es como se las arregla el psicoanalista para que pase a estar agujereado.

Noemí: para que pierda consistencia.

Sergio: exacto, y que ese significante no le obstaculice el observar su sufrimiento, el poder trabajar con él. Retomemos, en la apertura de la partida, segundo matema, matematicé las diferencias conque se encuentra el analista ante la presentación de la demanda y tomando en cuenta con cuales deberá ejercer su función sin desubicarse de su posición. Claro que la evaluación antedicha, que se apoya en el concepto de Marx sobre el valor, no mensuramos en horas de trabajo reloj sino, en momento lógico temporal de valorización de dicho uso.

Ethel: otra vez.

Sergio: Lo que quiero decir es que a diferencia del cronometrista de la empresa que está evaluando cuantos objetos produce el obrero en qué cantidad de tiempo, nosotros lo que estamos produciendo como valor de uso son cambios de posición en el sujeto en relación a una lógica temporal con la que también estamos trabajando. Este punto es clave, particularmente para acompañar afirmativamente o no, una proposición del analizante de llegar a su momento de concluir ese análisis, o una decisión del analista de dar por comenzado un psicoanálisis.
Desde aquí, vuelvo al principio que no enuncié hoy pero que referí en la primera clase del primer módulo.

En las primeras entrevistas y a veces en muchas más, o ante sorpresas en el decurso de un análisis que nos exijan reubicarnos: ¿Cómo podemos definir de que paciente se trata y cual puede ser la estrategia y las sucesivas tácticas para incidir sobre su posición en el discurso (o sea en el vínculo social) a través de lo que lo inconsciente indica en relación con sus enunciados (imaginarios) y lo que se desprende como Real, como no significado? La respuesta se nos precipitará si logramos observar los detalles que nos transmite la relación que como objeto a, tiene ese ser parlante con cada registro desde su atrapamiento en un nudo que está fallando como sostén.

Propongo aproximarnos, a través de definir lo tratable y sus condiciones de posibilidad para psicoanalizarlo. Lo defino, a partir de responderme sobre qué tiene que trabajar un analista y digo: “Sobre la precipitación de alguna/s de las formas del malestar en la Cultura, en algún punto de calce entre registros y en determinada circunstancia (modo y tiempo) de la lógica temporal por la que transcurren el, o los, atrapados en dicho afloje del anudamiento. Dicha precipitación se distingue, porque repite determinado tipo y forma de discurso y de posicionamiento en él”

Acá hay colegas que hacen psicoterapias de grupos, colegas que hacen análisis personales pero a todos nosotros la pregunta que nos tiene que precipitar es esa. Me parece que no tenemos automáticamente que proponerle a la gente entrar en un grupo, tampoco automáticamente proponerle un análisis personal. Incluso en medio de un análisis puede ocurrir que uno decida hacer ingresar al consultorio a otra persona por alguna razón en particular. El tema es como precipita el malestar en la cultura. Ante que precipitación del malestar en la cultura estamos y entonces como trabajamos con eso. Si pensamos así, el objeto no se define por su envoltura personal, sino por como y a través de quien o quienes se presenta dicha precipitación traumática del malestar. Traumática porque en definitiva el objeto cuando empuja a buscar análisis es porque está empujando a través de su cara real.

En función de esta pregunta he llegado últimamente a la conclusión de que: lo radical del "a" (tanto como posición propia como la del (O)otro) y de su pérdida, es: poder. Significante sin sentido, sólo precipitación esencial de lo que podría ser verbo, adverbio, sustantivo o adjetivo. Poder a secas, sin sujeto, sin predicado. Abierto a toda su plurisemia que dependerá de su combinación con otros significantes. De su carácter de acción, deviene lo no especularizable del objeto "a"[2]. Dice Lacan: "Mi S1 sólo tiene el sentido de puntuar ese cualquier cosa, ese significante -letra que yo escribo S 1, significante que sólo, se escribe si se lo hace sin ningún efecto de sentido. Resumiendo, es lo homólogo de lo que acabo de decirles del objeto "a". Finalmente, cuando pienso que me he divertido un rato haciendo un juego entre este S1 que yo había llevado hasta la dignidad del significante 1, que he jugado con este Uno y con el "a" anudándolos por medio del número de oro, ¡esto vale mil![3]". Luego lo imaginario, lo irá encarnando en la propia persona, en los otros, en la cúpula del aparato del estado, de las fuerzas armadas, de las corporaciones o de cualquier organización artificial de masas, en algún Dios, en los fenómenos naturales, etc. Y siempre se presentará perdido o cuando menos insuficiente, como efecto de la castración fundamental, la del lenguaje. El deseo, causado por el objeto (poder) perdido y nunca tenido, se sostiene en el fantasma, escena que de alguna manera promete recuperarlo. El deseo, siempre es de: poder.

Laura: quiero hacerte una pregunta, en el grafico de la derecha trabajo abstracto, trabajo concreto, ponés un igual al lado otro del discurso del amo. ¿Por qué ponés un igual al discurso del analista? estas haciendo equiparar el lado otro del discurso del amo con el discurso del analista.

Sergio: no, el igual está puesto apresuradamente para la clase de hoy. Tendría que poner congruente ahí. Congruente es algo que inventó Lacan en su momento, no sé si es de la matemática, lo encuentran en La instancia de la letra, es sobre la base de agregarle una especie de infinito al igual. Es congruente en el sentido de que hay trabajo en el discurso del amo antiguo, en la cuestión de como piensa Marx al valor hay trabajo y en el discurso del analista también hay trabajo. La diferencia está en que el que trabaja es el paciente y produce como efecto de su trabajo nuevos significantes. Lacan insiste mucho en eso, los que trabajamos no somos nosotros sino los pacientes. Aunque creo que eso no excluye que nosotros también trabajamos.

Laura: entonces es congruente con el lado otro no con todo el discurso.

Sergio: con todo el discurso en el sentido de que en definitiva es el discurso el que produce este efecto pero básicamente sí, con el lado otro.

Noemí: me quedé con una duda que es una duda que me vuelve de la práctica. Es esta cuestión de lo que es impotencia e imposible para cada uno de los pacientes. Este límite, este decir hasta acá llegamos con esto. Estaba pensando en un paciente que hace poco interrumpió su tratamiento en un punto en el que a mí me parecía y me parece que era anticipado en relación a lo que veníamos trabajando. Esto es lo que a mí me parece, es la valoración que yo tenía hecha respecto del trabajo con ese paciente. Era muy obsesivo, bastante difícil de bordear que pudiera pasar a realizar alguna de las cosas que decía desear. Cada encuentro con el deseo era una cosa terriblemente conflictiva para él, daba vueltas, volvía a retroceder, una cosa que venía hace como cuatro años. Sin embargo me pregunto ¿sería que era anticipado o sería el límite de lo real en esa posibilidad, hasta ahí? Tendría que dar más precisiones del caso pero ¿de dónde me vuelve a mí esta pregunta? ¿Cómo valorar exactamente si se trata de un real imposible, si se trata de impotencia, de impotencia de ese análisis y no del analista, del paciente? No es una situación que se ve con claridad, es una situación que me trae dificultad poder verla.

Sergio: es interesante que hayas traído esto porque me hiciste acordar de algo que es un problema muy habitual en el psicoanálisis que tal vez fue el problema que más desvivió en sus últimos tiempos a Lacan y donde él mismo confiesa que fracasó. Es el tema de como evaluar el fin de análisis. Por supuesto él está en contra de la idea de IPA, un analista didacta, tres años y medio de trabajo cuatro veces por semana, eso lleva a un fin de análisis. Tengo la experiencia personal de haber analizado unos cuantos analistas de APA después de analistas didactas y que por ahí han estado estacionados 10 o 12 años en el nuevo análisis y que realmente había que analizarlos. La cosa de IPA la dejamos, porque fue un error grave del movimiento psicoanalítico. Lacan plantea el tema del pase fundamentándolo en la necesidad de investigar el fin de análisis. Digo esto porque después el movimiento lacaniano lo tomó como el jurado para determinar si se daba o no el pase. Secundariamente Lacan lo había planteado así, pero si ustedes leen con atención la Proposición del 9 de octubre, van a ver que lo que él plantea es que el gran problema es investigar el fin de análisis o sea que él no tenía tampoco una idea clara. Haciendo unos malabarismos tanto la gente de Miller como otra gente, toman algunas frases de Lacan que además son claramente conversables como definiciones de Lacan sobre el fin de análisis. No es así porque él cuando en la Proposición habla de movimientos de pase de analizante a analista no lo habla como fin de análisis sino lo plantea como cuestiones que ocurren dentro del análisis. Lo que quiere decir es una cosa muy sencilla, que a partir de ese movimiento que ha ocurrido en el análisis en relación a esa serie ese analizante queda en posición de analista de su propia serie. Efectivamente un buen fin de análisis va a dejar al analizante en posición de analista de sus propias producciones inconscientes. Les he relatado más de una situación en este sentido. Tanto de cuestiones que a veces alguno de nosotros hace personalmente como anécdotas interesantes del movimiento psicoanalítico, una por el lado desgraciado de Arminda Aberastury. Cuando se deprimió fuertemente toco el timbre de una serie de colegas, ninguno se animó a tomarla. Terminó suicidándose. No digo que se suicidó por culpa de los colegas, sino que no se pudieron hacer cargo de esa transferencia. Probablemente era muy difícil porque era la maestra de ellos que les venía deprimida, pero se suicidó. A la inversa, Mimí Langer se deprime y le pide a Ulloa que la analice. Ulloa había supervisado con ella, entonces le dijo que no. Ella insiste y Ulloa le propone encontrarse una vez por semana en Frank, fíjense el inconsciente del analista le propone encontrarse en un restaurante alemán, y ahí conversar. Estuvieron un tiempo conversando así, Mimí salió de su depresión pero a partir de ese momento lo instalaron como hábito y se seguían encontrando ahí todos los viernes. A veces contaba cosas ella y las analizaba él y otras veces contaba cosas él y las analizaba ella.

Pichón Riviere, creo que eligió mal lamentablemente, pero cuando andaba muy mal le pidió análisis a un ex supervisante de él. Creo que le erró al viscachazo en el sentido de que no era uno de los más capaces de sus ex supervisantes pero estuvo analizándose.
Primero, es un tema a investigación. Segundo, es un tema que no va a dejar de estar castrado nunca, no se va a poder decir el fin de análisis es esto. Como cuando se escucha decir muy ligeramente el fin de análisis es el atravesamiento del fantasma. ¿Qué quiere decir el atravesamiento del fantasma? El vaciamiento de goce... ¿qué me decís con eso?
Miguel estuvo hablando mucho de eso, pero es distinto porque la teoría del vaciamiento de goce es en relación al desplazamiento de goce. Es el vaciamiento de goce del síntoma para llevarlo o la sublimación o al sinthome, no es que se vacía de goce la persona.

Una vez me agarró una milleriana en una presentación que yo había hecho en donde había presentado el fin de análisis de un homosexual que se había producido a partir de que este homosexual, que siempre la había jugado de activo y que se consideraba homosexual pero hombre, un día descubrió su goce pasivo anal. (Risas) a partir de ahí hizo una crisis que casi se suicida, pero atravesada esa crisis el hombre lleva una vida feliz con todos los problemas que la vida plantea siempre. Además se desplegó en su profesión a unos niveles que nunca se había podido desplegar. Fue muy evidente el desplazamiento de goce, por un lado a gozar de ese agujero que realmente deseaba hacía mucho tiempo y no se animaba por ideales, y por otro lado a gozar de su profesión sin entrar en rivalidades con sus maestros, lo que para él fue muy importante.

Participante: siguiendo el planteo que hacías vos Noemí, pensaba que a lo mejor es algo para ver un tiempo después, por ahí no mucho, pero un tiempo después porque me dio la impresión de que lo traías como algo reciente y por ahí ni él, ni vos, ni nosotros escuchándote podemos evaluar si fue apresurado o no y a lo mejor dentro de un tiempo esto se resignifica.

Noemí: sí, lo que vos decís es cierto y te lo agradezco porque me das respiro para tomar un tiempo. Pero me parece que además es una cosa difícil porque uno está tomado en la situación, poder leer el borde de lo imposible en relación a la impotencia y donde está jugando, cuál de las dos cosas. Me parece que no hay objetivación.

Sergio: sí, efectivamente la cuestión es como la conversaron ustedes. Les voy a dar un ejemplo sobre el que sigo con todas las antenas paradas. Primero en mis seminario siempre dije que es bueno que un analista pase por más de un análisis. Por una cuestión de estructura, porque analizar no es solamente saber en el sentido de los libros sino tener las orejas destapadas y uno las va a tener destapadas en relación a determinadas cosas y en relación a otras si ahí se topó con su imposible no las va a tener destapadas. Les cuento un caso que sigo observando a distancia. Es una colega que se analizó muchísimo tiempo conmigo pero me di cuenta que había algo en la vida personal de ella que en ese análisis no se resolvió. Era algo duro, fuerte que incluso a mí me hacía sospechar sobre que si no estaba muy endurecida en cuanto a una identificación, un ideal de posición sexual y en realidad se deseo tal vez iba por otro lado. Tratamos de trabajarlo en el análisis porque esas cosas aparecieron. También dimos muchas vueltas alrededor de un fantasma que además aparecía muy corporizado en un sueño de repetición que esta persona tenía. Ella es una excelente analista, buena docente, da buenos seminarios con su propio estilo. Cuando ella empieza a plantearse terminar con el análisis, que a mí me parecía que conmigo no iba más, lo que no quería decir que yo supusiera que ella había terminado su análisis, empieza a aparecer la frase repetida cuando termine este análisis. Se la dejé pasar, cuando estuvo instalada le digo: “cuando termines este análisis ¿cuál otro pensás empezar?” “Ninguno, yo ya termino”. “Sin embargo decís este análisis”. Llegamos al final, nos separamos bien de todo punto de vista. Unos meses después empieza a tomar distancia de mí fuertemente, una persona que había sido muy cercana, de un modo casi les diría que yo no podría enterarme nada de ella. Por supuesto que el mundillo de Villa Freud hace que uno se entere. Que yo sepa no empezó otro análisis pero yo creo que ella tendría que seguir analizándose. Creo que hay algo que a ella le aparece como del orden de lo imposible y que a mí me sigue pareciendo que es del orden de la impotencia.

Lacan plantea algo enigmático, que es lo imposible en relación al discurso del amo y del analista y la impotencia en relación al discurso de la histérica y de la universidad. No da muchas explicaciones. Al mismo tiempo del discurso del amo dice que el amo lo que quiere es que la cosa funcione, la imposibilidad vendría cuando las cosas no funcionan. Típico del discurso de la histérica que se cruza en ese punto. El discurso del analista lo plantea del orden de lo imposible justamente porque tensa hasta confrontar al sujeto con lo real, con lo imposible. Son definiciones muy generales, después en particular, en cada caso coincido con la conversación que hubo entre ustedes, hay que dejárselo al tiempo, a la persona que se analizó, el analista tiene que correrse, tener claro que cayó y cayó. Eso tampoco es fácil especialmente si uno se encariña con los pacientes y demás. En este momento tengo en proceso de terminar, supongo que esta semana o la otra va a terminar, una paciente que hace tres años que le vengo diciendo que ese análisis ya está. En la última sesión yo decía ¿de qué me habla? Habló de los hijos de no sé quien, después los hijos de la hermana, los hijos del amante, ella no tiene hijos. De repente me doy cuenta de que en el imaginario de ella eran todos hijos que de algún modo estaban haciendo sufrir a los padres porque estaban levantando vuelo. La deje hablar y casi al final le digo: ¿no será que no terminas tu análisis porque tenés miedo de dejarme una herida muy fuerte a mí? Se quedó, puede ser, me dijo. Le dije: “Quedate tranquila yo puedo sobrevivir”.



[1] Ver: www.televerdades.com
[2] Cito porque estimo relacionable este planteo con el siguiente enunciado de Lacan: “... sucede que el objeto a puede trocar su lugar con el significante amo, puede sustituirlo en el lugar seudo rector, y desde allí funcionar como debe funcionar el analista. El analista funciona en el análisis como representante del objeto a; a fin de cuentas no es seguro que yo mismo capte incluso todo el sentido de esta fórmula, pero estoy convencido de que tal es, efectivamente la manera que eso tiene de escribirse, y esto es lo que expresan exactamente los cuatrípodos que designan el discurso del amo y el discurso analítico.” En: Sobre la experiencia del pase –3 de noviembre de 1973- Publicado en Ornicar? El saber del psicoanálisis (en castellano)
[3] Lacan: La Tercera de Roma

Clase sin Nº

Abstinencia y análisis del Analista

Demos algunas vueltas por donde habíamos andado la charla pasada.
Lacan en el Sem. 11 comienza a trabajar el concepto de transferencia en el Cap. X: Presencia del analista está titulado el capítulo. Presencia del analista…término enigmático… allí Lacan nos dice que el analista es el testigo de la característica del campo freudiano, campo que por su naturaleza se pierde. Se refiere al carácter pulsátil del inc.: aparece, desaparece, apertura y cierre vía las formaciones del inc. Recuerden que definió al campo freudiano como campo del inc. y del deseo, vía el deseo histérico. Campo donde se acentúa el carácter de la “extraña temporalidad” de los fenómenos inconcientes. Se refiere a la retrosignificación, el apres-coup, el nachtraglich freudiano, (para decirlo en francés y en alemán).

En el cap. siguiente define a la transferencia como la puesta en acto de la realidad sexual del inc.
Hasta este sem. Lacan ligaba inc. y transferencia. A partir de este momento introduce otro término: sexualidad. Sexualidad definida no como una sustancia, sino como el efecto que el sujeto se falta a sí mismo. Se falta a sí mismo porque encuentra su ser en el Otro.
La falta en ser del sujeto es doble: en el inicio hay una pérdida real, efecto de la pérdida de goce necesaria para el advenimiento del inc. (al menos de la posibilidad de su condición). Por otro lado, el sujeto como falta lo es en tanto hay falta simbólica: el significante no puede significarse a sí mismo, hace siempre falta otro significante, siendo esta remisión indefinida.

Esta doble falta designa también a la causa del inc. como causa perdida. Más adelante, y en este mismo Sem. la causa perdida será denominada: causa de deseo. Causa de deseo en tanto representa aquello de lo que hemos sido privados. Eso que la teoría llama: goce. Goce en tanto privación como causa del inc.
La repetición intentará el reencuentro con aquello que, en el origen, hemos perdido.

Que la t. es la puesta en acto de la realidad sexual del inc. quiere decir que la t. es la puesta en acto de la realidad sexual pulsional del inc..
Realidad sexual pulsional quiere decir, dicho de otro modo, fantasma ligado a las pulsiones sexuales.
Esta realidad pulsional no se dirije al Otro sexo, sino a la satisfacción obtenida recorriendo los objetos donde busca su propio ser de goce perdido.
Estos puntos Lacan los trabaja en los capítulos XI y XII del Sem. 11. Llegado a ese punto de su trabajo, ubica, estoy en el punto 2 del cap. XII, ubica al deseo como el punto de unión del inc. y su pulsación con la realidad sexual. O sea el deseo articula inc. y pulsión. El término que usa Lacan es: empalme. El deseo empalma inc. y pulsión.

Uds. saben un empalme es la unión de dos elementos para permitir que algo continúe. Se utiliza en electricidad, en plomería….y Lacan lo usa en psicoanálisis.
Como ven sigo recorriendo los mismos caminos que el mes pasado, trabajo sobre la cuestión que nos lega Lacan, que curiosamente es la que nos lega Freud, trabajar sobre la unión, la disyunción, del inc. y la pulsión.

Pero no cualquier deseo hace esa articulación, ese empalme, sino un deseo nuevo en la teoría: el deseo del analista. Este deseo es ubicado para articular inc. y pulsión.
El deseo del analista empalma inc. y pulsión para que el análisis continúe, para que el análisis termine.

Empalmar inc. y pulsión quiere decir llevar la demanda a la pulsión, para ir en contra de la identificación. El deseo del analista, en este sentido, no es neutral. No hay neutralidad: el análisis no va a cualquier lado, va de la transferencia a la pulsión. Va de lo que aparta la t., o sea la demanda, la aparta de la pulsión. Este deseo vuelve a llevar la demanda a la pulsión. Esto hace aislar al objeto a, sostenido, soportado por el analista.

Esto implica una extensión del término neutralidad. Para Freud, se trata, en este punto, de evitar que la persona, los prejuicios, los ideales, que el fantasma del sujeto que es el analista interfieran en la marcha del análisis. Ya en Freud la neutralidad es un término que intenta poner a raya al yo, al fantasma y a los prejuicios del analista.
Moustafá Safouan contaba de sus supervisiones con Lacan: todo podía hacerse, decirse en el análisis, salvo una cosa: hablar de sí mismo al paciente. Hablar de sí mismo es un modo de nombrar los fantasmas, prejuicios, ideales del analista.

Fijensé si la regla de abstinencia es una consecuencia de la regla de la asociación libre, lo es en este sentido: a la indicación de hablar de cualquier cosa, hablar de todo, sin preocuparse por el tema, el contenido, esa regla tiene un límite. Es imposible hablar de todo, entre otras cosas, porque el todo no existe. No hay un todo decir. Del lado del analista hay una restricción, no hablar de sí mismo.

El deseo del analista, como concepto, intenta resolver los impasses que había producido el análisis posfreudiano con el concepto de contratransferencia y al mismo tiempo resolver el impasse que el goce, el fantasma y el objeto producían en la marcha misma de la cura, particularmente considerando que la pulsión también pasa por la transferencia. Para los posfreudianos, un buen analista es aquel que no siente nada por el paciente, solo una uniforme y suave benevolencia (Paula Heinman).

Ya en el Sem. de “La angustia” Lacan opone a las ideas, por ej. de Margarett Little, las vacilaciones calculadas de la neutralidad.
Y porqué esto? Porque se hace necesario algo nuevo en la teoría, porque aparece el deseo del analista como término hasta entonces no recortado de la práctica?
Bueno, los analistas descubren que el tiempo del inc., el tiempo del recuerdo, aunque sea recuerdo encubridor, suele detenerse ante la aparición de fenómenos ligados a la pulsión: el acting out, el pasaje al acto, la angustia dan cuenta que el estatuto de la representación es insuficiente para dar cuenta de la marcha de un análisis.

Estos fenómenos suelen producir la detención del análisis, el análisis se detiene ante la emergencia de situaciones privilegiadas que permiten ordenar el acceso a la realidad de goce del sujeto, situaciones que revelan lo real de la estructura.
Como responda el analista ante esas situaciones? La forma más clásica es que son manifestaciones de la resistencia. Chau, se acabó, no hay más nada que decir.
A partir de Lacan, las cosas cambian. El va a cuestionar la manera de pensar esos fenómenos, va a cuestionar a los analistas, no a los pacientes.

Y los analistas se presentaban al modo “momia”: siempre el mismo traje, los mismos adornos en el consultorio, nada debía cambiar, para que todos los cambios vengan del analizante. Más alla de la descalificación personal a esos practicantes, conviene situar que ellos pensaban que su lugar era un lugar definido por la falta de deseo. Como hacer para no desear. Es un modo de ubicarse en el lugar de la causa, ellos como causa del deseo del paciente. No estaba mal como planteaban las cosas, el asunto es que posición clínica tomaban. Tomaban esta posición de no tener ninguna.
El asunto es que esa política de librar al analista de todo anhelo frente a los avatares de un análisis fracasaba. Los análisis se detenían, siendo muy difícil su relanzamiento.

El paciente llega a sesión enyesado…el analista no pregunta nada de eso que se le muestra.
El paciente hace un regalo al analista y cada vez que vuelve al consultorio se encuentra con su regalo en el mismo lugar que el analista lo había dejado, envuelto en el mismo papel de regalo.
Como los análisis fracasaban, se hacían dos tipos de críticas. Una muy difundida aún que dice que al analista le falta análisis, que aún le falta análisis para poder ser esa momia perfecta, ese espejo ilusorio que devuelva sin falta las imágenes que el paciente produce.

Se hacía otro tipo de crítica que indicaba que esas rupturas eran efecto de un abuso en la relación de poder: el analista dirijiendo la cura no hacía más que satisfacer sus ansias de poder, lo cual revelaba a su vez cierta impotencia y otra vez vuelta a lo anterior, impotencia insuficientemente analizada.
Después llegó la contratransferencia, el modo más sutil de preservar la falta de deseo del analista: todo lo que le pasa al analista, todo lo que siente, lo que experimenta es efecto del decir del paciente.

Esto producía en las instituciones encargadas de formar analistas lo que se llamaría una regulación institucional del deseo. Había que estipular normas, regulaciones, standards para permitir la práctica del análisis.
En otras palabras, se ordenaba lo que era del orden de la neutralidad, por el lado de la domesticación, del aprestamiento de la voluntad. Se construía un yo analítico fuerte y poderoso.
Lo que le ocurría a los analistas era el efecto deseable o indeseable del deseo del paciente.
Para ser analista había que sostener los ideales institucionales sobre como ser analista.

Las modalidades de enfrentar los fracasos: falta de análisis, ansia de poder o contratransferencia contienen su grano de verdad, cual un delirio. El grano de verdad es que la cuestión radica en el análisis del analista y su relación a la neutralidad.
Neutralidad entendida como dominio del yo, como voluntad de dominio del yo de todas las inclinaciones, ideales, prejuicios, fantasmagorías del candidato a analista.
Las tres versiones, ubican el problema de cómo pensar al analista en el lugar de la causa, lugar que venimos viendo es el que ubica Lacan en el sem. 11, el analista como causa del decir analizante.

Lacan también toma esta vertiente del análisis del analista como coproductor del lugar del analista como causa, pero lo va a situar en relación al análisis mismo y no como regulación institucional. Recordemos que el sem. 11 se desarrolla cuando él es expulsado de la IPA.
Lacan va a sustituir a las normativas institucionales como lugar de la causa y va a ubicar allí al mismo analista como causa: el analista se autoriza de sí mismo y de algunos otros. La autorización provendrá de sus propios y personales avatares en la producción de su propia causa como causa perdida. Sustituye Lacan el ideal de ser nada, la momia, por la pregunta por la nada de ser, el desser del analista.

Para dar una vuelta por esa nada de ser, el análisis del analista debe pasar por esos puntos donde la retórica del inconciente cede su lugar a la gramática del fantasma. Pasamos del imperio del significante a la tiranía del objeto.
Y esto es así a partir de la pérdida original, de la privación de goce que causa al inc.
Pérdida que nos importa porque la sola deriva significante también deja al analista a la deriva y lo que es peor, deja a los análisis a la deriva. Esa fetichización de la escucha también produce detenciones en los análisis. Es necesario el paso, el salto del inc. a la pulsión para retomar el análisis, para hacer pasar lo real por lo simbólico.

Se entiende la razón? Si operamos en la sola escucha significante, el análisis se hace interminable.
Entonces, no hay neutralidad, hay deseo del analista, aquello por lo cual el analista quiere ser tomado. Y porqué objeto quiere ser tomado? Sigamos un poco con el Sem. 11, para poder contestar a esta pregunta, ya que la respuesta a esta pregunta está en el análisis mismo, está en la transferencia.

Como Lacan viene trabajando el concepto de transferencia, sigo con el Sem. 11, tiene que distinguir pulsión y amor, recordando, con Freud, que el odio y el amor no son destinos pulsionales. Esto le importa porque entonces el amor de t. encubre la realidad sexual de la t., o sea que la t. se descompone en dos campos: amor y libido. En los cap. siguientes, 13, 14 y 15 Lacan va a distinguir: libido, deseo, pulsión, de amor y narcisismo. En suma, distingue lo que es de la demanda, el amor de t., de lo que es la pulsión y de allí emerge el deseo que sostiene todo ese andamiaje.

Más adelante, en el cap. XVIII vuelve a la t. a través del deseo del analista, al que ubica como sostén de la confianza del paciente. Me gusta mucho esa expresión, la confianza del paciente.
Va a situar que la confianza, que en verdad es un término usado por Freud, dependerá de que el analista no sea engañado por el deseo del paciente. Este engaño va a estar reforzado por el amor de t.
El deseo advertido de la época de La Etica puede ser pensado en relación a este engaño. El analista advertido del supuesto engaño del que pueda ser objeto. La confianza entonces se dirije a que el analista sepa como maniobrar con el amor de t.

Para ello es necesario el deseo del analista. Detrás del amor de t. lo que hay es la ligazón del deseo del analista al deseo del paciente. Pág. 258. Es necesario no dejarse engañar por el amor, para que advenga algo del orden del deseo.
Distingue ahí Lacan a Freud y a Descartes. Los homologa en relación a los pensamientos, con una fórmula: de pensar, soy. Los distingue no solo porque en Freud son pensamientos inc., sino que en Descartes los pensamientos tienen un garante: Dios no engaña, por lo tanto el sujeto cartesiano obtiene una certeza.

Aca tenemos ubicados, a mi entender claro, a la abstinencia: queda ubicada tras la confianza. El paciente confía en nuestra abstinencia. Y esa abstinencia va a aparecer clínicamente con un efecto, el deseo del analista. y este deseo, a su vez, dependerá del análisis del analista.
A lo largo del Sem. va a dar distintas aproximaciones al cercamiento de este deseo. En principio no es un deseo sostenido en lo que desea el analista, especialmente no tiene nada que ver con el deseo de ser analista. Insistir con esto, no es lo que desea el analista, mucho menos el deseo de ser analista. Tampoco es un deseo histérico, no es un deseo insatisfecho.

Pero tampoco es un deseo puro, pág. 279. Un deseo puro sería un deseo sin objeto. Lo más próximo al deseo puro es el deseo de muerte. Es un operador, una x, una magnitud negativa, una negatividad, pág. 257.
Un ej. de deseo puro se aprecia en Hamlet. Un deseo puro es el deseo en Gertrudis, deseo sin ley ni límite. Mujer sin límite quiere decir que nada la detiene: ni el trono, ni el rey, ni los ideales, ni la maternidad, deseo oral sin ley, puro capricho. Yocasta es otro ej. en ambos casos la pureza las lleva a la muerte, a ellas, a sus hijos, a sus maridos. No se salva nadie.

Alumna: ¿Por qué a la madre de Hamlet?

Miguel: si hay alguien que desea más allá de todas las circunstancias sociales, políticas, subjetivas, más allá de ella misma, de su marido, de su amante, de su hijo, es la madre de Hamlet. Es esa mujer que como dice Hamlet con la comida de los funerales celebra la boda con su nuevo marido. Terminan todos muertos. Además hay que hacer la salvedad que hace Lacan, no nos olvidemos que no es un caso clínico por eso sitúa una mujer que no existe en la práctica. Lo que sí nos importa es situar las coordenadas en las que esa mujer se mueve y que situaciones produce o provoca. Es una mujer básicamente oral sin capricho ni ley. Lacan mismo las llama mujeres feroces y tristes.

En la reunión de la revista del domingo se presentaron algunas de estas madres que en cierta forma van por esta línea de mujeres sin ley o cuya única ley es su capricho, en todo caso.
Es un deseo de obtener la máxima diferencia, la máxima diferencia es la diferencia absoluta respecto del significante fundamental del sujeto. Quiero decir, el analista no aporta sus significantes, sus ideas, su idea de felicidad, no aporta su saber.
El analista aporta su deseo al análisis, no sus juicios de valor.

A este deseo negatividad, impuro, no insatisfecho, deseo operador, nos dice que es el deseo objeto de la t. Deseo entonces causa del deseo del Otro. La llamada posición de objeto, objeto a…recuerden lo que situábamos el año pasado: el objeto a es letra, vacío o resto, esta posición es posición causante de deseo. El deseo del analista es hacerse tomar como objeto causa, objeto causa de deseo.
Al analista provisto de este deseo es a lo que llama: presencia del analista.

Noemí: Objeto causa me parece que está en otro lugar que también se escucha decir cuando trabajamos estas cuestiones que es el analista como objeto del fantasma del paciente. Hacerse tomar en ese lugar en el que la escena fantasmática sucede en relación al analista.

Miguel: ese tampoco es el objeto causa de deseo. Tapona. Por ejemplo a ese lugar va un niño pscótico, va a ese lugar de objeto de fantasma de la madre. Iríamos al lugar de un niño psicótico.

Noemí: eso da lugar a la interpretación usted me toma a mí por su objeto x que tiene que ver lo pulsional fantasmático. Estas ubicando al analista en otro lugar.

Miguel: Claro. Me acordaba de un paciente que en un determinado momento se levanta del diván y se sienta y me dice que lo que tenía que decirme lo tenía decir sentado. Entonces le pregunté ¿qué mira?, no me toma por no sé que objeto quiere mirar. Eso apunta a que él baya a producir ese lugar.

Para tener, estar en esa presencia es necesario que el analista haya producido en su análisis una separación respecto de las condiciones de su goce respecto al deseo.
Esto quiere decir que el analista no debe creer que es posible llenar el vacío causado por la pérdida del objeto, objeto perdido del que comentábamos hace un rato.
No debe creer que el vacío que implica su posición pueda ser llenado con algo. Este es el vaciamiento radical del que hablábamos el mes pasado.

Si el inconsciente está constituido a partir de una pérdida original, privación de goce, esta privación se recupera, se obtura, se llena, por aquello a lo que se ha fijado la pulsión. Allí donde la fijación, donde el objeto de la fijación recupera algo para poner en ese agujero, el análisis apunta a restaurar la pérdida original como causa de la dimensión del sujeto.
El análisis se detiene ante esa saciedad, si me permiten el término, se detiene ante la emergencia de la revelación de la castración.

La función primaria de un analista es sostener ese lugar vacío, desalojar las estrategias del sujeto para ocupar ese lugar. La estrategia princeps es el fantasma. Porqué? Porque el fantasma detiene la indeterminación del sujeto del inc. Detiene esa indeterminación vía el objeto en el fantasma. Indeterminación causada por el inconsciente pulsátil.
Para entender un poquito más todo esto, podemos tomar alguno de los sueños que hay en este Seminario, así seguimos con la línea del otro mes, la línea de los sueños.
Lacan, en el 11, sitúa al sueño como uno de los lugares del sujeto. En el sueño estás en ti, dice Lacan. Pág. 55, para quien quiera buscarlo. Nos dice que el sujeto está allí, solo que no nos dice donde. El sujeto, en el sueño, o sea en una manifestación del inc .está, pero está indeterminado. Es necesario, como ya dijimos, otro ste…y algo más.
A mí me gusta mucho el sueño de Tchuan Tzu: él sueña que es una mariposa.

El chino obtiene su ser, su ser perdido, tanto de la mariposa, como del sueño mismo. Solo que Tchuan Tzu se pregunta al despertar: soy Tchuan Tzu soñando que soy una mariposa o soy una mariposa que sueña ser Tchuan Tzu?
Ricardo Piglia dice que en todo relato siempre hay, al menos, dos historias y acá se ve bien: Tchuan Tzu sueña o la mariposa sueña? Esos son las dos historias a partir de las cuales empieza a tallar la literatura. Todo relato son siempre dos relatos.
La pregunta, la duda del soñante al despertar: quién soy, un hombre o una mariposa? expresa que el sujeto es y no es mariposa o soñante, sigue indeterminado ahí.

Este desencuentro entre el ser y el sujeto da lugar al deseo, el deseo es efecto de ese desencuentro. En el sueño la mariposa representa al sujeto, al despertar ya no lo representa, dada la duda. El sujeto sigue deseando, sigue buscando aquello que le falta para ser. Pág. 214. Eso que falta para ser, el sujeto lo obtiene a través del objeto. Objeto que en este caso es lo que él ve en el sueño. Lo que él ve, la mariposa, sostiene su deseo de ver. Objeto imaginario de ese deseo es la mariposa. El objeto real es aquello que la mariposa vela, la mirada, eso a lo cual Tchuan Tzu mira.
Ese objeto mirada, velado por la mariposa, lo va a volver a buscar en el analista, suponiendo al chino en análisis.
Ese buscarlo en el analista se efectúa a través del fantasma: una mariposa es mirada.

De otro modo:
Habíamos comenzado el mes pasado con el debate que Lacan dice mantener con Freud. Debate situado por el mismo Lacan como la articulación-disyunción entre la pulsión y el inc., eso que Lacan llama allí en Caracas, lo real del inc.
En este Sem. 11 uno de los modos con los que Lacan aborda ese debate es a partir de la diferencia entre causa y ley. Vuelvo al cap. II, “el inc. freudiano y el nuestro”. A partir del “ensayo sobre las magnitudes negativas” de E. Kant, donde Kant trabaja lo anticonceptual e impreciso que hay en la ciencia para definir la causa, Lacan distingue causa y ley. La ley es la ley de los signficantes, ley destinada a ordenar algo del goce. Su propio antecedente es la ley de Markow, que trabaja en “la carta robada”.

Causa es lo que escapa a la ley. Este planteo supone dos modos de gozar: el goce fálico, goce de la ley y el goce de esto que está más allá de la ley. El fantasma va a ser el intento privilegiado de capturar en un objeto ese más de la ley fálica, ese más allá del goce de la ley fálica, ese exceso a la ley fálica.
Va a tomar Lacan al inc. por el lado de la causa, lo va a tomar por aquello que del inc. tropieza, cojea (son los términos que usa Lacan) respecto de la ley.
Toma el ej. del ombligo del sueño en el sueño de Freud, el de la inyección de Irma, para destacar que lo que en el sueño Freud no puede reconocer, eso que ve en la garganta de Irma, a eso no reconocible, a eso imposible de reconocer, lo llama: lo no realizado. Lo no realizado es lo real en este sem. o en esta parte de este sem.

Lo no realizado es el lugar de la causa. Si los siguientes son necesarios en la constitución del inc., no alcanzan para delimitarlo. Hay que ubicar allí a la causa, como lugar vacío, y también como lugar de efectos, el lugar vacío que es un lugar productor de efectos. Cómo que un lugar vacío produce efectos? Dejen en sus vidas algún lugar vacante….rápidamente alguien va a querer ocuparlo. La sequía es otro ej, la avitaminosis es otro.

El principal efecto de la causa en psicoanálisis es el deseo, deseo definido como falta en ser.
En la causa del inconsciente encontramos un agujero, una carencia de ser, una carencia de ser siguiente. El ombligo es un buen ej. de ese agujero en el ser.
El ombligo es buen ej. porque muestra, no tanto que el inc. sea la causa de la neurosis, sino que el inc. muestra la hiancia, la fractura, el corte, la ruptura, por donde la neurosis se conecta con algo real, lo no realizado.

Volvamos al analista y sus relaciones con el goce perdido de la privación.

El año pasado habíamos situado al recién nacido como un aparato de percepción, aparato que no tiene ninguna subjetivación de la muerte (se va a morir y no lo sabe, igual que cualquier animal). Es una pura vida sin muerte. Esta pura vida debe perderse para que el recién venido deje de ser una vida de pura percepción. Esto es la expulsión, la ausstosung, que funda el lugar de la causa. La privación de hace un rato.

Además de la expulsión, se produce un signo, una marca. Eso que Freud llamaba: signo perceptivo. Esta es la behajung. Esta introducción del signo, del rasgo si quieren, introduce una nueva dimensión, la dimensión de la existencia, ya que la marca escribe, es un decir, la muerte de lo que se era, se era pura percepción, pura vida.

La existencia es la vida después de la marca, una vida con muerte. Muerte como significación de la muerte. Va a empezar a saber que se va a morir. Lo sabe sin saber que es morirse.
A partir de aquí el sujeto se desdobla, se divide, se divide entre la existencia y lo que podríamos llamar, sus circunstancias….uno no anda preguntándose todo el tiempo: quién soy? Ya que esta pregunta es una pregunta por la marca, por el signo perceptivo, es una pregunta por la existencia.

La pregunta por la existencia es una pregunta por la pulsión, es una pregunta por el deseo, es una pregunta por algo sin representación y como estamos divididos, divididos entre la existencia y la representación, solemos encontrarnos con la representación. Quiero decir, nos encontramos con imágenes, verbales, auditivas, narcisísticas…esto es ya el despliegue de la marca…ya pasaron varios años para que esto se consolide, se desarrolle, se incruste.
Freud decía que esas imágenes son lo más propio del sujeto y lo que más quiere conservar. Los obsesivos saben mucho de eso, las histéricas también. Lo más propio son imágenes, verbales, no verbales, que el espejo, que la virtualidad de la existencia nos devuelve como propias.

Ahora bien, si uds. se miran en el espejo, que ven, bueno no me cuenten, se ven a sí mismos. Lo podemos decir así: Uno dice yo.
Este yo le puede ser hurtado, robado. Si alguien rompe el espejo, el acto tiene todo que ver con esto, con romper el espejo alguna vez. Si se rompe el espejo, se acabó la imagen.
En el análisis nos encontramos con las rupturas de esa imagen, yo que creía que yo….y no, no es así. Esos puntos de padecimientos por ruptura, pérdida de la imagen…eso es la angustia, una experiencia de la existencia sin imagen especular, una existencia sin esa imagen de la que agarrarnos desesperadamente para seguir.
Esta es, casi, casi, la posición del analista.

El analista se despoja de sus máscaras, de su espejo, de sus imágenes. El analista sostiene un lugar solo de existencia, no un lugar de representación, no un lugar de facticidad.
Eso es la regla de abstinencia. No es carecer de máscaras, de imágenes, porque carecer de ellas es la angustia, sino que la abstinencia es la posibilidad de despojarse de ellas, no es no tenerlas, es tenerlas y no usarlas. Dejarlas, luego volver a disponer de ellas.
La abstinencia es una posición de libertad, nos hace libres a los analistas.

Pero para eso es necesario analizarse. No solo para hacer la experiencia del lugar del deshecho al que va a parar un analista….uds. hicieron la experiencia de analizar a un niño y volverlo a ver años después…ni ellos nos reconocen, ni nosotros a ellos…esa es la experiencia del deshecho.
El deseo del analista, está hecho de la posibilidad de ausentarse, de salirse del ordenamiento en el que uno existe sin volverse loco, sin morirse.

El deseo del analista es una posición, una posición de ex - sistencia. Salirse y volverse.
Solo así podremos escuchar, podremos interpretar, podremos analizar.
El término abs-tinencia: virtud que consiste en privarse total o parcialmente de los goces materiales. Efecto tóxico de la conclusión de la ingesta de drogas o alcohol, aunque originariamente la privación lo es de la comida. Goce de la privación?

Abstenerse es reducir la presencia a una existencia sin facticidad.
En este sentido, el analista güarda silencio, lo güarda aunque hable. Es más, la abstinencia es hacer silencio, hablando.
Solo así podremos esperar y confiar en esa espera. Confiar en la emergencia de algo nuevo. Ese algo nuevo es un significante por venir. Cuando nos precipitamos en intervenir y eso nos pasa todo el tiempo, perdemos esa confianza, esa confianza que el paciente tiene. El confía en que resguardemos ese lugar de silencio, sin imágenes, sin representaciones, para que sus significantes puedan emerger.

Hacer ese silencio necesario para que el analizante escuche sus propios ruidos.
Ese silencio es eso que Freud llama: el estado nuevo que en el yo se produce cuando alguien concluye un análisis, estado que sin análisis no se produce.
Para que haya analista algo le tiene que pasar al yo del sujeto que se dedica al psicoanálisis.

Silvia: me quedé pensando en una frase sobre la confianza, que el paciente se apoya.

Miguel: que el deseo del analista es el sostén de la confianza del paciente.

Silvia: ¿Dónde está eso?

Miguel: en el seminario XI cáp. 18.

Sergio: el kleniano que fue más lejos en este tema fue Byon que escribió un artículo que se llama "Sin memoria ni deseo". Ese artículo origina en Lacan la idea de qué es el deseo del analista. Lacan dice sin deseo no se puede analizar. Ahora cuando te escuchaba me resultaba interesante porque se me venía a la cabeza eso pero se me recordaba otra frase muy importante de Byon que es tema de la confianza básica que fue otro operador de Byon que aparece en Lacan con esta cuestión de la confianza en tanto funcione el deseo del analista. A veces nos parece que Lacan surgió de un repollo.

Miguel: por eso planteaba la cuestión de la detención de los análisis, cómo eso históricamente había sido enfrentado.

Silvia: confianza en que el analista no va a caer, que no se va a dejar engañar y a mí me trajo un recuerdo, toda la clase me fue trayendo recuerdos de mis análisis, de mi primer análisis. Llego a análisis y se me había roto el botón de la pollera, yo era jovencita y usaba polleras muy cortas, entonces le pido a la analista un alfiler porque no podía andar así por la calle. Me presta el alfiler y a la siguiente sesión me lo pide. Asocié la frase tuya con ese recuerdo en el sentido de que se rompió la confianza que yo tenía en que ella no iba a entrar por un lugar equivocado en el sentido de que no era por ahí. Ella creía que ella era el alfiler. Por supuesto la transferencia empezó a romperse.

Sergio: se toma el silencio como donde uno silencia aquello en lo que desea abstenerse con lo cual muchas veces se termina armando una sopa de palabras a propósito porque es la mejor forma de silenciar. A contrario sensu me contaba Laura que había recibido a una paciente que había estado analizándose con un analista institucional que la recibía tres veces por semana y estuvo tres meses. Fueron tres meses en que no le dijo palabra, la chica se volvía loca de angustia y le decía por favor decime algo, no me puedo ir sin que me digas algo. La chica al final se fue, llegó al consultorio de Laura con una angustia que caminaba por las paredes.
Hay un tema que está planteado de entrada en lo de Miguel, a mí me interesaría que lo despleguemos hoy u otro día, la relación entre el analista como causa de deseo, que es una formulación y la otra formulación que es como semblante de causa de deseo. No son idénticas.

Miguel: es semblante de causa de deseo siempre porque sino hay un objeto que va a llenar el vacío.

Sergio: pero si es semblante hay algo del orden de la imagen, si hay algo del orden de la imagen en juego hay algo del orden de la relación ....

Miguel: sí pero a condición de poder pensar que atrás de esa imagen no hay nada. Esa imagen lo que cubre es un vacío no que encubre otra imagen.

Sergio: pero que para que no haya nada tiene que haber algo del orden de la imagen que vele esa nada que hay porque sino es una confrontación a lo real en un momento que por ahí todavía no es el momento de la transferencia. Por supuesto que lo de fondo es el deshecho porque en definitiva nada para vos, sería el pretexto para que te puedas analizar pero a eso se llega, hay todo un movimiento donde hay un juego. Creo que eso es lo que se le escapa a Byon con lo de sin deseo.

Miguel: también hay que insistir con eso. Por ese lugar tiene que pasar el análisis del analista si eso no pasa en el análisis del analista jamás sabrá lo que es el desecho por más que lea todos los seminarios, es desde la experiencia del propio análisis que sucede esto. Digo esto por lo de autorización del analista. Es una discusión que tenemos en Psyche a partir de la aparición de instituciones que ligadas a la universidad pretenden otorgar el título de analista. Entonces plantea el tema de como se autoriza un analista y en principio el analista se autoriza con su propio análisis. Lo que quiere decir saber donde va a parar un analista.

Noemí: por eso los análisis que producen la idealización del analista y la identificación son terribles en el punto donde dejan a uno, que si uno no puede desprender de ahí queda atrapado.

Miguel: cuando uno escucha a alguien que ha terminado su propio análisis una de las formas que tiene que uno tiene de verificar es esto que decís ¿sigue diciendo que el analista era una maravilla? Si sigue diciendo eso hay algo sin terminar, hay algo sintomático en juego. Uno toma otra posición respecto de su analista, tampoco es era una porquería porque en definitiva es lo mismo.

Noemí: es un colega interesante. (Risas)

Miguel: aparece otra cosa.

Sergio: a mí lo que me aparece más que cada uno de los analistas en particular es la puntualidad de determinadas intervenciones. Es más no recuerdo los análisis, si tuviera que escribirlos escribiría fragmentos.

Alumna: el fin del análisis es ser olvido, salvo en puntos.

Miguel: no me acuerdo las intervenciones. Me acuerdo de la confianza.

Alumna: si se pierde al confianza?

Alumna: te vas.

Miguel: si te vas a otro lado es importante. Uno puede pensar mal de tal o cual analista pero si después de ese, uno fue a otro es porque algo anduvo bien. Hubo algo de la existencia del inconsciente y la posibilidad de la transferencia que estuvo sostenido porque sino uno se va puteando contra el psicoanálisis en vez de putear contra un analista, no es lo mismo.

Alumna: en mí primer análisis yo era muy jovencita y me fui cuando se quebró algo de la confianza. Hubo dos temas de mí vida importantes, uno era una militancia que tenía, que no los podía hablar porque me censuraba

Silvia: la confianza de la que hablas vos por la que te censuran no es la misma de la que hablaba yo que yo me di cuenta de algo, ya no confiaba en su deseo de analista.

Noemí: ¿alguna vez pensaste por qué te lo pidió?

Silvia: en el momento lo que le dije fue que no lo tenía más si era un alfiler de mierda (Risas) no era un alfiler de oro que uno dice me lo prestó, cuidado. Después de mucho pensé que hubiera habido muchas interpretaciones muy interesantes que ella podría haber hecho por mi circunstancia histórica en ese momento y todo lo que implicaba quedarme en bolas. Podría haber entrado perfectamente sin que fuera agresivo ni salvaje. O podría haber callado y ese objeto era un alfiler y nada más, sin embargo lo que hizo fue que yo tenía que restituir el objeto porque tenía un valor. Lo pensé como algo del analista.

Sergio: creo que para muchos colegas prima mucho más la idea de que el psicoanálisis es una docencia que la idea que el psicoanálisis es psicoanálisis. Detrás de una consigna post 1980 que es sustraerle el objeto, uno podría decir que esa colega te sustrajo el objeto, es una consigna vacía. Ella intentó una enseñanza se presta se devuelve. Es como las interpretaciones que se hacen sobre la llegada tarde, hay colegas que alguien llega tarde y ya le pegan una interpretación.

Alumna: o de pedir el baño.

Sergio: yo dejo pasar mucho tiempo hasta que logro entender de qué se trata.

Alicia: ahí la espera es importante. Uno tiene que ver que pasa, por ahí uno no tiene la menor idea.